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Las últimas vacaciones de mi esposo

Las últimas vacaciones de mi esposo

Status: Terminada
Genre:Amante arrepentido / Venganza de la Esposa / Completas
Popularitas:182.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Leni Anita

Camila lo dio todo por su matrimonio. Durante tres años cocinó, limpió y cuidó la casa —su propia casa— mientras su esposo Adrián y toda su familia la trataban como sirvienta. Cada fin de año, ellos se iban de vacaciones a Cancún y la dejaban encerrada. Sin dinero. Sin voz. Sin salida.

Pero esta vez será diferente.

Mientras Adrián y los suyos disfrutan del sol y la playa, Camila toma la decisión que cambiará todo: vender la casa, recuperar su carrera, y cobrarles una por una cada humillación que le hicieron vivir.

Lo que Adrián y su familia no saben es que esas vacaciones en Cancún serán las últimas que disfruten juntos.

NovelToon tiene autorización de Leni Anita para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

10

—¡Lárguense de aquí o los vamos a moler a golpes! —les espetó uno de los hombres.

—Es mi casa... —doña Teresa sollozaba sin consuelo.

Después de asegurarse de que ya no quedaba ni una sola pertenencia de ellos en el porche, los hombres cerraron el portón con llave. Adrián y los demás no pudieron oponer resistencia. Solo les quedó contemplar la casa desde afuera, sin poder volver a entrar.

—Nuera ingrata y desgraciada. Esto no se va a quedar así. Se atrevió a vender la casa y no la voy a perdonar —masculló doña Teresa, temblando de rabia.

—¿Y ahora qué hacemos, Adrián? Mira a Sofía, se quedó dormida de lo cansada que está. ¿A dónde vamos? —preguntó Valeria, angustiada.

—Camila tiene que hacerse responsable de todos nosotros. Ella vendió nuestra casa, así que ella tiene que conseguirnos un lugar donde vivir —dijo Adrián.

Sacó el teléfono y llamó a Camila. No iba a permitir que se saliera con la suya.

—Camila, ahora tú te haces cargo. Dime dónde estás viviendo. Nos vamos a ir para allá —le soltó sin preámbulos.

—Tú y tu familia no son mi responsabilidad. Busquen dónde vivir por su cuenta, o regrésense a su casa de antes —contestó Camila.

—No te pases de la raya, Camila. Vendiste nuestra casa. Lo mínimo que puedes hacer es darnos un lugar donde quedarnos.

—¡Camila, dinos dónde estás ahora mismo! ¡Eres una malagradecida! ¡Tres años te dimos de comer y así nos pagas, vendiendo nuestra casa! —doña Teresa le arrebató el teléfono a Adrián.

—¿De cuál casa hablan? Esa casa era mía, desde mucho antes de que yo me casara con su hijo. Yo podía venderla o hacer con ella lo que quisiera.

—Camila, no seas infantil. Solo porque no te llevamos de vacaciones te dio por vender la casa. Ya, dime dónde estás. Ya se está haciendo de noche y a mamá y a los demás les urge descansar —dijo Adrián, suavizando un poco el tono.

—Durante tres años tú y tu familia me trataron de la peor manera posible. ¿Alguna vez se pararon a pensar en cómo estaba yo? Nunca. Se apoderaron de mi casa a propósito, me convirtieron en su sirvienta gratis en mi propia casa. Se acabó. No voy a volver a sacrificarme por ustedes. Esa casa ya la vendí, y no pienso volver a cargar con su familia.

Camila colgó. Estaba harta de escuchar los reclamos de Adrián y de los suyos.

—Pueblerina miserable... Ya me las va a pagar. No la voy a dejar en paz —siseó doña Teresa.

—Adrián, rápido, busca un hotel. Ya no aguanto más, y mira a Sofía: se durmió de puro agotamiento —dijo Valeria.

—¿Un hotel? ¿Con qué dinero? Se nos acabó todo en las vacaciones. No tengo ni un peso —respondió Adrián con amargura.

Solo Adrián, doña Teresa y Valeria se devanaban los sesos pensando dónde dormirían esa noche. Don Jaime y Diego, como siempre, se mantenían al margen. Aquel par de yerno y suegro tenía la costumbre de dejarles todos los problemas a sus mujeres, sin mover un dedo.

—¿Entonces dónde vamos a dormir? Ya no puedo más, necesito acostarme de una vez —se quejó doña Teresa.

—Tenemos que volver a la casa vieja. Si no, esta noche dormimos en la calle —dijo Adrián, resignado.

