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Un Matrimonio Por Contrato

Un Matrimonio Por Contrato

Status: En proceso
Genre:Matrimonio contratado / Embarazo no planeado / Amor tras matrimonio
Popularitas:2.4k
Nilai: 5
nombre de autor: patricia sinisterra

Clarisa Hernández llegó a una universidad de élite para cambiar su destino, pero su humilde apellido se convierte en el mayor obstáculo de su vida.
Una noche junto a Samuel Flores, un poderoso y frío empresario, cambia todo cuando descubre que está embarazada.
Samuel le ofrece un matrimonio por contrato: ella obtendrá seguridad para su hijo y él conseguirá la esposa que necesita.
Pero hay una regla que ninguno puede romper: no enamorarse.
Lo que comenzó como un simple acuerdo pronto se convertirá en un peligroso juego de secretos, deseo y sentimientos que ninguno podrá controlar.

NovelToon tiene autorización de patricia sinisterra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6: Al día siguiente

Clarisa no pudo dormir.

El mensaje seguía en la pantalla de su teléfono.

“Aléjate de Samuel Flores mientras todavía puedas.”

Lo había leído tantas veces que las palabras parecían haberse quedado grabadas en su mente.

Durante unos minutos pensó en responder.

Después decidió no hacerlo.

No sabía quién estaba detrás del número y tampoco quería cometer el error de revelar que el mensaje había conseguido asustarla.

Bloqueó el contacto y dejó el teléfono sobre la mesa de noche.

—Solo es una amenaza —se dijo.

Pero aquella frase no consiguió tranquilizarla.

Se levantó y caminó hasta la ventana.

La calle estaba tranquila.

Observó las casas vecinas y las pocas personas que comenzaban su jornada.

Nada parecía extraño.

Sin embargo, la sensación de estar siendo observada no desaparecía.

---

A las seis de la mañana, Clarisa se preparó para ir a la universidad.

Cuando entró a la cocina, encontró a su madre preparando el desayuno.

—Buenos días, hija.

—Buenos días, mamá.

Elena la observó.

—¿Dormiste bien?

Clarisa tomó asiento.

—Sí.

La respuesta salió demasiado rápido.

Su madre la conocía demasiado bien.

—Estás mintiendo.

Clarisa levantó la mirada.

—No.

—Clarisa.

Ella bajó los ojos.

No quería preocuparla.

—Solo estoy nerviosa por el nuevo trabajo.

Elena dejó una taza sobre la mesa.

—¿El trabajo con el señor Flores?

Clarisa asintió.

—Sí.

—Ten cuidado.

—Lo tendré.

Elena se sentó frente a ella.

—No quiero que te metas en problemas por ayudar a un hombre que apenas conoces.

Clarisa guardó silencio.

Su madre no sabía toda la historia.

Ni siquiera sabía que Samuel le había pedido que fingiera ser su pareja.

—Voy a concentrarme en trabajar y estudiar.

—Eso espero.

Clarisa sonrió.

—Te lo prometo.

---

A las ocho en punto, Clarisa llegó a Flores Group.

Esta vez llevaba su identificación.

Era oficialmente parte de la empresa.

Una sensación extraña la recorrió al entrar.

Había pasado de ser la chica que buscaba desesperadamente una oportunidad a formar parte de una de las compañías más importantes de la ciudad.

—Buenos días, Clarisa.

Era Laura, la encargada de Recursos Humanos.

—Buenos días.

—Ven conmigo. El señor Flores quiere hablar contigo.

Clarisa respiró profundamente.

—Está bien.

Mientras caminaban por el pasillo, Laura habló en voz baja.

—No te preocupes.

—¿Por qué dices eso?

—El señor Flores puede parecer intimidante, pero es un buen jefe.

Clarisa sonrió.

—Eso espero.

Llegaron a la oficina.

Laura tocó la puerta.

—Adelante —respondió Samuel.

Clarisa entró.

Samuel levantó la mirada de unos documentos.

Sus ojos se encontraron.

Por un instante, ambos recordaron la noche anterior.

La lluvia.

El automóvil.

La conversación.

Y aquella sensación extraña que ninguno había querido nombrar.

—Buenos días —dijo Clarisa.

—Buenos días.

Samuel señaló la silla.

—Siéntate.

Clarisa obedeció.

Samuel tomó una carpeta.

—Antes de comenzar, quiero preguntarte algo.

—¿Qué cosa?

—¿Recibiste algún mensaje anoche?

Clarisa se quedó inmóvil.

—¿Cómo sabes eso?

Samuel la observó atentamente.

—Entonces sí.

Clarisa no respondió.

Samuel dejó la carpeta sobre el escritorio.

—Andrés encontró algo.

—¿Qué?

—Alguien te está siguiendo.

El corazón de Clarisa comenzó a latir con fuerza.

—¿Cómo que me están siguiendo?

Samuel le mostró una fotografía.

Era ella saliendo de la universidad.

Después otra.

Ella entrando en el restaurante.

Y una tercera tomada frente a su casa.

Clarisa palideció.

—¿Quién tomó estas fotografías?

—Todavía no lo sabemos.

—¿Desde cuándo?

—Probablemente desde hace varias semanas.

Clarisa se levantó.

—No quiero esto.

Samuel también se puso de pie.

—Lo sé.

—Yo solo necesitaba un trabajo.

—Y lo tendrás.

