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Esposo Infiel, Mi Corazón Le Pertenece A Tu Tío.

Esposo Infiel, Mi Corazón Le Pertenece A Tu Tío.

Status: En proceso
Genre:CEO / Amor prohibido / Traiciones y engaños
Popularitas:4.2k
Nilai: 5
nombre de autor: LunaBella

Valentina Montenegro a sus 27 años creyó que lo tenía todo: un matrimonio estable, una familia influyente y un futuro junto al hombre que amaba.

Durante siete años permaneció al lado de Leonardo de la Vega, soportando silencios, ausencias y un secreto que decidió cargar sola por amor, hasta que una noche descubrió que su esposo llevaba años compartiendo su vida con otra mujer.

Y entonces apareció él....

Alexander de la Vega, el tío de su esposo, un hombre diez años mayor a ella, que siempre permanecía en las sombras de la familia, el único que vio su dolor cuando todos los demás miraban hacia otro lado.

Lo que comenzó como consuelo se convirtió en una amistad peligrosa y lo que jamás debió ocurrir terminó cambiando sus vidas para siempre, porque mientras Leonardo cree que tiene el control de la herencia y de mi vida, él no tiene idea de que en este tablero de traición, dinero y poder... su propio tío ya se quedó con la corona, y con la mujer que él nunca supo valorar.

NovelToon tiene autorización de LunaBella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 2 "Lienzos del pasado"

Los primeros rayos del sol de la mañana se filtraron por los enormes ventanales de la habitación principal.

Valentina abrió los ojos lentamente, sintiendo el vacío en el lado de la cama que le correspondía a su esposo, extendió la mano hacia el buró y tomó su teléfono. Al desbloquear la pantalla, lo primero que vio fue un mensaje de Alexander enviado un par de horas antes.

Alex

{¿Nos vemos hoy o tienes planes?}

Valentina mordió su labio inferior, pero decidió no responder de inmediato, bajó la mirada hacia el siguiente chat y lo abrió.

Leonardo

{Perdón, no recordé el aniversario, lo lamento mucho}

{Tomé el regalo del tocador, me encantó el reloj mi amor, ¿Te parece si hoy vamos a cenar en tu restaurante favorito?}

{¿Paso por ti o vienes a la oficina y nos vamos juntos?}

Valentina observó la pantalla con una mueca de ironía, Leonardo creía que un mensaje de texto de tres líneas y una cena tardía podían borrar años de indiferencia y una amante oculta, pero lo pensó por un momento, ir a la empresa significaba jugar sus cartas con inteligencia, así que tecleó una respuesta rápida para su esposo

{De acuerdo, paso por ti a la oficina}

Inmediatamente después, entró al chat de Alexander, su corazón latió con un ritmo diferente, uno dictado por la calidez y no por la obligación.

{Te veo en un rato en la empresa, iré por Leonardo}

Pasó el resto de la tarde refugiada en su taller de pintura, el olor a óleo siempre había sido su santuario. Estaba concentrada en un lienzo para su próxima exposición en la galería, deslizando el pincel con trazos firmes y fluidos, sin embargo, tras varias horas de estar parada frente al caballete, sus músculos protestaron, dejó el pincel en el frasco y se tomó un descanso.

Al estirar los brazos y caminar un poco hacia atrás para observar su progreso, su mirada se desvió inevitablemente hacia el fondo del estudio. Ahí, descansaba un cuadro que había pintado con sus propias manos cuando recién se casó con Leonardo, era una pintura de ellos dos, estaban de pie, abrazados frente a un enorme y hermoso jardín en Holanda, rodeados de miles de rosas perfectas.

Recordaba perfectamente ese viaje; se habían ido de luna de miel y tomaron la fotografía para el recuerdo y ella, desbordante de amor e ilusión, decidió plasmarla en el lienzo.

En aquel entonces, pintaba con colores vivos, creyendo que su matrimonio sería tan eterno y perfecto como ese paisaje, pero qué estúpida había sido, ahora, ese cuadro no era más que una burla silenciosa de su propia ingenuidad, el matrimonio perfecto nunca existió.

Al parpadear, el recuerdo de cuándo se rompió esa ilusión la golpeó con fuerza, transportándola años atrás en el pasado.

Tres años antes...

La música clásica resonaba en el enorme salón del hotel de cinco estrellas, la empresa familiar de los De la Vega celebraba su aniversario, un evento de gala que exigía la presencia de altos mandos, socios, inversionistas, directivos, el patriarca Augusto y, por supuesto, Valentina como la esposa de Leonardo.

En medio del bullicio y los brindis, Valentina notó la tardía ausencia de su esposo, varios socios importantes lo estaban solicitando para un brindis de negocios, así que fue en su búsqueda.

Subió las escaleras del segundo piso pero no lo encontró, subió hacia el tercer piso del hotel, una zona destinada a las suites ejecutivas que a esa hora tendría que permanecer desierta y en silencio.

Caminó por el pasillo alfombrado hasta que un sonido la hizo detenerse en seco, de una de las habitaciones provenían los jadeos inconfundibles de una mujer, eran movimientos frenéticos, constantes, que chocaban contra la madera de algún mueble.

