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Amarte Es Mi Perdición

Amarte Es Mi Perdición

Status: Terminada
Genre:Casada Con Mi Ex's Familiar / Amante arrepentido / Venganza / Completas
Popularitas:3.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Miliarias

A solo tres semanas de pronunciar el «sí, quiero» ante el altar, la vida de Valery Lezcano vuela en pedazos. Su prometido, Adrián, se ha esfumado la noche anterior, escapando con quien solía ser su mejor amiga. Expuesta al escarnio público y con el orgullo roto frente a cientos de invitados, Valery se prepara para el peor colapso de su vida. Pero el desastre toma un giro inesperado cuando Marcos Sánchez da un paso al frente.
Marcos, el implacable, gélido y peligrosamente atractivo hermano mayor de Adrián, no está dispuesto a permitir que el apellido familiar se hunda en el fango. Con una mirada calculadora y una propuesta audaz, le ofrece un trato salvaje: casarse con él en ese mismo instante, unir sus fuerzas y orquestar una fría e implacable venganza contra los traidores.
El plan roza la perfección absoluta. Adrián se verá obligado a ver a su ex prometida del brazo del único hombre al que siempre ha temido y envidiado.

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Capitulo 12

El todoterreno negro de Marcos se detuvo frente a la boutique más exclusiva del Paseo de Gracia, un santuario de la alta costura donde el lujo se respiraba en cada detalle de mármol y latón dorado. Tras el golpe de autoridad en la constructora, el guardarropa de Valery necesitaba reflejar su nuevo estatus: ya no era la prometida sumisa de un ejecutivo júnior, sino la socia mayoritaria y la esposa del director general de los Sánchez.

Al entrar, la diseñadora principal los recibió con copas de champaña y los guio directamente al salón VIP privado del fondo. Marcos se acomodó en un inmenso sillón de terciopelo gris, cruzando una pierna con esa relajación felina y dominante que lo caracterizaba. Su mirada oscura, sin embargo, no se despegaba de Valery mientras las asistentes colgaban una hilera de vestidos seleccionados.

—Pruébate el negro de seda primero, muñeca —ordenó Marcos con su voz de barítono, arrastrando las palabras con una sensualidad perezosa.

Valery le dedicó una sonrisa desafiante antes de deslizarse tras las pesadas cortinas del probador privado. El espacio interior era enorme, revestido de espejos de tres cuerpos y una iluminación cálida que realzaba cada detalle de la piel. Se despojó de su ropa y descolgó la prenda: un vestido de noche negro azabache, de un tejido tan fino que parecía humo líquido, diseñado para amoldarse al cuerpo como una segunda piel. Era de cuello alto por delante, pero al girarse frente al espejo, Valery contuvo el aliento: la espalda estaba completamente descubierta hasta el nacimiento de la cadera, un abismo de piel expuesta que desafiaba cualquier concepto de discreción.

Intentó subirse la cremallera invisible de la parte baja, pero la tela estaba tan ajustada que sus dedos resbalaron.

—¿Necesitas ayuda ahí dentro? —La voz ronca de Marcos resonó justo al otro lado de la cortina, tan cerca que Valery dio un pequeño respingo.

—La cremallera se atoró —admitió ella, intentando mantener la voz firme.

La cortina se apartó lentamente y Marcos entró al probador, cerrándola por completo detrás de sí. El espacio, aunque amplio, se volvió claustrofóbico al instante bajo el influjo de su presencia. Él se había quitado el saco del traje; llevaba la camisa gris con las mangas remangadas hasta los antebrazos, revelando las venas marcadas y la fuerza de sus manos.

Marcos se situó justo detrás de ella. En el reflejo del espejo, sus ojos oscuros se clavaron en la inmensidad de la espalda desnuda de Valery. El aire pareció espesarse, cargándose de una electricidad estática que hacía vibrar el ambiente. Con una lentitud exasperante y deliberada, Marcos dio un paso al frente hasta que su torso firme rozó sutilmente la espalda de ella.

—Te queda irreal, Valery —susurró él, su aliento caliente acariciándole la nuca y provocando que un escalofrío inmediato recorriera su columna vertebral.

