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Renací para cambiar mi destino

Renací para cambiar mi destino

Status: Terminada
Genre:Romance / Maltrato Emocional / Dominación / Autosuperación / Atracción entre enemigos / Reencarnación / Completas
Popularitas:14.2k
Nilai: 5
nombre de autor: waya520

Luna lo perdió todo: su fortuna, su hogar y, sobre todo, a la familia que amaba. Y todo por obsesionarse con el hombre equivocado. Cuando ya no le quedaba nada, cerró los ojos convencida de que era el final...

Pero despertó tres años en el pasado.

Su familia vive. Su casa sigue en pie. Y esta vez Luna conoce cada golpe que le tiene reservado el destino. Con los recuerdos de una vida que no piensa repetir, se propone una sola cosa: cambiarlo todo. Alejarse del heredero frío y cruel que arruinó su existencia, proteger a los suyos y, por fin, vivir para ella misma.

El problema es que el destino no se deja corregir tan fácil. Julián, el hombre que juró olvidar, ya no la mira como antes. Un pretendiente inesperado le ofrece la ternura que nunca tuvo. Y en las sombras, viejos rencores y secretos de familia empiezan a moverse... porque no es la única que sabe lo que aún no ha pasado.

Entre fiestas de alta sociedad, imperios familiares, traiciones que cortan el aliento y un amor que se niega a morir, Luna descubrirá que una segunda oportunidad no se recibe: se pelea.

NovelToon tiene autorización de waya520 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La aparición de Karina

La charla de los adultos se alargó tanto que Luna se moría de aburrimiento.

—Con permiso, señor Gustavo —un hombre de mediana edad se acercó a la mesa de David.

Luna volvió la vista atrás y al instante se quedó de piedra. Así que lo de hoy sigue igual, murmuró para sus adentros.

Sus ojos se posaron en una mujer hermosa y, por supuesto, elegante, que estaba de pie detrás de aquel hombre de mediana edad que conversaba con Gustavo.

—Ah, permítanme presentarles a mi única hija. Karina —dijo el hombre, presentando a su hija.

Gustavo y Yuri recibieron con agrado a aquella mujer, lo mismo que David y Wendy. Bruno intentó darle un codazo en el brazo a su hermana para que se pusiera de pie de una vez. Pero Luna siguió sentada en su silla. Ni hablar de saludarla; no se dignaba ni a mirarle la cara.

Aquella mujer era la autora intelectual del asesinato de su familia. Maldición. ¿Por qué tenía que volver a encontrarse con ella?

Julián lanzó una mirada fugaz hacia Luna, que volvía a estar absorta en sus pensamientos. ¿Qué le pasaba a esa mujer?

—Señor Julián, le pido por favor que me ayude a cuidar de Karina. Da la casualidad de que ella también estudia en su universidad, en la carrera de Letras —pidió Ramiro, el padre de aquella mujer.

Luna resopló, molesta, al oírlo. Sus palabras eran idénticas a las de su vida anterior.

Julián sonrió con amabilidad.

—Haré lo posible —respondió cordial. Karina miró al hombre que tenía enfrente con adoración. Julián resultó ser guapísimo.

—Quizás Luna podría orientar a Karina, señor Ramiro. Da la casualidad de que Luna acaba de cambiarse a la Facultad de Artes, y por lo que recuerdo, el edificio de Letras queda más cerca del de Artes que del de Administración de Empresas —dijo David, y a Luna se le abrieron los ojos como platos.

¿Qué se traía su padre?

—Disculpe, estoy ocupada con la materia de mis exámenes; mejor que Julián ayude a Karina —rechazó de plano. Ni soñar con que aceptaría estar cerca de esa mujer.

Julián le dedicó una amplia sonrisa a Karina, cuyo rostro se veía triste tras el rechazo de Luna.

—Yo me encargo de cuidar a Karina, señor Ramiro.

Ramiro sonrió aliviado.

—Gracias, Julián. Al menos puedo quedarme tranquilo sabiendo que alguien cuidará de mi hija.

Gustavo le dio una suave palmada en el hombro.

—Es mi deber, señor Ramiro. Todo este tiempo usted ha trabajado duro por nuestra familia, así que no está de más que le devolvamos el favor.

Karina miró a Julián con adoración, y Luna la sorprendió: pudo ver cómo esos dos se sostenían la mirada.

En el pasado, ella le había arrojado el jugo a la cara a Karina, porque aquella mujer mostraba abiertamente que le gustaba Julián, y todo había terminado con ella regañada por ese hombre y también por su familia. Ahora no quería cometer el mismo error. Así que prefería marcharse.

Al ver a esos dos, la sensación seguía siendo la misma: dolía muchísimo.

Luna dejó sobre la mesa el vaso que Julián le había dado antes.

—Disculpen, me retiro a casa. Me duele la cabeza.

Actuó con la mayor naturalidad posible, tanto que hasta su hermano se preocupó.

—¿Qué te pasa, Luna? —Bruno le tocó la frente para comprobar la temperatura, por si tenía fiebre.

