Connie Callahan, había guardado su virtud como tesoro para cuando llegara el día de entregársela como muestra de amor a Erick Bennett su novio, lo amaba se entregaría a él en el día de su cumpleaños, lo haría como un regalo. Pero lo que jamás esperaba fuera que lo encontraría con su hermana en pleno acto sexual. Su hermana lo había vuelto hacer todo lo que ella poseía su hermana lo quería para ella. Y lo peor que sus padres la apoyaban en todo y ella terminaba siendo castigada por lo que Brenda su hermana hacía.
NovelToon tiene autorización de Silvia para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Algo para Laura
Erick miraba a Blanca con el teléfono en la oreja sin poder pronunciar nada, Blanca hizo un gesto para que interpretara lo estúpido que era el mismo.
— Estoy aprendiendo Kellen. - contestó con el pulso elevado.
Kellen no necesitaba verlo para darse cuenta que estaba cagado de miedo. Su plan no le había resultado pero lo hizo estar más precavido, porque aprendió que el valiente vive hasta que el cobarde quiere. Y Erick era un verdadero cobarde.
Pero estando Blanca a su alrededor cambiaba el panorama. Porque esa mujer no apartaba el dedo del renglón.
— Eres un verdadero imbesil Erick. - lo regañó Blanca, ahora Kellen estará, siempre sospechando de ti. Y como te dije, Kellen es demasiado peligroso.
DEPARTAMENTO DE LAS CHICAS
Laura terminó de sacar lo que no quería de su clóset, los empaco en cajas pues iban a donaciones.
Mei le tocó hacer la compra de semana y la estaba acomodando en cada lugar, era meticulosa y muy organizada.
— ¡Terminé! - informó Laura sacando la última caja al garaje donde alguien llegarían por ellas.
— ¿Que te pasa Mei? - cuestionó Laura a su amiga, tengo ya días viéndote decaída, ¿no has sabido nada de Matheo?
— No, eso me da a entender que no era importante lo que pasamos juntos, pero en fin no moriré sin él, Laura la abrazó, Mei era diferente a ella incluso a Conny que era más tranquila qué ella, Mei.
Mei era símbolo de tranquilidad, serena, relajada, en ella podías confiar sin advertencia, y siempre obtenías una palabra de tranquilidad y una sonrisa alentadora.
Pero conoció a uno de los amigos de Erick, y sabía que Mei se había entusiasmado con él, pero después que dejaron a Erick no se habían contactado, y eso estaba lastimando a la bella asiática.
La alerta de un mensaje entrante la sacó de sus pensamientos, pero la sonrisa que expresó su rostro no pasó desapercibida por Mei.
— Aprovéchalo Laura, disfruta de ese gusto que tienes por ese hombre. - la animo porque su amiga suspiraba por ese gigante ruso. Y le gustaba que se diera la oportunidad.
Laura salió con el teléfono en la oreja con una sonrisa. Mei sentía alegría y felicidad por ella y sus locuras.
— Hola belleza, no desistiré de mí promesa. - pasó por ti en treinta minutos.
Me encanta los retos. - no esperaba menos de ti, - estaré lista esperándote.
Laura rápidamente se metió a la ducha, en treinta minutos estaba lista, el ruso era puntual. Mei se asomó por la ventana.
— Laura ese hombre a mi me daría miedo, - sonrió pícaramente.
— Si no regreso en días. - susurró cerca a ella, cabe la posibilidad que no pueda caminar. - bromeó, pero Mei no lo dudaba. Laura expuso una carcajada por el rostro de su amiga.
Laura no preguntó dónde iban, porque había decidido dejarle la batuta a él. Observaba el camino y de vez en cuándo lo miraba a él.
— ¿No quieres saber a dónde te llevó? - indagó mirándole por el rabillo de los ojos.
— No eres un asesino en serie, ¿verdad? - bromeó haciendo que el hombre esbozara una carcajada.
— Podría convertirme en un depredador. - contrarrestó su broma.
