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La mujer del jefe

La mujer del jefe

Status: Terminada
Genre:Romance / Amor eterno / Completas
Popularitas:495
Nilai: 5
nombre de autor: Dany Figueiredo

A los diecinueve años, Aline creía que su mayor problema era llegar a fin de mes. Hasta que la enfermedad de su madre le puso un precio imposible a la esperanza… y un solo hombre en todo el morro podía pagarlo.

Él es Cobra: dueño de la Rocinha, temido, intocable, acostumbrado a que nadie le diga que no. La propuesta es tan fría como sencilla: ella será su visita íntima tras las rejas, y a cambio el tratamiento de su madre estará cubierto. Sin sentimientos. Sin promesas. Solo un trato.

Pero nadie le avisó a Aline que el hombre más peligroso de Río podía mirarla como si fuera lo único puro que le queda al mundo. Ni que, detrás del arma y la fama, Cobra carga heridas capaces de igualar a las suyas.

Entre balas, celos, secretos de la facción y un deseo que ninguno de los dos supo ver venir, lo que empezó como una transacción amenaza con volverse la historia de amor que ambos juraron no merecer. Porque en el morro, entregar el corazón cuesta más caro que cualquier deuda… y siempre hay alguien dispuesto a cobrarla.

Pasión intensa, drama que aprieta el pecho y un romance prohibido que no vas a poder soltar. Bienvenida al mundo de Cobra. Bienvenida a ser La mujer del jefe.

NovelToon tiene autorización de Dany Figueiredo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 10

...Aline 🦢...

Apagué la alarma del celular antes de que terminara siquiera el primer toque. Las cinco y media de la mañana en punto.

Me levanté de la cama con el cuerpo pesado de sueño, pero la mente ya iba a mil. Caminé directo al baño, abrí la regadera y dejé caer el agua.

Me di un baño esmerado, me lavé el pelo y salí secándome rápido por el frío de la madrugada. Fui al armario y agarré un conjunto azul clarito y unos tenis básicos. Nada de joyas, nada de maquillaje, nada que pudiera dar problema en la requisa.

Organicé mi bolso pequeño solo con el documento de identidad, el carné de visitante nuevecito que me había entregado el abogado, y una bolsa transparente llena de viandas que hizo la mamá de Cobra y que Xamã me había dado para entregar.

Me hice un café y me quedé esperando a que llegara quien me iba a llevar.

Después de unos quince minutos, un número desconocido me mandó un mensaje avisando que ya había llegado, y salí de casa.

Di los buenos días y cerré la puerta del carro; él respondió y siguió camino.

Todavía quedaba un largo trayecto, así que me eché un sueñito.

.........

Pasé por la requisa y llegué al patio; el lugar estaba repleto de presos y mujeres.

Pasé junto a un grupito apartado que se quedó clavándome la mirada...

Se me trabaron los ojos en Cobra, en un rincón más alejado del patio, cerca de una pared de concreto.

Sostenía un cigarro entre los dedos mientras conversaba con otro preso.

En cuanto me acerqué, el tipo que estaba a su lado se fue, y él desvió la mirada para clavarme los ojos directo en los míos.

—¿Cobra? —Me recorrió de arriba abajo, en silencio.

—Pensé que te ibas a echar para atrás, morena. Xamã me dijo que eras muy creída.

—Tengo palabra, así que vine a cumplir mi parte. —Le entregué la bolsa—. Te la manda tu mamá.

La agarró, se despegó de la pared y le dio una última calada al cigarro.

—Camina. —Pasó delante de mí.

Seguimos por un pasillo y enseguida nos paramos frente a un cuartito con unos guardias en la puerta; él habló un poco con uno de los tipos, que no dejaba de mirarme, disimulando...

Enseguida entramos, y la puerta quedó cerrada con llave.

El cuarto era sencillo, nada lujoso. Pero estaba bien limpio y ordenado.

—Quítate la ropa. —Lo ordenó mientras se sacaba la camisa.

Se dio vuelta para agarrar el condón y alcancé a ver los tatuajes que tenía por todos lados.

Era hermoso, no voy a mentir.

Marcado, ojos claros...

Cuando empezó a bajarse los pantalones, yo empecé a quitarme la ropa.

Sinceramente, me sentía una puta.

Pero necesito ese dinero.

Se sentó en la cama y me jaló hacia su regazo.

Siempre me pareció que el beso es algo muy íntimo, sobre todo el de lengua, así que me dio como cosa besarlo...

Pero ¿qué es un beso comparado con el sexo?

Me di cuenta de que él tampoco era mucho de andar besándose, pero tomó la iniciativa.

Empezamos a besarnos y enseguida sentí su miembro dando señales entre mis piernas.

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