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En El Corazón De Un Tirano

En El Corazón De Un Tirano

Status: En proceso
Genre:CEO / Venganza / Matrimonio arreglado
Popularitas:11.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

Rebelde, inteligente y apasionada. Emma de la Rivera nunca ha permitido que nadie controle su destino. Pero cuando Damián Thorne se cruza en su camino, el choque de dos voluntades inquebrantables se vuelve inevitable. Él está acostumbrado a dominarlo todo; ella, a no doblegarse ante nadie. ¿Podrá Damián domar el espíritu de Emma, o terminará cayendo en su propia trampa?

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo XXIV Vulnerabilidad

Decidieron caminar un poco por la tranquilidad de la noche, necesitando alejarse del bullicio del restaurante y compartir un momento diferente, lejos de las miradas corporativas.

—La noche está realmente hermosa... —comentó Emma, alzando el rostro hacia el cielo para respirar el aire fresco.

—No más que tú —susurró Damián, sin apartar la mirada de ella ni un solo segundo.

Las palabras de él hicieron que un leve sonrojo cubriera las mejillas de Emma. Disimulando la turbación que le provocaba su cercanía, desvió la conversación con una pequeña sonrisa.

—Quiero mostrarte un lugar especial para mí...

Emma lo guio a través de un paseo arbolado hasta llegar a la orilla de un pequeño lago ubicado cerca del centro de la ciudad. El reflejo de las luces y de la luna sobre el agua tranquila lo convertía en el refugio ideal para relajarse y respirar paz.

Se sentaron juntos en una banca de madera frente al agua. Despacio, Damián buscó la mano de Emma y entrelazó sus dedos con los de ella en un gesto íntimo y protector.

—Este lugar me recuerda mucho a mi niñez... —comentó Emma, dejando que una nostalgia pesada tiñera su voz.

—¿Venías aquí con tu mamá? —preguntó Damián con cautela, midiendo cada palabra para no lastimarla.

—Sí... —Emma apretó levemente la mano de Damián—. Ella me traía cuando me sentía triste o asustada. Me decía que el lago reflejaba a la luna para no sentirse solo en la oscuridad, y que de esa misma manera, ella se reflejaba en mí para sentirse viva... No logré entender el peso de sus palabras hasta años después, cuando comprendí por qué Guillermo la mantenía encerrada, lejos de mí.

—¿Qué pasó realmente con tu mamá, Emma? —indagó Damián con voz suave.

Emma tragó saliva. Un nudo opresivo se le formó en la garganta, robándole el aliento por un segundo. El recuerdo, enterrado durante años, amenazó con desbordarla.

—Tenía apenas cinco años —comenzó a relatar, con la voz volviéndose fina y quebradiza—. Recuerdos borrosos de Guillermo llegando a la casa acompañado por dos hombres vestidos de blanco... Lo recuerdo acusándola de haber perdido la razón, manipulando todo para que se la llevaran a la fuerza. Esa fue la última vez que vi la cara de mi madre.

Los ojos de Emma se empañaron y una primera lágrima traicionera rodó por su mejilla.

—Solo una semana después, Guillermo llevó a Claudia y a Samantha a vivir con nosotros. Les dio el lugar de mi madre y, desde ese momento, mi vida se convirtió en un infierno.

—Tranquila, Emma... Aquí estoy. No estás sola —susurró Damián, rodeando sus hombros con firmeza y atrayéndola suavemente contra su pecho.

Emma escondió el rostro en el saco de Damián, aspirando su perfume a madera y sintiendo el latido constante y fuerte de su corazón. El calor de él aflojó el nudo de contención que llevaba años soportando.

—Con el tiempo, los malos tratos fueron empeorando —continuó Emma con el aliento entrecortado y el pecho agitado por los sollozos—. Ya no eran solo gritos, humillaciones ni castigos en el encierro. Guillermo respaldaba a Claudia en todo, permitiendo que me golpeara por cualquier mentira que Samantha inventara. Me convirtieron en la empleada de la casa... en el saco de boxeo de la familia.

Al escuchar los detalles del calvario que la joven había sufrido, la mandíbula de Damián se apretó con tanta fuerza que los músculos de su cuello se tensaron. Una furia ciega, asesina y calculadora le abrasó las venas. Sus manos la sujetaron con más firmeza, protegiéndola del mundo exterior.

—Los voy a destruir —sentenció Damián con una voz helada, enronquecida por la rabia contenida—. Te juro por mi vida que voy a hacer que cada uno de ellos pague por lo que te hicieron.

—Yo no quiero venganza, Damián... —dijo Emma rompiendo a llorar abiertamente, dejando fluir todas las lágrimas que había reprimido durante años de soledad—. Yo solo quiero saber dónde está mi madre. Es lo único que me importa... saber si está viva, si me recuerda.

Damián le acunó el rostro entre sus manos grandes y cálidas, obligándola a mirarlo. Con los pulgares le limpió las lágrimas que le empapaban las mejillas, sosteniéndole la mirada con una devoción feroz.

