Luciana Sandoval dio sus ojos para que Kael no perdiera el trono el reino y este prometió amarla. Pero, con la llegada de Eloisa al palacio, la vida de Luciana cambia y Kael siempre esta de lado de Eloisa.
Y lo peor de todo, es cuando Luciana, es abandonada en el bosque por Kael despues de ser inculpada por Eloisa y encuentra su final al caer por un acantilado, pero, no todo acaba ahí, porque, otra alma posee el cuerpo de Luciana y aunque no pueda ver, logra salir del bosque, siendo salvada por una bruja quien la lleva a la mansión del rey Vampiro, Ceres Valentine, el cual, siente una curiosidad por Luciana, al notar que su ceguera, no la vuelve una mujer débil, y justo por esto, le propone casarse con él, así, su abuela no lo seguirá presionando y él, la ayudará a obtener la venganza que ella busca en nombre de la verdadera Luciana.
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Capitulo 07- ella es...
Durante dos días, la estadía del albino en la mansión, paso desapercibida por Luciana, ya que ella suele ocupar el área de invitados en el ala norte y no pasa por el área principal. Pero, esa tarde, ella paseaba por el jardín acompañada de sus dos perros.
El albino, había salido a su balcón y notó de inmediato la presencia de la pelirroja.
—Elias, esa mujer...
—es la invitada de la señora Eirene...una aprendiz me parece.— responde el mayordomo.
Una sonrisa maliciosa se formo en los labios del albino y salto desde el balcón sacando su espada.
Se movió rápido listo para cortar directamente al rostro de Luciana, pero, en ese momento, ella esquivo el ataque, y antes que Ceres pudiera retroceder, la mano de Luciana alcanzo su cuello con sus garras clavandose en la piel. Ceres aprieta la muñeca de Luciana ante el agarre.
—no pareces ciega en lo absoluto.—
—ser ciega no significa que sea indefensa.— responde Luciana.
—es verdad...ahora, ¿puede soltarme?— pide.
—me atacas, ¿y tienes el valor de pedir que te suelte?— Luciana apretó el agarre.
Y claro, Ceres puede sentir las uñas hundirse en su piel. Los guardias de Ceres se dieron cuenta de lo que pasaba y enseguida se acercaron desenvainando sus espadas.
—¡alto!, ¿sabes quien es?, esto es un intento de asesinato al r...
—no me importa quien sea, me ataco, yo solo me estoy defendiendo.— interrumpe Luciana.
Elias y sirvientes de la mansión llegaron, asustandose por tal escena. En especial con los guardias de Ceres listos para atacar. Ceres les hace una señal y cuando Luciana lo suelta, deja escapar un respiro de alivió, aunque, el dolor sigue ahí y las heridas sangraban.
—ella tiene razón, yo inicie esto...bajen sus armas y regresen.— ordena Ceres.
—lamento esto, su majestad suele actuar de forma inesperada.— se disculpa Elias con Luciana.
Luciana baja la mano y uno los perros lame la sangre del vampiro que había quedado en sus uñas.
—señorita, me disculpo en nombre de su majestad, reconozco que su actuar fue imprudente.— Elias hace una reverencia a manera de disculpa
—es su majestad quien debe disculparse, ya que me ataco.— responde Luciana.
Elias desvía la mirada hacía Ceres, quien, pasa su mano sobre su cuello, y haciendo una mueca de dolor, y es que, su sanación estaba siendo lenta, algo común en un ataque de licantropo.
—majestad...— le llama en susurró Elias.— creo que en este caso...
—me hirió, estamos a mano.— responde Ceres.
El vampiro se da la vuelta y camina de regreso a su habitación. Mientras que Elias, no sabe ni donde poner la cara de vergüenza por la forma de actuar del rey.
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—supe lo que hiciste contra mi invitada.— reclama Eirene.
—eso fue porque traes gente a mi mansión sin mi permiso.— responde Ceres.
—creí que me habías dado esta mansión, he vivido aquí por años, traigo a quien quiera.— se queja.
—¿quien es?, ayer mientras venía, esa mujer cayó en mi carruaje y encima, me ataco.— reclama el vampiro.
—fue un accidente, ella estaba en una misión.— la defiende Eirene.
Ceres estaba por reclamar, cuando, Elias interrumpe para decirle que había llegado una carta de la abuela del albino. En ella le pide volver porque ya se acerca su cumpleaños y debe de estar en el palacio para el banquete.
—seguramente su majestad le esta organizando otra fiesta con bellas damas del reino.— se burla Eirene.
—cada año es lo mismo. Un compromiso por conveniencia, no lo acepto, cada mujer que elige solo tiene un propósito, el trono, quieren estatus, riquezas, pero no la responsabilidad que trae.— responde con fastidio.
Hace tres años, aceptó el compromiso con una de las candidatas que eligió su abuela, después esa mujer solo se quejaba porque tenía que estudiar y asumir sus responsabilidades, y ella, solo quería ir a fiestas, salir de compras, quería joyas, vestido, y que todos se inclinaran ante ella. Ceres harto de todo, rompió el compromiso con la excusa de que, la joven era demasiada vaga y no estaba progresando en sus estudios.
—dile a tu abuela que te gustan los hombres, puedes usar a Elias, es guapo y soltero, diles que es tu amante.— sonríe con burla la bruja.
Ceres golpea la mesa con el puño.
—¿estas loca?, no soy de esos.— reclama.
Eirene solo se ríe al ver el enojo en Ceres.
—suficiente, hablar contigo es una molestia.—
Ceres se puso de pie y salió de aquella sala. Camino por los pasillos del segundo piso, hasta notar la presencia de la pelirroja cerca del estanque, por un momento Ceres creyó que se caería, pero, la joven se detuvo a pocos pasos en la orilla.
—¿en serio es ciega?— se pregunta.
—si.— responde Eirene que lo había seguido.— uso un hechizo, le dio sus ojos a su prometido y este le pago dejandola abandonada en el bosque por culpa de la amante.
Ceres frunció el ceño. ¿Que clase de alimaña hace algo así?, Eirene le contó lo importante, sobre el hechizo de intercambio, como el prometido juro protegerla y amarla, pero al poco tiempo trajo una amante al palacio y por ella, empezó a tratarla mal. El abandono en el bosque, que el padre de ella ya sabe que sigue viva, pero que en el reino dicen que ella huyo con un amante.
Ceres hizo una mueca de desagrado, ese hombre si que fue un maldito, no solo dependió de ella, si no que la traicionó y ensució su reputación.
—cierto, ella es en realidad la hija del Duque Sandoval.— menciona Eirene.
Ceres afila la mirada, el duque Sandoval, aquel que protegía la frontera de Holwin, si, lo conoció una vez durante un viaje, un hombre leal a su reino, respetado y poderoso, e importante para el reino.
Eso significaba que, esa mujer frente al estanque, era la prometida del rey de Holwin.
—eso explica porque retiro sus tropas de la frontera, el actual rey ofendió al escudo del reino, y ensució la reputación de su hija...—
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