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No Me Rendiré.

No Me Rendiré.

Status: Terminada
Genre:Romance / Madre soltera / Completas
Popularitas:82.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Rosa Verbel

La vida nunca fue fácil para Verónica Castillo. Desde niña aprendió a crecer entre ausencias y silencios, creyendo que algún día el amor le daría el hogar que siempre soñó. Por eso, cuando decidió formar una familia con Héctor, pensó que por fin había encontrado su lugar en el mundo.

Pero los sueños también pueden romperse.

Entre infidelidades, desprecios y promesas vacías, Verónica terminó atrapada en una vida donde el amor dejó de existir. Hasta que una noche, cansada de las heridas y pensando en el futuro de sus dos hijos, tomó la decisión más difícil de todas: marcharse y empezar de nuevo.

Con Samuel y Rodrigo como su única fuerza, Verónica deberá reconstruir su vida desde cero, enfrentándose a sus miedos, a un pasado que insiste en perseguirla y a un hombre que solo entenderá lo que perdió cuando ya sea demasiado tarde.

Porque a veces la vida primero te rompe… para después enseñarte a renacer.

NovelToon tiene autorización de Rosa Verbel para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Chispa.

Desde muy temprano el viernes, la casa de Esther se convirtió en un pequeño taller de esperanza y en pocas horas las hojas de bijao reposaban en un balde grande con agua, el arroz ya estaba cocido y teñido de ese amarillo brillante que anunciaba sabor, y en la mesa improvisada se alineaban los ingredientes como si todos supieran que ese día no era cualquier día.

—Mamá… esto es demasiado —dijo Verónica, mirando la cantidad de trabajo que tenían por delante—. Nos va a coger la madrugada.

Esther no levantó la mirada mientras picaba verduras.

—Por eso llamé a Catalina —respondió con calma—. Ya viene en camino.

Como si la hubieran invocado, la voz alegre de Catalina se escuchó desde la entrada.

—¡Llegó la salvación!

—¡Tía! —gritó Rodrigo, corriendo a abrazarla.

—Pero mírenlos… cada día más grandes —dijo Catalina, besando a los niños—. ¿Y esa cara, Verónica? ¿Te asustaste?

Verónica soltó una risa cansada.

—Un poquito…

—Tranquila —dijo Catalina arremangándose—. Hoy sacamos esto como sea.

Mientras las tres mujeres se organizaban, una escena distinta se desarrollaba dentro de la casa.

Gabriela estaba sentada en una silla, completamente absorta en su celular, como si nada más existiera.

Esther salió de la cocina y se detuvo frente a ella, cruzándose de brazos.

—Gabriela.

—Mmm… —respondió sin levantar la mirada.

—¿Tú no ves todo lo que hay que hacer? —silencio. —¡Gabriela! —alzó un poco la voz.

La joven levantó la vista, fastidiada.

—¿Qué, mamá?

—Desde que llegas del colegio es lo mismo. Comes y te metes en ese celular. ¿No piensas ayudar?

Gabriela rodó los ojos.

—Yo estoy cansada…

Verónica intervino desde la mesa, con tono firme pero sin dureza.

—¿Cansada de qué, Gaby? —preguntó—. Mamá también está cansada… y mírala.

Gabriela la miró, incómoda.

—Es que ustedes siempre están en lo mismo…

—Porque hay responsabilidades —añadió Verónica—. Ya no eres una niña, tienes 16 años. Debes aprender a ayudar, a hacer cosas en la casa. Mamá no va a estar siempre y tú algún día debes salir a trabajar, estudiar como también debes aprender a defenderte en los quehaceres de la casa para cuando te cases...

Gabriela soltó el celular sobre la mesa con molestia.

—¿Para qué? ¿Para terminar como tú?—el silencio cayó pesado—. Yo no me voy a casar —continuó, sin medir sus palabras—. Ni loca. ¿Para qué? ¿Para quedar en la calle con dos hijos y sin nada? Mejor me quedo así.

Las palabras golpearon directo.

Verónica no dijo nada de inmediato, pero su mirada cambió. No de rabia… sino de dolor contenido.

Catalina fue la primera en reaccionar.

—¡Gabriela! —la reprendió—. Eso no se dice. No tienes idea de lo que ha pasado nuestra hermana.

—Pero es verdad —murmuró la joven, bajando un poco la voz.

Esther negó con la cabeza.

—Respeta, muchacha.

Gabriela suspiró con frustración, pero finalmente dejó el celular a un lado.

