Zamira necesitaba trabajo
Franco necesitaba alguien que cuidará de su hijo Mateo de 5 años, mientras él trataba de mantener la cabeza a flote
Ninguno buscaba algo más
Lo que empieza con una relación laboral se convierte en algo más
Franco encuentra en Zamira a la mujer que lo calma
Zamira encuentra en Mateo el hijo que nunca creyó tener y en Franco un amigo
Mateo encuentra en Zamira una mamá que eligió tener
¿Podrá algo separarlos?
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Quiero que sea mi mami
Franco aprendió a cambiar pañales con una mano mientras firmaba contratos con la otra, se casó por amor, fue real, de esos que duelen cuando se rompen, pero cuando Mateo nació, Catalina firmó los papeles, tomó el dinero y se fue
Catalina- Solo quería asegurarme el futuro
Volvía cada tanto, para la foto, para el beso rápido, para recordarle a Mateo que tenía mamá, se la vive de viaje en viaje con la escusa de "Trabajo"
Hoy falló otra vez, no vino al cumpleaños número 5
Franco desde la puerta del jardín lo ve sentado con su dinosaurio de peluche, se acerca y se sienta a su lado
Mateo- Papá, ¿mamá me quiere?
Franco- Te quiere, hijo, solo que está ocupada, junta importante, cuando termine te llamará
Mentira, Franco siempre se lo decía, pero la verdad era que si Franco no le hacía acordar a Catalina que tenia un hijo, ella no se molestaba en llamar
Mateo- no quiero cumpleaños, fiesta o regalos, quiero una mamá
Esa noche, Mateo no durmió, a las 2 AM se metió en la cama de Franco
Mateo- papá- dijo en tono bajó
Franco se despertó, aprendió a dormir de forma liviana para escucharlo, en cinco años había aprendido a dividirse y llevar su trabajo, la casa y a Mateo, Franco se sentó y lo cargo en la cama a su lado, Mateo por fin se atrevió a hablar y decir lo que llevaba días guardando
Mateo- Quiero una mami, una que se quede, una niñera que sea mi mami, quiero alguien que me atienda
Se largó a llorar, Franco solo lo abrazo, no había que decirle a un niño de 5 años que solo esperaba ver a su madre o escucharla aunque sea por llamada y a ella, solo le importo el dinero que obtuvo del divorcio y el dinero que cambio por la firma en el papel de renuncia a su hijo dejándolo a cargo de Franco
Franco Castillo 32 años
Mateo Castillo 5 años
Zamira perdió el trabajo esa mañana
Cuatro años en la guardería “Pequeños Pasos” y un “recorte de personal” la dejaron en la calle con una caja de cartón y un nudo en la garganta
Salió a caminar sin rumbo, Cruzo la calle sin mirar el semáforo, No vio el coche negro que frenó a dos centímetros de ella con el chirrido de las gomas, un toque pequeño basto para que caiga a la ruta sentada, un hombre se bajó del coche corriendo, Alto, traje mal puesto, cara de dos noches sin dormir, detrás, un niño de rulos y ojos enormes que se bajó corriendo.
Niño- ¿Estás bien, señora?
Zamira- S-sí, perdón, no estaba mirando
Hombre- Soy Franco, mi hijo Mateo, esto no puede quedar así, Vamos a la clínica por protocolo, para asegurarnos que estés bien
Mateo la tomó de la mano antes de que pudiera decir que no, su mano era chiquita y estaba caliente
Mateo- Venís con nosotros, mi papá es bueno, no muerde
Zamira asintió, subió con ambos en el coche, en la clínica fue rápido, raspones nada más, nada roto, solo el susto
Mientras el médico le ponía una curita en la rodilla a Zamira, Mateo no le quitó los ojos de encima, hasta que le dieron de alta, iban saliendo de la clínica
Franco- te llevo a tu casa, No puedo dejarte ir así, menos después de esto
Zamira- Estoy bien, de verdad, no necesito caridad, tampoco que te sientas culpable, no me duele nada
Franco- No es caridad. Es…- Mateo lo interrumpió
Mateo- Papá, ella- señaló a Zamira con el dedo, serio, como si estuviera dando un veredicto- Quiero que sea mi mami, mi niñera
Franco- Mateo, no...
Mateo- Dí que sí, papá, porfa, ella me miró como mamá cuando me viene a ver
Zamira se quedó helada, no lloraba en público, No desde los 17, pero ese niño la miraba como si supiera algo que ella había olvidado, que merecía que alguien la eligiera sin pedir nada a cambio.
Franco la miró, vio la caja de cartón en su mano, vio la forma en que Mateo no la soltaba, Suspiró
Franco- Necesito una niñera, alguien que me ayude con la casa y con Mateo, empezás mañana, si querés
Zamira- No sé si es buena idea, apenas los conozco y ustedes a mí
Mateo- Sí lo es, es mi idea y quiero que seas mu niñera
Zamira- Está bien, solo por Mateo
Franco asintió, no dijo que él también necesitaba que se quedara, no dijo que hacía años que no veía a su hijo pedir algo con esa cara de esperanza, en el auto, Mateo se durmió entre los dos, con la cabeza apoyada en la pierna de Zamira, ella no se movió
Llegaron a la puerta de su edificio, Franco abrió su puerta y Mateo bajo fregando sus ojos
Franco- te espero mañana, tendrás buen sueldo
Zamira- gracias
Franco le paso la dirección en una hoja y su celular
Mateo- iras mañana- le dijo con una sonrisa
Zamira- iré mañana y te haré el desayuno
Mateo comenzó a saltar contentó, algo que hizo sonreír a Franco
Franco- nos tenemos que ir, te espero mañana
Zamira- gracias de nuevo por el trabajo
Franco- de nada, tan solo ten cuidado al cruzar la calle, no quiero quedar sin niñera antes de que comiences, hasta mañana
Mateo subió con Franco, bajo la ventanilla de su lado y le tiro un beso, uno que Zamira correspondió
Zamira Gómez 26 años
Zamira entro a su departamento, un espacio pequeño, pero justo para una sola persona
Franco llegó con Mateo a la casa, después de cenar lo llevo acostar
Mateo- mañana tendré niñera
Franco- si, así estaré más tranquilo para trabajar
Mateo- ya no llames a mami
Franco lo miró- llamar a mami
Mateo- sé que cuando no cumple, no viene o no llama, tú la llamas y le pides que me hable para que esté mejor, pero ya no lo hagas, si me quiere me buscará
Franco- de acuerdo, ya no la llamo, duerme campeón
Deja un beso en su frente, apaga su luz y sale de la habitación yendo a la suya
Gracias