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Desechada por el príncipe, entronizada en el corazón del emperador

Desechada por el príncipe, entronizada en el corazón del emperador

Status: Terminada
Genre:Timetravel / Venganza / Época / Completas
Popularitas:22.1k
Nilai: 5
nombre de autor: hofi03

La abogada más brillante de su generación murió a traición... y despertó dentro del cuerpo de Aura Luminar, la hija de un duque a quien su propio prometido, el príncipe Luis, acababa de empujar al fondo de un lago helado para quedarse con su amante.

Craso error.

La joven ingenua que se ahogó por amor ya no existe. Quien sube ahora a la orilla es una mujer de mente fría y lengua afilada, decidida a hacer que todos los que la traicionaron paguen hasta el último centavo. Pero la venganza abierta es un desperdicio: para destruir a un príncipe heredero necesita un arma más letal, alguien que esté por encima de él. Un solo nombre encaja: Zane Caliber, el emperador temido en todo el imperio, un hombre glacial, intocable, que ha mantenido vacío el trono de la emperatriz durante años.

Aura planea usarlo. Lo que no calcula es que ese soberano de hielo, acostumbrado a que el mundo se arrodille ante él, quede fascinado justamente por la única mujer que se atreve a rechazarlo, a desafiarlo y a llamarlo "viejo loco" a la cara.

Entre duelos verbales en la corte, complots que buscan su muerte y enemigos que se niegan a caer, la guerra de Aura por la justicia se irá transformando en algo mucho más peligroso: un amor que ninguno de los dos pidió, pero al que ya no podrán renunciar.

Fue desechada por el príncipe. Reinará en el corazón del emperador.

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El emperador Zane Caliber

Una cláusula estipulaba que el compromiso solo podía anularse de forma unilateral por parte de la Casa Imperial si se demostraba que una de las partes había cometido un delito grave.

—Un intento de asesinato es más que suficiente para hundir el nombre de Luis —susurró Aura con frialdad.

De pronto, unos golpes suaves sonaron en la puerta.

Toc, toc, toc.

—Aura, soy tu madre, cariño —la voz de la duquesa Clara llegó dulce desde el otro lado.

Aura guardó el documento en el cajón y fue a abrir.

—Pasa, madre —dijo.

La duquesa entró con una bandeja: un tazón de sopa caliente y una taza de té, que dejó sobre la mesita junto a la cama de Aura.

—Come un poco, cariño. Todavía estás muy pálida —le pidió, acariciándole la mejilla con ternura.

Aura se sentó al borde de la cama y aceptó el tazón que su madre le tendía.

—Gracias, madre —dijo, y sintió que algo se le entibiaba por dentro.

—Aura... sé sincera conmigo. ¿De verdad estás decidida a presentarte en la fiesta de cumpleaños del emperador? —preguntó la duquesa, mirándola con los ojos brillantes de lágrimas contenidas.

—Claro que sí, madre —respondió Aura con calma, antes de dar un sorbo a la sopa.

—Pero, hija, el emperador Zane es un hombre muy peligroso —susurró Clara, angustiada—. Es cruel y no duda en eliminar a cualquiera que se atreva a perturbar su tranquilidad. Temo que te metas en un peligro aún mayor. Deja que sea tu padre quien resuelva todo esto, si de verdad quieres anular el compromiso con el príncipe Luis. —Le apretó la mano con suavidad.

Aura esbozó una leve sonrisa y miró a su madre con una seguridad que la antigua Aura jamás había mostrado.

—No te preocupes, madre. Un hombre como el emperador Zane no se deja conmover por lágrimas ni por seducciones baratas —dijo con naturalidad—. Pero es un verdadero soberano: solo le interesan los beneficios y las propuestas razonables. —Su sonrisa se cargó de intenciones.

—¿Y qué propuesta piensas ofrecerle al emperador? —preguntó Clara, frunciendo el ceño, desconcertada.

—Un motivo para deshacerse del príncipe Luis sin tener que mancharse las manos —contestó Aura con firmeza.

La duquesa se quedó muda ante las palabras afiladas de su hija única. Le resultaba realmente extraño ver a Aura vuelta, de la noche a la mañana, tan madura y calculadora.

—Has... has cambiado de verdad, ¿eh, Aura? —murmuró.

Aura dejó el tazón vacío sobre la mesa y miró a su madre con calidez.

—Solo he aprendido de mis errores, madre. Perdóname por todas las veces que te avergoncé a ti y a mi padre —dijo, recordando la conducta de la Aura original, que nunca había tenido vergüenza.

—Hagas lo que hagas, tu padre y yo siempre estaremos detrás de ti —respondió la duquesa con un largo suspiro, y la estrechó con fuerza entre sus brazos.

—Gracias, madre —contestó Aura, devolviéndole el cálido abrazo.

