Esta noche te libero de este matrimonio sin amor y te deseo toda la felicidad del mundo con aquella mujer a la que jamas pudiste olvidar. Me llevo en mi vientre el regalo que te iba a confesar en nuestro aniversario. Ojalá ella te ame igual o más de lo que yo te he amado.
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te odio
Santiago
cuando Cristian me trajo el informe que le había pedido, algo dentro de mí se encendió ¿ira? ¿Dolor? ¿Alegría? demasiados sentimientos reflejados en un par de hojas metidas rápidamente en una carpeta.
Ahora comprendía por qué había huido y mi hermana, la traidora de mi hermana siempre lo había sabido, Melany se había escapado de Estados Unidos a Italia cargando un hijo nuestro en su vientre ¿pero por qué? Si tanto amaba el dinero como mi madre había dicho, debería haberse quedado con la mitad de mis cosas cuando se divorció y luego haber pedido más plata por los alimentos, sin embargo, ella jamás dio más señales de vida, nunca una llamada o un solo mensaje ¿cómo había podido ser tan cruel de haberme ocultado a mi hijo?
sé que no fui un esposo modelo y ni que hablar de hombre, pero esconderme algo así era inaudito. Debería odiarla y mierda que sentía bronca, pero aun así me la imaginaba sola, embarazada y trabajando para tener lo básico, podía llegar a sentirme un imbécil cuando pensaba en lo que habría sufrido al momento de parirlo y lo hizo sola, porque si mis cuentas no fallaban, Magdalena vino recién hace cuatro años a vivir aquí. ¿Quizás Montero había estado a su lado? ¿Tendría otro hombre? El enojo recorría todo mi cuerpo, mi cabeza daba vueltas y sentía un pitido en mis oídos.
La ficha de mi hijo era perfecta, excelentes notas, la mejor guardería y el mejor jardín y luego colegio. Había heredado mi gusto por la música y más específicamente por el violín, instrumento que dominaba a la perfección y sus rasgos, era malditamente perfecto, la mezcla de ambos. Mi cabello rubio y sus ojos, la foto que tenía de ellos y las de él solo, las enmarcaría y serían mi nueva pared en la oficina.
Mierda en algún momento debería volver a Estados Unidos, bien ellos se irían conmigo. Tome mi celular y llame a mi abogado, lo quería hoy mismo o a más tardar mañana aquí a mi lado, no me iba a regresar sin al menos pelear por lo que me correspondía.
Una vez finalizada la llamada, termine de leer el expediente, mañana habría un concierto en donde Lyon (que hermoso nombre había elegido ella) tocaría frente a todos el violín como solista y yo estaría ahí, necesitaba conocerlo en persona.
Cristian, consigue una entrada para mañana, quiero que vayas a la cena de inversionistas en mi lugar, si alguien pregunta di que tuve una emergencia- le dije a mi secretario que se encontraba todavía del otro lado de la puerta.
No pude pegar un ojo en toda la maldita noche, mi humor era exactamente igual que ayer, solo que ahora manejaba un nivel de estrés y ansiedad increíble. Gracias al destino, mi secretario había pagado por un palco, la idea de encontrarme en estos momentos con Melany me daba miedo, temía ser hiriente con mis palabras y podría negarse a que conociera a mi hijo, aunque eso acabaría en cuanto mi abogado pusiera mis condiciones para que ella siguiera conservando la patria potestad.
Me bañé para aflojar los músculos y me puse un traje negro de tres piezas, hacía mucho tiempo que no iba a un conservatorio, pero Lyon tenía que conocerme hoy mismo.
Llegue al lugar y me quede dentro del auto, pude divisar a Melany y a mi hermana en la fila para ingresar, junto a ellas había un joven, desde donde estaba podía notar como reían ¿cuándo ella sonrió de esa manera? ¿Tan mal la paso conmigo que no era capaz de recordarla sonriendo? Ni siquiera en nuestra boda se había reído así. Algo se removió dentro mío, era culpa, el último año había sido de todo menos cariñoso con ella, aun cuando me esperaba despierta por las noches con la cena preparada. La descuidé por estar en los brazos de quien creí que amaba y lo había perdido todo, pero aún podía remediar aquello y si no podía recuperarla a ella, al menos tendría el derecho de conocer y pasar tiempo con mi hijo, aún no me acostumbraba al título de padre, esperaba hacerlo bien.
