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La esposa que dejó de esperar

La esposa que dejó de esperar

Status: Terminada
Genre:Amor eterno / Reencarnación / Completas
Popularitas:64.8k
Nilai: 5
nombre de autor: gigiwww

Sabrina Elvara lo tuvo todo: una mansión, un apellido de prestigio y un esposo que cualquier mujer envidiaría. Lo único que nunca tuvo fue el amor de León Ardián.

Casados por obligación tras una noche que ninguno de los dos recuerda con claridad, su matrimonio no fue más que una jaula dorada. León la ignoraba. Sabrina lo perseguía. Y cuando descubrió que estaba embarazada, él se alejó aún más.

Hasta que un día Sabrina dejó de esperar.

Sin avisar, sin pedir permiso, huyó a Europa con su hija en el vientre. Dio a luz sola en Holanda durante una tormenta de nieve, reconstruyó su vida en Roma con un pequeño negocio de flores y crió a Liora —una niña de ojos enormes y risa contagiosa— sin la sombra de los Ardián.

Tres años después, León la encuentra por accidente. Pero la mujer que lo recibe ya no es la Sabrina que conoció: no suplica, no sonríe por compromiso, no necesita que él la salve. Y Liora, la hija que no sabía que existía, lo desarma con una sola frase:

—¿Tú eres el señor del parque?

Porque el amor no se demuestra con grandes gestos.

Se demuestra quedándose.

NovelToon tiene autorización de gigiwww para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 1 — Una segunda vida

La lluvia caía a raudales sobre las calles de la ciudad mientras Alya abrazaba su mochila escolar contra el pecho. Sus pasos se aceleraban por la acera cada vez más desierta. El cielo de la tarde se había vuelto oscuro, y a lo lejos los truenos retumbaban uno tras otro.

—¡Alya! ¿Quieres que te lleve? —le gritó una compañera desde la moto.

Alya negó con la cabeza y esbozó una sonrisa breve.

—No hace falta, ¡mi casa está cerca!

Su amiga se despidió con la mano antes de alejarse, levantando agua de los charcos. Alya soltó un suspiro. Tenía el cuerpo agotado después de un día entero de actividades extracurriculares. Le dolía un poco la cabeza porque no había comido nada desde el mediodía.

Se detuvo frente al semáforo y sacó el celular. Tenía un mensaje de su madre.

No te olvides de comprar pan, hija.

Una sonrisa leve asomó en su rostro.

Sí, mamá.

Pero antes de que pudiera guardar el teléfono, un claxon ensordecedor le perforó los oídos.

¡CRASH!

Todo ocurrió demasiado rápido.

Un auto fuera de control venía desde la derecha. El cuerpo de Alya salió despedido varios metros hasta estrellarse contra el asfalto mojado. La lluvia se mezcló con la sangre en su campo de visión.

Los gritos de la gente estallaron a su alrededor.

—¡Dios mío! ¡Una chica tuvo un accidente!

—¡Llamen una ambulancia!

La vista de Alya se nubló. Su cuerpo se sentía helado. Los sonidos a su alrededor se desvanecieron hasta que solo quedó el latido cada vez más débil de su corazón.

Oscuridad.

—Doctor, ¿cómo está mi esposa?

Una voz masculina desconocida resonó tenuemente en los oídos de Alya.

—La señora Sabrina solo se desmayó por el golpe. Por suerte, el embarazo no se vio afectado.

¿Embarazo?

Alya intentó abrir los ojos, pero sentía la cabeza como si le pesara una tonelada. El olor a medicamentos le llenó la nariz. Poco a poco, se obligó a despertar.

Techo blanco.

Luces de hospital.

Y un hombre alto de pie junto a la cama, con un rostro gélido e indescifrable.

Alya se quedó paralizada.

¿Quién es este hombre?

Intentó moverse, pero su cuerpo se sentía extraño. Pesado. Cuando sus manos tocaron su vientre, los ojos se le abrieron de par en par.

Su vientre estaba abultado.

—¿Qué...?

Se le cortó la respiración.

Se incorporó de golpe, arrancándose la vía intravenosa. Un dolor punzante le atravesó la cabeza, pero el asombro superaba con creces cualquier dolor.

Su vientre estaba realmente embarazado.

—¿Qué... qué es esto?

El hombre junto a la cama la observó con frialdad. En su mirada no había ni una pizca de preocupación.

—¿Ahora finges que no recuerdas?

Aquella voz grave le erizó la piel.

—Y-yo...

—Si quieres llamar la atención, no pongas en riesgo a ese bebé.

¿Bebé?

La confusión de Alya se multiplicó. De pronto, fragmentos de recuerdos ajenos inundaron su mente. Nombres, rostros, lugares... todo se revolvía en su cabeza hasta provocarle náuseas.