—Pero Adrián, esa casa es un cuchitril. Lleva años abandonada, ¿cómo vamos a vivir ahí? —protestó Valeria.

—¿Y entonces dónde? ¿Prefieren quedarse aquí en la banqueta? Vámonos ya, que está oscureciendo.

—No podemos dejar que Camila se salga con la suya. Tenemos que quitarle ese dinero de la venta de la casa. Es un montón de dinero, no podemos dejar que se lo quede ella sola —doña Teresa seguía azuzando a su hijo.

—Mamá tiene razón, Adrián. A tu esposa hay que darle un escarmiento —secundó Valeria.

—Mañana pensamos cómo. Ahora lo urgente es llegar a la casa vieja. Ya casi no hay luz.

Adrián buscó un transporte para llevarse todas las cosas: las que traían de Cancún y las que les habían sacado de la casa. Estaba deshecho de cansancio después del viaje. En vez de llegar a descansar tranquilamente, les tocaba andar como vagabundos cargando bultos.

Mientras tanto, Camila estaba más que satisfecha. Don Fernando le había enviado la grabación de las cámaras: el momento exacto en que sus hombres sacaban a Adrián y a los suyos de la propiedad. Las caras de terror y desconcierto de todos la llenaron de una calma que no había sentido en años.

—Regrésense a donde les corresponde. No voy a volver a permitir que abusen de mí. Ya estuvo bueno de aguantar por la familia de ustedes —murmuró Camila con una sonrisa.

—Esto es apenas el principio. Si siguen molestándome, lo que viene va a ser mucho peor —dijo en voz baja.

Sabía que la cosa no iba a terminar ahí. Adrián y su familia no iban a aceptar la derrota así como así. Después de tres años conociéndolos, les conocía cada mañana: iban a buscarla, iban a armar otro escándalo. Pero Camila estaba preparada para todo.

—Que disfruten su noche con los mosquitos, en el lugar donde siempre debieron estar. Vamos a ver cuánto aguantan —murmuró.

Cenó sola. En silencio, pero con una paz que le llenaba el pecho. Ya no había voces dándole órdenes, ya no había gritos ni insultos. Camila sentía por primera vez en años una tranquilidad que creía perdida. Estaba lista para el drama que seguramente traería el día siguiente.

1
Silvia Muñoz Muñoz
Si Adrián ganaba tan buen sueldo ,porque no arrendó una casa para su familia ? no entiendo nada
Silvia Muñoz Muñoz
No sé cómo hay mujeres que aguantan eso
Mirla Loyo
carajo la próxima en caer será Daniela 🤣🤣
Mirla Loyo
carajo ése karma les llegó intenso 😱si así fuera ella vida real 🤷‍♀️
Isa Isa
cómo si está casado con Valeria osea se casan cuantas veces quieran 🤣 sin divorciarse que raro está novela.
Mirla Loyo
va pues si Diego estaba casado con Valeria como está que se casó con otra y con otra 😏
Mirla Loyo
está novela está ya cansona 🙄
Nancy Villanueva
Fue una historia diferente pero muy buena .💕 Felicidades autora excelente novela gracias esperando otra historia bendiciones 👏👏👏👏👏🌹🌹🌹🌹🌹💕🥰
amanda flores
esa gente como que no tiene materia gris
Iraida Guzman
Ella nada mas se centra en que se fueron de vacaciones y la dejaron durante 3 años, siendo una profesional y con dinero se dejo montar la pata nadie abusa de nadie sino se deja abusar
Iraida Guzman
Las universidades privadas no se meten en la vida de sus estudiantes a ellos lo que le importa es que paguen sus matrículas
maria fernanda ortega ruiz
sinverguenza que te den
maria fernanda ortega ruiz
que bueno🤣🤣🤣
maria fernanda ortega ruiz
encima vivían a costa de ella😞😞😞
Iraida Guzman
Ella es madoquista porqué no cambia el numero
maria fernanda ortega ruiz
me está gustando espero que no vuelva con el marido me decepcionaría ese final
maria fernanda ortega ruiz
por fin despierta 🤔🤔
Bea Tastro
autora ya,esta bueno busque otro argumento para su novela , alli hasta el gato amenaza a camila por favor 🤭🤭🤭🤭🤭
Bea Tastro
camila es muy lenta e udiota , tanto dinero y cero inteligencia
Bea Tastro
Camila vende ese carro , ese carro esta lleno de la presencia de tu marido abusador
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