Me casé enamorada con mi primer novio cuando tenía justo 18 años, lo amaba sin límites, era mi todo, pero tres años de casada no había podido quedar embarazada, eso me estaba causando nostalgia, aparte me sentía presionada por los padres de Vincent, y hasta de mi familia, que no tenía muy buena relación con ellos porque odiaba que siempre estuvieran de parte de mi hermanastra siendo que ella era adoptiva y yo su hija biológica. Lo peor vino cuando encontré a mi esposo revolcandose con ella. Mi familia no me apoyó,
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Imperdonable traición.
Zoé entró a la oficina del doctor, contándole su situación de lo que le sucedía.
— Hay varios factores que pueden estar ocurriendo. - dijo el doctor cuando Zoé le explicó, su esposo también debería estar aquí, y hacerse el mismo examen, nadie le asegura a él, que no pueda ser él el del problema. También puede ser estrés, ansiedad, como le dije.
—Le haré un examen minucioso, - añadió, mandaré una muestra a un laboratorio, en unos días le tendré los resultados, pero es bueno que le informe a su esposo.
Eso no creía Zoé que fuera tan fácil, porque Vincent resultó ser machista siempre le insinuó a ella que era estéril seguramente, nunca dijo que podría ser él, o de ir juntos a un especialista.
Salió del consultorio para ir de ahí al supermercado, compraría también ingredientes para hacer una torta de chocolate y fresas.
Compró lo necesario, no le quiso avisar a su esposo que pidió el día, lo quería sorprender con la cena. Ya eran las dos de la tarde, cuando llegó a la mansión, pero no entró a la propiedad por la puerta principal, le puerta de la cocina estaba del lado de atrás y más cerca, así que no vio otro auto estacionado enfrente.
Dejó la compra en la encimera de la cocina, dirigiéndose a su habitación para ponerse más cómoda.
Pero a mitad de la escalera, le pareció escuchar sonidos, volteó para los lados, al no ver nada y sabiendo que no había nadie en la casa, concluyó que era el viento.
Pero cuando llegó al pasillo de donde partían las habitaciones, el sonido fue más intenso, ¿eran gemidos? Se quedó congelada por completo por unos segundos, venían de su habitación, tragándose el escozor qué tenía atorado en su garganta, se armó de valor, pasando rápidamente una película por su cabeza.
¿Era acaso Vincent? No, no podía ser él, estaba en la empresa de dijo, pero lo gemidos se intensificaron al llegar a puerta de su habitación, la abrió de golpe alertando a los amantes, mientras ella se quedaba muda y sin poder acreditar lo que veía.
— Zoé mi amor no es lo que parece. - brincó de la cama para ponerse el bóxer que estaba tirado en el piso, Olivia tapó su desnudez con una toalla que encontró de prisa.
Entonces Zoé reaccionó.
— ¡Cerdos malditos! - gritó fuerte de sí tomando un palo de golf del lugar donde su esposo los tenía y lo levantó con gritos de rabia, Olivia fue la primera en recibir un fuerte golpe en la espalda gritando de dolor salió corriendo hacia la puerta.
— Mi amor. - siguió queriendo explicar lo inexplicable, el hombre.
— ¿Porqué Vincent? - le exigió una respuesta con el llanto corriendo por sus mejillas. - ¿En qué te fallé Vincent? - ¡porqué con mi propia hermana malditos! Era una pregunta desgarradora que el hombre no sabía cómo contestar, Te odio, los odio a los dos. - gritó indignada.
— ¡Quiero que salgas de mi casa, me voy a divorciar de ti! A esa maldita perra. - dijo con rabia apretando los dientes. Lárgate espero que se pudran en el infierno.
— ¡No mi amor, no lo hagas piénsalo bien! - trató de convencerla desesperadamente. Pero la respuesta que recibió fue que Zoé le azotó la puerta en la cara fuertemente.
Sin embargo Vincent se quedó pegado en la puerta.
— Mi amor, te dejaré un rato hasta que podamos hablar por favor piénsalo.
Pero Zoé ya no escuchó más, su corazón dolía como si lo hubieran arrancado de un tajo. Fue entonces cuando se derrumbó sacando con llanto todo lo que sentía atorado.
Al cabo de una hora se levantó del suelo donde se había quedado. Tomó su teléfono dándose cuenta que había grabado todo y no se había dado cuenta, no quería volver a ver esa escena por lo que decidió borrarlo. Pero cuando estaba apunto de hacerlo se arrepintió sabiendo que le serviría de evidencia.
Buscó el número de Aria, sabía que Clara estaba trabajando y no atendía el teléfono. Necesitaba de sus amigas para sacar esa frustración que sentía en el pecho.
Aria le contestó enseguida pero le notó inmediatamente que algo andaba mal.
— ¿Zoé estas enferma? - preguntó un poco angustiada. Lo confirmó cuando Zoé solo pudo articular unas cuantas palabras.
— Me engañó Aria, - el hipo que escucho la hizo contraer su rostro.
— Escúchame Zoé voy para allá no te muevas. Hablo con el CEO explicándole que algo le sucedió a Zoé.
— No te preocupes ve con ella. - otorgó el permiso, me avisas si necesitan algo. - agregó.
Aria salió rumbo a la farmacia por Clara.
La cual se extrañó al verla a esa hora ahí, debería ir rumbo al departamento. Donde vivían las dos. Pero al saber que algo pasaba con Zoé no dudó en irse con ella.
Encontraron a Zoé sentada a un lado de la piscina sentada en la orilla tomándose las rodillas. Cuándo las vio llegar sus lágrimas volvieron ser liberadas como si fueran ríos acaudalados.
Aria la abrazó por un lado Clara por el otro, la dejaron que liberara con llanto todo lo que tenía.
Zoé limpió su rostro con el dorso de su mano, un pañuelo le ofreció Clara, hasta que liberó todo.
— Vincent me engañó, - logró decir primero.
— ¿Qué? - exclamó Aria, ¿quien te lo dijo? No creas lo que te dicen, yo no creo que tu esposo te engañe…¡te ama!
— Yo los encontré Aria en mi cama. - estrelló el vaso de vidrio que tenía en la mano.
— ¡Por Dios! - maldito hijo de put4! - ¿como se atrevió a traer una mujer a tú casas? ¿La conociste? Te ayudaremos a darle una arrastrada por todo Manhattan.
Zoé sonrió con sarcasmo.
— Claro que la conozco de sobra. ¡Olivia!
Las chicas quedaron parapléjicas creyendo que no estaban escuchando bien.
— Si con Olivia. - replicó, y nunca lo perdonaré.
— ¿Como esa maldita zorra llegó tan lejos? - idiota Vincent, prefirió la mierda.
— Me voy a divorciar chicas necesito que me ayuden. - reveló segura.
— Cuenta con ello Zoé y creo quien nos podría ayudar, Zoé el señor Sears, nuestro jefe.
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