Él bajó las manos hasta la base de la cremallera, justo donde la seda negra se ceñía a la curva de sus caderas. El roce inicial de sus dedos largos y cálidos contra la piel expuesta de Valery fue un shock de calor puro. Marcos comenzó a subir la cremallera con una lentitud tortuosa, pero a mitad del trayecto, sus manos se detuvieron. No la subió más. En su lugar, sus palmas se abrieron y se deslizaron hacia los costados de la cintura de Valery, aprisionándola.

—Marcos... las asistentes están afuera —alcanzó a murmurar ella, aunque sus ojos en el espejo delataban que su cuerpo no quería que él se detuviera. El sube y baja de su pecho, acentuado por el pronunciado contorno del vestido, delataba su agitación interna.

—No me importa quién esté afuera —respondió él con la voz rota de deseo.

Marcos giró el cuerpo de Valery con firmeza para tenerla de frente. La acorraló contra los espejos laterales, apoyando una mano en el cristal, que se sentía frío contra la piel de ella, mientras la otra viajaba directamente hacia su nuca, enredándose en su cabello. La distancia desapareció en un jadeo compartido. Marcos se inclinó y la atrapó en un beso salvaje, húmedo y profundamente posesivo.

La sesión de caricias que se desató en la penumbra del probador fue explícita y desprovista de cualquier freno legal o contractual. La boca de Marcos devoraba la de ella con una urgencia abrasadora, mientras sus manos, hambrientas y demandantes, recorrían cada centímetro de su silueta. Deslizó sus dedos por la abertura lateral del vestido, acariciando la tersura de su muslo con una fricción eléctrica que desató un calor denso y líquido en lo más profundo del vientre de Valery. Ella emitió un gemido ahogado que fue devorado por los labios de Marcos, aferrándose a sus hombros, clavando sus uñas en la tela de su camisa mientras arqueaba la espalda, buscando más de ese contacto que la estaba volviendo loca.

La respiración de ambos era un coro errático de necesidad. Marcos bajó el beso por su barbilla, trazando un camino de fuego por su cuello hasta morder sutilmente la clavícula de Valery, haciéndola temblar de la cabeza a los pies. Estaban peligrosamente cerca de cruzar el límite del pacto, a un movimiento de romper por completo la farsa y convertir el matrimonio por conveniencia en una entrega absoluta sobre el diván del probador.

Fue Marcos quien, con un esfuerzo sobrehumano que tensó cada músculo de su mandíbula, detuvo el avance de sus manos justo cuando se deslizaban por debajo de la seda del vestido. Apoyó la frente contra la de ella, con los ojos inyectados de un fuego oscuro y salvaje.

—Si no salimos de este probador ahora mismo, Valery... te juro que no regresaremos al ático hoy —murmuró él, con la voz temblando por el autocontrol.

Valery, con las mejillas encendidas, los labios carmín completamente hinchados y el pecho agitado, solo pudo asentir, sintiendo que el corazón le latía con una fuerza ensordecedora en los oídos. Marcos le subió la cremallera con un último tirón firme, le dio una caricia posesiva en la mejilla y salió del probador para darle espacio a respirar.

Una hora más tarde, con varias bolsas de compras de lujo aseguradas en el maletero, regresaron a la residencia principal de los Sánchez, donde Estela los había convocado para revisar unos documentos notariales de la constructora.

Al cruzar el umbral del inmenso recibidor de mármol, una voz femenina, alta, clara y cargada de una vibración ejecutiva e imponente, resonó desde el gran salón de estar.

—¡Espero que esa sea la famosa nueva dueña de mi empresa!

De los sillones de diseño se levantó una mujer de unos treinta y pocos años, de una elegancia arrolladora que recordaba de inmediato a la firmeza de Marcos, pero con una calidez en la mirada de la que Estela carecía por completo. Vestía un traje de sastre azul cobalto y llevaba el cabello oscuro cortado en un bob impecable.

Era Susana Sánchez, la hermana mayor de Marcos y Adrián, quien acababa de regresar a la ciudad tras pasar los últimos dos años liderando las filiales internacionales de la constructora en Nueva York y Londres.

