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La Chica Gorda de la Mafia

La Chica Gorda de la Mafia

Status: Terminada
Genre:Mujer poderosa / Mafia / Grandes Curvas / Completas
Popularitas:305.9k
Nilai: 5
nombre de autor: AUTORAATENA

Ella no debía cruzarse en su camino.

Isabella Moretti es hija de un soldado —no de un Don, ni de un Caporegime, ni de nadie lo suficientemente importante para marcar la diferencia en ese mundo de oro podrido y sangre seca. Creció a la sombra de la Cosa Nostra sin pertenecer jamás a ese mundo de verdad, y precisamente eso la mantuvo libre. Reía cuando quería, decía lo que pensaba, escondía su Kindle debajo de la almohada, como si los romances que leía fueran su mayor pecado —y sonreía sola, divertida por ello.

Soñaba con el amor. De ese que duele de bonito, de ese que te elige por completo.

Leon Ravelli también soñó, una vez. Tenía dieciocho años y creyó que el mundo cabía en el corazón de una mujer. Aprendió de la forma más cruel posible que no era así. Que la traición solo tiene una sentencia. Que las lágrimas en el rostro son debilidad, y la debilidad mata antes de que llegue el enemigo.

Desde esa noche, se convirtió en otra persona.

El hielo se derrite. Él se convirtió en mármol.

NovelToon tiene autorización de AUTORAATENA para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

15

LEON — EL VIDEO QUE NO DEBERÍA EXISTIR

La tal amiga Luiza que el jefe de seguridad me avisó por teléfono había llegado a las tres de la tarde.

Yo no sabía eso aún, claro. Estaba en una reunión con el Consigliere que duró más de lo que debía y llegué a casa a las seis con el humor de siempre —cerrado, cansado del mundo, queriendo silencio.

El silencio no estaba disponible.

Escuchaba las carcajadas desde el elevador.

Abrí la puerta y me detuve.

La sala estaba hecha un desastre. Dos copas de vino, una botella abierta encima de la mesa de centro que tenía flores amarillas que yo todavía no había logrado quitar, cáscaras de uva en una tabla, tazones sucios, e Isabella en el sofá con una rubia bajita de ojos verdes que nunca había visto en mi vida riéndose de algo que claramente les parecía lo más gracioso del mundo.

Las dos me miraron al mismo tiempo.

La rubia esbozó una sonrisa.

Isabella no esbozó ninguna sonrisa pero tampoco puso mala cara —solo me miró con esa expresión neutra suya de quien espera a ver qué viene.

No era la visita lo que me irritó. No era el desorden. Era el teléfono que había vibrado en mi bolsillo cuarenta minutos atrás con una notificación que había ignorado en la reunión y solo abrí en el carro.

Un video.

Isabella Moretti, esposa del Caporegime de la Cosa Nostra, con vestido rosa corto y vuelo, el cabello suelto, haciendo postre frente a la cámara con el rostro completamente expuesto, sonriendo, bebiendo vino, existiendo ahí para cualquier persona del mundo entero que quisiera ver.

Miré a la rubia.

— Necesito que se retire. Quiero hablar con mi — hice una pausa — esposa.

La rubia me miró de arriba abajo sin la menor señal de intimidación, lo cual era o mucho valor o mucha ingenuidad. Miró a Isabella y dijo:

— Buena suerte, amiga. La vas a necesitar, el hombre parece que trae al diablo por dentro.

— Besos, mi linda, te llamo más tarde. — Isabella respondió sin quitarme la mirada de encima.

La rubia tomó su bolsa, pasó junto a mí con una ligereza deliberada y cerró la puerta tras de sí.

Nos quedamos los dos en silencio por dos segundos.

— ¿ME PUEDES EXPLICAR QUÉ CARAJO DE VIDEO ERA ESE, ISABELLA?

Ella ni parpadeó.

— Un video de dos amigas haciendo postre.

— ¿TÚ CREES QUE LA MUJER DEL CAPOREGIME ANDA EXPONIÉNDOSE ASÍ EN INTERNET? ¡MIRA LA MIERDA DE ESA ROPA! ¿A QUIÉN TE QUIERES MOSTRAR? — Di un paso hacia ella. — SABES MUY BIEN QUE LA TRAICIÓN NO TIENE PERDÓN. ERES UNA DESCARADA, ANDAS DÁNDOLES COMIDA A MIS GUARDIAS, ¿Y AHORA VIDEO? ¿NO PUDISTE LLAMAR LA ATENCIÓN DE LOS HOMBRES CON TU CUERPO Y DECIDISTE INTENTAR POR OTRO LADO?

