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TENTACION EN LA SOMBRA. EL SECRETO DE LA HEREDERA ( LIBRO 2 CICATRICES DE LUJO )

TENTACION EN LA SOMBRA. EL SECRETO DE LA HEREDERA ( LIBRO 2 CICATRICES DE LUJO )

Status: Terminada
Genre:Embarazo no planeado / Reencuentro / Secretos de la alta sociedad / Madre soltera / Completas
Popularitas:5.7k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Una noche de alcohol erróneo, una suite a oscuras y una pasión salvaje que Sasha Castro no debió vivir. Al amanecer, el misterioso hombre desapareció, dejándole lagunas mentales y un embarazo de gemelos que la obligó a madurar a golpes.
Cinco años después, la rebelde indomable es una madre leona. Pero su mundo se desmorona: su hijo Oliver se debate entre la vida y la muerte por una leucemia agresiva. Nadie en su familia es compatible. El niño necesita la sangre de su padre biológico, un hombre cuyo rostro ella ni siquiera recuerda.
Para salvarlo, el clan Castro inicia una cacería implacable que desentierra un nombre: Ethan Vance, un frío y hermético CEO multimillonario. Él ignora que fue víctima de una trampa del pasado... y que es padre.
El tiempo se agota. Sasha debe arrastrar al implacable magnate a su red antes de que el secreto estalle, sin saber que el peligro que acecha al CEO amenaza con destruirlos a todos.

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 10. EL PESO DE LA MADUREZ

El rítmico tecleo en la oficina de la planta ejecutiva de Vanguard Atelier era el único sonido que competía con el sutil zumbido de la tarde. Sasha no levantaba la vista de las pantallas que tenía delante, cruzando datos de inventario de piezas, agendas de reuniones internacionales y notas de producción. A sus veintiséis años, la chica impulsiva que una vez vistió de rojo carmín para huir de sí misma parecía haber quedado sepultada en el pasado.

Laveba cinco años trabajando de sol a sol como la asistente personal de gestión de su hermano mayor, Daniel. Aquella promesa que se hizo a sí misma en la camilla de la clínica médica se había convertido en su motor diario. No solo había terminado sus estudios nocturnos con notas sobresalientes, sino que se había ganado el respeto de cada mecánico y ejecutivo de la firma a base de puro esfuerzo y constancia, demostrando que llevaba la sangre de los fundadores en las venas.

—Sasha, ¿tienes listos los informes de la auditoría de motores para la junta de mañana? —la voz de Daniel sonó desde la puerta de su despacho.

Su hermano mayor se apoyaba en el marco con una taza de café en la mano, observándola con esa mezcla de orgullo y profunda admiración que sentía desde el día en que ella decidió cambiar su destino.

—Están en tu mesa desde hace una hora, jefe —respondió Sasha con una sonrisa cansada pero brillante, estirando los brazos para relajar los músculos de la espalda—. También reprogramé la videollamada con los proveedores extranjeros para el jueves por la mañana, tal como me pediste.

Daniel soltó una risa suave, caminando hacia su escritorio para dejarle una pequeña carpeta de cuero.

—Eres la mejor asistente que esta empresa ha tenido, hermanita. Papá y mamá no dejan de presumir de ti con sus amigos.

Al escuchar la mención de sus padres, el corazón de Sasha se llenó de una calidez honda. Sus padres habían sido su pilar absoluto en esta andadura. Sin su blindaje incondicional, criar a sus pequeños mientras estudiaba y trabajaba habría sido una tarea imposible.

—Bueno, si ya terminé por hoy, necesito salir corriendo —dijo Sasha, guardando sus cosas en el bolso con prisa—. Hoy es la víspera del cumpleaños de los niños y prometí llevar los pasteles para la pequeña celebración que les organizaron en el colegio.

—Ve tranquila. Dales un abrazo gigante de mi parte a mis sobrinos favoritos —se despedió Daniel con cariño.

