SIN SPOILER
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OTRO HEREDERO
Un mes había pasado desde la supuesta mu3rt3 de la princesa.
El castillo lentamente volvió a la normalidad.
Los nobles dejaron de vestir colores oscuros.
Las conversaciones sobre la tragedia desaparecieron.
Y el reino comenzó a concentrarse nuevamente en una sola cosa:
La posibilidad de un nuevo heredero.
Victoria caminaba lentamente por los jardines reales aquella mañana.
El viento movía suavemente las rosas blancas mientras varias doncellas la seguían a cierta distancia.
La reina todavía se sentía extraña algunas veces.
Había momentos donde un vacío inexplicable aparecía en su pecho.
Pero ya casi nunca pensaba en ello.
Su mente aceptaba cada vez más la idea de que había perdido a una hija.
Aunque sus recuerdos seguían incompletos.
Aquella mañana, sin embargo, algo era diferente.
Victoria llevó una mano a su abdomen mientras fruncía ligeramente el ceño.
Desde hacía días se sentía cansada.
Con mareos leves.
Y el aroma de ciertas comidas comenzaba a incomodarla.
La reina respiró lentamente.
Una sospecha apareció en su mente.
Y eso hizo que su corazón latiera más rápido.
Horas después, la partera principal llegó a los aposentos reales.
La mujer comenzó a revisarla cuidadosamente mientras las doncellas esperaban en silencio.
Victoria observaba nerviosamente las enormes ventanas.
Hasta que finalmente la partera suspiró.
Y levantó la mirada.
—Majestad…
La reina apretó suavemente las manos.
—¿Qué ocurre?
La mujer dudó apenas un instante antes de responder:
—Está embarazada.
El silencio llenó la habitación.
Victoria abrió ligeramente los ojos sorprendida.
Una mezcla extraña de emociones apareció en su rostro.
Confusión.
Sorpresa.
Y también alivio.
Porque eso significaba que todavía podía darle un heredero al reino.
La partera, sin embargo, no parecía tan tranquila.
La mujer bajó lentamente la mirada hacia las manos.
Porque sabía perfectamente lo que aquello significaba.
El rey NO había respetado el tiempo de recuperación de la reina.
No había esperado.
Y aun así…
el embarazo había ocurrido.
Victoria notó la expresión de la mujer.
—¿Sucede algo malo?
La partera reaccionó rápidamente.
—No, majestad. El bebé parece estar bien.
Pero después habló con más suavidad.
—Aunque debo decir que… esto ocurrió demasiado pronto después del parto anterior.
La reina permaneció callada.
La mujer continuó cuidadosamente:
—Su cuerpo aún necesitaba descanso.
Victoria bajó un poco la mirada.
Y por alguna razón…
recordó vagamente aquella noche.
El vino.
El cansancio.
La voz tranquila de Víctor.
Pero los recuerdos seguían siendo borrosos.
La partera suspiró discretamente.
—Debe cuidarse mucho más esta vez.
La reina asintió lentamente.
Minutos después, las puertas se abrieron.
Víctor entró.
Elegante como siempre.
La partera hizo una reverencia inmediata.
—Majestad.
El rey observó rápidamente el rostro de Victoria.
Y supo la noticia incluso antes de escucharla.
—¿Entonces?
La reina levantó lentamente la mirada hacia él.
—Estoy embarazada.
Por primera vez en semanas…
Víctor sonrió de verdad.
Una sonrisa satisfecha.
Orgullosa.
Como si el reino finalmente volviera a estar bajo control.
El rey se acercó inmediatamente a Victoria tomando suavemente su mano.
—Excelente noticia.
La reina intentó sonreír también.
Pero la expresión de la partera seguía incomodándola.
La mujer evitaba mirar directamente al rey.
Y eso hizo que un leve malestar apareciera dentro de Victoria.
Muy pequeño.
Casi imposible de notar.
Víctor acarició suavemente el rostro de la reina.
—Esta vez todo será diferente.
La partera bajó todavía más la mirada.
Porque ella sabía algo que nadie más se atrevía a decir.
La primera princesa jamás había necesitado mør1ør
Y ahora…
otro niñ@ estaba llegando para ocupar el lugar que le habían robado a Luna