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Enemigos De La Universidad

Enemigos De La Universidad

Status: En proceso
Genre:Malentendidos / Reencuentro
Popularitas:3.2k
Nilai: 5
nombre de autor: maleramram

Él fue su primer amor. Ella fue quien arruinó su sueño. Años después, se reencuentran en la universidad y la guerra entre ellos está lejos de haber terminado. Lo que ninguno esperaba era que detrás del odio siguieran existiendo sentimientos imposibles de olvidar.

NovelToon tiene autorización de maleramram para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Chismes y más chismes

Bella estaba convencida de una cosa.

Los pequeños jugadores de hockey habían sido lo mejor de su semana.

Y eso incluía su diez perfecto.

—Ese niño abrazó un palo de hockey como si fuera su hijo.

—Lo vi —dijo Nora.

—Y el otro se cayó tres veces seguidas.

—Sin dejar de sonreír.

—Voy a adoptarlos a todos.

—No puedes adoptar veinte niños.

—Observa cómo lo intento.

Nora soltó una carcajada.

Aquella tarde ayudaban a limpiar las gradas junto a las señoras Marta y Elena.

Las dos mujeres parecían especialmente animadas.

Aunque eso no era raro.

Siempre estaban animadas.

Y siempre tenían información que nadie más poseía.

—¿Qué tal estuvo la práctica? —preguntó Marta.

Bella sonrió inmediatamente.

—Los niños fueron adorables.

—Eran pequeñitos.

—Uno casi se quedó dormido sobre la banca.

—Y otro abrazó su palo de hockey.

Las dos comenzaron a hablar tan rápido que apenas podían respirar.

Marta y Elena intercambiaron una mirada.

Luego sonrieron.

—¿Hablan de Mateo?

Bella asintió.

—¡Sí! El rubio pequeñito.

—¿Lo conocen?

Las dos mujeres comenzaron a reír.

—Es mi nieto —anunció Marta con orgullo.

Bella abrió los ojos.

—¿En serio?

—Sí.

—¡Es adorable!

Marta se llevó una mano al pecho.

—Ay, gracias.

—Parecía un cachorro sobre hielo.

—¡Lo sé!

—Y tenía los cachetes más tiernos del mundo.

Marta parecía a punto de llorar de felicidad.

Elena la empujó suavemente.

—Presume menos.

—Jamás.

—Lleva haciéndolo desde que nació.

—Porque es perfecto.

Bella y Nora terminaron riéndose.

Los siguientes veinte minutos se convirtieron en una sesión completa de fotografías.

Marta les mostró imágenes de Mateo disfrazado de dinosaurio.

De pirata.

De conejo.

Y de alguna cosa extraña que parecía una papa gigante.

—¿Por qué está vestido de papa?

—Festival escolar.

—No tengo más preguntas.

Nora estaba llorando de risa.

Bella tampoco podía respirar.

Cuando terminaron de trabajar ya había oscurecido.

El cansancio comenzaba a hacerse sentir.

Así que las dos amigas emprendieron el camino hacia la residencia.

—Las adoro —comentó Nora.

—Yo también.

—Quiero ser como ellas cuando sea vieja.

—Chismosa profesional.

—Exactamente.

Estaban cruzando uno de los jardines del campus cuando escucharon gritos.

Inmediatamente redujeron la velocidad.

Por puro instinto.

—¿Escuchaste eso? —susurró Nora.

—Sí.

—¿Problemas?

—Problemas.

Las dos se miraron.

Y tomaron exactamente la misma decisión.

Acercarse.

Porque eran curiosas.

Y porque el chisme era gratis.

Detrás de unos arbustos encontraron a una pareja discutiendo.

—¡No estoy enojada!

—¡Entonces deja de ignorarme!

—¡Porque estoy perfectamente bien!

—¡Eso significa que estás furiosa!

Bella tuvo que cubrirse la boca.

Nora ya estaba luchando por no reír.

La discusión continuó.

—¡No hiciste nada malo!

—¡Eso suena como una trampa!

—¡Porque lo es!

—¡LO SABÍA!

Nora casi se cae al suelo.

Las dos observaron durante varios minutos.

Completamente fascinadas.

Como si estuvieran viendo una serie.

—Ella va a hacerlo dormir en el sofá —susurró Nora.

—No viven juntos.

—Detalles.

—Creo que él va a pedir perdón.

—No sabe por qué está pidiendo perdón.

—Nunca lo saben.

—Buen punto.

Finalmente la pareja terminó reconciliándose.

Hubo abrazos.

Besos.

Y promesas.

Lo cual fue bastante decepcionante.

—Se acabó el espectáculo —dijo Nora.

—Una pena.

—Estaba invirtiendo emocionalmente en la trama.

—Yo también.

Las dos comenzaron a caminar otra vez.

Todavía comentando cada detalle.

Todavía riéndose.

Desde una ventana cercana de la residencia masculina, Scott observó cómo Bella y Nora se alejaban.

Las reconoció inmediatamente.

Especialmente porque parecían estar muriendo de risa por algo.

Bella llevaba el cabello moviéndose con el viento.

Y esa sonrisa.

Esa sonrisa que rara vez aparecía cuando él estaba cerca.

Scott desvió la mirada.

Molesto consigo mismo.

Porque no tenía sentido seguir observándola.

Y sin embargo…

Antes de cerrar la cortina, volvió a mirar una última vez.

Solo una.

Sin saber que Bella, al girar la cabeza por casualidad, alcanzó a verlo en la ventana.

Y frunció el ceño.

Porque por una fracción de segundo…

Parecía que él la estaba observando.

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