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Cancelé la boda y mi ex acabó en la ruina

Cancelé la boda y mi ex acabó en la ruina

Status: Terminada
Genre:Mujer poderosa / Venganza / Juego de roles / Completas
Popularitas:152.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Irin_Kokh

El día de su boda, Alegra Valdés descubre que Sebastián Girón, el hombre por quien renunció a su apellido y a su fortuna, lleva meses engañándola.
Pero Alegra no piensa llorar frente al altar.
Delante de todos los invitados, revela la traición, cancela la boda y recupera la identidad que había ocultado: no es una mujer sin recursos, sino la verdadera heredera de una de las familias más poderosas de Santa Aurelia y una brillante investigadora farmacéutica.
Mientras Sebastián pierde su prestigio, su empresa y todo aquello que creyó tener asegurado, Alegra vuelve a empezar. Entonces aparece Damián Montero, su frío e insoportable director, con una propuesta inesperada: un matrimonio por conveniencia.
Lo que ella no sabe es que Damián lleva diez años protegiéndola en silencio.
Entre secretos familiares, conspiraciones científicas, enemigos dispuestos a destruirlos y un contrato que empieza a parecerse demasiado al amor, Alegra tendrá que decidir si está preparada para confiar de nuevo… esta vez en el hombre que nunca dejó de elegirla.

NovelToon tiene autorización de Irin_Kokh para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 12

Cap 12: Estrategia silenciosa

El martes contraté un investigador privado.

No fue una decisión impulsiva, llevaba tres días pensando en los billetes de avión, en la cara de mamá cuando dije «Celina Déniz», en el silencio de Rodrigo. Tres días armando el rompecabezas con las piezas que tenía y descubriendo que me faltaba la mitad.

Necesitaba datos. Y los datos no se consiguen con preguntas que nadie quiere responder.

El investigador se llamaba Bravo, o así se presentó, sin nombre de pila, como si fuera un nombre de código. Era un hombre bajo, de barba recortada y ojos que parecían registrar todo sin detenerse en nada. Me lo recomendó un conocido de Nicolás, de esos contactos que mi hermano acumula en su red interminable de «gente que conoce gente».

—Necesito que siga a mi padre esta semana. Especialmente el miércoles, cuando viaja a Puerto Belmonte. Fotos, horarios, contactos. Todo.

Bravo no pestañeó.

—¿Algo en particular que deba buscar?

—Una mujer. Celina Déniz. Y cualquier persona que viva con ella.

—Entendido. ¿Discreción absoluta?

—Si mi padre se entera, considere el contrato terminado.

—No se va a enterar. —Se levantó—. Primer informe en setenta y dos horas.

En el instituto, me concentré en el trabajo como si mi vida dependiera de ello. Y en cierta forma, así era, el trabajo era lo único que no me estaba mintiendo.

Montero y yo entramos en la fase de formulación final del inhibidor. Los ensayos preclínicos estaban arrojando resultados prometedores: el compuesto con el ajuste de pH a 6,8 mostraba una selectividad del 94 por ciento y una toxicidad hepática reducida en un 73 por ciento respecto a la formulación anterior. Números que cualquier laboratorio farmacéutico del país mataría por tener.

—Si los ensayos clínicos confirman estos datos —dijo Montero durante una reunión de equipo el miércoles—, estamos ante el primer inhibidor selectivo de COX-2 con perfil de seguridad apto para uso crónico en pacientes geriátricos.

Julia levantó la mano.

—Director, ¿cuándo presentamos los resultados al comité de ética para la fase clínica?

—Cuando Valdés termine de verificar la estabilidad a largo plazo. —Me miró—. ¿Cuánto necesitas?

—Dos semanas para los datos de estabilidad acelerada. Cuatro si quieres los de tiempo real.

—Quiero los dos. Empezamos los acelerados mañana.

—Ya los empecé ayer.

Montero me miró con esa expresión suya, la que estaba a medio camino entre la irritación de que alguien se le adelantara y la satisfacción de que ese alguien fuera yo.

—Bien.

Tres letras. Pero viniendo de Damián Montero, eran un discurso de graduación.

El jueves por la noche fui a ver a Rodrigo.

Esta vez no le pregunté quién era Celina Déniz. Ya lo sabía, o al menos, ya tenía la hipótesis. Lo que necesitaba de mi hermano era otra cosa.

—Rod, quiero que me digas la verdad sobre una cosa. ¿Desde cuándo sabes que papá tiene otra familia?

Rodrigo estaba sentado en su estudio con un vaso de whisky que no había tocado. Cuando dije «otra familia», el vaso se movió un milímetro sobre la mesa, el temblor involuntario de un dedo.

—Cinco años —dijo finalmente—. Lo descubrí por accidente. Una transferencia bancaria que no debería haber visto. Todos los meses, la misma cantidad, a una cuenta en Puerto Belmonte. La rastreé. Llegué a Celina Déniz. Y a la niña.

—¿La niña?

—Tiene diecisiete años. Se llama... no importa cómo se llama. Alegra, lo que importa es que papá ha mantenido esto en secreto durante veinte años. Veinte años. Antes de que tú nacieras. Antes de que Nicolás naciera. Es probable que incluso antes de que se casara con mamá.

Me quedé callada. Veinte años. No era un desliz. No era una aventura de oficina. Era una vida entera construida en paralelo.

—¿Por qué no dijiste nada?

Rodrigo se pasó la mano por la cara.

—¿Qué iba a decir? ¿«Mamá, papá tiene otra mujer y otra hija»? ¿Sabes lo que eso le haría? Elegí protegerla.

—Protegerla o proteger a papá.