—Está bien… ¿qué hago?

Verónica la miró unos segundos… y luego, con suavidad, le extendió unas hojas.

—Ayuda a limpiar estas… y aprende.

Gabriela tomó las hojas sin decir más.

Y aunque el ambiente había quedado tenso… poco a poco, el trabajo fue uniendo nuevamente el ritmo de la casa.

La noche cayó… pero nadie se detuvo.

El patio estaba iluminado por un bombillo amarillento y el fuego del fogón de leña crepitaba con fuerza, sosteniendo las grandes ollas donde los pasteles comenzaban a hervir.

El vapor subía espeso, mezclándose con el olor delicioso que llenaba el aire.

—¡Cuidado con ese! —avisó Catalina—. Ese ya está listo.

—Pásamelo —dijo Verónica, con las manos ocupadas.

El sudor corría por su frente, su espalda dolía… pero había algo distinto.

No era el cansancio de antes. Era un cansancio con sentido.

La madrugada llegó sin que se dieran cuenta.

Y cuando el cielo apenas comenzaba a aclarar… los últimos pasteles estaban listos.

—Lo logramos… —susurró Verónica, dejando caer los hombros.

—Y quedaron espectaculares —añadió Catalina.

A las primeras horas del sábado, el sonido de una moto se escuchó frente a la casa.

—Debe ser Adrián —dijo Esther.

Verónica salió a la terraza… y ahí estaba Adrián. Acompañado de otro joven, bajando unas canastas grandes.

—Buenos días —saludó él.

—Buenos días —respondió Verónica.

Sus miradas se encontraron por un segundo más de lo normal.

Y ahí estaba esa chispa sutil, silenciosa. Pero imposible de ignorar.

—¿Todo listo? —preguntó él.

—Sí… —respondió ella—. Justo a tiempo.

Entre todos comenzaron a cargar las canastas.

—Huelen increíble —dijo el acompañante de Adrián.

—Están hechos con amor —respondió Esther con una sonrisa.

Adrián sacó el dinero restante.

—Aquí está lo que faltaba.

Verónica lo recibió.

—Gracias… de verdad.

—No —respondió él mirándola—. Gracias a ustedes.

Hubo un pequeño silencio… cómodo.

—Que les vaya muy bien —dijo ella.

—Igual —respondió él.

Y antes de subir a la moto… volvió a mirarla solo un segundo, pero fue suficiente.

—Ay, mija… —dijo Catalina apenas se fueron—. ¿Tú viste cómo te miró ese hombre?

Verónica negó de inmediato, intentando disimular.

—No digas eso…

—¡Claro que sí! —insistió Catalina con una sonrisa pícara—. Ese hombre está guapísimo y te estaba viendo con otros ojos.

—Estaba viendo los pasteles —respondió ella, esquivando.

—Sí… los pasteles… —repitió Catalina riendo—. Ajá.

Verónica sonrió, negando con la cabeza. Pero por dentro algo se movía.

Más tarde, ya más tranquilas, se sentaron a contar el dinero.

—Trescientos pasteles a seis mil… —murmuró Esther—. Son un millón ochocientos.

—Menos los gastos… —añadió Verónica, haciendo cuentas.

Al final, cuando tuvo su parte en las manos… no pensó en ella.

Pensó en sus hijos.

—Necesitan ropa interior… zapatos… —susurró.

Esther la miró.

—Y tú también necesitas cosas.

Verónica sonrió.

—Ellos primero.

...

Esa tarde, el sol brillaba con suavidad cuando Verónica llevó a Samuel y Rodrigo al parque del otro barrio.

—¡Mami, mira! —gritó Rodrigo corriendo hacia los juegos.

Samuel lo siguió.

Verónica los observaba desde una banca… con una sonrisa tranquila.

—¿Me compras un perro caliente? —preguntó Samuel.

—Claro —respondió ella.

Comieron, rieron, se mancharon con el helado y por un momento todo estuvo bien.

Esa noche, después de acostar a los niños, el silencio regresó a la casa. Verónica acomodaba unas cosas cuando sintió una presencia detrás.

Era Gabriela.

—¿Vero…?

Ella se giró.

—Dime.

La joven bajó la mirada.

—Perdón… por lo que dije —Verónica la observó en silencio —No debí hablar así…

Hubo una pausa y entonces, Verónica se acercó.

—Tranquila —dijo con suavidad—. A veces uno habla sin pensar.

Gabriela la miró.

