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Me Enamore De Mi Sobrina

Me Enamore De Mi Sobrina

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Romance / Malentendidos
Popularitas:5.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Yulexi De Fernández

Esta historia comienza con Daniela y Marcos.

Según la gente, ellos son tío y sobrina. Así los llaman y así los ven desde siempre.

Por eso, cuando empiezan a surgir sentimientos entre ellos, todos creen que es un amor prohibido, porque piensan que Daniela y Marcos son familia y que no pueden estar juntos.

Pero la verdad es otra.

Marcos no es su tío. No existe ningún parentesco familiar entre ellos y no llevan la misma sangre. Él simplemente es amigo de la mamá de Daniela y, como se he criado a Daniela ella comenzo a llamarlo “tío”.

Pero para Daniela y Marcos, la verdad siempre fue diferente: él no es su tío, solo es el amigo de su mamá.

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Capítulo 24 — Es igualito a su papá

Capítulo 24

Narra Daniela

Después de varias horas en la clínica, sentía que ya no podía más.

Las contracciones eran cada vez más fuertes y yo solamente podía pensar en una cosa: conocer a mi bebé.

—Respire profundo, Daniela —me decía la enfermera—. Ya casi.

Yo asentía mientras apretaba la mano de mi mamá.

—Mamá, no puedo más.

—Sí puede, mija. Usted es fuerte.

—Es que me duele muchísimo.

—Ya casi conoce a Matías.

Cuando escuché su nombre, sentí nuevas fuerzas.

Matías.

Mi bebé.

Mi pequeño.

Había esperado nueve meses para conocerlo y finalmente ese momento estaba llegando.

Después de un rato, el médico entró a la habitación.

—Daniela, vamos a empezar. ¿Lista?

Tragué saliva.

—Sí.

Me acomodé mientras mi mamá permanecía a mi lado.

—Vamos, mija —me dijo—. Usted puede.

Respiré profundamente y seguí las indicaciones del médico.

—Eso es... muy bien.

Yo lloraba del esfuerzo.

—Ya casi sale —me dijo el médico.

Cerré los ojos.

—Vamos, Matías...

Y después de unos momentos escuché algo que jamás voy a olvidar.

El llanto de mi hijo.

Abrí los ojos inmediatamente.

—¿Ya nació?

El médico sonrió.

—Sí, Daniela. Ya nació su bebé.

Sentí que las lágrimas comenzaron a caerme por las mejillas.

—¿Está bien?

—Está perfecto.

Me acercaron a mi bebé.

Cuando lo vi por primera vez, sentí que el corazón se me iba a salir del pecho.

Era pequeñito.

Tenía la piel rosadita y unos mechoncitos de cabello oscuro.

Me quedé mirándolo sin poder creerlo.

—Hola, mi amor...

Lo acercaron a mis brazos.

Yo lo abracé con muchísimo cuidado.

—Hola, Matías.

El bebé hizo un pequeño movimiento y abrió los ojos.

Me quedé completamente sorprendida.

Esos ojitos...

Sentí un nudo en la garganta.

—Se parece a su papá...

Mi mamá se acercó para verlo.

Se quedó observándolo durante unos segundos.

—Sí, mija —dijo bajito—. Se parece muchísimo.

Yo acaricié la cabecita de Matías.

Tenía el mismo cabello oscuro de Marcos.

Y cuando abrió nuevamente los ojos, sentí que estaba viendo una parte de él.

Me puse a llorar.

—Es igualito a su papá...

Mi mamá me miró, pero esta vez no dijo nada.

Yo tampoco quería hablar de todo lo que había pasado.

Solo quería disfrutar ese momento.

Miré a mi hijo.

—Usted tiene los ojitos de su papá.

Matías hizo un pequeño gesto con la boca y yo sonreí.

—Ay, mi amor...

Lo acerqué un poquito más a mi pecho.

—No sabe cuánto lo esperé.

Mi mamá se sentó a mi lado.

—Es hermoso.

—Sí.

—Tiene mucho parecido con Marcos.

Bajé la mirada.

Escuchar su nombre me dolió.

Porque en ese momento deseé que estuviera ahí.

Deseé que pudiera verlo.

Que pudiera cargarlo.

Que pudiera escuchar su primer llanto.

Que pudiera decirle que era su hijo.

Miré nuevamente a Matías.

—Algún día vas a conocer a tu papá —susurré.

Mi mamá permaneció en silencio.

Yo seguí acariciando la pequeña mano de mi bebé.

Sus dedos se cerraron alrededor de uno de los míos.

Y en ese instante sentí que toda la tristeza de los últimos meses desaparecía por unos segundos.

Ahora tenía una razón todavía más grande para seguir adelante.

Mi hijo.

Matías.

—Te amo, mi bebé.

Lo besé suavemente en la frente.

Él volvió a cerrar los ojos.

Yo sonreí entre lágrimas.

—Y aunque estés tan pequeñito, ya sé que eres lo más importante de mi vida.

Mi mamá me abrazó.

Yo apoyé la cabeza en su hombro mientras seguía sosteniendo a Matías.

Había sido un día difícil.

Había tenido miedo, dolor y muchas lágrimas.

Pero finalmente tenía a mi bebé entre mis brazos.

Y aunque una parte de mi corazón seguía esperando a Marcos, en ese momento solo podía pensar en mi pequeño.

Matías había llegado al mundo.

Y con él comenzaba una nueva etapa de mi vida.

1
Deyda Ninorca Sanchez Batista
porque no lo visitaste
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