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Esta Vez, Protegeré Nuestro Legado

Esta Vez, Protegeré Nuestro Legado

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / Romance / Salvar al hijo enfermo / Completas
Popularitas:341.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Melany. v

Loretta, condesa Russell. Tiene otra oportunidad para arreglar su matrimonio y salvar a su hijo que lleva en su vientre

NovelToon tiene autorización de Melany. v para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6: La grieta en la armadura del guerrero

La tormenta llegó sin aviso, cubriendo el cielo de la región Russell con un gris espeso que devoraba la luz del atardecer. El viento golpeaba los ventanales de la mansión con insistencia, y la lluvia caía en láminas densas que convertían los caminos en barro oscuro. Dentro, el ambiente era distinto, demasiado silencioso para una casa habitualmente llena de actividad; los sirvientes evitaban los pasillos largos, las velas ardían con una llama inestable y el sonido de la tormenta se colaba por cada rincón como un recordatorio constante del exterior.

Loretta estaba en su escritorio revisando nuevos informes de gasto cuando escuchó el primer rumor de su regreso.

Carter había vuelto.

No necesitó confirmación formal. Lo supo por el cambio inmediato en la rutina de la casa, por los pasos rápidos de los guardias hacia el ala principal, por la tensión que siempre acompañaba su llegada después de los entrenamientos militares. En su vida anterior, ese mismo momento era irrelevante para ella; no lo esperaba, no lo buscaba, incluso le resultaba indiferente si llegaba tarde o temprano. Ahora, sin embargo, su cuerpo reaccionó antes que su mente.

Se levantó.

El corazón le golpeó el pecho con una precisión incómoda.

Carter no debía morir.

Todavía no.

No ahora.

No en esta vida reconstruida.

Tomó aire, cerró el informe sin terminar y salió de la habitación sin llamar a ninguna criada. Sus pasos fueron firmes, pero más rápidos de lo habitual, cruzando los corredores mientras la tormenta parecía acompañarla desde el exterior.

En la entrada principal, uno de los guardias apenas tuvo tiempo de inclinarse.

—Mi lady, el Conde ha regresado y se dirige a sus aposentos.

Loretta no respondió. Solo pasó frente a él con una determinación que no dejaba espacio a preguntas.

El pasillo hacia las habitaciones de Carter era más frío, como si el aire cambiara de densidad en esa parte de la mansión. Las puertas dobles estaban entreabiertas, y desde dentro se escuchaba el sonido leve del agua cayendo en un recipiente metálico, el roce de telas y un movimiento contenido.

Loretta empujó la puerta.

Carter estaba de espaldas, de pie junto a una mesa pequeña. Se había quitado la chaqueta militar empapada y la había dejado sobre una silla. Su camisa blanca estaba parcialmente abierta en el cuello, mostrando una herida superficial en el costado del brazo que alguien había comenzado a limpiar antes de su llegada. Tenía el cabello húmedo, desordenado por la lluvia, y la expresión concentrada de alguien que no consideraba aquello importante.

No era una herida grave.

Pero sí reciente.

Y suficiente para que alguien sin experiencia la pasara por alto.

Carter giró apenas la cabeza al escucharla entrar.

—Loretta.

Su voz era baja, cansada por el entrenamiento, pero estable.

—No te anunciaron.

—No lo hice —respondió ella sin detenerse.

Avanzó hasta la mesa donde estaba el botiquín a medio abrir. Sus ojos se posaron en la herida con rapidez, evaluando la profundidad, el ángulo, la limpieza.

Demasiado superficial para preocuparse.

Pero suficiente para incomodarla.

—Es solo un corte —dijo él, anticipándose a cualquier reacción—. En el entrenamiento.

—Lo veo.

Carter la observó un segundo más de lo habitual.

No esperaba que ella estuviera allí. Mucho menos con ese nivel de atención. En el pasado, ese tipo de situaciones terminaban con indiferencia o con la habitación cerrada antes de que él pudiera explicar nada.

Loretta tomó una tela limpia del botiquín.

—Siéntate.

La orden fue directa.

Carter no respondió de inmediato.

—No es necesario.

—Siéntate.