Marcos esbozó una sonrisa genuina —una de las pocas que Valery le había visto— y avanzó para abrazar a su hermana.

—Susana. No esperaba que regresaras hasta la próxima semana —dijo Marcos, su voz recuperando el tono firme.

—Decidí adelantar el vuelo en cuanto me enteré del absoluto caos que dejas en las portadas de sociedad, hermanito —respondió Susana con una risa picante, separándose de él para clavar sus ojos afilados y analíticos directamente en Valery.

Valery dio un paso al frente, manteniendo su habitual postura recta y segura. Pero antes de que pudiera extender la mano para un saludo formal de etiqueta, Susana acortó la distancia y la envolvió en un abrazo cálido y enérgico, tomándola por sorpresa. Al separarse, Susana le tomó las manos, escaneando el vestido de punto crema que Valery llevaba y deteniendo la vista con un brillo de pura aprobación en la alianza de oro puro que destellaba en su dedo anular.

—Por fin alguien con cerebro y clase en esta familia —declaró Susana, mirando a Valery con un encanto absoluto—. Valery, querida, cuando leí que habías mandado al diablo a Adrián y te habías quedado con el verdadero alfa de la casa, casi aplaudo de pie en medio del aeropuerto. Siempre supe que mi hermano menor era un inepto insoportable, pero ver que tú y Marcos tomaron el control de la constructora y de la directiva es la mejor noticia que he recibido en años. Estoy totalmente encantada contigo, cuñada.

Valery sintió que una oleada de alivio auténtico le recorría el cuerpo. A diferencia de la gélida desconfianza de Estela o del veneno de Sienna, Susana desbordaba una complicidad real, una energía de mujer poderosa que reconocía a otra igual.

—Gracias, Susana. Es un honor conocerte. Marcos me ha hablado mucho de tu trabajo en el extranjero —respondió Valery con una sonrisa radiante y sincera, sintiendo que por primera vez encontraba una aliada de verdad en ese nido de víboras.

Marcos se acercó por detrás, deslizando su mano con total naturalidad por la cintura de Valery, pegando su cadera a la de ella frente a su hermana en un gesto que, tras lo vivido en el probador, hizo que a Valery se le encendiera la piel de nuevo.

—Te lo dije, Susana —murmuró Marcos, mirando a su hermana pero clavando sus ojos oscuros en Valery con una intensidad ardiente—. Valery es perfecta. Y no pienso permitir que nadie en esta familia intente arrebatarme lo que ahora es mío.

Susana soltó una carcajada pícara, notando de inmediato la densa e incontrolable tensión sexual que vibraba entre la pareja.

—Lo veo, Marcos. Vaya si lo veo. Tengan cuidado, chicos, porque con esa química van a terminar incendiando la constructora antes de la próxima reunión de la junta —bromeó la hermana mayor, guiñándole un ojo a Valery antes de guiarlos hacia el comedor, dejando claro que la nueva Sra. Sánchez se había ganado la lealtad de la mujer más influyente del clan.

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Susana
Me encantó la historia escritora!!! Excelente....😍😍😍😍
Susana
Que hermoso como la defendió 💖💖💖
Susana
Si viva el amor ♥️♥️♥️
Susana
WOW que hermoso capitulo 💖💖💖💖
Susana
Hermoso comienzo 💖💖💖
Nereida Hernández montes
🤣🤣😂😂 Muy bien dicho 👌 y hecho para cada parásito se tiene palabras ade cuadras 😭👿😈
Nereida Hernández montes
Excelente 🤣🤣😂 así es que se trata a los hombres de poca monta es decir que no sirven😂😂🤣💚
Nereida Hernández montes
Excelente 🤣🤣😂 así es que se trata a los hombres de poca monta es decir que no sirven😂😂🤣💚
Lourdes Iglesias calderon: y ahora cuando salen los otros capítulos
total 1 replies
Ese Marcos la tendrá en sus brazos
no fue un beso para nada fingido
otra nueva historia, escritora tu no esperas
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