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La Sombra De Un Matrimonio

La Sombra De Un Matrimonio

Status: En proceso
Genre:Traiciones y engaños
Popularitas:5.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Lobelia

Quince años de matrimonio convirtieron la vida de Elena en una prisión sostenida por el desprecio de su propia familia y los abusos de Héctor, su esposo. Con treinta y tres años, soporta la violencia únicamente por Julián, su hijo de doce años, el único motivo que la mantiene en pie. Pero cuando la carga se vuelve insoportable y el deseo de huir es su única salida, el destino cruza en su camino a Gabriel, un hombre atento que descubre las sombras detrás de su sonrisa. Decidido a liberarla, Gabriel le ofrecerá una salida, mientras Elena aprende que salvarse a sí misma también es salvar a su hijo.

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capitulo 17

El sol marcaba casi las diez de la mañana cuando Héctor abrió los ojos. La cabeza le retumbaba con una pulsación seca, fruto del exceso de whisky de la noche anterior. Con el cuerpo pesado y la boca seca, se incorporó en el borde de la cama, frotándose la cara con brusquedad.

​—¡Elena! —gritó con la voz ronca, esperando el sonido habitual de los pasos apresurados de su esposa por el pasillo o la taza de café humeante sobre la mesa.

​El silencio fue la única respuesta. Un silencio denso, helado, que no pertenecía al ambiente cotidiano de la casa.

​Irritado por la falta de atención, Héctor se puso de pie a tirones. Salió al pasillo haciendo resonar sus pisadas sobre la madera. Buscó en la cocina, pero las tazas del desayuno estaban guardadas y la estufa permanecía fría.

Avanzó hacia la habitación de Julián y empujó la puerta de un manotazo. La cama estaba tendida, vacía, sin la mochila del colegio al pie del armario.

​Un malestar amargo le oprimió el estómago. Regresó a la recámara principal y abrió el primer cajón del buró con violencia. Tiró al suelo las carpetas de correspondencia y los estuches de reloj hasta dar con la pequeña caja metálica donde guardaba los documentos de identidad de su familia.

Estaba abierta. Faltaban el acta de nacimiento de Julián, la fe de bautismo, el historial médico y el pasaporte del niño.

​Héctor se quedó inmóvil un segundo, mirando el fondo vacío de la caja. Luego corrió al armario de Elena. Faltaban dos de sus abrigos, sus tenis de caminata y un par de mudas de ropa.

​La verdad le impactó como una descarga de adrenalina pura, disipando de golpe la bruma del alcohol. Elena no se había ido a la tienda. Elena lo había abandonado. Y lo que era peor para su orgullo: se había llevado a su hijo.

​Una ira ciega y desenfrenada tomó el control de su cuerpo. Héctor barrió con el brazo todo lo que había sobre la mesa de noche, estrellando la lámpara y el vaso de cristal contra la pared. Pateó la puerta del armario hasta astillar la madera y soltó un rugido de rabia que retumbó en las paredes vacías de la casa.

​Tomó las llaves del auto y su teléfono, saliendo de la propiedad a toda velocidad, haciendo rechinarlas llantas sobre el asfalto húmedo. Quinientos metros más adelante, aparcó de manera brusca frente a la residencia de su suegra.

​Entró a la casa de Alicia sin golpear. La mujer mayor se encontraba en la sala junto a su hija Lorena, tomando el almuerzo en pequeñas tazas de porcelana.

​—¡Se fue! —bramó Héctor desde el recibidor, con los ojos inyectados en sangre y las manos temblando de furia—. ¡Tu hija se escapó en la madrugada y se llevó a mi hijo!

​Alicia dejó caer la taza sobre el plato, poniéndose de pie de inmediato con el rostro pálido. Lorena ahogó un grito, llevándose las manos a la boca.

​—¿De qué estás hablando, Héctor? —preguntó Alicia, tratando de mantener una compostura que se desmoronaba por momentos—. Elena no tiene adónde ir. No tiene dinero, no tiene auto. Ayer mismo hablé con ella y le dejé muy claras las cosas.

​—¡Se llevó los documentos de Julián, Alicia! —chilló Héctor, acercándose a la mesa y golpeando la madera con el puño cerrado—. ¡Tuvo el descaro de robarme las actas y desmantelar el armario! ¡Si alguien de tu familia la está escondiendo, juro por Dios que las voy a meter a la cárcel a todas!

​—Tranquilízate, por favor —intervino Lorena, levantándose para ofrecerle un vaso de agua con manos vacilantes—. Mi hermana no ha llamado a nadie. Mi mamá y yo hemos estado juntas todo el mañana. Te juro que no sabemos nada.

​—Entonces busquen en sus teléfonos —ordenó Héctor con tono venenoso—. Marquen a cada prima, a cada amiga de la infancia, a las vecinas. Quiero saber con quién habló en las últimas cuarenta y ocho horas. ¡Muevan los dedos ya!

​Durante la siguiente hora, la sala de Alicia se convirtió en un centro de operaciones improvisado y desquiciado. Lorena marcó docenas de números, recibiendo respuestas negativas y desconcertadas en cada llamada.