Isabella se levantó del sofá despacio.

Esa era la señal. Cuando se levantaba despacio era porque estaba reuniendo todo antes de soltarlo.

— Primero. — La voz salió baja y cortante. — No me grites. Tú nunca necesitaste gritarle a nadie para intimidar y conmigo no va a ser diferente, así que guárdate ese volumen porque aquí no funciona. — Dio un paso hacia mí. — Segundo, hice un video en una cocina haciendo postre de uva con mi mejor amiga. Si eso te amenaza, el problema es tuyo y no mío. Tercero—

— Isabella—

— No terminé. — Sus ojos no se apartaron de los míos ni un segundo. — Tercero, me llamaste descarada. Tú. Me llamaste. Descarada. El hombre que apenas llega a casa, que se pasa la noche fuera sin explicación, que me trata como si fuera un mueble del departamento, me llamó descarada porque sonreí en una cocina filmando un postre.

— Estabas con medio cuerpo a la vista con ese vestido—

— ¡Estaba en mi casa! — La voz subió por primera vez. — ¡En mi departamento, en mi cocina, con mi amiga! No salí a la calle, no me fui de antro, no hice nada que una mujer normal no haga todos los días. ¡Tú no me tienes como esposa, Leon, me tienes como fantasma en este departamento! Me quedo aquí sin ver a nadie, sin poder nada, ¿y cuando recibo a mi mejor amiga por dos horas llegas gritando como si yo hubiera traicionado a toda la mafia por hacer postre!

— Tu cara estaba expuesta—

— ¡MI CARA EXISTE! — Golpeó la mesa con la mano. — Soy una persona real con un rostro real y una vida real que tú decidiste secuestrar con la bendición de tu Don y yo acepté porque no tenía opción, ¡pero no me voy a quedar aquí siendo humillada por ti cada vez que me atreva a existir dentro de estas cuatro paredes! Y no soy tu ex esposa que Dios la tenga, la que te puso los cuernos.

El silencio que vino después de eso era del tipo que ocupa todo el espacio disponible.

Tenía el pecho subiendo y bajando, los ojos brillando de rabia, el vestido rosa que era demasiado corto y con vuelo y no debía existir frente a mí porque yo estaba enojado y ese vestido no ayudaba en absolutamente nada al proceso de seguir enojado.

Algo dentro de mí que no supe nombrar bien llegó a un límite.

Me moví antes de pensar.

La tomé del brazo, me senté en el sofá y la coloqué sobre mis rodillas boca abajo antes de que procesara lo que estaba pasando.

— ¡¿QUÉ CARAJO ES ESTO?! ¡SUÉLTAME, MALDITO! ¿QUÉ VAS A HACER—?

— Voy a darte unas nalgadas, atrevida.

Se sacudió. La sujeté con una mano en la cintura y con la otra le levanté el vestido rosa despacio.

Y me arrepentí de inmediato.

Me detuve.

Esa tanga hundida en medio de sus nalgas, roja, carajo, aquello debería estar prohibido de usar, y más ella con ese trasero enorme y redondo, tan blanquito, que ahora yo dejaría todo rojo con mis palmadas.

La primera nalgada vino, ella solo se fue hacia adelante, no soltó ni un sonido, di la segunda, la tercera, nada, y eso me irritó, la cuarta la di más fuerte y gritó.

— ¡Aay, Leon, para!

Sonreí, la voz le salió débil y temblorosa y yo sé muy bien descifrar cuándo alguien tiene dolor y cuándo no tiene y lo está disfrutando, y en el caso de Isabella, lo estaba disfrutando.

— Ese "para" tuyo no es convincente, Isabella.

Y terminé en la palmada número quince. Estaba toda temblorosa sobre mi regazo, pasé mis dedos lentamente sobre sus nalgas donde recibió los golpes, y el escalofrío le vino con fuerza, sonreí. Tomé su tanga diminuta roja y la hice a un lado, pasé mis dedos muy despacio sobre su ano, y bajé, y carajo, la sentí toda empapada, maldita, había sentido excitación todo ese tiempo. Me detuve, no continué, la quité de mi regazo, me levanté y dije frío:

— Nunca más publiques un video tuyo así. — La voz me salió ronca, distinta, sin el control de antes. — Estás casada. Y no casada con cualquiera. La próxima vez no serán solo nalgadas.

Me levanté. Me acomodé. Salí de la sala sin mirar atrás porque mirar atrás en ese momento habría sido el fin de cualquier argumento que aún tuviera.

