Él juró destruir a su familia. Nunca imaginó que ella sería lo único que desearía salvar.
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Capítulo 22
La jornada de trabajo transcurría con aparente normalidad, aunque Sia no conseguía concentrarse.
Tenía varios planos abiertos sobre el escritorio, pero llevaba varios minutos mirando el mismo punto sin avanzar.
Desde que había llegado a la oficina, las palabras de Emma no dejaban de rondarle la cabeza.
Renán está ocultando algo.
El teléfono comenzó a sonar.
Sia lo tomó.
—¿Mamá?
—Sia, necesito que vengas a la boutique.
Sia miró a Emma, que trabajaba en el escritorio de enfrente.
—¿Ahora?
—Sí. Estoy aquí con Victoria.
Sia frunció ligeramente el ceño.
—¿Para qué?
—Necesitamos comprar tu vestido para mañana.
—¿Mi vestido?
Vivian soltó un suspiro.
—La fiesta de compromiso de Victoria.
Hubo un silencio.
—Mañana por la noche se comprometerá con Renán Prescott.
Las palabras atravesaron a Sia como un cuchillo.
Sintió una presión repentina en el pecho.
Por un instante, dejó de escuchar el ruido de la oficina.
Solo podía escuchar un nombre.
Renán.
El hombre que había besado.
Y ahora iba a comprometerse con Victoria.
Sia tragó saliva.
—Ah...
Vivian continuó hablando sin notar el cambio en su voz.
—Quiero que vengas cuanto antes. Necesitas encontrar algo que esté a la altura de tu hermana. No puedes presentarte en una ocasión como esta con cualquier cosa.
Sia apretó los dedos alrededor del teléfono.
—Está bien.
—Te esperamos.
—Sí.
La llamada terminó.
Sia dejó lentamente el teléfono sobre el escritorio.
Emma la observó.
Había escuchado toda la conversación porque el teléfono estaba en altavoz.
La expresión de su amiga le confirmó lo que temía.
Emma se levantó inmediatamente y se acercó a ella.
—Sia...
Sia no respondió.
Emma la abrazó.
—No pongas esa cara.
Sia cerró los ojos.
—No puedo evitarlo.
—Ese tipo es un idiota.
Sia soltó una pequeña risa triste.
—No debería importarme.
—Pero te importa.
Sia no respondió.
Emma se separó ligeramente para mirarla.
—Y no voy a decirte que no sientas lo que sientes.
Sia suspiró.
—Lo odio.
—¿A él?
—No.
La respuesta salió demasiado rápido.
Emma levantó una ceja.
Sia bajó la mirada.
—Odio que me guste.
Emma la abrazó nuevamente.
—Entonces vamos a hacer algo.
Sia la miró.
—¿Qué?
—Voy contigo a buscar ese vestido.
—¿En serio?
—Por supuesto.
Sia respiró profundamente.
—Y también necesito que me acompañes a esa fiesta.
Emma abrió los ojos.
—¿A la fiesta?
Sia asintió.
—Sí.
—Entonces vámonos.
...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...
Media hora después, las dos llegaron al lugar.
Victoria parecía completamente emocionada.
Había pasado toda la mañana hablando de la fiesta, del compromiso y de todo lo que significaba convertirse oficialmente en la futura esposa de Renán Prescott.
Cuando vio llegar a Sia, sonrió.
—Por fin.
Sia se acercó.
—Mamá dijo que tenía que venir.
Vivian asintió.
—Sí. Tenemos que encontrar algo apropiado para ti.
Victoria tomó el brazo de su madre.
—Yo ya encontré algunas cosas.
—Claro —respondió Vivian—. Pero todavía tenemos que revisar algunas opciones.
Sia permaneció en silencio.
No quería estar allí.
Cada conversación sobre la fiesta era como una pequeña herida.
Cada vez que alguien pronunciaba el nombre de Renán, sentía una punzada en el pecho.