Valentina sintió una oleada de vergüenza ajena e instintivamente dio un paso atrás para marcharse, pero las siguientes palabras congelaron la sangre en sus venas.

—¿Te gusta esto, cariño? —preguntó una voz masculina.

Esa voz tan familiar, cargada de una pasión que él había dejado de usar con ella, Valentina se quedó paralizada en medio del pasillo, se tapó la boca con ambas manos, sintiendo que el aire le faltaba.

El asombro y el dolor la envolvieron, pero su orgullo herido no le permitió quedarse con la duda, con movimientos precisos y un silencio absoluto, se acercó y empujó ligeramente la puerta que no estaba completamente cerrada. A través de la rendija, la realidad la despedazó, definitivamente era su marido y entre sus brazos, entregándose con desesperación, estaba Valeria, su amor del pasado.

Valentina cerró la puerta con el mismo silencio con el que llegó, no gritó, no armó un escándalo, simplemente corrió hacia el ascensor arrastrando su hermoso vestido de gala, bajó las escaleras de servicio y escapó hacia el jardín trasero del hotel, un área oscura y apartada donde nadie pudiera ver su humillación.

Se derrumbó en una de las bancas de piedra, las lágrimas comenzaron a brotar desconsoladamente, estaba sola, rota, llorando el fin de su matrimonio que creía perfecto.

Pasó un rato, hasta que el sonido de unos pasos la hizo levantar la vista con temor.

Una figura alta y elegante se detuvo frente a ella, bloqueando la luz de los faroles,era Alexander, él la observó en silencio, con sus profundos ojos oscuros cargados de una mezcla de sorpresa y genuina preocupación.

Él recién había llegado a la fiesta y la había encontrado allí, destrozada, no como el tiburón corporativo que todos temían, sino simplemente como alguien de la familia que no podía dejar a su sobrina sufriendo sola.

—Valentina —su voz sonó suave, casi como una caricia en la fría noche.

Ella no pudo responder, solo negó con la cabeza mientras un nuevo sollozo escapaba de sus labios. Alexander, rompiendo por primera vez la estricta formalidad que siempre los había distanciado, dio un paso al frente y se sentó a su lado, sin decir nada le ofreció su pañuelo de seda y un refugio silencioso en medio de la tormenta.

Fin del flashback.

De vuelta en el presente, Valentina parpadeó, regresando a la realidad de su estudio de pintura, miró el cuadro de Holanda por última vez y sonrió con frialdad.

Aquel llanto en el jardín había sido el principio del fin, lo que comenzó como mensajes de texto de "tío y sobrina" para saber cómo seguía de salud, se había transformado en la complicidad más pura y ardiente de sus vidas, se quitó el mandil de pintora, se arregló el cabello y tomó su bolso, era hora de ir a la empresa. El juego apenas comenzaba, y estaba lista para ver a los dos hombres De la Vega cara a cara.

El trayecto en auto pareció eterno, pero para cuando Valentina cruzó las puertas de cristal del imponente edificio, la tarde ya estaba cayendo, subió en el ascensor privado directo al penúltimo piso, el nivel donde se encontraban las oficinas de la alta directiva. Al salir del ascensor, el pasillo estaba solo, era la hora de salida de la mayoría de los empleados y un silencio envolvía el lugar.

Valentina caminó con paso firme, haciendo resonar sus tacones con elegancia, el camino la llevaba directamente hacia la puerta de su esposo, pero al llegar, sus ojos se desviaron hacia la imponente puerta de madera al final del pasillo izquierdo; el despacho de Alexander, miró a ambos lados discretamente y cambiando de rumbo con audacia, caminó hacia la oficina de su tío político, empujó la puerta con suavidad y entró de forma sigilosa, cerrando detrás de sí con un sutil clic.

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Monica
Es muy difícil disfrutar una novela solo leyendo un capítulo por día
Mariana MedGuer
creo que no, no supo como proteger lo que realmente importaba 🤭
Monica
Por favor actualizar mas capítulos diarios
Solecito🌞🌼: Claro, tomaré en cuenta tu comentarios, quizá en unos días suba 3 capítulos en un solo día 🌟
total 1 replies
Rossy Bta
más capitulos 🙏 estoy enganchada
Solecito🌞🌼: Claro, estaré actualizando un capítulo diario y en algunas ocasiones serán un pequeño maratón de 3 capítulos, muchas gracias por el apoyo🌟
total 1 replies
Monica
Por favor q la actualización no demore
Solecito🌞🌼: Hola, claro estaré actualizando 1 capítulo diario y en algunas veces eran 3 capítulos como pequeño maratón, gracias por tu comentario 🌟
total 1 replies
Cliente anónimo
Interesante
Ales🌷🍃
Autor, ¿a qué esperas para que Valentina rompa con Leonardo? ¿Tienes que complicar tanto las cosas?
Maya
Yo pensé que ya se iba a divorciar de ese desgraciado le sigue dando largas qué decepción debería desenmascararlos ya
Irene Covarrubias: Con todas las pruebas que tiene del engaño desde hace años se pudo divorciar sin tanto drama.

Sigo sin ver cual era el plan de Valentina para que Leonardo le pidiera el divorcio 🤨
total 1 replies
Yani
Excelente historia.
Rossy Bta
me encanta la historia 🔥
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