Una venganza despiadada cambiaron el destino de Ania para siempre. Convertida en víctima de una inseminación artificial, se descubrió embarazada de un completo desconocido, sin comprender cómo la crueldad humana había llegado tan lejos.
Rechazada y repudiada por su familia, no tuvo más opción que huir hacia las sombras.
Años después, el tiempo ha borrado a la joven indefensa: Ania regresa transformada en una mujer inquebrantable, sin saber que el destino le tiene preparado es un giro inesperado, en su camino se cruzará con el del verdadero padre de sus gemelos, un hombre de un poder inimaginable que jurará hacer arder a quienes se atrevieron a lastimarla.
Jairo Velarde jamás imaginó que la sangre de su sangre corría por las venas de dos pequeños inocentes. Sin embargo, al caer rendido ante el misterio y la belleza de Ania, descubrirá una verdad tan impactante que sacudirá los cimientos de su vida.
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CAPITULO 06: Verdades ocultas
El plan estaba en marcha, solo esperaban resultados. En ese plan estaba plasmado el futuro de ambos.
Vidal utilizaría a Cintia como una marioneta, destruiría a su sobrino y colocaría a su hijo Noé en el puesto de CEO para manipularlo a su antojo.
Por su parte, Cintia soñaba con convertirse en la señora Velarde y disfrutar de toda la fortuna.
Aquella mañana, muy nerviosa, Cintia fue al café donde había quedado en encontrarse con la enfermera para recibir los resultados.
“Buenos días, señora” saludó la enfermera con respeto.
Cintia, sentada con arrogancia, la miró con desprecio “Déjate de formalidades. ¿Crees que eres digna de hablar conmigo?”, soltó una risa fría “Dame ese sobre y desaparece de mi vista. No soporto tener contacto con gente de tu clase”
La enfermera, incómoda, le entregó el sobre.
Cintia lo tomó, le roció alcohol como si desinfectara algo contaminado y luego le entregó el dinero restante. Sin decir más, dejó a la mujer allí y salió del café con elegancia.
Esa información era demasiado importante como para revisarla en un lugar público, subió a su auto, un regalo de Jairo y condujo hasta la recidecienda de bajos recursos donde se estaba quedando.
Si los resultados eran positivos, permanecería allí hasta el final del embarazo para vigilar a la mujer.
Si no… buscaría otra forma de amarrar a Jairo.
Sus nervios aumentaban con cada segundo, incluso estuvo a punto de chocar en el camino, consumida por la ansiedad.
Apenas entró al departamento, abrió el sobre, pero lo que vio, no era lo que esperaba.
Sus manos comenzaron a temblar “No… esto no puede ser” susurró, desesperada “¿Qué voy a hacer ahora? No puedo quedarme sin dinero…”
Caminaba de un lado a otro, intentando calmarse, pero el pánico la dominaba.
Tomo su celular y marcó a su cómplice, tras varios intentos, finalmente respondió “¡Maldita sea! ¿Por qué no contestabas?”, gritó, fuera de sí.
Al otro lado, la voz de Vidal se volvió peligrosa “¿Con quién crees que estás hablando, maldita? Cuida tu tono… si no quieres conocer mi peor lado”
Cintia sintió un escalofrío, había cruzado un límite “Disculpe, señor Velarde… estoy desesperada. La mujer… no está embarazada”
El silencio fue breve, pero mortal “¿Cómo es posible?”, respondió Vidal con furia contenida “Todo se fue al demonio. Olvídate de mí… buscaré a alguien que sí sirva” colgó.
Cintia se quedó paralizada… y luego rompió en llanto, el miedo a quedarse sin dinero la consumía.
Vidal, por su parte, trataba de calmarse con un vaso de whisky en la mano, los planes habían cambiado… y eso no le gustaba.
“Mujer inútil…” murmuró “Si esto no funciono, entonces solo queda una opción…” Sus ojos se oscurecieron “tendré que matarte, sobrino”
Jairo no tenía idea de lo que tramaban contra él, solo se había alejado completamente de Cintia.
A veces se preguntaba qué había visto en esa mujer… además de su ambición.