Y lo peor era que no podía culpar a nadie.
Él era el hombre con quien supuestamente se casaría Victoria.
Emma se acercó y tomó su brazo.
—Estoy contigo.
Sia le sonrió débilmente.
—Gracias.
Las cuatro comenzaron a recorrer la tienda.
Victoria examinaba cada vestido con entusiasmo.
Se detenía frente a los espejos, preguntaba opiniones y descartaba rápidamente cualquier opción que no le pareciera perfecta.
—Este podría funcionar —dijo en un momento.
Vivian la observó.
—Es elegante.
Victoria sonrió.
—Tiene que serlo.
Miró su reflejo.
—Después de todo, será mi primera aparición oficial junto a Renán.
Sia apartó la mirada.
Emma lo notó.
—Respira —susurró.
Sia asintió.
Continuaron buscando.
Después de varios minutos, Victoria finalmente encontró el vestido que quería.
Se lo probó y salió del vestidor.
Vivian la observó con orgullo.
—Perfecto.
Victoria sonrió ampliamente.
—¿De verdad?
—Sí.
Victoria giró frente al espejo.
—Renán va a quedar impresionado.
Sia sintió otra punzada.
Emma le dio discretamente un pequeño apretón en el brazo.
—No le prestes atención.
Sia respiró profundamente.
—Lo intento.
Mientras Victoria seguía disfrutando de aquel momento, Sia comenzó a buscar algo para ella.
No quería destacar.
Tampoco quería desaparecer.
Solo quería encontrar algo con lo que pudiera presentarse en aquella fiesta sin sentirse completamente fuera de lugar.
Revisó varias opciones hasta que finalmente encontró una que le gustó.
Entró al vestidor.
Emma la esperó afuera.
Cuando Sia salió, Emma sonrió.
—Ese.
—¿Sí?
—Sí.
Sia se miró al espejo.
Por unos segundos olvidó todo.
La tela, el ajuste y los detalles hacían que se sintiera más segura.
Pero entonces volvió a recordar para qué estaba comprándolo.
Sia bajó la mirada.
......................
Mientras tanto, Victoria seguía disfrutando de su día.
Después de elegir su vestido, comenzó a imaginar cómo sería la fiesta.
Renán a su lado.
Sus familias reunidas.
Las fotografías.
Las miradas de admiración.
La noticia recorriendo toda la ciudad.
Y, sobre todo, la satisfacción de convertirse en la futura esposa de uno de los hombres más poderosos del país.
—Mamá —dijo emocionada—, ¿crees que Renán le guste?
Vivian sonrió.
—Por supuesto.
Victoria se mordió ligeramente el labio.
—No puedo esperar.
Sia escuchó aquellas palabras desde unos pasos atrás.
Sintió nuevamente aquella incomodidad.
Le molestaba.
Le dolía.
Y, sobre todo, le enfurecía que un hombre que apenas conocía hubiera conseguido meterse tanto en su cabeza.
Desde aquel beso no había podido sacárselo de los pensamientos.
Recordaba sus labios.
Sus ojos.
La manera en que la miraba.
Y aunque intentaba convencerse de que todo había sido un error, algo dentro de ella seguía esperando volver a encontrárselo.
Era absurdo.
Él iba a comprometerse con su hermana.
Y aun así, Sia quería verlo.
Emma se acercó.
—¿Lista?
Sia respiró profundamente.
—Sí.
—Entonces vámonos.
Sia tomó la bolsa con su vestido.
Mientras caminaba junto a Emma, volvió a mirar hacia donde estaba Victoria.
Su hermana estaba feliz.
Completamente convencida de que al día siguiente recibiría el anillo de Renán.
Sia bajó la mirada.
No sabía que, al día siguiente, la fiesta que todos esperaban celebrar como el compromiso de Victoria, tendría otro escenario.
🥰👏 las e leída todas las que se han publicado
Mucho éxito y siga escribiendo