Esta vez la voz no admitía discusión.

Algo en ese tono hizo que él obedeciera sin insistir más. Se sentó en el borde de la cama, apoyando el brazo herido sobre la mesa.

Loretta se acercó.

El silencio entre ambos no era incómodo, pero sí denso. La tormenta afuera golpeaba con más fuerza, como si intentara entrar en la habitación. Ella limpió con cuidado la zona alrededor del corte, retirando restos de sangre y suciedad del entrenamiento.

Carter la observaba.

No de forma invasiva, sino con una atención contenida.

—No es propio de ti hacer esto —dijo él finalmente.

Loretta no levantó la mirada.

—¿Cuidarte?

—Venir.

Ella terminó de limpiar la herida antes de responder.

—Antes no lo hacía.

—Eso ya lo sé.

La frase no llevaba reproche, solo constatación.

Loretta tomó una venda limpia.

Ella comenzó a envolver el brazo con movimientos firmes, precisos. No había torpeza. No había duda. Solo una seguridad que no encajaba con la imagen que él tenía de su esposa.

—Has aprendido rápido —comentó él.

—He tenido tiempo.

—No parece solo cuestión de tiempo.

Loretta apretó ligeramente la venda para asegurarla.

—Las circunstancias cambian a las personas.

—Eso dicen.

Ella se detuvo un segundo.

Sus dedos permanecieron sobre la venda ya colocada.

—En mi caso es cierto.

Carter no apartó la mirada.

—Te estás alejando demasiado de quien eras.

Loretta sintió la frase con más peso del que debería.

Porque no era una advertencia superficial.

Era observación.

Carter había notado demasiado.

Ella retiró las manos lentamente.

—Tal vez quien era no era suficiente.

El silencio volvió a instalarse.

Más largo esta vez.

Carter bajó la mirada hacia su brazo vendado.

—No esperaba verte aquí esta noche.

—Lo sé.

—La tormenta es fuerte.

—No me afecta.

Él alzó la vista.

—Eso no es lo que quise decir.

Loretta lo entendió.

Pero no respondió.

El aire dentro de la habitación parecía más estrecho.

Carter se inclinó ligeramente hacia adelante, apoyando el codo sano sobre la rodilla.

—Loretta.

—¿Sí?

—¿Por qué estás haciendo esto?

La pregunta fue directa.

Sin rodeos.

Loretta se quedó inmóvil.

El botiquín aún abierto sobre la mesa.

La venda ajustada.

La tormenta golpeando el exterior.

En su vida anterior, ella habría evitado esa pregunta. La habría ignorado. O habría respondido con frialdad para terminar la conversación.

Ahora no podía.

Porque la respuesta era demasiado grande para decirla en voz alta.

Demasiado peligrosa.

Carter no apartaba la mirada.

—No hablo solo de esto —añadió—. Hablo de todo.

El cambio.

La administración.

El médico.

Las decisiones.

La forma en que lo miraba.

Loretta sintió el peso completo de la situación.

Había estado moviéndose rápido.

Y Carter lo estaba notando.

Él no era un hombre ingenuo.

Nunca lo había sido.

Ella respiró despacio.

Se obligó a mantener la calma.

Luego habló.

—Porque quiero hacer las cosas bien.

Carter frunció ligeramente el ceño.

—Eso no responde lo que quiero saber.

Loretta sostuvo su mirada.

Y esta vez no pudo evitar que su voz bajara un poco.

—No necesito una razón complicada.

—Sí la necesitas.

—No.

Carter la observó con atención.

—Antes sí.

Aquella frase la detuvo.

Loretta bajó la vista por un segundo.

Porque tenía razón.

En el pasado todo requería explicación.

Ahora no.

Porque ya no vivía para justificar su existencia.

Vivía para corregirla.

Carter se puso de pie lentamente.

El movimiento fue controlado, pero el cambio en la distancia física hizo que la tensión aumentara.

—Estás actuando como si ya supieras el resultado de todo —dijo él.

Loretta sintió un pequeño golpe interno.

Peligroso.

—No es eso.

—Entonces explícalo.

Ella apretó los dedos.

—No puedo.

La respuesta fue sincera.

