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Historia De Una Reina Renacida

Historia De Una Reina Renacida

Status: Terminada
Genre:Romance / Matrimonio arreglado / Reencarnación / Completas
Popularitas:6.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Lelixi

Los malentendido de mantener un amor oculto, los fantasmas de un rey que no sabe expresar amor y una segunda op0rtunodad que Anastacia no desperdiciaría

NovelToon tiene autorización de Lelixi para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El Eco de la Vergüenza

​Las palabras de Anastasia resonaron en las paredes de la cámara real con la fuerza de una explosión mental.

​El silencio que siguió fue absoluto, pesado y sofocante.

​Nataniel se quedó completamente petrificado. Sus ojos azules, abiertos de par en par, miraban a Anastasia sin procesar la magnitud de la revelación. La mano que sostenía la empuñadura de su espada se aflojó instintivamente, cayendo a su costado.

​—¿Bruno...? —susurró el monarca, con la voz apenas audible, tan desorientado como si le hubieran propinado un golpe seco en la cabeza—. ¿El conde Óscar... ama a Bruno?

​—¡Sí! —sollozó Anastasia, dejándose caer exhausta sobre el borde de la gran cama, cubriéndose el rostro con las manos mientras los hombros le convulsionaban por el llanto—. ¡A Bruno! ¡Por eso venía a la galería este en la mañana! ¡No venía a verme a mí, Nataniel! ¡Venía a ver a tu comandante adiestrar a los soldados desde la distancia porque era la única forma en que podía contemplar al hombre que ama sin poner su vida ni la de Bruno en peligro!

​Nataniel sintió que el suelo bajo sus pies se abría en un abismo infinito.

​En cuestión de segundos, la red de mentiras, paranoias y monstruos que su mente había construido a lo largo de años colapsó por completo. Recordó cada encuentro en la galería, cada mirada de Óscar hacia la plaza de armas, cada lágrima discreta que él había interpretado como muestras de un idilio secreto con la reina. Todo había sido un colosal y trágico malentendido.

​Anastasia no estaba protegiendo a un amante; estaba protegiendo el dolor de un amigo marginado. No le estaba entregando su amor a otro; estaba actuando con la piedad y la nobleza de una verdadera reina.

​Y él, el rey de Veloria, el hombre que le había jurado amor incondicional y protección, la había acorralado nuevamente con acusaciones viles, dudando de su honor y destrozando su confianza por sus propios celos ciegos.

​Una oleada de vergüenza y remordimiento puro y aplastante cubrió el espíritu de Nataniel. El monarca se miró las manos, sintiendo el asco de sus propias inseguridades.

​Lentamente, como un titán derrotado y avergonzado de su propia ceguera, Nataniel caminó hacia la cama. Se hincó de rodillas sobre la alfombra, justo frente a ella, y posó sus grandes manos sobre las rodillas de Anastasia, alzando la mirada con los ojos llenos de lágrimas contenidas.

​—Anastasia... —murmuró el rey con una voz rota, temblorosa y humana como jamás se le había escuchado—. Por los dioses... ¿qué he hecho?

​Anastasia se retiró las manos del rostro y lo miró a través de sus pestañas empapadas. Veía la humillación sincera y el arrepentimiento devastador en los ojos del rey.

​—Te amo, Nataniel —dijo ella con la voz entrecortada pero cargada de una firmeza inquebrantable—. Te amo tanto que regresaría del mismísimo infierno para estar a tu lado. Pero no puedo seguir luchando contra tus fantasmas. Si no aprendes a confiar en mí, si cada abrazo o cada gesto de piedad que tenga con otros vas a convertirlo en una traición... nos destruiremos el uno al otro. Y yo no volví para que nos destruyamos.

​Nataniel inclinó la cabeza y apoyó la frente contra las manos de Anastasia, dejando escapar un sollozo sofocado que hizo temblar su pecho inmenso.

​—Perdóname... perdóname, mi reina... —suplicó el monarca entre susurros desesperados, besando los dedos de su esposa con reverencia y arrepentimiento puro—. Te juro por mi vida, por mi corona y por mi alma que no volveré a dudar de ti. He sido un ciego, un idiota atormentado por mis propios demonios... Jamás volveré a poner en duda tu honor. Te lo juro, Anastasia.

​Anastasia contempló la cabeza inclinada de su esposo. Pasó suavemente sus dedos por su cabello oscuro, sintiendo que la última y más dura barrera de malentendidos entre ellos finalmente se había roto.

1
Bea Ro
hermosa novela
Dora Guzman Pacherres
Me hubiera gustado que le diga que esperaba otro hijo🥲 así sería un final épico y la felicidad fuera mayor.
Dora Guzman Pacherres
Sería fabuloso que le entregué a Bruno un ducado alejado en las fronteras para que pueda supervisar y controlar y de paso se lleve a Óscar así podrían ser felices juntos y nadie los odiaría 🤔🤔🤔🤔
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