Ingrid tiene diecinueve años, nunca ha salido de su rancho en California y su mayor preocupación es ponerle moños a las vacas. Sueña con estudiar medicina, viajar por el mundo y ayudar a quien lo necesite. De casarse no sabe nada. De la mafia, menos.
Cuando Ares la elige como su esposa y se presenta en el rancho a llevársela, la familia de Ingrid no tiene opción: obedecer al Don o morir. En cuestión de horas, la chica del rancho se convierte en la esposa de un monstruo.
Pero Ingrid no es la niña frágil que todos esperaban. Detrás de su inocencia hay una inteligencia afilada, un humor que desarma y una valentía que ni ella sabía que tenía. Lo que nadie le dijo a Ares es que la mujer que eligió para ignorar sería la única capaz de destruir cada muro que construyó alrededor de su corazón.
Ella eligió luchar. No contra él, sino por él.
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¡Ya elegí, será ella!
Un mes después...
Los Angeles, California
Ares
Hoy mis amigos me entregarán las fotos de las chicas y elegiré a una para casarme. No me importa nada, solo que esté sana, que nunca haya sido tocada por nadie y que me dé hijos.
Al llegar a mi oficina, como de costumbre, me estaban esperando.
—Buenos días —dijo Ares.
—Buenos días, Don —dijeron los amigos.
—¿Curioso? —preguntó Derick sonriendo.
—Sin payasadas. Quiero elegir ya a una y acabar con esto de una vez —dijo Ares.
—Uy, qué mal humor —dijo Mark.
—Aquí están los nombres de las chicas, la edad y un resumen de cada una —dijo Jolie entregándole un sobre.
—Léemelo y muéstrame las fotos —dijo Ares devolviéndole el sobre a Jolie.
—De acuerdo. En la edad que solicitaste son pocas las que encontramos. Te voy a hablar de cada una.
Jolie
Hablé de casi todas. De la mayoría todavía tenía mis dudas sobre su pureza, pero aun así le pasé la información a Ares. Solo que hay una de ellas que no quiero mostrarle. Me la salto sin que se dé cuenta. No creo que merezca a un cretino como Ares. Conozco a su mamá y la vi de niña hace años. No le deseo esto. Descubrimos todo sobre ella: es de una inocencia y una pureza rara. Él no merece a una chica así. Mejor dicho, ella no merece tener a un sin corazón como Ares en su vida.
Ares
Jolie me pasó la información y ninguna me llamó demasiado la atención. Descarté de la lista a todas las que hubieran tenido novio o coqueteos. Para mí, "tocada" es incluso besada, pero eso sería imposible... Separé a dos y me quedé con la sensación de que Jolie estaba ocultando algo.
—Por lo que te conozco, pensé que ibas a elegir a la chica del rancho —dijo Mark.
—Es verdad, mi apuesta era por ella —dijo Derick.
Jolie
Quería matarlos. No me miraban, ¡maldita sea! Ares me fulminó con la mirada. No iba a poder ocultárselo...
—Ups, creo que me salté su hoja sin querer —dijo Jolie.
—Encuéntrala. Porque no mencionaste a ninguna de un rancho, y como eres mi amiga voy a hacer como que creo que te la saltaste sin querer —dijo Ares.
—La encontré —dijo Jolie.
—Léela y no me ocultes nada —dijo Ares.
—Está bien. La chica se llama Ingrid. Nació y creció en Rancho Cordova, en tu rancho. En su momento, el señor Leopold y su esposa Justine fueron contratados por tus padres. Siempre han prestado servicio a tu familia. Ingrid tiene diecinueve años, es una chica sencilla en todo, ha vivido en tu rancho toda su vida. Terminó la preparatoria hace un año, pero por una cirugía de su hermanita no pudo iniciar la facultad. Es una chica hogareña, ayuda a sus padres, alegre, juguetona, un poco traviesa, buena chica. Ayuda a su mamá con los encargos de la mafia y con las dos hermanitas. Nunca ha tenido novio. No sale del rancho sola; cuando sale, siempre va acompañada de sus padres —dijo Jolie.
—¿Dónde está su foto? —dijo Ares.
—Aquí. Solo que es una chica muy inocente. Podríamos decir que hasta infantil para su edad. No creo que sea conveniente para un Don. Sobre todo porque ni siquiera querías una de dieciocho; esta parece tener menos, mentalmente —dijo Jolie.
Jolie
Sé que es un amor de chica y no quiero que él le haga esto. ¡Dios mío, ayuda a que no le guste!
—Amiga, me gustó mucho esta chica. Tiene todo lo que busco, y hasta es bonita. Y Jolie, tú no tienes que opinar nada. Como Don, ya elegí. Será ella —dijo Ares.
Jolie
Se me encoge el corazón. No quería que la eligiera. Ares es malo; a veces creo que realmente no tiene corazón. Le pido a Dios que tenga misericordia de esa chica, porque Ares no la va a tener.
—¿Cómo lo vamos a hacer? —preguntó Adam. Vio que Jolie estaba sufriendo por la chica y decidió que era mejor no dejarla hablar, porque podría no terminar bien.
—Voy a buscarla. Mañana mismo —dijo Ares.
—Don, ¿de verdad cree que su padre va a permitir que se case con ella? —preguntó Jolie.
—Él no tiene que permitir nada. Soy el Don y la elegí para ser mi esposa. Punto final. Si no aceptan, mato a todos y me caso con ella —dijo Ares.
—Amigo, ve con calma. Si quieres casarte con la chica, no puedes matar a su familia —dijo Adam.
—En este momento, Adam, soy el Don. Y sí puedo. Ellos tienen la opción de entregarme su mano con tranquilidad o no. La elección es de ellos —dijo Ares.
Jolie
Quería golpear a Ares. Sé que me mataría si dijera algo más. Las únicas personas a las que les permite hablar somos nosotros, Cindy la secretaria y Edith la ama de llaves. Y aun así, no podemos decir todo lo que pensamos.
—Mark, deja todo listo. Mañana temprano vamos al rancho a buscar a la chica. Jolie, Adam y Derick, organicen una boda en la mafia: rápida y sin nada especial. Solo firmaremos y después traeré la prueba de su pureza al consejo —dijo Ares.
—No es necesario, sabes que aboliste esa regla —dijo Jolie.
—Parece que esa chica te contagió, amiga, y por tu bien, quédate en tu lugar, Jolie. Ya dije que lo haré a la antigua, como le prometí a mi padre —dijo Ares.
—¿Avisamos que vamos? —preguntó Mark.
—Sí. Avisa que iré y que quiero una reunión con la familia entera, incluyendo a las niñas. Si no les gusta y me complican la vida, mato a todos. Menos a la chica: ella es mi elegida —dijo Ares saliendo.
—Ok —dijo Mark.
Jolie
Después de que Ares salió, les dije a Mark y Derick lo que realmente pensaba. Hasta ese momento no se habían dado cuenta de lo inocente que era esa chica para caer en manos de Ares. Salí llorando. No soy de llorar, pero sé que ella no va a tener opción.
—La cagaron pero bien. Saben cómo es Ares, imagínense a una chica inocente con él. No es que las otras no lo sean, pero como esta del rancho, seguro que no —dijo Adam pasándose la mano por la cabeza.
—Ni me di cuenta de eso, hermano —dijo Derick serio.
—Espero que no mate a la familia y que al menos sea tranquilo con ella —dijo Mark serio.
—¿Tranquilo? ¿De verdad crees que Ares es tranquilo con alguien? Olvídalo. Ya no hay vuelta atrás. La cagada ya está hecha —Adam salió, yendo detrás de su esposa.