Alicia intentó comunicarse al teléfono celular de Elena, pero la operadora marcaba de inmediato que el número estaba fuera de servicio.

​Al ver que la búsqueda informal no arrojaba resultados y que el pánico a un escándalo público comenzaba a apoderarse de las dos mujeres, Héctor sacó su teléfono personal y marcó un número directo que guardaba para emergencias graves.

​—¿Tío? Habla Héctor —dijo, bajando la voz a un tono bajo, calculado y teatral, modulando cada palabra para sonar como la víctima de una tragedia—. Necesito tu ayuda urgente en la fiscalía. Es un asunto familiar gravísimo.

​Del otro lado de la línea, el magistrado Roberto Delgado, hermano del padre de Héctor y una figura con peso en el circuito judicial de la provincia, escuchó con atención.

​—Elena sufrió una crisis psicótica anoche, tío —mintió Héctor sin pestañear, paseándose por la sala mientras Alicia y Lorena asentían en silencio—. Se puso violenta, desmanteló la casa y se llevó a Julián a la fuerza en mitad de la madrugada.

El niño está en peligro. Ella no está bien de sus facultades mentales, los médicos ya la habían evaluado. Necesito que pongas una alerta de búsqueda inmediata antes de que intente hacerle daño al niño o sacar del país.

​—Entiendo la gravedad, Héctor —respondió la voz pausada y grave del magistrado desde la oficina judicial—. No te preocupes.

Voy a redactar la denuncia inmediatamente por secuestro parental de menores y abandono de hogar. Hablaré directamente con el fiscal de guardia para que emita un mandato de localización con la policía estatal.

​—Quiero que rastreen sus llamadas, tío —añadió Héctor, apretando la mandíbula con saña—. Quiero saber si tuvo ayuda de alguien fuera de la familia. Alguien tuvo que sacarla de la casa.

​—Tranquilo. Vamos a congelar sus cuentas, a poner su nombre en las garitas de control de la provincia y a movilizar a las patrullas. Para el mediodía, tu esposa estará en una celda y el niño regresará contigo.

​Héctor cortó la llamada. Se giró hacia Alicia y Lorena, mostrando una sonrisa torcida, llena de despecho y malevolencia.

​—Ya comenzó la cacería —dijo Héctor, ajustándose el cuello de la camisa—. Elena cree que puede burlarse de mí y dejarme en ridículo frente a todo el mundo. Va a aprender lo que ocurre cuando se le ocurre meterse con mi familia.

​Alicia miró la ventana de la sala, con una expresión helada, sin el menor rastro de lástima por la hija que acababa de entregar a la maquinaria de la justicia corrupta.

​—Hiciste lo correcto, Héctor —sentenció la madre sin inmutarse—. Una mujer que abandona a su esposo y pone en riesgo el honor de la casa no merece ninguna consideración. Nosotras iremos contigo a la fiscalía a firmar la declaración.

​Mientras la maquinaria legal respaldada por el tráfico de influencias se ponía en marcha en la ciudad, a cientos de kilómetros de allí, la tranquilidad del refugio de campo comenzaba a ser amenazada por la sombra de una persecución que no daría tregua.

1
Fernanda
😡😡😡😡😡
Fernanda
este hombre que le pasa 😡
Betty Saavedra Alvarado
Héctor está loco y obsesionado contigo Elena hay que cuidarse de él puede hacerte daño
Betty Saavedra Alvarado
Todo esto es por la mala de Lorena ella investigo todo Héctor debe ir a la cárcel incumplió la ley eso está buscando está lleno de odio y resentimiento
Carolina A²V
Héctor y su soberbia dolo conseguirá hundirse hasta el abismo de su maldad 😡
Carolina A²V
😂😂😂 no seas ridículo
Carolina A²V
quien se puede pudrir en la cárcel eres tú desgraciado que estas violando la orden del juez 😡
Carolina A²V
que bueno Julián buscaste ayuda espero que los profesores y el director te protejan
Carolina A²V
debes tratar de mantener la calma por Julián
Carolina A²V
no si denuncias esa perturbación de tu tranquilidad
Carolina A²V
llama y cuéntale a Gabriel o al abogado
CELINA ESPINOZA
muy buena historia
CELINA ESPINOZA
exelente historia 💯
Carolina A²V
Lo lamentable es que su propia familia es quién traiciona 😡😡😡
Carolina A²V
desgraciada infeliz al parecer tu marido no te da lo suficiente bueno no creo seas casada
Carolina A²V
vende su alma por unas monedas que asco 🤮 me das Lorena 😡
Carolina A²V
eso me gustaría que violeta la orden de restricción y te redundan en la cárcel infeliz 😡
Carolina A²V
así que por puro capricho❓️🤔 cual de los 3 está más enfermo 🤦🏻‍♀️
Carolina A²V
esta mujer es una loca no entiende lo que está haciendo 🤔
Carolina A²V
y más que todo peligroso 🤔😬
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