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ENREDADA CON EL JEFE DE MI EX

ENREDADA CON EL JEFE DE MI EX

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Completas
Popularitas:1.7M
Nilai: 5
nombre de autor: N. Garzón

Después de descubrir a su prometido en la cama con su prima y su propia secretaria, Camila Reinhart decide hacer lo que mejor sabe: levantarse, romper las reglas y vengarse con inteligencia.
Huye a Alemania buscando libertad… y termina pasando una noche inesperada con un hombre tan frío como irresistible. Un desconocido con acento alemán, mirada de acero y un control que la hace perder el suyo.
Lo que Camila no imagina es que ese hombre no era un cualquiera.
Era Maximilian Brandt.

NovelToon tiene autorización de N. Garzón para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 9

Sebastian

Mi celular empezó a vibrar a las seis de la mañana como si estuviera poseído por el demonio.

Gruñí, me giré y choqué con el cuerpo desnudo de Marina. Su cabello estaba desordenado, su maquillaje corrido y, aun así, se veía satisfecha. Sonreí con suficiencia. No cualquiera despertaba así.

—Sebastián —dijo medio dormida—, ¿qué pasa?

Ni le respondí. Miré la pantalla y vi el nombre de Gustavo, mi jefe directo. Eso no era normal. Él jamás llamaba antes de las nueve. Jamás.

Contesté.

—¿Qué pasa, Gustavo? —dije, fastidiado.

—¡Sebastián, tienes que venir ya! —dijo, casi gritando—. El nuevo dueño llegó. Está… está desarmando todo.

Me incorporé de golpe.

—¿Cómo que llegó? —fruncí el ceño—. Se suponía que venía el próximo mes.

—Pues no vino el próximo mes, vino hoy —dijo con voz temblorosa—. Está despidiendo gente, cambiando procesos, pidiendo informes que ni siquiera existen. Te necesito aquí ahora.

Colgué sin despedirme.

Por primera vez en mucho tiempo, algo se movió incómodo en mi estómago. Pero enseguida me recompuse. Yo era Sebastián Arismendi, el mejor analista de esa empresa. El futuro jefe. El hombre que siempre caía de pie.

—Tranquila —le dije a Marina, levantándome—. Asuntos de trabajo.

—¿Es el alemán? —preguntó ella.

—Sí, pero no es nada que no pueda manejar.

Me di una ducha rápida y elegí mi traje más costoso, uno italiano, hecho a medida. Zapatos impecables. Reloj visible. La imagen lo era todo. Si ese alemán quería impresionar, yo también sabía jugar ese juego.

Cuando llegué a la oficina antes de la hora de ingreso, el panorama era… exagerado.

La gente corría de un lado a otro. Papeles volaban. Tacones sonaban como disparos. Secretarias sudando. Jefes sudando más.

—Qué exageración —murmuré.

Gustavo apareció de la nada y me tomó del brazo.

—Sebastián, debemos subir ya.

—Tranquilo, Gustavo —le dije—. No va a pasar nada. Tenemos todo bajo control.

Me miró como si yo fuera el único salvavidas en medio del naufragio.

—Ya despidió a Elizabeth —susurró.

Tragué saliva.

Elizabeth, la jefe de cartera, era brillante. Metódica. Intocable. O eso creíamos.

—Eso… eso no significa nada —mentí.

Subimos.

Cuando las puertas del ascensor se abrieron, supe que algo había cambiado para siempre.

Los viejos muebles del señor Reginald habían desaparecido. En su lugar, había piezas Walter Knoll, cuero impecable, madera oscura, líneas limpias y minimalistas. Todo gritaba lujo alemán. Frío. Preciso. Caro.

La oficina era una postal de poder: paredes sobrias, ventanales enormes, iluminación perfecta, ni un adorno innecesario. Nada de fotos familiares. Nada de diplomas colgados para presumir. Solo eficiencia asegurada.

—Todo es tan… alemán —murmuré.

La secretaria general nos detuvo. Una mujer rubia, elegante, con postura impecable. La típica alemana que llevaba años viviendo en Estados Unidos y que te hacía sentir evaluado con solo mirarte.

—El señor Brandt los recibirá ahora —dijo.

Entramos.

Ese hombre medía fácilmente casi dos metros. Espalda recta. Traje oscuro perfecto. Mirada fría. Mi abuelo decía que los alemanes de las historias de la Segunda Guerra Mundial miraban así: como si ya supieran cómo iba a terminar todo.