Sabrina Elvara.

Ese nombre brotó de la nada en su mente.

Alya se quedó helada.

Sabrina Elvara...

¿No era el personaje de una novela que había leído hacía apenas unas semanas?

La esposa odiada por su propio marido.

La mujer embarazada que terminaba muriendo trágicamente después del parto.

Un escalofrío le recorrió todo el cuerpo.

No... no puede ser.

Observó al hombre frente a ella con un temblor incontrolable. Ese rostro atractivo y esa mirada glacial le resultaban demasiado familiares.

León Ardián.

El esposo de Sabrina.

El protagonista masculino de aquella novela.

Alya tragó saliva con dificultad. El corazón le latía desbocado. Entonces... ¿no había muerto?

¿Había entrado en el cuerpo de Sabrina?

—El médico dice que te caíste por las escaleras —dijo León con frialdad—. Deja de ser tan descuidada.

Alya seguía petrificada.

En la novela, Sabrina efectivamente se había caído durante una pelea con León. En ese momento, a León ni siquiera le importó el estado de su esposa: solo se preocupó por el bebé, porque ese niño era el heredero de la familia Ardián.

La mirada de Alya descendió lentamente hacia el anillo en su dedo.

Esto era real.

Completamente real.

—Después mandaré a alguien del servicio —continuó León con tono plano—. Cuando salgas del hospital, no causes más problemas.

El hombre se dio la vuelta para irse.

—¡Espera!

León se detuvo sin voltear.

Alya se mordió el labio, nerviosa. Su cabeza seguía hecha un caos, pero lo que mejor recordaba de aquella novela era el final de Sabrina.

Esa mujer moría sola.

Y León nunca la amó.

—¿De verdad... me odias? —la voz de Alya salió casi en un susurro.

La habitación quedó en silencio absoluto.

León giró la cabeza despacio. Su mirada era tan fría que a Alya se le oprimió el pecho.

—Yo nunca quise este matrimonio.

Esas palabras se clavaron como un cuchillo.

Después de decir eso, León abandonó la habitación sin mirar atrás.

La puerta se cerró con suavidad.

Y por primera vez desde que despertó en este cuerpo, Alya comprendió la realidad con absoluta claridad.

Ahora vivía como Sabrina Elvara.

Una mujer embarazada odiada por su propio esposo.

Y si no cambiaba su destino...

Iba a morir.

1
Stella Maris Boujon
La historia buena , pero con muchas contradicciones, es una lástima
Paola Vanessa Davila Salinas
A qué hora empezó a ir al colegio? No recuerdo que ya estuviera en la escuela, se supone que tenía niñera porque su mami trabajaba ¿no?
Ales🌷🍃
Ese es el problema de la cultura oriental. Alya nunca preguntó sobre la relación de él con Vanessa —a pesar de haber descrito aquella mirada tierna en la cafetería—, como si fuera derecho del marido mantener cualquier tipo de relación fuera de casa. La conversación era muy íntima. Él habla de arrepentimiento, pero nunca explicó nada. Y la autora tampoco. Centró toda la historia en la niña y en el miedo a que Leon se la llevara. Me pareció algo tonto y superficial, pero es sabido que las historias orientales funcionan mediante la deducción: los diálogos no son claros y las situaciones se alargan al límite, incluso con la repetición de detalles innecesarios, como chismes y descripciones de ropa y ambientes (es importante, pero lo repiten demasiado). Realmente reconstruyeron la relación como si nada hubiera pasado. La narrativa resultó bonita, pero, como dije, superficial.
Paola Vanessa Davila Salinas
Sabrina
Paola Vanessa Davila Salinas
Autora, revisa bien antes de publicar, el no la conoce como alya, la conoce como Sabrina. Es un pequeño error, pero la historia va tan bien, que esos pequeños errores hacen ensombrecer tu trabajo, y la verdad, no me parece justo, porque la historia me está gustando mucho.
Veronica Pinto
pero si la conoció en Roma ...
Karen Lilibeth Medina Marroquin
Bueno
Nilda María Ovelar Zarate
En qué momento dejó de ser Sabriiinaaa
Sofia Chavez Gutierrez
exactamente,
Leticia V
muy buena se dieron un oportunidad más felicidades
Margelis Izarra
se supone que ella reencarnó como Sabrina¿ por qué el esposo le dice Alya?
Ivyta🇦🇷💙💛💙
hermosa!! sin maldad de más. gracias por tomarte el tiempo y entretenernos
Dora Guzman Pacherres
Para que la busque él no la quiere además de que debe saber que ella escuchó todo lo que dijo. Para que solo firma el divorcio y cásate con quién tú dices que amas. Ella está tranquila ahora.
Manzanita
Pobre Bastian, tal vez pueda enamorarse de Kate?
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