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MAS ALLÁ DEL ANILLO

MAS ALLÁ DEL ANILLO

Status: Terminada
Genre:CEO / Traiciones y engaños / Romance / Completas
Popularitas:4.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Naibelys Perez

"Dicen que el amor a los veinte años es una promesa y a los cincuenta es una certeza. Pero ¿qué pasa cuando la certeza se rompe en mil pedazos? Después de treinta años de matrimonio, una traición pública y una depresión que amenazó con apagar su luz, Norielys Bustamante entendió que el fin de una historia no era el final de su vida, sino el despertar de su verdadera fuerza. Entre empresas familiares, hijos leales, amigas incondicionales y el implacable desprecio de la alta sociedad hacia el hombre que la traicionó, Norielys demostró que una reina nunca se queda sin corona, especialmente cuando la vida le regala un nuevo baile con el hombre menos esperado."

NovelToon tiene autorización de Naibelys Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La tregua de los cuerpos y el fuego bajo las estrellas

​La cena en la terraza privada sobre el acantilado transcurrió entre risas cómplices, miradas cargadas de intenciones y una complicidad que parecía desafiar los años de desamor que ambos arrastraban en sus pasados. Sin embargo, conforme la medianoche avanzaba y las copas de champaña se vaciaban, la tensión en el aire se volvió espesa, eléctrica y casi insostenible. Los discursos corporativos y las reglas iniciales de mantener los espacios separados comenzaron a disolverse bajo el embrujo del deseo.

​Julio dejó la copa sobre la mesa auxiliar, se levantó con paso felino y caminó hacia el lugar donde estaba Norielys. Sin decir una sola palabra, le ofreció la mano. Ella la aceptó sin vacilar, poniéndose de pie con la gracia imponente que le otorgaban sus zapatillas de tacón de doce centímetros. Apenas sus cuerpos se encontraron, la fachada de control absoluto se derrumbó.

​Los besos llegaron con una urgencia incontenible, una mezcla de hambre, pasión y un deseo acumulado que no admitía demoras. Eran besos profundos, hambrientos, que robaban el aliento. Las manos de Julio se deslizaron con firmeza por la espalda de Norielys, pegándola contra su pecho, mientras ella enredaba sus dedos en el cabello oscuro de él, respondiendo a cada embate con la misma intensidad desbordada.

​—Te deseo, mujer... te deseo tanto que duele —murmuró Julio con la voz ronca, casi un gruñido contra sus labios, mientras comenzaba a besarla mandíbula abajo.

​—Yo también te deseo, Julio... no sabes cuánto —respondió Norielys con un suspiro tembloroso, arqueando ligeramente la espalda mientras las manos expertas de él abrían el cierre de su vestido negro.

​Julio no esperó más. Deslizó la tela ajustada hacia abajo hasta liberarla por completo de los hombros, dejándola caer hasta sus senos. Ante la visión de su piel expuesta bajo la luz de la luna, los ojos de Julio oscurecieron de pura devoción. Se inclinó y comenzó a besar, chupar y morder con una mezcla de rudeza y ternura sus pechos firmes, apretándolos con sus manos grandes mientras Norielys cerraba los ojos, aferrándose a sus hombros y emitiendo un gemido ahogado que retumbó en la quietud de la terraza.

​Sin darle tregua a los sentidos, Julio siguió bajando las caricias y los besos por su vientre plano, recorriendo cada rincón de su piel con una devoción febril hasta hincarse frente a ella. Separó sus piernas con delicadeza y hundió sus labios en su intimidad, chupando y mordiendo con maestría, provocando que Norielys arqueara el cuerpo, aferrándose a la barandilla de cristal y estallando en un primer orgasmo estruendoso que la hizo temblar de la cabeza a los pies mientras su nombre se perdía en un gemido prolongado contra la boca de él.

​Con la respiración agitada y el cuerpo vibrando de placer, Julio se puso de pie, la levantó en brazos con una fuerza arrolladora y la despojó de lo poco que le quedaba de ropa. Al verse completamente desnuda bajo las estrellas, Norielys levantó la vista hacia él y vio cómo Julio, con movimientos rápidos y ansiosos, se quitaba la camisa, el pantalón y la ropa interior hasta quedar totalmente desnudo frente a ella.