La conversación con su abuelo había cambiado algo en él, ahora pasaba más tiempo con su hijo y eso… lo hacía sentirse en paz.
………
Mientras tanto, Juan seguía atrapado en la mansión Carrillo, las amenazas de Ana lo habían detenido, pero la convivencia era cada vez más insoportable.
Ya ni siquiera fingían frente a la familia, Ania le preguntó varias veces por qué no se iban, pero él solo le pidió tiempo.
Ese día, sin embargo, tomó una decisión con determinación, le diría toda la verdad. Sabía que podía perderla para siempre, pero había la posibilidad de que su hija le crea.
Después de la universidad, la citó en su pastelería favorita de Ania, Juan eligió una mesa apartada, con vista a un hermoso jardín.
Mientras esperaba, pidió los postres favoritos de su hija.
“Adivina quién soy” dijo Ania, tapándole los ojos.
Juan sonrió “Es mi pequeña… mi mayor tesoro. El mejor regalo que Dios me dio”
“Y yo tengo al mejor papá” respondió ella, sonriendo “Perdón por la demora papá”
“No te preocupes, mi niña. ¿Cómo te fue?”, hablo con nostalgia, tal vez sea la última vez disfrutando con su hija.
Ania lo miró con atención “Bien… pero te noto raro. ¿Qué pasa?”
Juan respiró hondo “Primero comamos… luego hablaremos. Lo que tengo que decirte… puede cambiar tu forma de verme”
Ania se preocupó “Papá… me estás asustando”
En ese momento, el mozo dejó los postres.
“Esto está delicioso” dijo Ania, intentando sonreír “Entonces comamos papá”
Comieron en silencio, hasta que Juan habló “Quiero que me escuches sin interrumpirme”
Ania asintió.
Y él comenzó “Yo era el chofer de tu madre. Desde el inicio, ella intentó sobrepasarse conmigo, pero nunca se lo permití. Todo cambió cuando llegó una joven a trabajar… la nieta del mayordomo, nos enamoramos”
Sus ojos se llenaron de lágrimas “Tu madre intentó separarnos, pero no lo logró… hasta que un día me drogó. Me llevó a su habitación… y todo pasó. Mi novia nos vio… y desapareció de mi vida”
Ania tomó sus manos dándole fuerzas.
“Quise renunciar, pero tu madre dijo que yo la había abusado. Nadie creyó en mí… por ser chofer y me obligaron a quedarme”
Su voz se quebró “Después dijo que estaba embarazada de ti… y me obligaron a casarme”
Las lágrimas cayeron sin control “Tengo miedo de perderte… si ella te miente”
Ania se levantó y lo abrazó con fuerza “Papá… yo te creo. Siempre te creeré”
Juan la miró, sin poder creerlo “¿De verdad?”
“Claro que sí. Conozco a mi madre, perdóname por todo lo que has sufrido… yo no debí nacer…”
Juan se asustó “No digas eso mi niña. Eres lo mejor que tengo”
Ania lo miró con ternura “Te amo papa, no estás solo. Estoy segura de que tu otra hija adoptiva también te creería”
Juan sonrió más “Gracias hija, vamos con ella, después vamos a la mansión a recoger nuestras cosas”
Ania asintió, compraron más postres y salieron felices de la pastelería.
Juan tenía buenos ahorros y buen trabajo, con eso bastaba para pagarles los gastos de sus hijas.
El orgullo de Juan era que Ania nunca gasto un sol de esa familia, todos los gastos de él y su hija con el sueldo de su trabajo lograba pagar.
Y con otros trabajos extras que le salían estaba formando un fondo para capital de su propia empresa que estaba por formar en el futuro.
Elena y Antonia por andar humillando a Ania Juan Gallego les tendrá su buena sorpresa 😮😮
Orlando y Jairo la traición la tienen metida en su casa Olga la marioneta de Vidal será la involucrada en todo lo que hagan.
Vidal vil, asqueroso y manipulador y Rachel una putizorra, desnaturalizada y putizorra tener relaciones con ese monstruo que asco.