—Pero aprendí… viendo todo lo que haces.

Eso le tocó el corazón.

—Entonces… —respondió Verónica—. que te sirva de ejemplo. No para tener miedo… sino para elegir mejor.

Gabriela asintió.

—Te quiero.

—Yo también.

Y se abrazaron como hermanas. Como la familia que eran.

Esa noche, mientras todos dormían Verónica miró el techo, cansada, sí, pero en paz porque por primera vez en mucho tiempo no estaba sobreviviendo.

Estaba construyendo y sin saberlo alguien más comenzaba a querer ser parte de esa historia.

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Cliente anónimo
Felicidades autora muy bonita novela yo que vivo en Monteria , Córdoba me pegó mucho así se vive acá en esta zona con esfuerzo y mucho trabajo
Cliente anónimo: si he leído varias de tus obras pero está me encantó aunque me hubiera gustado que el estúpido de Héctor sufriera más.
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😍❤️кαяєи🍀🇻🇪
excelente y maravillosa historia rosita 🙏🏻🙏🏻🙏🏻 te luciste me encantó de principio a fin... bendiciones para ti 🙏🏻🙏🏻
Rositha🌹📝📚: /Kiss//Rose/
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😍❤️кαяєи🍀🇻🇪
excelente maravillosa historia 🙏🏻😍❤️
Rositha🌹📝📚: Muchas gracias por tu apoyo y puntuación d🙏🌹☺️
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mariela
Una historia de resiliencia donde una mujer Verónica decide abandonar a su pareja después de tantas infidelidades, humillaciones y carencias con sus dos hijos fue una guerrera lucho hasta el cansancio pero logro ser una mujer que supero muchas adversidades y se dio una segunda oportunidad de amar con Adrian y lograron ser un matrimonio feliz logrando una familia negocio estable.
Rosa esta novela con esta trama de superación me fascinó te felicito gracias por compartir tu talento con todas las lectoras que Dios te bendiga siempre saludos desde 🇻🇪🤗😘🙏🏻🌷
Rositha🌹📝📚: Muchas gracias por tu apoyo y puntuación 🙏🌹☺️
total 1 replies
Cliente anónimo
ese galán está súper wow que lindo caramelo se va a comer Vero
Melany Taberas
Excelente!! Felicidades autora describiste todo tal cual lo vivimos las mujeres que un día dijimos basta de malos tratos y humillaciones.
Cliente anónimo
ese Héctor es una porquería y así hay muchos hombres que abandonan a sus hijos y no entienden que siguen siendo padres aunque se separen
Victoria
👏👏👏👏👏
Rositha🌹📝📚: Muchas gracias por tu apoyo y puntuación 🙏🌹☺️
total 1 replies
Cinthya Mayito Galeas
Excelente novela mi querida autora me llegó al alma 🥰 de verdad que me hizo hasta llorar pero es verdad lo que dice Veronica.
Rositha🌹📝📚: Me encanta que hayas disfrutado de esta historia. Gracias por tu apoyo lectura 🙏🌹☺️
total 1 replies
Cinthya Mayito Galeas
Felicitaciones autora me encantó la novela me hizo recordar muchas cosas.
🥰
Cinthya Mayito Galeas
🥰gracias Rosa por estos maravilloso capítulos me encanta tu novela
Tere Jimenez
felicidades
Tere Jimenez
hermosa historia
Tere Jimenez
gracias hermoso final felicidades
Tere Jimenez
muy hermosa novela como todo lo que UD escribe muchas felicidades y muchos éxitos más para UD
bendiciones
Rositha🌹📝📚: Muchísimas gracias por tu apoyo y puntuación 🙏🌹☺️
total 1 replies
Aracelyhj Hdez
Excelente
Rositha🌹📝📚: Muchas gracias por tu apoyo y puntuación 🙏🌹☺️
total 1 replies
Tere Jimenez
muy interesante la novela gracias
SIMARA Lamas
excelente
Rositha🌹📝📚: Muchas gracias por tu apoyo y puntuación de 🙏🌹☺️
total 1 replies
SIMARA Lamas
Muchas felicidades mí querida amiga Rositha excelente novela saludos abrazos y bendiciones desde Morón Venezuela hasta Colombia 🙏🙏🙏🙋🙋❤️❤️❤️👍👍👍
Rositha🌹📝📚: /Kiss//Kiss//Kiss/
total 1 replies
Dency Perez Estevez
jajajaja mi patrón
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