—Bueno, ahora descansa y duerme. Yo me retiro —dijo Clara, poniéndose de pie.

Cuando su madre salió del cuarto para dejarla descansar, Aura se acercó al gran ventanal de su habitación. Contempló el cielo nocturno tachonado de estrellas e imaginó los rostros del príncipe Luis y de Elisabeth, que en ese preciso instante quizá estaban celebrando su muerte.

—Ríanse mientras aún puedan —murmuró con frialdad, pasando la mano por el cristal empañado—. Porque, cuando llegue el momento, seré yo misma quien les arranque la sonrisa de la cara. —Y sonrió de medio lado.

A esa misma hora, en el palacio imperial de los Caliber, el emperador Zane seguía en su despacho, concentrado en unos informes.

—Su Majestad, este es el reporte de la región del este. Este año la cosecha ha sido el triple que la del año pasado —dijo Nico, la mano derecha y asistente personal del emperador.

Zane Caliber apenas echó un vistazo al legajo que Nico depositaba sobre su escritorio. Sus dedos largos y firmes tamborileaban sobre la superficie pulida de caoba.

—Déjalo ahí —ordenó con frialdad, su voz grave rompiendo el silencio de la sala.

—Como ordene, Su Majestad —respondió Nico, colocando el legajo con cuidado en una esquina.

Zane se reclinó en su trono y miró por el gran ventanal, que ofrecía la vista nocturna de la capital. Su rostro firme y atractivo permanecía impasible, ajeno a toda emoción.

—¿Cómo van los preparativos de la fiesta de dentro de tres días? —preguntó sin apartar la vista de la ventana.

—Todo marcha según lo previsto, Su Majestad. Todos los príncipes y nobles de las distintas regiones ya han confirmado su asistencia —contestó Nico, erguido junto al escritorio.

—Una fiesta aburrida. Vienen solo a fingir y a adularme —dijo Zane con una risa seca y sarcástica.

Nico guardó silencio y bajó la cabeza, sin atreverse a comentar nada. Al fin y al cabo, era la pura verdad.

—Su Majestad, nuestros espías informan de que esta noche el príncipe Luis volvió a verse con la señorita Elisabeth. Incluso se mostraron acaramelados en público —añadió Nico con cautela.

Zane emitió un gruñido sordo, envuelto en un aura asesina espesa.

—Ese muchacho... —masculló, cerrando el puño con fuerza—. Vigílalo. No dejes que su estupidez avergüence a la corona.

—Entendido, Su Majestad —respondió Nico, respetuoso.

El emperador reclinó la cabeza y se masajeó las sienes, que le palpitaban. Su memoria retrocedió a lo ocurrido dieciocho años atrás, cuando aún era el príncipe heredero y una mujer se presentó de repente afirmando estar embarazada de él.

En aquel entonces lo había negado con vehemencia; ni siquiera conocía a esa mujer. Pero su difunto padre lo había obligado a responsabilizarse, y él, por supuesto, se había negado en redondo... hasta que ella dio a luz. A regañadientes, Zane había llevado al bebé al palacio, pero no a la mujer.

El emperador soltó un suspiro áspero al recordar lo insoportable de aquella situación de hacía dieciocho años. Aquel niño que se había visto forzado a reconocer y a criar en palacio había crecido hasta convertirse en un hombre tan indigno como Luis.

—Desde el principio no debí apiadarme y dejar que ese niño viviera cómodamente en palacio —murmuró con sarcasmo.

—Su Majestad, el príncipe Luis es joven y su temperamento aún no es estable —intervino Nico con prudencia—; pero que siga ignorando a la señorita Aura por la señorita Elisabeth ya ha ido demasiado lejos.

Zane resopló y clavó en Nico una mirada glacial.

—La muchacha de la familia Luminar es igual de estúpida —dijo con indiferencia—. Sabía que Luis se aprovechaba de su posición y, aun así, seguía persiguiéndolo como si no tuviera ni una pizca de dignidad.

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ysabel
🤣🤣 fue como fuera peste!
ysabel
🤣🤣🤣 encima tiene la cara de amenazar hay qué tonto
Bea Tastro
Aura es una mujer muy déspota y trata muy cruelmente a Zane.
Miroslava Soto Vigil
ummm espero q la venganza sea sangrienta wajajajaja😂🤭
Eve
mírala eh! mírala eh! mírala eh! dijo Ñoño 😂🤣😂🤣😂
Brenda Angulo
Eso que le cueste 👏 Tu muy bien Aura
Norma Angelica Saldaña Reyes
/Smile/
Nellys Bericote
Excelente Inicio de tu Novela Escritora Felicitaciones eres maravillosa tienes buena narración mantienes al lector queriendo vamos a ver como se desarrolla la historia 👏👏👏👏👏
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