Rhyne es un guía omega de fuego, Rango F, descartado por el Imperio Aethelgard que teme su llama. Zarek Thorne es el centinela de hielo más poderoso —y más condenado— de su generación. Cuando un frenesí los enfrenta, el Sistema NEXUS-7 sella entre ellos una resonancia del 100%. Un lazo imposible. Un mariscal que nunca se arrodilla. Un guía que el mundo quiso apagar. Y una llama que, una vez encendida, no pide permiso para arder.
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EPISODIO 9: HERMANOS DE CENIZA
HERMANOS DE CENIZA
Rhyne no esperó a que los guardias reaccionaran.
Chasqueó los dedos.
El aire en la Sala 7 se partió en dos. Una onda expansiva de fuego dorado y escarcha plateada barrió la habitación. No fue una explosión destructiva; fue una ola de presión. Los seis guardias Rango SSS que custodiaban a Cassian salieron despedidos hacia atrás, sus armaduras agrietando por el choque térmico extremo antes de que sus cuerpos tocaran las paredes.
Cayeron al suelo, inconscientes.
Zarek se movió como un relámpago. Su rifle escupió tres rayos de plasma azul, destruyendo los controles electrónicos de las cadenas de Cassian. El metal pesado se derritió, cayendo al suelo con un estruendo sordo.
Cassian quedó libre.
El Sujeto 02 se frotó las muñecas, donde el metal le había dejado la piel en carne viva. Levantó la vista hacia la Consejera Mayor, que retrocedía tambaleante hacia su escritorio, presionando un botón de pánico bajo la mesa.
—Me prometieron carne fresca —susurró Cassian, su voz sonaba como piedras triturándose—. Y me trajiste a mi hermano.
Cassian dio un paso hacia el Consejo.
—¡Detente! —gritó Rhyne.
Pero Cassian no se detuvo. Levantó la mano derecha. El aire a su alrededor se volvió gris, polvoriento.
Decaimiento.
El primer consejero que intentó huir tropezó. En el momento en que el polvo gris de Cassian tocó su zapato, el cuero se agrietó, se deshizo. La onda gris subió por su pierna. El hombre gritó, pero el grito se cortó cuando sus cuerdas vocales se convirtieron en ceniza. En tres segundos, el consejero no era más que un montículo de polvo gris sobre la alfombra.
El silencio en la sala fue absoluto. Solo se escuchaba el suave shhh de la ceniza cayendo al suelo.
—Cassian, basta —dijo Rhyne, dando un paso al frente. Sus ojos dorados brillaban, y el lazo del 100% palpitaba en su pecho, advirtiéndole del peligro. No por Cassian. Por lo que Cassian estaba a punto de desatar.
—¿Basta? —Cassian giró su cabeza hacia Rhyne. Sus ojos de ceniza estaban muy abiertos, brillando con una hambre antinatural—. Tengo hambre, hermano. Llevo diez años comiendo polvo y ratas en los laboratorios del Subsuelo. Hoy... hoy como reyes.
Cassian levantó ambas manos. El techo de la Sala 7 comenzó a agrietarse. El yeso, el acero, el cristal... todo empezaba a envejecer, a oxidarse, a convertirse en polvo.
—¡Rhyne, atrás! —rugió Zarek.
El Mariscal se interpuso entre Rhyne y Cassian. Levantó su mano izquierda y el hielo brotó de su palma, formando un muro de hielo negro y plata de tres metros de espesor.
El polvo de Cassian chocó contra el hielo.
Chisssss.
El hielo no se derritió. Se pudrió. Zarek gruñó, sintiendo el retroceso en su brazo, pero no cedió ni un milímetro.
—¡No lo mates, Zarek! —gritó Rhyne, rodeando el muro de hielo—. ¡No es su culpa!
Rhyne corrió hacia Cassian. El Sujeto 02 lo vio venir y sonrió, levantando la mano para reducirlo a ceniza.
Pero Rhyne no atacó.
Se lanzó contra Cassian y lo abrazó.
El impacto fue brutal. Rhyne sintió cómo la ropa de Cassian se deshacía bajo sus manos, cómo la piel del chico estaba fría, seca, como la de un cadáver. El polvo de decaimiento comenzó a subir por los brazos de Rhyne, quemando la piel, intentando consumirlo.
-【SISTEMA NEXUS-7 - ALERTA】
-【DETECCIÓN DE PODER: ENTROPÍA / DECaimiento】
-【DAÑO CELULAR EN GUÍA: 12%... 15%...】
—Suéltame, idiota —jadeó Cassian, intentando empujarlo, pero sus brazos temblaban—. Te voy a matar. Te voy a convertir en polvo.
—Lo sé —susurró Rhyne contra su oído, apretando el abrazo—. Pero no estás solo. Yo también estuve en la oscuridad. Yo también tuve frío.
Rhyne cerró los ojos y activó su poder. No para quemar. Para sanar.
La llama dorada y la escarcha plateada fluyeron desde el pecho de Rhyne, atravesando su propia piel y entrando en el cuerpo de Cassian. El fuego cauterizó las heridas de las cadenas; el hielo calmó la fiebre de la corrupción que devoraba las células del Sujeto 02.
Cassian dejó de luchar.
Sus ojos de ceniza se abrieron de par en par. Por primera vez en diez años, el dolor constante en su cabeza... se detuvo.
—¿Qué... qué me estás haciendo? —susurró Cassian, su voz quebrándose, sonando de repente como el niño de trece años que realmente era.
—Darte lo que nos robaron —respondió Rhyne, soltándolo lentamente.
Cassian cayó de rodillas, mirándose las manos. La piel grisácea y agrietada estaba recuperando un tono rosado, humano. Las lágrimas comenzaron a caer de sus ojos, limpiando el polvo de sus mejillas.