Wendy y David se acercaron enseguida a su hija menor, que ya estaba recostada contra el cuerpo de Bruno.

—Me duele la cabeza, quiero dormir —lloriqueó con mimo. Wendy miró a su marido en busca de aprobación.

—Pero ¿qué hacemos con el compromiso? —dijo David, que parecía reticente a la petición de su esposa.

Luna se sobresaltó al oír la palabra "compromiso". ¿Quién se comprometía?

—¿Serías capaz de ver así a tu hija?

Luna soltó una risita por dentro al ver a su madre regañando a su padre.

David dejó escapar un largo suspiro.

—Está bien, llévate a Luna a casa, Bruno; su mamá y yo iremos después —decidió.

Bruno asintió, cargó el cuerpo menudo de Luna y se llevó a la joven de la fiesta.

Julián observó cómo Luna se marchaba con una sensación de resignación.

David se disculpó de inmediato con Gustavo y con Yuri; muy a su pesar, el compromiso de sus hijos debía posponerse.

—¿Esa era tu novia, Julián? —preguntó Karina, que ya se había sentado junto a él.

—No —respondió él escuetamente.

En el auto, Luna, con las manos ya llenas de helado, preguntó:

—¿Quién se va a comprometer, Bruno?

Su actuación de hacía un rato había sido descubierta por su hermano, pero, lejos de enojarse, Bruno hasta le agradeció. Ya estaba harto de aquella fiesta aburridísima.

Y Luna no tardó en cobrarle a su hermano el precio: un helado en vaso tamaño jumbo.

—Tú —respondió Bruno escuetamente.

El rostro de Luna se veía desconcertado.

—¿Con quién? —volvió a preguntar.

Bruno abrió la boca, pidiendo que su hermana le diera de comer helado. Ella enseguida le acercó una cucharada.

—Con Julián.

A Luna le dio un vuelco el corazón al escucharlo. Sintió que se le salía del pecho.

—Pero si Julián no me quiere —murmuró en voz baja, aunque Bruno alcanzó a oírla.

—Al contrario, fue él quien lo pidió. No deberías haber fingido estar enferma; así tu compromiso se habría celebrado hoy. Seguro estarás feliz —dijo Bruno, y su hermana se quedó callada.

¿Julián había pedido comprometerse con ella? Eso era imposible.

Luna estaba cien... no, mil por ciento segura de que ese hombre la detestaba. Si su hermano supiera cómo la había tratado y las cosas crueles que ese hombre le había dicho todo este tiempo.

Y encima la aparición de Karina. Ah, maldición, ¿por qué tenía que aparecer esa mujer?

—Si papá insiste en casarme con Julián, me escapo de casa —amenazó, convencida.

Bruno frenó el auto de golpe, y el helado que Luna sostenía cayó al suelo.

—¡BRUNO! —gritó Luna, con la cara ya roja.

—Perdón, perdón —por suerte no venía ningún otro auto detrás.

Al día siguiente, Luna caminaba hacia su salón feliz y contenta. ¿Por qué estaba tan alegre hoy?

La respuesta:

—¿Hasta cuándo tengo que ser tu sirviente? —preguntó Bruno, con las manos llenas de las cosas de su hermana.

Todo porque la noche anterior le había derramado el helado. Luna le había exigido que la compensara siendo su sirviente, o "asistente", como se diría en términos más elegantes.

—Dame mi mochila —a regañadientes, Bruno le entregó la mochila a su dueña. Tenía cara de pocos amigos, pero a Luna le dio igual.

—Gracias, mi hermano el más guapo aunque cantaletero —dijo Luna con toda insolencia.

Bruno tenía muchas ganas de darle un golpe en la cabeza a su hermana, hasta que su mirada se detuvo en alguien que caminaba hacia ellos.

Luna, curiosa, miró en la misma dirección que su hermano.

El corazón le dio un vuelco.

Julián caminaba con una mujer que, por supuesto, ella sabía muy bien quién era.

—Buenos días —saludó Karina a Luna, que se quedó plantada frente a la puerta.

Sin volverse ni responder al saludo de aquella mujer, Luna entró a su salón con total indiferencia.

Bruno solo esbozó una sonrisa incómoda y se fue al edificio de su carrera, dejando a Julián, que echó una mirada fugaz hacia el salón de Luna.

—Oye, ¿dónde queda el edificio de Letras? —preguntó Karina, rompiendo su ensimismamiento.

—Sígueme —Julián volvió a caminar, seguido por Karina y, cómo no, por las fans del hombre, que iban detrás.

Luna resopló, molesta, ante aquella escena. Desde siempre a Julián le había importado Karina, así que era imposible que ese hombre hubiera pedido comprometerse con ella.

Y aunque así fuera, lo rechazaría de plano.

1
Norma Angelica Saldaña Reyes
/Smile/
Tania 🇨🇴🙏
Perdí horas de mi vida en eso no lo puedo creer debes decir que al final Luna vuelve con Julián y ya jaja
Anni Arias
claro uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde ahora quiere recuperar la bipolar
ivanna lizbeth pacheco gutierrez
felicitaciones
sigue escribiendo
me gustó
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