Hola aaa aquie le straigo otra historia nueva, espero que les guste y que le den mucho amor como a las demás..
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9... Una propuesta imposible
Los Beaumont jamás habían atravesado una crisis económica.
Al menos...
Hasta aquella semana.
El ambiente de la residencia era completamente distinto.
Los sirvientes caminaban en silencio.
Las sonrisas habían desaparecido.
Y, por primera vez en muchos años, el despacho del barón permanecía iluminado hasta altas horas de la noche.
Alisa observó a su padre desde la puerta.
El hombre sostenía varios documentos con el rostro completamente serio.
Nunca lo había visto así.
—¿Padre...?
Harold levantó la vista e intentó sonreír.
—Buenos días, hija.
Ella entró lentamente.
—¿Qué ocurrió?
El barón guardó silencio unos segundos.
Después dejó escapar un profundo suspiro.
—Uno de nuestros barcos fue atacado antes de llegar al puerto del oeste.
Toda la mercancía desapareció.
Alisa sintió un nudo en el estómago.
—¿Toda?
—Toda.
Y varios comerciantes han cancelado sus contratos.
La joven bajó lentamente la mirada.
Comprendía perfectamente lo que eso significaba.
No era una simple pérdida.
Era un golpe que podía destruir el negocio construido por su familia durante años.
Dos días después...
Harold abandonó la residencia antes del amanecer.
No regresó hasta entrada la noche.
Cuando cruzó la puerta principal...
Parecía diez años más viejo.
Alisa corrió hacia él.
—¿Padre?
El barón sonrió cansadamente.
—Todo estará bien.
—¿Encontró ayuda?
Harold asintió.
—Sí.
El Archiduque Arion aceptó convertirse en nuestro respaldo financiero.
Los ojos de Alisa se abrieron con sorpresa.
—¿Él...?
—Nos prestó una cantidad suficiente para recuperar todas las pérdidas.
Sin exigir intereses.
Sin humillarnos.
Simplemente... aceptó ayudarnos.
Alisa permaneció en silencio.
Aquella suma debía ser enorme.
Demasiado grande para dejarla pasar por alto.
Al día siguiente...
Alisa pidió reunirse con Arion.
Él la recibió en la biblioteca de su mansión.
Las enormes ventanas dejaban entrar la luz de la tarde, iluminando cientos de antiguos libros.
Arion cerró el volumen que estaba leyendo cuando ella entró.
—Pensé que tardaría más en venir.
Alisa realizó una pequeña inclinación.
—Vine porque me enteré de lo que hizo por mi padre.
Él no respondió.
—Gracias.
De verdad...
Gracias.
Arion sostuvo su mirada.
—No fue nada.
Ella negó lentamente.
—No.
Fue muchísimo.
Mi padre me contó la cantidad que le prestó.
No puedo aceptar una ayuda tan grande sin hacer nada.
Quiero devolvérselo.
Aunque tenga que trabajar durante años.
El Archiduque permaneció pensativo.
Después habló con tranquilidad.
—Entonces...
Aceptaré su propuesta.
Alisa respiró aliviada.
—¿De verdad?
—Sí.
Pero tengo una condición.
Ella frunció ligeramente el ceño.
—¿Cuál?
Arion se puso de pie.
Caminó lentamente hasta quedar frente a ella.
—Viva en mi residencia hasta que considere saldada la deuda.
El silencio cayó sobre la biblioteca.
Alisa tardó varios segundos en reaccionar.
—¿Qué...?
—Tendrá una habitación propia.
Libertad para estudiar.
Y podrá ayudarme con algunos asuntos administrativos.
Lo consideraré parte del pago.
Ella dio un paso hacia atrás.
—Eso es imposible.
—¿Por qué?
—Porque...
Porque soy una mujer soltera.
¿Qué pensará la nobleza?
Arion permaneció completamente tranquilo.
—La opinión de la nobleza nunca me ha interesado.
Alisa soltó una pequeña risa nerviosa.
—A mí sí.
Él bajó ligeramente la mirada.
—No responderé hoy.
La joven respiró profundamente.
—Necesito pensarlo.
Arion asintió.
—¿Cuánto tiempo?
—Tres días.
Le daré mi respuesta en tres días.
Él aceptó sin insistir.
—La esperaré.
Mientras tanto...
En el Palacio Imperial...
El príncipe heredero observaba las flores del jardín con expresión pensativa.
Uno de sus caballeros se acercó.
—Su Alteza.
Las flores fueron devueltas nuevamente.
El príncipe sonrió con cierta tristeza.
—Lo imaginaba.
Después levantó lentamente la vista.
—Aun así...
Quiero verla una vez más.
Preparad una invitación.
Esta vez...
Le pediré una cita personalmente.
Aquella tarde...
Alisa decidió caminar sola por el pueblo para despejar su mente.
Todo era demasiado confuso.
La deuda.
Arion.
La propuesta.
Y ahora también el príncipe.
Suspiró.
—¿Qué debería hacer...?
No notó que varias jóvenes nobles la observaban desde una cafetería.
Una de ellas se levantó bruscamente.
Era una mujer de cabello rubio y elegante vestido azul.
Sus ojos reflejaban un profundo enojo.
Se detuvo frente a Alisa.
—Así que tú eres Alisa Beaumont.
La joven parpadeó.
—¿Nos conocemos?
—No.
Pero conozco muy bien a quien intentas quitarme.
Alisa frunció el ceño.
—¿Perdón?
—El príncipe heredero.
Toda la nobleza habla de ti.
Primero rechazas sus regalos...
Y ahora haces que solo tenga ojos para una simple hija de un barón.
Alisa negó inmediatamente.
—Está equivocada.
Pero la mujer ya no escuchaba.
Impulsada por los celos...
Le dio una fuerte bofetada.
El golpe resonó en toda la calle.
Los transeúntes quedaron inmóviles.
Alisa llevó lentamente una mano a su mejilla.
Permaneció en silencio apenas un segundo.
Después levantó nuevamente la cabeza.
Y, sin dudarlo...
Le devolvió la bofetada con la misma fuerza.
—No vuelva a levantarme la mano.
La mujer abrió los ojos completamente sorprendida.
Jamás imaginó que aquella joven aparentemente tranquila respondería.
—¡¿Cómo te atreves?!
Intentó volver a golpearla.
Pero una mano sujetó firmemente su muñeca antes de que pudiera hacerlo.
Un silencio helado recorrió toda la calle.
La mujer palideció lentamente.
Frente a ella...
Se encontraba el Archiduque Arion.
Sus ojos rojos eran más fríos que el invierno.
Su presencia hizo que incluso los guardias retrocedieran un paso.
Sin apartar la mirada de la agresora, habló con una voz baja y peligrosa.
—¿Quién... le dio permiso de tocar a la señorita Beaumont?
Alisa giró lentamente hacia él.
No sabía cuándo había llegado.
Solo sabía una cosa.
Por alguna razón...
Cada vez que estaba en peligro...
Él aparecía.
Gracias autora /Heart//Rose//Heart/