—Duele —sollozó Cassian, llevándose las manos a la cara—. Duele mucho...
Rhyne se arrodilló frente a él, posando una mano en su hombro.
—Lo sé. Pero ya pasó.
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Un aplauso lento y sarcástico rompió el momento.
Rhyne y Cassian levantaron la vista.
La Consejera Mayor estaba de pie detrás de su escritorio. No parecía asustada. Parecia emocionada. Sostenía en su mano una jeringa llena de un líquido negro, espeso, que pulsaba como si tuviera vida propia.
Corrupción pura. Concentrada.
—Qué conmovedor —dijo la Consejera, con una sonrisa demente—. Los dos experimentos defectuosos, abrazándose mientras el mundo se pudre. Pero se olvidan de una cosa, pequeños fénix.
Se clavó la jeringa directamente en el cuello.
—El Proyecto Fénix no fue creado para salvar al Imperio de la corrupción.
La Consejera arqueó la espalda. Un grito inhumano escapó de su garganta. Su piel comenzó a estirarse, a oscurecerse. Sus huesos crujieron, alargándose, rompiendo el traje sastre. Sus ojos se volvieron completamente negros, y una boca llena de dientes afilados se rasgó en su rostro.
—¡Fue creado para alimentarla! —rugió la Consejera, su voz ahora es un chillido agudo que hizo sangrar los oídos de Rhyne.
-【SISTEMA NEXUS-7 - ALERTA DE NIVEL APEX】
-【ENTIDAD DETECTADA: HUÉSPED PRIME】
-【NIVEL DE CORRUPCIÓN: 99%】
-【ADVERTENCIA: FUGA INMINENTE. BLOQUEO DE SALIDAS ACTIVADO.】
Las puertas de la Sala 7 se sellaron con gruesas placas de acero. El techo comenzó a bajar lentamente, aplastando todo a su paso.
La criatura que antes era la Consejera Mayor se lanzó hacia ellos.
—¡Cassian, muévete! —gritó Zarek, disparando su rifle. Los rayos de plasma rebotaron en la piel negra de la criatura.
Cassian, aún en el suelo, miró a la criatura. Y entonces, hizo algo inesperado.
Se rió.
Se puso de pie, limpiándose las lágrimas. Sus ojos de ceniza brillaron con un fuego oscuro, antinatural.
—Hermano —dijo Cassian, mirando a Rhyne—. ¿Recuerdas cuando te dije que mi poder era inmune al fuego y al hielo?
Cassian levantó la mano hacia la criatura.
—Es porque mi poder no destruye la materia. Destruye el alma.
Cassian apretó el puño.
La criatura se detuvo en seco a un metro de ellos. Sus ojos negros se abrieron con horror.
—¿Qué... qué me haces? —chilló la criatura, retrocediendo.
—Te estoy comiendo —sonrió Cassian, y sus ojos se volvieron completamente negros—. Te estoy comiendo por dentro.
La Consejera Mayor comenzó a gritar mientras su cuerpo se hundía, colapsando sobre sí mismo, como si un agujero negro la estuviera succionando desde el interior. En segundos, solo quedó su ropa vacía en el suelo, y un pequeño cristal negro, del tamaño de un puño, que cayó con un clac seco sobre el mármol.
El techo dejó de bajar. Las puertas se desbloquearon.
Silencio.
Rhyne miró a Cassian, quien estaba de pie, respirando agitadamente, con el cristal negro en la mano.
—¿Qué es eso? —preguntó Zarek, bajando su rifle, con el ceño fruncido.
Cassian miró el cristal. Luego miró a Zarek.
Y su sonrisa desapareció.
—Es el núcleo de corrupción de los fundadores del Imperio —dijo Cassian, la voz extrañamente suave—. Pero no es lo más importante.
Cassian dio un paso hacia Zarek. Rhyne se tensó, listo para intervenir, pero Cassian solo se detuvo frente al Mariscal, olfateando el aire.
—Huele a él —susurró Cassian, sus ojos de ceniza clavados en los grises de Zarek—. Huele a él.
—¿De qué estás hablando? —gruñó Zarek, dando un paso atrás, su instinto Alfa erizándose.
Cassian levantó la vista hacia Rhyne.
—Hermano... ¿no te has preguntado por qué tu fuego y su hielo tienen una resonancia del 100%? ¿Por qué el Sistema los eligió?
Rhyne sintió un nudo en el estómago.
—Cassian...
—El Arquitecto del Proyecto Fénix no murió hace diez años —dijo Cassian, apretando el cristal negro en su puño—. Está vivo. Y está muy, muy cerca.
Cassian señaló directamente el pecho de Zarek, justo sobre su corazón.
—Él no es un Mariscal, Rhyne. Él es la jaula. Y tú... tú eres la llave que acaba de abrir.
-【SISTEMA NEXUS-7 - ERROR CRÍTICO】
-【ANÁLISIS DE ADN: ZAREK THORNE】
-【COINCIDENCIA GENÉTICA: 99.9%】
-【SUJETO: ARQUITECTO PRIME - PROYECTO FÉNIX】
-【ESTADO: AMNESIA INDUCIDA / BLOQUEO DE MEMORIA ACTIVO】
Rhyne leyó las palabras flotantes. El mundo se detuvo.
Miró a Zarek. El Mariscal estaba pálido, mirando su propia mano, como si de repente no la reconociera.
—Zarek... —susurró Rhyne, con la voz quebrada.
Zarek levantó la vista. Sus ojos grises estaban llenos de terror.
—Rhyne... —dijo Zarek, retrocediendo un paso, alejándose de él—. ¿Qué... qué soy?