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La Esposa Fea del Alfa Maldito

La Esposa Fea del Alfa Maldito

Status: Terminada
Genre:Hombre lobo / Completas
Popularitas:388.4k
Nilai: 4.9
nombre de autor: elmira brazil

Milena Cruz siempre fue la mujer que los Ríos escondían: la prima pobre, la de la cara marcada, la esposa fea que nadie elegiría. Pero cuando Valeria Ríos se niega a casarse con Dante Navarro, el heredero maldito de la Manada Luna de Hierro, Milena es enviada en su lugar para salvar a su abuela.
Todos creen que Dante está condenado. Sus novias anteriores murieron antes del amanecer, su lobo fue sellado con plata y acónito lunar, y el Consejo solo necesita otra víctima para cerrar el ataúd del Alfa.
Pero Milena no muere.
Su aroma despierta al lobo dormido de Dante. Su sangre de sanadora calma el veneno que nadie pudo tocar. Y el Alfa que debía destruirla empieza a protegerla frente a toda la manada, aunque hacerlo lo acerque a la muerte.
Milena llegó como una sustituta despreciada. Una esposa fea comprada con amenazas. Pero bajo sus cicatrices se esconde una heredera Cruz-Varela, una loba sanadora capaz de romper juramentos de sangre y desnudar las mentiras que enterraron a otras novias antes que ella.
Entre falsas Lunas, pactos de sangre, desafíos de Alfa y un vínculo de mate que arde cada vez que intentan separarlos, Milena tendrá que decidir si huye del Alfa maldito o si acepta el lugar que siempre le perteneció.
Porque la mujer que todos llamaron fea no nació para ser sacrificada.
Nació para convertirse en Luna.

NovelToon tiene autorización de elmira brazil para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 17

Capítulo 17: La prueba de la Luna

El sendero lunar olía mal.

No a bosque.

A trampa.

Milena caminó bajo los árboles con la luna sobre los hombros y la manada esperando detrás. Las piedras blancas marcaban el camino hacia el altar. Cada una tenía una runa de frontera grabada con sal negra. Si corría, la barrera la mordería. Si se salía, perdería la prueba.

Y si el veneno que olía era real, alguien iba a sangrar antes de que ella volviera.

El juramento ardía bajo su piel.

Dante la sentía.

Ella también lo sentía a él: lejos, furioso, contenido por la promesa que le había hecho frente a todos.

Milena avanzó.

En la tercera curva oyó un quejido.

Pequeño.

Ahogado.

No venía del sendero.

—Mierda.

Miró hacia atrás. El claro quedaba lejos, apenas una línea de fuego entre árboles.

Otro quejido.

Milena salió del camino.

La barrera le mordió la muñeca. El juramento se abrió como una línea caliente bajo la piel. La runa más cercana brilló, marcando la falta para cualquiera que revisara después.

No se detuvo.

Encontró a la niña Omega junto a un tronco, doblada por el dolor. La quemadura vieja del cuello brillaba roja. Tenía una astilla clavada en la pierna y la piel alrededor se ponía verde.

Acónito.

—Ey —dijo Milena, agachándose—. Mírame.

La niña levantó ojos llenos de lágrimas.

—No debía estar aquí.

—Eso ya lo sé. ¿Nombre?

—Luz.

Milena respiró una vez, lenta.

—Bien, Luz. Voy a sacarte eso.

—Duele.

—Va a doler menos cuando puedas gritarle a quien te trajo.

La niña soltó un sollozo que casi fue risa.

Milena olió el aire.

Flores blancas.

Valeria.

El perfume estaba en una cuerda fina atada al tobillo de Luz. Alguien la había guiado hasta allí como cebo, con hambre o promesa, y luego la dejó donde Milena tuviera que elegir entre la prueba y una niña.

La rabia le limpió el cansancio.

—¿Quién te dijo que vinieras?

Luz negó con la cabeza.

—Dijeron que si ayudaba, mi mamá recibiría carne esta luna.

—¿Quién?

—No vi. Olía a rosas.

La prueba podía irse al infierno.

Milena tomó la astilla con dos dedos. La plata mezclada con acónito le quemó la piel.

—Respira conmigo.

—No puedo.

—Sí puedes. Una vez.

Luz respiró.

Milena arrancó la astilla.

La niña gritó.

El bosque respondió con gruñidos lejanos.

La manada había oído.

Milena no tenía tiempo.

Clavó la aguja lunar en la tierra, al lado de la pierna de Luz, y abrió su propio dedo con la uña. Su sangre cayó sobre la herida.

El veneno reaccionó de inmediato. Verde oscuro bajo la piel, subiendo hacia la rodilla.

—No, no, no.

Milena empujó la aguja.

El frío la atacó. Más fuerte que en el ala de sanación, más fuerte que ante el Consejo. La luna llena amplificaba todo: el veneno, la sangre, el vínculo, el miedo. Luz lloraba. Milena sostuvo la pierna con una mano y la aguja con la otra.

—Quédate conmigo.

El veneno empezó a salir por la herida en hilos negros.

Detrás de ella, una rama crujió.

Dante apareció entre los árboles.

No humano del todo.

Los ojos negros con borde dorado. Las uñas alargadas. La piel marcada por sombras de transformación. La camisa rasgada en un hombro, la respiración dura, el sello de plata brillando bajo la venda.

—Me dijo que no viniera antes —gruñó.