— Te llevaré a cenar a un buen restaurante donde sirvan un buen vino.
Pero el camino que tomaron era diferente, entró a un subterráneo para después elevarse a un Ático increíblemente moderno.
Cyrus lo activó con mando de voz, enseguida las puertas se abrieron descubriendo un lugar encantador.
— Bienvenida a mí morada, - expresó señalando el interior dandole espacio para que entrara. Aquí cenaremos tranquilos, tengo los mejores vinos que te puedas imaginar.
— ¿cocinaste la cena?
— Quiero que pases una velada agradable. - sonrió negando. - tengo quien lo hace por mí, - le guiñó un ojo.
Laura ante esas muestras se derretía. Era un hombre brusco lo sabía o daba esa apariencia y le encantaba. Sin darse cuenta un tono rojo tiño sus mejillas.
El ruso no pudo apartar la mirada de ella, con ese tono se veía más hermosa y no evitó desearla, esa chica era una cajita de sorpresas.
Terminaron de cenar, el vino era delicioso pero Laura ya no quiso más, ayudó a meter los platos a la lavadora.
⚠️ ‼️ ATENSION HAY ALGUNAS ESCENAS FUERTES NO APTAS PARA MENTES DÉBILES. ⚠️ + 18 ;)
Cyrus le tomó la mano y le beso los nudillos.
Se alejó unos centímetros para poder admirarla.
— Diablos qué bonita eres. - dijo pasando saliva que no le quitó la sed que sintió. - ven aquí niña.
La levantó y comenzó a besar con ansias, ella tenía las mejillas de nuevo rosadas, no entendía porque le pasaba, pero a él no le incomodó como Laura pensó, bajando a su cuello.
Laura perdió lucidez, cuando tomó en cuanta estaba en el dormitorio.
En tanto su ropa desapareció de su cuerpo, atrapando los senos que atendió, introduciendo los dedos en su 1n73€10r para dilatarla ya que temía dañarla.
Ella quiso cerrar sus piernas, pues estaba a nada de tener un 0r£4$mo con los dedos que trabajaban en su interior. El ruso los llevó a su boca y bajó a la unión de sus piernas prendiéndose de sus pliegues, aún con las protestas por ser algo nuevo para ella, pero no tardó enn olvidar todo al sentir su lengua recorriendo hasta el último centímetro.
— Estas deliciosa. - expresó al llegar a su boca, ella gimió con escalofrío recorriendo su cuerpo al darse cuenta que él ubicó la punta de su miembro erecto en la entrada que empujó de a poco.
El tamaño era demasiado para él €ño de Laura pero sentir como la llenaba, le hizo pedir que no se detuviera hasta que estuvo totalmente adentro.
El hundió los dedos en sus caderas y la chica rastrillo su espalda con las uñas, intentando sostenerse de algo, cuando salió del todo y volver a entrarar abruptamente.
Su cuerpo sufrió la colisión que la mandó al espacio o lo que fuera la que mantuvo su mente atrapada en un lugar desconocido casi cayendo en la inconsciencia debido al or&4$mo que la debilitó de la manera más deliciosa.
Abrió los ojos para percatarse de lo que había hecho.
Las uñas habían entrado del todo en la piel de Cyrus, con sorpresa pese al placer que no la dejaba pensar claramente. Dejó de moverse imaginando el dolor que pudo sentir.
— Por Dios no quise hacerte daño. - se disculpó apenas respirando.
— ¿Estoy taladrando tu €ño y crees que eso duele? - se adueñó de su boca. - mejor mira cuanto tiempo tuve que soportar para tenerte así, - mira cuanto tiempo esperé por esto.
Y no pienses que te será fácil irte, porque ahora eres mía, y soy muy positivo con lo que me pertenece.
Su confesión le pareció increíble, pero era cierto y ver cómo sus cuerpos encajaban a la perfección solo hizo grabar en su memoria la imagen.
Pero también no podía dejar de pensar en qué otro día iba tener serios problemas para moverse normalmente.
><><><><><><><><><><><><><><><