Donatella lo dio todo por su matrimonio. Veinte años dedicada a un hombre que dejó de verla, a una vida que dejó de ser suya. Hasta que un día decidió que ya era suficiente.
A los cuarenta, la mayoría del mundo le dice que su mejor momento ya pasó. Pero Donatella está a punto de descubrir que la mujer más poderosa de su vida siempre estuvo ahí, esperando ser liberada.
Nueva ciudad. Nuevo cuerpo. Nueva actitud. Y un hombre que aparece en el momento exacto para recordarle que el deseo no tiene fecha de caducidad.
Porque después de los cuarenta no se termina la historia. Se empieza la mejor parte.
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Fue una trampa
Cinco horas después
Donatella
Despierto y ¡Dios mío! ¿Qué hice? ¿Dónde estoy? En un cuarto enorme y ¡guau, qué lujo!
Miro hacia el lado y ¡ángel mío! ¿Cómo me dejaste hacer algo así?
Es el señor mi jefe, desnudito... y guau, qué guapo... ¡Donatella! Despierta, debes estar teniendo una pesadilla, cierro los ojos y los vuelvo a abrir, todavía estoy en el mismo lugar y con la misma visión del paraíso...
Ay, ay, ay mi cabeza, no recuerdo absolutamente nada, recuerda Donatella, recuerda... ayuda, ángel.
Lo único que recuerdo es al malvadón guapo pidiéndome agua y que mi cuerpo ardía, después es como si no hubiera existido nada más.
Necesito desaparecer de aquí antes de que el grosero lindo se despierte. Cuando me levanto me doy cuenta de que estoy sin nadita también, como vine al mundo, desnudita, desnudita...
Epa y epa, una vez más epa. Creo que la droga nos condujo por caminos peligrosos...
Ahora no puedo pensar, tengo que salir lo más rápido que pueda, el día que conocí a mi jefe, me tomo la droga que le dieron a él y encima me acuesto con él o mejor dicho, por el ardor en medio de mis piernas, dormir es lo que menos hicimos...
Voy detrás de mi ropa y nada, agarro una camisa de él y salgo del cuarto, antes de cerrar la puerta, vuelvo a darle otra miradita, uf...
Salgo de puntitas, no sé qué hora es, no sé dónde está mi celular, ni ropa, ni llave del auto, ¡ni nada!
Bajo las escaleras y está todo en silencio, todavía está oscuro, debe ser de madrugada... me perdí en tantas salas, hasta que entro en la cocina y encuentro mi celular, aprovecho y miro, son casi las seis de la mañana, Dios mío, me apuro, dentro de poco con seguridad empieza a aparecer gente por aquí.
Entro en una sala que tiene cojines esparcidos por todos lados y ¡Señor!
¡Qué vergüenza y qué desgraciado! ¡Me arrancó el pijama! Ah, qué rabia, grosero, ogro, ¿no podía habérmelo quitado con delicadeza?... ¡Rayos! Ni me acuerdo... junto los pedazos de mi ropa. Encuentro las llaves del auto que estaban en la mesita y ¡gracias a Dios mi abrigo! Perfecto, me lo pongo y salgo.
Algunos minutos después
Llegando a casa
Entro y mi niña todavía está durmiendo, ¡menos mal! Voy directo a bañarme...
Leonardo
Despierto y mi cama es un desastre, sin mencionar que tiene perfume femenino. Nunca traje a nadie a mi cama, ¿qué merda pasó? Mi cabeza está explotando y lo único que recuerdo es que Donatella fue a buscarme, me trajo a casa y, y, y...*
¡Rayos! Solo me viene un flash en que le arranco la ropa... Hice una cagda y solo puede haber sido con mi secretaria que conocí anoche.*
Recuerdo perfectamente que me drogaron, pusieron algo en mi bebida, que la loca en vez de hacer su trabajo, se lo tomó, me trajo a casa y ambos estábamos llenos de calentura.
También sé que me tendieron una trampa y hoy van a tener lo que buscaban.
Mejor levantarme, bañarme, arreglarme, porque tengo muchas cosas que hacer y muchas cabezas van a rodar, ah si van.
Del otro lado
Ítalo
Despierto en un cuarto de hotel, ¡carjo! Mi cabeza pesa una tonelada, me asusto cuando veo que estoy sin ropa y hubo alguien aquí, mujer, tiene olor a perfume y olvidó una prenda minúscula debajo de mi almohada. Fácil, voy a descubrir quién fue la desgraciada, con seguridad me drogaron...*
Aurélio
Ay, mi cabeza, ¿qué merda de dolor es este?, ¿será que comí algo echado a perder? Me doy cuenta de que estoy en un cuarto de hotel, sin ropa y había alguien conmigo. Cuando pongo la mano en la almohada algo me pincha, ¡es un arete! Ítalo va a saber cómo descubro quién fue, pues es seguro que me drogaron. Mejor llamarlo.*
—Hola, te iba a llamar ahorita —dijo Ítalo.
—Hola, sé que me amas, pero hermano, me drogaron, necesito que me ayudes y en eso es interrumpido
—¡M*erda! Espero que Leo esté bien, ¡pues me hicieron lo mismo! —dijo Ítalo, colgando y arreglándose para ir tras Leonardo.
Aurélio
F.P., fue una trampa, me arreglo lo más rápido que puedo y voy tras Leonardo, espero que no lo hayan logrado, ni sé qué planeaban...