Demasiado sincera.

Carter la estudió durante varios segundos.

El silencio volvió a pesar.

—Eso es lo que me preocupa —dijo finalmente.

Loretta lo miró.

—¿Qué?

—Que no estés tomando decisiones, sino siguiendo algo que yo no puedo ver.

La frase quedó suspendida.

Demasiado cercana a la verdad.

Loretta sintió el impulso de retroceder mentalmente, de reconstruir la conversación, de desviar el tema.

Pero no lo hizo.

Carter dio un paso más cerca.

No invadiendo el espacio.

Solo acortándolo.

—No te estoy acusando —añadió—. Solo quiero entender.

Loretta bajó la mirada un instante.

Luego volvió a levantarla.

Sus ojos estaban más suaves.

Menos controlados.

Más humanos.

—No estoy intentando alejarme de ti —dijo ella.

Carter no respondió.

—Solo… estoy intentando que sigas vivo.

El silencio cambió.

Más profundo.

Carter no reaccionó de inmediato.

Porque la frase no encajaba con nada de lo que esperaba.

Finalmente habló.

—Eso suena como si supieras algo que no debería pasar.

Loretta sostuvo su respiración un segundo.

No podía seguir ese camino.

No aún.

—Solo quiero que no te lastimes innecesariamente.

Carter la observó como si intentara leer entre líneas.

—Eso no responde a mi pregunta.

Loretta bajó la mirada por primera vez.

Carter la observó largo rato.

Después, con un movimiento lento, tomó su chaqueta húmeda de la silla.

—Estás escondiendo algo.

Loretta no negó.

—Tal vez.

Él se detuvo antes de abrir la puerta.

Giró ligeramente la cabeza.

—Si algún día decides decírmelo, prefiero escucharlo de ti.

La frase no fue una exigencia.

Tampoco una amenaza.

Luego salió. Sin embargo, antes de que la puerta se cerrará. Loretta lo abrazó por detrás.

Carter quedó rígido.

—Si quiero decírtelo... pero...

Los recuerdos de su muerte. El infierno que vivió después de eso... su hijo muerto entre sus brazos.

No era algo fácil de soltar. Quería ser fuerte, evitarlo todo. Pero las palabras de Carter rompieron su muro.

Carter no se quedó quieto. Tomó sus manos y la apretó suavemente.

—Cargas con un dolor tu sola. Te pido... no, te suplico que lo compartas conmigo. Por favor... soy tu esposo.

Loretta asintió. Tenía razón, cargar ese peso en su corazón ya es muy insoportable.

Y otra cosa en la que él acertaba.

Era su esposo. Y tenía que saber la verdad de su destino.

