Ella reencarna en otra época.. y ahora tiene magia.. tiene su destino ya trazado y decidido por su familia.. ¿podrá cambiar su destino? ¿o seguirá siendo la hija obediente que siempre fue?
*Está novela pertenece a un mundo mágico*
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Oscuridad 1
Ella siempre había sentido fascinación por todo aquello que escapaba a la explicación cotidiana.
Le gustaban las cartas astrales, los horóscopos, las lecturas de manos y cualquier tema relacionado con energías invisibles. Había pasado incontables horas leyendo sobre auras de distintos colores, centros energéticos, chakras bloqueados y significados espirituales que prometían revelar aspectos ocultos de la personalidad.
Algunas personas se burlaban de esos intereses.
Ella no.
Para ella, aquellos temas eran una ventana hacia algo más grande.
[Quizás hay cosas que aún no comprendemos.]
[Quizás el mundo es más misterioso de lo que parece.]
Aquella mañana se había levantado especialmente emocionada.
Había reservado una lectura de tarot con una mujer muy recomendada. Según los comentarios, era capaz de describir eventos del pasado y posibles caminos futuros con una precisión inquietante.
Mientras caminaba por la calle, observó el cielo despejado y sonrió.
Llevaba semanas esperando aquella cita.
[Espero que salga algo interesante.]
[Tal vez me diga si por fin encontraré el trabajo que quiero.]
[O quizás me hable del amor.]
La idea la hizo reír para sí misma.
La ciudad seguía su ritmo habitual.
Personas entrando y saliendo de tiendas.
Automóviles avanzando lentamente.
Conversaciones dispersas mezclándose con el ruido urbano.
Ella continuó caminando.
Entonces ocurrió.
Un extraño mareo.
Fue repentino.
Tan repentino que tuvo que detenerse.
Parpadeó varias veces.
El mundo pareció inclinarse por un instante.
—¿Qué...?
Se llevó una mano a la frente.
Pensó que tal vez no había desayunado lo suficiente.
Pero entonces llegó el dolor.
Un dolor agudo.
Profundo.
Directamente en el pecho.
Sus ojos se abrieron de golpe.
El aire abandonó sus pulmones.
—Ah...
Intentó respirar.
No pudo.
El dolor se intensificó.
Como si algo estuviera apretando su corazón.
Como si una fuerza invisible estuviera cerrando lentamente una mano alrededor de él.
Cayó de rodillas.
Las personas comenzaron a detenerse.
Alguien gritó.
Otra voz pidió ayuda.
Pero todo parecía distante.
Muy distante.
Como si estuviera bajo el agua.
[¿Qué está pasando? ¿Por qué duele tanto?]
Su visión comenzó a nublarse.
Las figuras a su alrededor se volvieron manchas borrosas.
Escuchó pasos apresurados.
Voces preocupadas.
Un hombre diciendo algo que ya no podía entender.
El sonido de una sirena rompió el aire.
La ambulancia.
Podía escucharla acercándose.
Cada vez más cerca.
Cada vez más fuerte.
Pero también cada vez más lejana.
Extrañamente lejana.
Como si ella estuviera alejándose del mundo en lugar de que el mundo se acercara a ella.
[Esto no puede estar pasando. Tengo cosas que hacer mañana. Todavía no he ido a la lectura de tarot.]
Intentó moverse.
No pudo.
Intentó hablar.
No pudo.
Solo escuchó fragmentos.
—¡Está perdiendo el conocimiento!
—¡Rápido!
—¡Respira!
—¡Señorita!
Las palabras comenzaron a deformarse.
A estirarse.
A romperse.
Como una grabación que se queda sin energía.
Su cuerpo se sentía increíblemente pesado.
Pero al mismo tiempo distante.
Cada vez más distante.
Y entonces apareció una sensación extraña.
Paz.
No felicidad.
No alegría.
Simplemente paz.
El dolor comenzó a desaparecer.
El ruido comenzó a apagarse.
Las voces se volvieron ecos.
Las luces se apagaron lentamente.
Una por una.
Como velas consumiéndose en la oscuridad.
[Qué raro...]
[Ya no duele.]
[Ya no siento nada.]
Lo último que percibió fue el sonido lejano de la sirena.
Después una voz.
No sabía si era real.
No sabía si la estaba imaginando.
Era imposible distinguirlo.
Y entonces...
Oscuridad.
Absoluta.
Silenciosa.
Infinita.
No había dolor.
No había frío.
No había tiempo.
Solo un vacío inmenso donde incluso los pensamientos parecían desvanecerse lentamente.
Y sin saberlo, mientras aquella oscuridad la envolvía por completo, el destino que había conocido durante toda su vida llegaba a su fin.
Y otro completamente diferente estaba a punto de comenzar.
Mala actitud la de los padres