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La esposa que dejó de esperar

La esposa que dejó de esperar

Status: Terminada
Genre:Amor eterno / Reencarnación / Completas
Popularitas:601.6k
Nilai: 4.7
nombre de autor: gigiwww

Sabrina Elvara lo tuvo todo: una mansión, un apellido de prestigio y un esposo que cualquier mujer envidiaría. Lo único que nunca tuvo fue el amor de León Ardián.

Casados por obligación tras una noche que ninguno de los dos recuerda con claridad, su matrimonio no fue más que una jaula dorada. León la ignoraba. Sabrina lo perseguía. Y cuando descubrió que estaba embarazada, él se alejó aún más.

Hasta que un día Sabrina dejó de esperar.

Sin avisar, sin pedir permiso, huyó a Europa con su hija en el vientre. Dio a luz sola en Holanda durante una tormenta de nieve, reconstruyó su vida en Roma con un pequeño negocio de flores y crió a Liora —una niña de ojos enormes y risa contagiosa— sin la sombra de los Ardián.

Tres años después, León la encuentra por accidente. Pero la mujer que lo recibe ya no es la Sabrina que conoció: no suplica, no sonríe por compromiso, no necesita que él la salve. Y Liora, la hija que no sabía que existía, lo desarma con una sola frase:

—¿Tú eres el señor del parque?

Porque el amor no se demuestra con grandes gestos.

Se demuestra quedándose.

NovelToon tiene autorización de gigiwww para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 17 — El rastro encontrado

El ambiente del pasillo del hotel de lujo se volvió opresivo de repente.

León permanecía inmóvil con la mandíbula apretada, mientras Armando Elvara lo contemplaba con una expresión difícil de descifrar.

—¿Qué significaba esa conversación? —repitió León con frialdad.

Armando guardó silencio unos instantes antes de soltar un suspiro pesado.

—Sabrina está en Roma.

Esas palabras golpearon el pecho de León como un puño cerrado.

Tres años.

Tres años de búsqueda infructuosa.

Y resulta que Sabrina había estado en la misma ciudad todo ese tiempo.

—¿Dónde? —preguntó León de inmediato.

Pero Armando lo atravesó con la mirada.

—Si yo lo hubiera sabido desde el principio, tal vez ya habría ido a ver a mi hija.

León apretó los puños.

—Escuché lo del hospital.

La expresión de Armando se endureció.

—La niña está enferma.

La niña.

Esas palabras le sonaron extrañas a León.

Porque durante los últimos tres años, ni siquiera había visto el rostro de su propia hija.

—Necesito saber en qué hospital están —dijo León con determinación.

Armando dejó escapar una risa breve y amarga.

—¿Y luego qué? ¿Vas a aparecer de la nada después de tres años?

León enmudeció.

Por primera vez, no tenía una respuesta clara.

Porque en realidad ni él mismo sabía qué haría si se encontraba frente a Sabrina otra vez.

¿Pedirle que vuelva?

¿Pedirle perdón?

¿O solo asegurarse de que está bien?

Lo único que León sabía con certeza era una cosa:

Necesitaba verla.

A ella y a su hija.

Mientras tanto, en el hospital…

Alya seguía junto a la cama de Liora, sosteniendo la manita de su hija.

La fiebre iba cediendo poco a poco, pero Alya todavía no lograba calmarse.

Tenía los ojos hinchados por la falta de sueño.

—Mami…

La vocecita de Liora hizo que Alya se acercara al instante.

—¿Sí, cariño?

—Quiero leche…

Una sonrisa de alivio le iluminó el rostro a Alya.

Gracias a Dios.

Al menos Liora ya iba mejorando.

—Claro, espérame un momento.

Kate entró justo entonces con algo de comida y sonrió al ver a Liora despierta.

—¿La princesita ya está mejor?

Liora asintió con un gesto menudo mientras abrazaba su peluche.

—Tía Kate…

—¿Mm?

—¿Y el señor del parque?

Alya se quedó paralizada.

Kate también se tensó, visiblemente incómoda.

—¿Qué señor? —preguntó Alya con cautela.

—El señor guapo del parque…

Liora sonrió con la inocencia intacta.

—Era bueno.

Alya bajó la cabeza rápido, fingiendo abrir la leche tibia para disimular su expresión.

El pecho se le volvió a oprimir.

El mal presentimiento se hacía cada vez más fuerte.

—Lio, no debes hablar con desconocidos así como así —le advirtió con suavidad.

—Pero no era malo…

La niña hizo un puchero adorable.

Kate intervino de inmediato para desviar la conversación.

—Bueno, ya, dejemos al señor del parque. Ahora tómate la leche primero.

Liora obedeció al fin, abrazando su biberón.

Pero cuando la niña se calmó de nuevo, Kate sacó a Alya del cuarto con sigilo.

—Creo que tenemos que mudarnos —susurró Kate.

Alya cerró los ojos, exhausta.

—Lo sé…

—Si León se da cuenta de que esa niña es Liora…

—Lo sé, Kate.

La voz de Alya se fue perdiendo.

Lo entendía demasiado bien.

Liora tenía los ojos de León.

Cuanto más crecía, más se parecía a su padre.

Y eso era lo que siempre le daba miedo a Alya.

—Es solo que… —se mordió el labio— estoy cansada de huir.

Kate se quedó callada.

Los últimos tres años, Alya jamás había vivido en verdadera paz.