El comienzo del acto fue interesante, al parecer el colegio donde Lyon asistía generaba chicos muy talentosos. Cuando lo vi salir al escenario mi corazón se detuvo, el violín parecía una extensión de su cuerpo y él lo tocaba como si hubiese nacido haciéndolo, era perfecto, cada nota, cada tiempo. Esa melodía la recordaba de algún lado, pero estaba tan metido en verlo a el que no podía recordar de donde.
Note como Melany y Magda se levantaron primeras a aplaudirlo, sentía en mi pecho el orgullo que me imaginaba que ella estaba sintiendo. Me levanté de mi asiento en cuanto el abandono el escenario, sabía donde quedaban los camerinos y quería interceptarlo antes de que su madre lo sacara del lugar.
No contaba con que la gente de seguridad no me dejaría pasar, tuve que esperar a que todos los niños terminaran sus actuaciones para poder infiltrarme entre los otros padres que venían como avalancha hacia la parte de atrás del escenario. Sentí en mi espalda una mirada penetrante, pero ni siquiera voltee a mirar, quería llegar a Lyon. Encontré la puerta que decía su nombre junto con otros dos más y sin pensarlo dos veces la abrí.
Mi hijo estaba guardando su violín en el estuche, levanto la vista cuando uno de sus compañeros me pregunto quien era y note que su mirada pasaba de ser cálida a fría en cuestión de segundos ¿acaso él sabía quien era yo?
Hola Lyon- le dije con un tono casual intentando ocultar mis nervios.
Mi madre no permite que hable con desconocidos- me dijo cortante y levanto el estuche de la silla.
Tenemos que hablar- le dije imitando su forma de hablarme.
No tengo nada que hablar con usted- respondió tajante.
¿Sabes quien soy?- le pregunte sin rodeos.
Santiago Bruce- sentí su mirada penetrarme el alma ¿qué mentiras le había dicho esa serpiente a este niño? ¿Por qué me odiaba de esa manera? Asenti a su respuesta y bloquee con mi cuerpo la puerta.
Debemos hablar- le repetí y avance despacio hacia él.
No tengo nada que hablar con usted, le voy a pedir que se retire- en ese momento la puerta se abrió y Melany ingreso, si hubiese tenido un arma en sus manos de seguro me hubiese vaciado el cargador.
¿cómo fuiste capaz de ocultarlo? ¿qué le dijiste a mi hijo para que me odie de esa manera?- ya no hablaba, estaba gritando por más que en realidad quisiera mantener la compostura.
¿Yo? Eres un maldito cínico- sentía su furia emanaba de su cuerpo ¿esta mujer estaba loca? ¿qué mentiras se había creado en su propia cabeza para odiarme de esa manera?
Salgamos a hablar ahora mismo- la sujeté del brazo en cuanto quiso pasar por mi lado.
No iremos a ningún lado contigo- siseo con asco y me miró de arriba a abajo.
¿Quieres dinero? ¿Dime qué mierda quieres que te dé para decirme la verdad que me has ocultado todo este tiempo?- le grite exasperado. Vi la mueca de dolor en su cara cuando apreté con más fuerza su brazo, no me importaba rompérselo, pero ella no se volvería a escapar de mí.
NO TOQUES A MI MAMÁ- sentí un escalofrío recorrerme todo el cuerpo cuando el grito de Lyon se escuchó.
Melany se soltó de mi agarre y corrió a abrazarlo en cuanto él se desplomó inconsciente hacia el piso, ella se tiró para evitar que su cabeza golpeara la fría madera y sentí terror de lo que mis ojos presenciaban.