No saludó.

Simplemente empezó a hablar.

—Esta compañía ha sido mal administrada durante años —dijo con voz firme—. Procesos obsoletos, cargos inflados, decisiones mediocres.

Sentí un leve ardor en el cuello.

—Los números no mienten —continuó—. Y cuando los números hablan, yo escucho.

Gustavo se removía incómodo a mi lado.

—Lo bueno, Gustavo —dijo de pronto Maximilian—, es que usted tuvo la decencia de renunciar antes de que yo tuviera que despedirlo. Su cheque está afuera.

Parpadeé.

¿Renunciar?

—Yo tomaré su lugar —añadió con total naturalidad.

Maldije internamente.

Ese era mi puesto. El que yo había querido. Para el que me había postulado. Lina debía haber hecho algo. Esa inútil.

Gustavo salió derrotado.

Yo me mantuve firme. Sonreí.

—Sebastián Arismendi —me presenté—. Analista senior. He liderado varios proyectos exitosos.

Él me miró de arriba abajo.

—Lo sé —dijo—. He leído su expediente.

Eso no sonó tranquilizador.

—Interesante trayectoria —añadió—. Veremos si está a la altura de esta nueva etapa.

Asentí con seguridad, aunque algo dentro de mí empezaba a resquebrajarse.

Yo no perdía.

Yo no fallaba.

Y mucho menos… contra un alemán.

1
Alejandra Gigena
Modo alemán... ACTIVADO ✓
Adriana Romero
Me encantó esta historia, atrapa desde el principio, un capítulo mejor que el otro, el encuentro casual de dos personas salidas de su eje pero que al conocerse cosas sublimes comienzan a pasar, un pensamiento, una fragancia, un color de ojos; y de manera coincidencialmente se encuentran en NY, y comienza algo que no esperaban ninguno de los dos, un dueño y una empleada eficaz, luchan en un ambiente para mantener el orden y el compromiso de cuidar el lugar de trabajo.
Adriana Romero
Error de salir sola Camila y más sabiendo que existe la posibilidad de que Sebastian le haga daño porque la considera culpable de todo lo que le ha pasado y está totalmente desquiciado 🤔 lo que lo hace más peligroso 🥴🥺
Adriana Romero
Sebastian tu solo te pusiste la soga al cuello y el hueco está abierto esperando por ti 🧐😤😡
Adriana Romero
Ese es el resultado de un poco hombre, Sebastian no pudo caer más bajo y por supuesto que Camila sabe quien envió esas fotos
Adriana Romero
Maximilian no solo es tu jefe, es tu guardaespaldas, es tu compañero, tu amante y día a día ambos se admiran y eso es muy importante a la hora de elegir pareja
Adriana Romero
Creo que en vez de luchar contra las serpientes 🐍 deben sacarlas, por ejemplo Marina
Adriana Romero
Huy 😬 cuando caigas Sebastian, mientras más alto crees 🤔 que estás, peor será la caída
Adriana Romero
Camila bien dispuesta a quitarse la piel de oveja, a disfrutar ese momento que la vida es ahora 🤩💥💫💓
hadasa
que hermosa historia romántica fuerte y con un amor contra viento y marea, que aplasta a las pu tizorras intrigantes y a los idiotas soberbios que se creen el ombligo del mundo 💪💪💪💪💪/Heart//Heart//Heart//Rose//Rose//Rose/
Esther chidas
Excelente, gracias 🫂
Maria Alejandra Gonzalez
💞💞💞🌸🌼
Wanda
Muy buena
Alejandra Gajardo Volk
perfecto 💯💯💯 impecable
Alejandra Gajardo Volk
me encantó esta historia, tuvo de todo un poco, pero lo que más destacó es que no tenía mala ortografía y eso habla muy bien de quién la escribe 🥰🥰🥰🥰🇨🇱🇨🇱🇨🇱🇨🇱🇨🇱🇨🇱🇨🇱🇨🇱🇨🇱🇨🇱🇨🇱🇨🇱🇨🇱
Gabriela Arron
realmente le falta un tornillo...pensar que todavía lo ama!!
Gabriela Arron
ahora se va a volver más peligroso,a cuidarse ahora
Gabriela Arron
porque tanta maldad está gente!!😠
Mary Trinidad
/Silent//Grimace/eso sí estuvo bueno pero y los planes .Cami vas tanteando el terreno
Mary Trinidad
puede ser un aliado que se equivoco de casa
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