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Amor Y Sombras De Obsesión

Amor Y Sombras De Obsesión

Status: Terminada
Genre:Romance / Brujas / Edad media / Completas
Popularitas:6.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Lelixi

En el reino de Aethelgard, Jasmín, una joven reina de ancestral estirpe de brujas, sufre el tormento del distanciamiento de su esposo, el frío y calculador rey Dante. Tras un mes de matrimonio intacto y un lecho compartido solo en apariencias, la desesperación la lleva a suministrarle un elixir de amor supremo para someter su corazón. Al ver la repentina y desenfrenada voracidad pasional de Dante, Jasmín celebra su triunfo creyendo haber tomado el control. Lo que ella ignora es que el brebaje no tuvo efecto alguno: Dante la amaba con una obsesión despiadada desde antes de coronarla, y la poción solo fue la excusa perfecta para desatar su verdadera e insaciable devoción.

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CAPÍTULO 10: La Jaula de Oro

Esa noche, en la intimidad de la alcoba, Jasmín intentó confrontar a su esposo mientras él se desvestía frente a la chimenea.

​—Dante, debemos hablar —comenzó ella, cruzando los brazos sobre el pecho para ocultar el nerviosismo que sentía—. Aprecio tu constante atención y tu protección, pero esta situación es insostenible. No necesito cuatro guardias armados respirando sobre mi cuello todo el día. Me siento sofocada... me siento como una prisionera en mi propio hogar.

​Dante se giró lentamente. Caminó hacia ella con pasos pausados pero predatorios. Cuando estuvo a solo centímetros, la acorraló suavemente contra la pared de piedra, colocando una mano a cada lado de la cabeza de Jasmín para cortarle cualquier vía de escape.

​Le pasó un dedo con una lentitud tortuosa por el labio inferior, mirándola con una intensidad tan profunda e insondable que a Jasmín se le cortó la respiración.

​—Esto no es una negociación, mi reina —dijo Dante con una voz baja, grave y cargada de una ternura aterradora—. Eres mi tesoro más preciado en este mundo. El mundo exterior está lleno de hombres codiciosos, de enemigos que querrán usarte o quitármete. Y yo quemaré Aethelgard entero y reduciré a cenizas este reino antes de permitir que alguien te ponga una sola mano encima o te aleje de mí.

​Jasmín lo miró a los ojos y, por primera vez, no vio la sumisión de un hombre hechizado. Vio una voluntad de hierro que la envolvía y la devoraba.

​Las noches entre ellos continuaban siendo una tormenta adictiva, salvaje y feroz de pasión sin límites. Dante era un amante voraz e insaciable que parecía alimentarse de su piel y que jamás se cansaba de ella.

​Horas más tarde, mientras Dante dormía profundamente a su lado con un brazo pesado aún rodeándole la cintura, Jasmín contempló el rostro esculpido de su esposo en la penumbra de la alcoba. Una lágrima silenciosa rodó por su mejilla.

​Había obtenido todo lo que le había pedido a la magia: la atención, el deseo, la pasión eufórica del rey. Pero el precio era aterrador. Una grieta de angustia y duda moral comenzó a abrirse en el centro de su alma: ¿era aquello un amor verdadero o simplemente había convertido al hombre que amaba en un monstruo obsesivo, envenenado por un hechizo sangriento que ella misma había tejido?

La bruma de la mañana se arrastraba entre los contrafuertes de piedra de Aethelgard, tiñendo el amanecer de un gris plomizo y helado. Desde el gran ventanal abovedado de la torre este, la reina Jasmín contemplaba el horizonte. Más allá de los fosos de agua helada y las tres murallas concéntricas que protegían la fortaleza, las colinas de los valles del sur se extendían como una alfombra verde e infinita, salpicada por densos bosques de picos plateados.

Llevaba tres semanas encerrada en lo que se sentía cada vez más como una prisión de cristal y oro. Si caminaba hacia la gran biblioteca, el capitán Jeison la escoltaba a tres pasos de distancia con la mano apoyada en el pomo de su espada; si descendía a las galerías de tapices del ala oeste, cuatro guardias de armadura pesada la precedían con la visera calada. Dante no la dejaba sola ni un instante cuando estaba en el castillo, y cuando las obligaciones del reino lo forzaban a atender al consejo, dejaba una guardia tan asfixiante sobre ella que ni el viento parecía poder cruzar los ventanales sin el permiso explícito del rey.

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daniela mercado ortiz
Le van a dar como cajón que no cierra,🤭 Duro y contra el muro, hay tienes tu tomate para hacer salsa🤭🤣
daniela mercado ortiz
🤭Hay que pillo👏😂
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