—No quiero que mi vida se convierta en esto.

Samuel guardó silencio.

Clarisa respiró profundamente.

—¿Tu familia tiene algo que ver?

La pregunta hizo que Samuel endureciera la expresión.

—No lo sé.

—¿Pero lo sospechas?

—Sospecho de muchas personas.

Clarisa lo miró.

—Entonces explícame una cosa.

—¿Qué?

—¿Por qué me elegiste a mí?

Samuel no respondió inmediatamente.

Finalmente dijo:

—Porque eres una persona que no parece interesada en mi dinero.

Clarisa soltó una pequeña risa.

—Eso es porque tengo suficiente con mis propios problemas.

Samuel sonrió.

—Precisamente.

---

La jornada laboral comenzó.

Clarisa recibió varias tareas administrativas.

Organizar documentos.

Revisar informes.

Coordinar reuniones.

Nada parecía complicado.

Sin embargo, alrededor del mediodía recibió una llamada.

—¿Clarisa Hernández?

—Sí.

—La llamamos de la universidad. Necesitamos confirmar unos datos relacionados con su beca.

—Claro.

La mujer le hizo varias preguntas.

Clarisa respondió.

Pero al terminar la llamada quedó inquieta.

Algo no le parecía normal.

Unos minutos después recibió otro correo.

“Su beca está siendo revisada.”

Clarisa sintió que el suelo desaparecía bajo sus pies.

Aquella beca era indispensable.

Sin ella no podría continuar estudiando.

Corrió hasta la oficina de Samuel.

Tocó la puerta.

—Adelante.

Entró sin esperar.

—Necesito hablar contigo.

Samuel levantó la mirada.

—¿Qué ocurrió?

Clarisa le mostró el teléfono.

—Mi universidad está revisando mi beca.

Samuel leyó el mensaje.

Su expresión cambió.

—¿Cuándo recibiste esto?

—Hace unos minutos.

Samuel tomó el teléfono y revisó nuevamente el correo.

—No es normal.

—¿Qué voy a hacer?

—Primero, tranquilizarte.

—Es fácil decirlo cuando no estás a punto de perder tus estudios.

Samuel se levantó.

—No vas a perderlos.

—¿Cómo puedes estar tan seguro?

—Porque voy a averiguar qué está pasando.

Clarisa lo miró.

—No quiero que pagues mis problemas.

—No estoy pagando nada.

—Samuel...

Él se acercó.

—Clarisa, alguien está intentando quitarte tu estabilidad.

Su voz era firme.

—No voy a quedarme mirando.

Ella permaneció en silencio.

Por primera vez desde que lo conocía, sintió que podía confiar en él.

---

Esa misma tarde, Samuel recibió una llamada de Andrés.

—Señor Flores, encontramos al responsable de una de las solicitudes.

Samuel se apartó de la ventana.

—¿Quién?

—Una persona relacionada con la universidad.

—¿Nombre?

Andrés hizo una pausa.

—Todavía no tenemos pruebas suficientes.

—Consíguelas.

—Hay algo más.

Samuel esperó.

—La persona recibió dinero de alguien de fuera.

Samuel apretó la mandíbula.

—¿De quién?

—Estamos siguiendo la transferencia.

Samuel miró hacia el área donde Clarisa trabajaba.

Ella estaba revisando unos documentos.

Parecía concentrada.

No sabía nada de aquella conversación.

—No le digas nada todavía —ordenó Samuel.

—¿Por qué?

—Porque si alguien está detrás de todo esto, quiero saber hasta dónde piensa llegar.

---

Al terminar la jornada, Samuel acompañó a Clarisa hasta la salida.

—Puedo regresar sola —dijo ella.

—Lo sé.

—Entonces...

—Te llevaré.

Clarisa suspiró.

—Está bien.

Cuando llegaron al automóvil, Samuel abrió la puerta para ella.

Antes de subir, Clarisa lo miró.

—Gracias.

—¿Por qué?

—Por ayudarme.

Samuel sostuvo su mirada.

—Todavía no he hecho nada.

—Para mí ya es suficiente.

Clarisa subió.

Samuel cerró la puerta.

Ninguno de los dos notó al automóvil estacionado unos metros más adelante.

Dentro había una persona observándolos.

El teléfono del desconocido vibró.

Contestó.

—Sí.

Una voz al otro lado preguntó:

—¿Ya está con él?

—Sí.

—Entonces el plan puede comenzar.

El hombre miró el automóvil de Samuel alejarse.

—¿Y la chica?

Hubo una pausa.

—Ella todavía no sabe que su vida está a punto de cambiar.

La llamada terminó.

Y, mientras Clarisa viajaba junto a Samuel sin sospechar nada, una nueva amenaza comenzaba a tomar forma.

Una amenaza que no solo pondría en peligro su trabajo.

También pondría a prueba el extraño vínculo que empezaba a surgir entre ellos.

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Eliana Angulo
Pobre Samuel... lo presionan tanto que tiene que recurrir a esto ... la empresa sobre su vida
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: así es exactamente. La empresa pesa más que su felicidad
total 1 replies
Eliana Angulo
Clarisa escucha lo que no debía… la verdad sale a la luz ...será que tiene la razón🤔
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: Escuchó lo que no debía... sí ¿pero tiene la razón? Todo se revelará muy pronto, mantente atenta
total 1 replies
Aura Luz Salgdo Tapias
excelente historia
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