1
Maria Elcira Ballestero
Autora.
Felicitaciones, por la oportunidad de leer esta bonita historia. .
Mil bendiciones a esa creatividad tan hermosa. Buena historia, excelente trama, y un desenlace espectacular. 👏
Pany Rojas
Qué Dios les cuide y proteja de la furia de la naturaleza a tí Escritora, a toda tu familia y a toda Venezuela.
Nina Galpet
Excelente, te deseo éxitos en tu carrera como escritora. Tienes mucha sensibilidad cuando escribes, bella narrativa. Felicitaciones.
Bar_Rok
muy buena historia. felicitaciones autora
Zulema Balverdi
Preciosa, fantástica historia, me fascinó, me atrapó, la trama buenísima, no hay nada qué criticar, todo es fabuloso, el Amor de Loretta por Cárter, qué al principio, como qué, no le tomaba atención hacia él, pero cuando le dicen qué murió en la guerra, ahí se da cuenta ella qué lo amaba, a pesar qué él jamás le dijera nada, y empezó su sufrimiento, ya qué Julián un primo de Cárter la echo a la calle y ella anduvo por todos lados pidiendo ayuda y más qué estaba embarazada y después qué nació su bebé llegó una epidemia y su hijo muriera sin atención médica y Carter había muerto ni supo que tenía un hijo, y bueno DIOS le dió otra oportunidad de una segunda vida y está vida la aprovechó junto a Carter y después ella le contó esa segunda oportunidad y ahí él se enteró que en es otra vida había muerto por una emboscada, una traición de su primo Julián, Autora la verdad es sensacional está maravillosa historia, muy bien escrita y pensada, nada qué quitar y qué agregar, desde el principio hasta el hermoso final, te mil mil mil felicito, por ésta grandiosa historia de Amor y Éxitos desde principio a fin🙏🌹❤️👍⭐
Zulema Balverdi
Autora agradecerte y felicitarte, por tan GRANDIOSA historia, es decir poco o casi nada. Te mil mil millones de veces te felicito. Una trama espectacular, los protagonistas, bellísimas personas, no puedo creer que he leído una historia casi real y perfecta, maravillosa, como dije antes, no hay palabras, para decir lo buenísima de esta historia, me encantó todo, desde el principio al fin, no le quitó nada, xq no hay nada qué quitar. Te repito desde el principio a fin, excelente. Es la primera vez qué leo una historia tuya y he quedado encantada. Sos excelente escritora, qué DIOS te siga iluminando para qué sigas escribiendo historias tan preciosas, cómo ésta qué terminó de leer 🙏🌹❤️👍⭐
Zulema Balverdi
No se cómo descifrar, éste capítulo, me encantó y me hizo llorar de nuevo y Cárter el Amor a su esposa e hijo, es dimensional, le ha dolido tanto, qué si por el fuera la hubiera torturado más, xq esa mujer quiso apuñalar a su hijo y lastimó a su esposa, eso no lo perdona, jamás a nadie 🙏❤️⭐👍
Zulema Balverdi
Me gusta ése pensamiento básico, primero la tortura y después lentamente la muerte, es mejor así lento 👍
Zulema Balverdi
Loretta, no debe perder la intuición, de qué persona es buena o mala, como ahora qué siente ése instinto de protegerse a ella misma y a su hijo, debe andar con las antenas bien alertas👍❤️⭐
Zulema Balverdi
Qué cabrón, todavía sigue rompiendo las pelotas, claro sacó al esposo qué fue a la guerra, para que Loretta quedara sola y así tratar de destruirla, y éste desgraciado provocó la guerra, maldita escoria, cuando regrese Cárter lo va a matar si le hace algo a Loretta o a su hijo
Zulema Balverdi
Tienen qué destruirlo, por la escoria qué es, como puede el muy maldito contaminar el agua, lo más preciado para el ser humano, eso es no tener una gota de sentimiento, hacia el prójimo y menos hacía los niños y ancianos
Zulema Balverdi
Loretta debe tener cuidado hasta con los sirvientes, ella debe recordar, qué algunos también la traicionaron y debe estar prevenida de qué alguno quiera contagiar al bebé o a ella misma, a parte ése Vane, tiene mucho poder y más con la medicina
Zulema Balverdi
Siempre la política presente, y los avariciosos especulando con el dolor, sufrimiento y la pobreza ajena, pasando sobre esas personas qué no sabiendo de política y qué por eso los están dejando morir sin una pizca de remordimiento
Zulema Balverdi
Muy Bello capítulo, emocionante, y qué bueno qué los traidores, fueron capturados en el momento justo. Y él regreso de Cárter fue con mucha emoción y nervios, con desesperación, de saber qué ya estaba llegando su hombre👍❤️⭐
Zulema Balverdi
Este capítulo me ha echo llorar, y pensar qué Carter le cree, xq él la ama y eso qué no le ha contado lo del bebé, qué murió sin que ella pudiera hacer algo
juana maria meneses bautista
buen final gracias por compartir tu talento autora 🌹🌹🌹🌹
juana maria meneses bautista
así es le debes de decir la verdad para que vea él que le tienes confianza y te deje protegida y te ayude encontrá de esos malvados que te botaron de tu casa cuando él murió 🙃
🌹𝐿𝒾 𝒵𝒽𝑒𝓉🌹
Gracias autora por darme este capítulo, mi corazón lo necesitaba 🥰, muy buena la historia
🌹𝐿𝒾 𝒵𝒽𝑒𝓉🌹
recomendada, muy buena historia
juana maria meneses bautista
que fuerte inicio mucho dolor y sufrimiento 😞😞😞😞
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