Siempre mudándose.

Siempre alerta.

Todo para mantener a Liora consigo.

La noche se hacía más profunda cuando León al fin obtuvo la información del hospital donde se encontraba Sabrina.

Su detective privado había trabajado deprisa tras recibir la pista en Roma.

—La paciente está registrada con un nombre falso, señor —informó su asistente—. Pero con toda probabilidad se trata de la señora Sabrina.

León se puso de pie al instante.

—Prepara el auto.

—¿Desea ir ahora, señor?

—Sí.

No hubo la menor vacilación en su voz.

A lo largo de todo el trayecto hacia el hospital, el corazón de León no dejó de latir desacompasado.

Por primera vez en tres años…

Estaba genuinamente nervioso.

La cabeza le bullía de preguntas.

¿Cómo estará Sabrina ahora?

¿Me odia?

¿Y cómo será nuestra hija?

El auto se detuvo frente al hospital.

León bajó aprisa y entró con pasos largos.

Pero conforme se acercaba al área de internación pediátrica…

Sus pasos fueron perdiendo velocidad.

Una presión extraña le oprimió el pecho.

Miedo.

Una emoción que rara vez se permitía sentir.

Mientras tanto, en la habitación, Alya arropaba a Liora, que empezaba a dormirse otra vez.

—Mami…

—¿Mm?

—¿Mañana nos vamos a casa?

—Sí, cariño.

Liora esbozó una sonrisa tenue y volvió a cerrar los ojos.

Alya le acarició el cabello con dulzura.

Su mirada rebosaba de ternura.

Y justo en ese momento…

La puerta de la habitación se abrió despacio desde afuera.

Alya supuso que era Kate.

Pero al girar la cabeza…

Todo su cuerpo se congeló.

León estaba de pie en el umbral.

Su rostro se veía agotado.

Los ojos ligeramente enrojecidos por la falta de sueño.

Sin embargo, aquella mirada era la misma de antes.

Profunda.

Penetrante.

Y ahora, desbordada de estupor.

León, por su parte, casi dejó de respirar al ver a la mujer que tenía enfrente.

Sabrina.

Realmente era Sabrina.

Se veía más madura. Más serena. Más suave.

Pero lo que le costó apartar la vista fue otra cosa:

La niña dormida en la cama del hospital.

Una niña pequeña cuyo rostro le resultaba demasiado familiar.

Durante varios segundos…

Ninguno de los dos pronunció palabra.

Y el mundo pareció detenerse un instante.

1
Fernando Torres
buena
Nora Alba
Se le va la onda a la escritora, esta llena de incongruencias la historia, pero aún así m e tiene entretenida, solo me salto la página
Fernanda Perez
gracias
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que linda novela, me gusto mucho, aunque tuvo matices, pero bonita igual, muchas felicidades escritora y gracias por compartirla 👏👏👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que linda novela, me gusto mucho, aunque tuvo matices, pero bonita igual, muchas felicidades escritora y gracias por compartirla 👏👏👏👏👏
veritoo❤️
hasta los 5 meses si vio su panza ..en todo lo demás no estuvo .cmo escuchar los latidos prestar atención a los antojos..las patadas eso se perdió mucho antes d q ella se fuera.
veritoo❤️
lo mismo m pregunte también..y más todavía el amigo q ella tenía quien le ayudo en Italia cuando ella llegó a ese país después d salir d Holanda..y sobre todo...la esposa del tío Ares ..esos son los personajes q estubieron desde q ella se fue..no los nombró .. perdón..está bna la novela pero dejo d lado muchos personajes y mezclo muchas situaciones y nombres..
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Esta muy bonita, felicidades escritora 👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Los niños son demasiados perseptibles 🤣👏👏
veritoo❤️
está bastante enredada xq el la llama alya cuando ese es el nombre d la q resucitó en ese cuerpo..el nombre d su verdadera esposa es Sabrina..la suegra también la llama así..ellos no saben d alya.. después está lo dl avión privado q después se convierte en uno comercial y su..lo último.. q el habla d volver a amarla cuando jamás lo iso..y así una serie d equivocaciones o enredos ..creo q tendría q leer lo q escribe pro aparte d eso ..está muy linda la novela
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
De verdad es muy bonita, pero no avanza mucho 👏🤣
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Como que no avanza mucho 👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que hermoso capitulo, esta muy bonita la novela, felicidades escritora 👏👏👏
veritoo❤️
la nena nació en Holanda no en Italia
veritoo❤️
calides?..acaso sabía lo q significaba?..no se xq tanta insistencia en buscarla q no era q estaba super enamorado d su primer amor. q x pensar en ella ni la miraba a su esposa y en la verdadera Sabrina iso q muriera? claro q eso no lo sabe pro el punto es q jamás existió su esposa para el x pensar en su gran amor ..dónde esta ahora ella en tres años no dejo d buscar a su esposa...y su gran amor q?
veritoo❤️
q no perdone a nadie ni siquiera al padre xq x prestigio y desobediencia le dieron la espalda..si hicieron eso lo hicieron con consciencia así q no hay oportunidad...dejar sola dar la espalda ttofo xq no ISO la voluntad d ellos..vayanse a cagar 😡
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que hermoso capitulo 👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que buena, la sra lo tomo bien 👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Ojalá esta vez logren ser felices 👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que lindos, al fin pensé que nunca pasaría, ahora a contarle la verdad a su hija 🤣👏👏👏
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