—Y la vamos a encontrar, Emma. Moveré el cielo, la tierra y todo el dinero que sea necesario, pero te prometo que voy a dar con su paradero. Te lo juro.

Emma se abrazó con fuerza a Damián, quien correspondió de inmediato rodeándola con una calidez inmensa. Era la primera vez en toda su vida que alguien la escuchaba realmente, creía en su dolor y no la juzgaba.

—No sé cómo te voy a pagar todo lo que estás haciendo por mí... pero te prometo que lo haré —susurró la joven entre sollozos, apretando la tela de su saco.

—El único pago que me puedes dar es que seas feliz, pequeña —murmuró Damián, ahuecando su cabeza contra su cuello—. Verte sonreír será mi mayor recompensa.

Consciente de la fragilidad del momento, Damián llamó discretamente a su chofer para que los recogiera en la entrada del lago; Emma no se encontraba en condiciones de caminar por la ciudad y lo último que él quería era exponerla a la vista de curiosos.

A los pocos minutos, la camioneta blindada se detuvo frente a ellos. Damián ayudó a Emma a subir con delicadeza y se acomodó a su lado.

—De vuelta a casa —ordenó el magnate al conductor, sin soltar la mano de Emma en todo el trayecto.

Emma reclinó la cabeza sobre el hombro de Damián, observando las luces de la ciudad a través de la ventanilla.

—Debo ser fuerte si quiero encontrar a mi mamá —murmuró con una nueva firmeza en la voz—. Guillermo no puede seguir teniéndola cautiva ni usándola como chantaje para manipular mi vida.

Al llegar al penthouse, Damián la acompañó con paciencia hasta la entrada de su habitación.

—Date una ducha caliente mientras te preparo un poco de té —dijo con suavidad, dejándole un tierno beso en la frente antes de retirarse.

Emma entró al baño sintiendo por primera vez en años una extraña pero reconfortante sensación de tranquilidad en el pecho.

Emma estaba sentada en la orilla de la cama, envuelta en una pijama cómoda y con el cabello ligeramente húmedo, cuando Damián regresó sosteniendo una taza humeante entre las manos.

—No debiste molestarte... —dijo Emma, regalándole una sonrisa sincera.

—Para ti nunca es una molestia —respondió Damián, entregándole la taza con cuidado de no quemarla—. Faltan solo unos días para nuestro matrimonio civil. Quiero que ese día sea realmente especial para ti.

Al escuchar la mención de la boda, un leve aleteo de nervios volvió a invadir el estómago de Emma.

—Sí... lo sé. Para ser franca, estoy algo nerviosa —confesó con total honestidad.

—Es completamente normal sentirse así, pequeña —comentó Damián, mirándola con una intensidad serena—. Pero ten por seguro que, una vez que firmemos ese documento, nadie en este mundo volverá a atreverse a tocarte o lastimarte... Ahora descansa.

Damián le ofreció una última mirada cargada de devoción y salió de la habitación, cerrando la puerta con delicadeza. En la penumbra del pasillo, la promesa de protegerla y destruir a quienes le hicieron daño se selló para siempre en su corazón.

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Maria Mongelos
Que linda historia, me encanta💕
Maria Mongelos
Por fin se animaron estos dos
Maria Mongelos
Le tocó a Roberto, pensó que se iba a salvar creyendo que Damian estaba distraido
Maria Mongelos
Las víboras se dieron a la fuga, Guillermo quedó solo y destruido
Maria Mongelos
Gracias a la bastarda Guillermo va a sobrevivir, después de todo el daño que hizo lo va a salvar
Maria Mongelos
Samantha no es la hija de Guillermo, toda la vida lo engañaron
Maria Mongelos
Samantha no es la hija de Guillermo, toda la vida lo engañaron
Maria Mongelos
Son unos malditos, tal para cual
Maria Mongelos
Tarde o temprano todos reciben su merecido, creyeron que eran intocables hasta que vovió Damian
Maria Mongelos
Estoy más que seguro que Diego ama a Graciela💕
Maria Mongelos
Se viene lo mejor, la caída de los buitres y va a ser estrepitosa
Maria Mongelos
Y tú bien sabes que no es gay ni impotente 😄
Maria Mongelos
Les llegó la la hora malditos buitres, no saben lo que les espera
Maria Mongelos
Hermoso capitulo 💕🔥
Maria Mongelos
El karma existe Samantha y esta vez te tocó a ti
Maria Mongelos
Lástima que sea hija de ese desgraciado
Maria Mongelos
Me encantó este capítulo 💕
Maria Mongelos
Exelente capitulo autora 💕 gracias
Maria Mongelos
Ahora no tiene con qué amenazarla, Emma va a dejar de ser la sumisa, maltratada, humillada. Empieza el calvario de estos tres
Maria Mongelos
Por suerte salió todo bien, Damian cumplió con la promesa
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