​Norielys bajó la mirada por un instante y, al percatarse de la imponente anatomía de Julio, sintió que el calor le subía de inmediato a las mejillas. Se sonrojó con una intensidad que hacía décadas no experimentaba, mordiéndose el labio inferior con una mezcla de asombro y picardía.

​—Madre mía... —balbuceó Norielys con los ojos abiertos de par en par, respirando con dificultad.

​Julio soltó una carcajada ronca y gutural, cargada de una soberbia masculina irresistible, y volviéndose a abalanzar sobre ella, comenzó a acariciarla y a tomarla por todos lados, devorando cada centímetro de su piel con una pasión infinita.

​La terraza se convirtió en el epicentro de un torbellino pasional que desafió las horas. De la terraza pasaron a la sala minimalista, rodando sobre los mullidos sofas de terciopelo entre risas, besos y embates sincronizados donde el mundo exterior dejó de existir. De la sala se trasladaron a la amplia habitación principal, donde las sábanas se convirtieron en un campo de batalla de sudor, susurros y entregas interminables. Y de la habitación terminaron en el baño de mármol, bajo la ducha de agua tibia que caía sobre sus cuerpos entrelazados, renovando el fuego en cada rincón.

​Ya entrada la madrugada, con las primeras luces del alba colándose tímidamente por los ventanales del acantilado, ambos yacían recostados sobre la gran cama, cubiertos apenas por una sábana blanca, completamente exhaustos pero plenamente satisfechos.

​Norielys reposaba la cabeza sobre el pecho de Julio, escuchando el ritmo pausado de su corazón, mientras trazaba círculos distraídos con los dedos sobre su piel firme. Una sonrisa traviesa iluminó su rostro y, mirando de reojo al hombre que la había hecho vibrar como nunca, soltó una risita divertida.

​—Vaya, Julio... debo admitir que me equivoqué —murmuró Norielys con voz suave, divertida y pícara.

​Julio, que tenía los ojos cerrados disfrutando de la paz del momento, los abrió lentamente y arqueó una ceja, mirándola con curiosidad.

​—¿Ah, sí? ¿En qué te equivocaste, mi reina? —preguntó él con una sonrisa perezosa en los labios.

​—En que pensaba que a mi edad la resistencia física tenía sus límites bien marcados... pero veo que me equivoqué por completo —respondió Norielys soltando una carcajada cristalina—. Wuaooo... ¿qué clase de maratón fue este? ¡Estoy rendida, pero fascinada!

​Julio la estrechó con más fuerza contra su pecho, depositando un tierno y prolongado beso en su cabello plateado.

​—Nunca subestimes a un hombre que ha encontrado a la única mujer por la que vale la pena correr toda la noche, Norielys —respondió Julio con voz ronca y enamorada—. Y te advierto que esto apenas es el calentamiento de todo lo que nos falta por vivir.

​Norielys cerró los ojos, sintiendo una plenitud inmensa en el pecho. El pasado, el dolor y la traición de Darío se habían desvanecido por completo, disueltos en las cenizas del olvido. Ahora, entre los brazos de un titán que la respetaba y la deseaba con locura, la reina había recuperado su corona y, por fin, el derecho absoluto a ser feliz.

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Cristina Alvarado
en otras novelas pusiste FOTOS xq acá no solo un recuadro q dice obj.y al menos yo no puedo ver ni entiendo supongo que son imágenes de 🤦🤬🤔 pero no veo NADA 😱
Miriam Ramirez
Me gusto el final un anllo no asegura que vas tener siempre elrespecto y amor de otra persona se logra concon la convivencia de cada dia felicidades autora 👏👏👏👏👏👏
Miriam Ramirez
ay esta sin esperarlo jajaja y miserable del ex va arebentar de celos ja ja ja🤣🤣🤣🤣🤣🤣
keila arias
Guau me encanto.... Pero estoy confundida... Recuerdo haber leído q tenia 35 años??? O leí mal.???
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