Treinta minutos más tarde, el coche familiar se detuvo frente a las puertas del colegio infantil. Sasha bajó sosteniendo dos cajas de repostería y caminó hacia el patio de juegos, donde los niños de cinco años correteaban bajo el sol de la tarde.

Nada más cruzar la verja, una pequeña silueta de cabello oscuro y revuelto se desprendió del grupo de columpios y corrió hacia ella a toda velocidad, con los brazos abiertos.

—¡Mamá! ¡Mamá! ¡Mira lo alto que salté hoy! —exclamó Ian, el gemelo mayor.

Sasha se agachó como pudo, dejando las cajas en un banco, y lo recibió en sus brazos, llenándole la mejilla de besos mientras el niño soltaba una carcajada idéntica a la suya. Ian era el retrato vivo de su propia rebeldía infantil: enérgico, risueño, un torbellino que no paraba quieto ni un solo segundo y que siempre lograba contagiar su alegría a toda la casa.

Sasha se incorporó, escaneando el patio con sus ojos almendrados en busca de su otro pequeño. Lo encontró sentado en el banco de madera bajo la sombra del gran roble, observando un libro de ilustraciones de trenes con una quietud madura que siempre la conmovía. Oliver era distinto; era un niño de una de las ternuras más infinitas, observador y con unos ojos oscuros, profundos y misteriosos que a Sasha le daban un vuelco en el corazón cada vez que la miraba, pues eran el único vínculo físico que le quedaba de aquella noche olvidada en la penumbra.

—Hola, mi amor —susurró Sasha, acercándose y sentándose a su lado para rodearlo con el brazo. Le plantó un beso tierno en la sien—. ¿No quieres ir a jugar al escondite con tu hermano?

Oliver levantó la mirada, regalándole una sonrisa sutil y dulce, apoyando su cabeza pequeña contra el hombro de su madre.

—Estoy cansado, mami. Me duelen un poquito las piernas de correr en la clase de gimnasia —respondió el pequeño con una vocecita suave, frotándose los ojos con desgana.

Sasha le acarició el cabello oscuro, atribuyendo el cansancio al calor de la tarde y a la intensa actividad escolar previa a las vacaciones. Le apartó el flequillo de la frente y notó que, a pesar de la temperatura agradable, la piel de Oliver se sentía un poco fría y pálida en comparación con las mejillas sonrosadas y sudorosas de Ian. Una pequeñísima punzada de inquietud, un instinto sutil que no supo descifrar, le rozó el pecho, pero la arrojó fuera de su mente al ver a Ian acercarse corriendo para abrir las cajas de los pasteles de cumpleaños.

—¡Pastel de chocolate! ¡Oliver, ven, mamá trajo el mejor! —gritó Ian, tirando de la mano de su hermano.

Sasha observó a sus dos mellizos soplar las cinco velas improvisadas sobre el banco del patio, rodeados de sus compañeros de clase. Se sintió la mujer más afortunada del mundo. Había pagado un precio alto en noches de insomnio y esfuerzo, pero ver a sus hijos crecer era su mayor victoria. No tenía la menor sospecha de que la sutil palidez de Oliver y ese cansancio aparente no eran una simple fatiga escolar, sino la primera línea de una batalla desgarradora que pondría a prueba la fuerza de toda la dinastía familiar y la obligaría a desenterrar el secreto mejor guardado de su pasado

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Saysa
Me encantó!!!! Una gran historia.
Miriam Galeano
muy i teresante
Ester Gonzáles Rodriges
preciosa novela , me gustó muchísimo, gracias y bendiciones para usted
Marianela Ramírez Quinteros
Excelente Ojalá la termines pronto está buenísima
SIKEVALEN: Por fin la termine, espero que te guste el final y este a la altura de lo que esperabas, muchas gracias por leerla me alegro que te este gustando, no te pierdas el siguiente libro de la saga del Imperio. Abrazos.
total 1 replies
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