Milena no levantó la vista.

—Llegó justo a tiempo.

—¿Para qué?

—Para callarse y sostenerla.

Dante obedeció.

Tomó a Luz por los hombros con cuidado. La niña, aterrada, dejó de moverse apenas sintió su autoridad.

—No la ordene —dijo Milena.

—No lo hice.

Era cierto.

Solo estaba allí.

Milena empujó la aguja por última vez.

El hilo negro salió completo.

Luz respiró.

La herida dejó de extenderse.

Milena se echó hacia atrás, helada.

El bosque se movió alrededor. No venían como enemigos. Eran lobos de la manada, atraídos por el olor de sangre y acónito. Ninguno cruzaba hacia ellas. Esperaban permiso del Alpha o una señal de muerte.

Milena levantó la cabeza.

—No se acerquen.

Un lobo marrón bajó las orejas.

Dante miró hacia la oscuridad.

—Atrás.

Los lobos obedecieron.

Luz abrió los ojos con asombro.

—Me escucharon.

—Lo escucharon a él —dijo Milena.

—Pero usted no tuvo miedo.

Milena miró la sangre en sus dedos.

—Sí tuve.

La niña respiró con dificultad.

—Entonces es más valiente.

Dante le sostuvo la mirada a Milena por encima de la cabeza de Luz. Había orgullo ahí. Y miedo. Mucho miedo.

—Está temblando —dijo.

—Ella está viva.

—Y usted sangra.

Milena miró su muñeca.

El juramento se había abierto.

Dante lo vio.

Su rostro cambió.

—Salió del sendero.

—Había una niña.

—El Consejo va a usarlo.

—Que lo intenten.

Volvieron al claro con Luz en brazos de Dante y Milena caminando a su lado, pálida, con la rama de salvia negra arrancada del altar en la mano. Había pasado la prueba y la había roto al mismo tiempo.

El murmullo murió.

Valeria palideció al ver a la niña.

Milena levantó la cuerda fina manchada de perfume.

—Alguien puso a una Omega como cebo.

Luz abrió los ojos desde los brazos de Dante.

Su voz salió débil, pero clara.

—Olía a rosas.

Todas las miradas fueron hacia Valeria.

Valeria se llevó la mano al cuello.

Demasiado tarde.

Milena vio el gesto. Dante también. La manada también.

—Revisen sus mangas —dijo Milena.

Valeria retrocedió.

—No vas a tocarme.

La madre de Luz salió de entre la gente y cayó de rodillas frente a Dante.

—Alpha, mi hija no miente.

Dante levantó la mano, y por una vez su autoridad no aplastó.

Le dio espacio.

—Levántese. Su hija fue atacada bajo mi luna. Eso se juzga.

La mujer se levantó temblando.

Milena miró a Valeria.

El primer golpe público no la había destruido.

Pero la manada ya no la miraba igual.

1
angelina saucedo
Que bronca el está enfermo y ella lo trata mal el pobre ni siquiera duerme en una cama, esta estúpida ya me está cansando.
Sofy Corchio
grande autora excelente historia graciassssss bendiciones /Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart/
Lau Perez
Excelente
Mad 😍
masiado sufrimiento
Mad 😍
no entiendo dónde está el castigo de ella.me tiene harta
Mad 😍
y el castigo de ellas
Alicia Salamanca Hernández
excelente tu narración muchas felicidades tiene de todos acción y desesperación con desconfianza y tubo un triunfo de amor limpió y Leal . muchas felicidades 😊
Marcela Liy Espinosa
él sigue enfermo, de nada sirvió lo que hicieron.
yelitza campos
Los rogue son lobos renegados, son como bandas organizadas, al margen de la ley..
yelitza campos
Que fastidio! hasta cuando más de lo mismo, las víboras siempre al acecho y nadie las mete en cintura..
Ceecee
en serio quiero seguir, pero ya por favor pasa de tema, está preñada!! no es mentira , no eres tú la mentirosa, que no que eres tú 🙄🤣🤣🤣 me mareé
El Regazo de Jesús
Felicitaciones. Aunque fue una historia diferente la narrativa fue un poco confusa y repetitiva, sin embargo, fue interesante. Me gustó. Bendiciones
Maria del Carmen Herrera
Una narración diferente, rara para este género. Al menos yo la percibí así. Por momentos me resultó confusa. No leo mucho este tipo de historias. Solo de vez en cuando. Y esta particularmente no me gustó. Igualmente gracias autora por tu dedicación para elaborarla
Maria del Carmen Herrera
La historia es interesante pero confusa, al menos para mí. Me cuesta seguirla
Isa
estuvo muy bonita la historia me parece que fue diferente a otras gracias Dios te bendiga
Maria del Carmen Herrera
Que situación absurda es esta? Cuando? Cómo? Cómo pretenden sostener esa preñez? Que me perdí o no estoy entendiendo? Y tal parece que no soy la única desconcertada
Jessica Arroyo
ahora sí quería traer a la hija maldita bruja 🤔
Maris Benitez
El lobo 🐺 reconoció a su Luna ❤️‍🔥
MONICA MARIA OSORNO SANCHEZ
👏👏👏esta buenísima 👏👏👏😍
Maria Diosdado Velázquez
Eso no me gusta, que tienen que meter a Victoria y a la madre otra vez, tal parece que ellas son las protagonistas 😡😡😡😡😡
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