Me fui al cuarto, cerré la puerta.

Me quedé parado en la oscuridad con la respiración más pesada de lo que debería estar y la certeza absoluta de que algo había cambiado en ese departamento a partir de ese momento.

Y que ya no había forma de fingir que no.

1
Roxana González
😭me recordó a mi abuelo el fue mi padre cuando me case le dijo a mi esposo en la iglesia te doy mi vida entera para que la cuides y cuando ya no me laquieras, no me le pegues entreguamela de nuevo que mis brazos estarán siempre para recibirla 😭
Roxana González
ay yo espero con muchas ansias a mi primera princesa 🥰,yo solo pude tener un solo hijo así que ando loca 😂
Roxana González
jajajaja no importa que sea el Don también le gusta el chisme🤣🤣
Cliente anónimo
15 semanas, tres meses y tres semanas y ella espera un mes para estar segura pero ya tenía casi tres meses porque ya mismo ya va para cuatro que embarazo es más raro
Cliente anónimo
20 años de casado y los gemelos estaban con la niñera entonces qué edad tienen los niños se tardaron más de 15 años y ser padres en serio
Cliente anónimo
Yo creo que Giovanni debió haber sido el primer novio de ella de adolescente, porque a los 16 años tenía un corazón puro estaba enamorado de ella hizo todo lo posible, pero después cambia obviamente por la circunstancias lo acorralan y empieza a cambiar de sentimiento, pero no porque quiso Isabella tenía 15 años y siempre fue marginada por su peso. Por lo tanto ella no podía ver lo que Giovanni sentía por ella, porque un chico con las cualidades de Giovanni no se iba a fijar en una gorda, y eso lo viene pensando ella desde que tenía 12 años entonces ahora se ha convertido en un permiso uno para Isabella que ni se acuerda haberlo visto alguna vez y cerca de ella, porque así era ella qué pena, pero el amor es exactamente como Giovanni lo escribió al principio
Cliente anónimo
Cuándo ya hice la Cristina de qué pusiste a una protagonista muy gorda, porque si hubiese buscado una llenita con sobrepeso pero cogiste una obesa y dice que la caló al hombro es imposible, ni tan siquiera se puede enroscar en la cintura de él y mira que él tiene una cintura delgada, porque el papi son gordos le duele nada. Si la sigue cargando, le va a salir una hernia en las pelotas cuando hacen historias de mafioso con una llenita, una cosa es tener sobrepeso, otra cosa tan llenita, otra gorda, otra cosa es estar gorda y otra cosa es estar obesa qué significa que el peso que tiene le va a empezar a generar problemas de salud, entonces no creo que la haya podido coger el alumbro imposible
Adrianeth Arrieta Correa
escritora ponga fotos del protagonista
Cliente anónimo
Se escribe pie 🥧 no pay
Cliente anónimo
Por qué la pusiste tan gordita porque tiene mucho peso hubiese sido más interesante si hubiese puesto a una chica con sobrepeso pero con buenas curvas. Es imposible que con ese peso tengan la piel sedosa Libre de estrías celulitis como para volver loco a León que está como quiere, si lo pusiste a él como papi Songo porque no buscaste una chica que se pueda ver bien en traje de baño por Dios esta chica debe de ser 27 de pantalón y de camisa 2X o 3X y no estoy hablando con discriminación porque yo fui gordita y me tuve que operar por salud y no estaba así de gordita estaba regoldota es que cuando ponen foto son las fotos lo que hace que nosotros queramos seguir indagando sobre los personajes
Klaudia Ospina
me gustó mucho gracias escritora ✍️📕 solo me faltó más al final con más detalle un epílogo escritora sería buenísimo, pero la trama era que triunfará el amor y así fue 👏✍️📕
Milagros Angelini
Demasiada hermosa la lectura me encantó 🥰🌹muchas gracias 😊 Felicidades 💐🎉🎊
Grego villadiego
linda novela
Santa Bello
Me gustó mucho te felicito, pero falta el epilogo
Maria Alejandra Gonzalez
💞💞💞💞💞💞💞
Paola Fda Benítez C
excelente libro
Flor de lis
bonito
Alejandra Mabel Miño
Muy buena historia felitaciones!
Cristina Alvarado
por favor alguien me puede decir que es un KINDLE gracias
Anabell Machin: Es una Tablet, específicamente para leer libros digitales ☺️
total 1 replies
Cristina Alvarado
empeze a leerla y está buena habrá FOTOS de los personajes sería genial 🙏
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