—Proteger a esta familia, Alegra. —Su voz se endureció—. Pero si tú quieres investigar, no te voy a detener. Solo te pido una cosa: cuando tengas todo, ven a hablar conmigo antes de actuar. No quiero que mamá se entere por un impulso.

—No soy impulsiva, Rod.

—Lo sé. Por eso te lo pido a ti y no a Nicolás.

A pesar de todo, sonreí. Rodrigo tenía razón, si Nico se enteraba de esto, la mitad de Santa Aurelia se enteraría en las siguientes veinticuatro horas.

—Hecho.

Me levanté para irme. En la puerta, me detuve.

—Rod. ¿Mamá sabe?

Silencio largo. El más largo que mi hermano me había regalado.

—Creo que sí. Creo que siempre supo.

El viernes por la noche, Bravo me envió el primer informe.

Las fotos eran claras, profesionales, tomadas con teleobjetivo desde una distancia prudente. Ricardo Valdés bajando de un auto en una calle residencial de Puerto Belmonte. Ricardo Valdés caminando hacia una casa de dos pisos con jardín delantero. Ricardo Valdés en la puerta, donde una mujer lo recibía con un abrazo, Celina Déniz, pelo oscuro recogido, vestido sencillo, sonrisa de alguien que lleva veinte años esperando al mismo hombre.

Y la última foto: una chica adolescente con uniforme escolar saliendo de la casa, corriendo por el jardín, lanzándose a los brazos de Ricardo Valdés.

La chica era delgada, con el pelo largo y los ojos grandes. Tenía la nariz recta de mamá, no, la nariz recta de los Valdés, y un hoyuelo en la mejilla izquierda que era una copia exacta del de Nicolás.

Mi padre la abrazaba con esa sonrisa que yo conocía tan bien. La sonrisa que nos daba a nosotros cuando éramos niños. La sonrisa de un hombre que quiere a sus hijos.

A todos sus hijos.

Cerré las fotos. Cerré la laptop. Me quedé sentada en la oscuridad de mi departamento, escuchando el ruido de la ciudad a través de las ventanas.

Tenía una hermana. Una media hermana de diecisiete años que vivía a cuatrocientos kilómetros de distancia, que iba a la escuela con uniforme, que corría por el jardín para abrazar a un padre que aparecía de vez en cuando y después desaparecía.

Una niña que probablemente no sabía que existíamos.

Igual que nosotros no sabíamos que existía ella.

Bravo incluyó una nota al final del informe: «La menor está registrada como hija de Celina Déniz. El padre en el acta de nacimiento es Ricardo Valdés».

No era una aventura. Era una confesión grabada en un documento legal.

Me serví un americano. Lo tomé de pie, mirando por la ventana, con la laptop abierta sobre la mesa y las fotos de mi padre abrazando a otra familia brillando en la pantalla.

Tres meses atrás, descubrí que mi novio me engañaba. Me destrocé por dentro y después me reconstruí pieza por pieza, como un compuesto químico que se descompone y se vuelve a sintetizar en una forma más resistente.

Ahora descubría que mi padre llevaba veinte años haciendo lo mismo. No con un novio de tres años, sino con la mujer que le dio cuatro hijos, que dirigió su hogar durante dos décadas, que renunció a su carrera para convertirse en la señora de Valdés.

Con mamá.

La diferencia entre Sebastián y Ricardo Valdés era simple: Sebastián era un mentiroso torpe que dejó su teléfono en el lugar equivocado. Mi padre era un mentiroso profesional que construyó una doble vida entera durante veinte años sin que nadie, o casi nadie, lo supiera.

Cerré la laptop. No iba a tomar decisiones esta noche. Las decisiones que se toman a medianoche, con café frío y el corazón caliente, suelen ser las peores.

Mañana hablaría con Rodrigo. Después, con tiempo y con datos, decidiríamos qué hacer.

Pero una cosa ya estaba clara: esta vez, mamá no iba a pelear sola.

Continuará...

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María Guadalupe Cabello Serrano
me gustó , aunque fueron muchos cambios Damian era tambien científico y luego abogado temas como eso necesitas mucha coherencia pero atrapa
Rosanna Valdez Gutierrez
Hacer como que no leí esa parte, porque se supone que la mamá fue quien le regaló la pulsera
Rosanna Valdez Gutierrez
Autora recuerda que al inicio decían que tenían una relación antes de casarse y que el mismo año en que se casó retomó su relación manteniendo la mentira por 30 años
Rosanna Valdez Gutierrez
La historia está super interesante, pero querida autora, sería recomendable que revise las fechas y los años de los personajes, ya que Rubí tiene 3 edades diferentes y eso afecta la cronología de como sucedieron los hechos, no es a modo de crítica destructiva, es para que la historia tenga la milla extra de la excelencia.
Alba Dany Marroquin
por que pregunto la hipnotista por Rubi si esa chica es hermana de.ella no de el?
Alba Dany Marroquin
Rubi ? la de 18 años enfermera hija de su padre con la amante? ME CONFUNDES
Alba Dany Marroquin
como pasó Rubí de 18 años y enfermera a una niña.de.8 años???
Alicia Rodríguez
escritora que pena seguir insistiendo en las edades de los hijos de Nieves ya que dice que hace veinte años que se casó entonces Roberto que es el hijo mayor tendría unos 19años
Marilu Garcia
estimada aurora posiblemente este escribiendo 2 novelas a la vez de ahí la confusión en las edades 😑😑😑
Sylvia Iusin Borensztejn
Escribiste muy bien y tenes que ser más coherente con los personajes, si es epidemioooho no es abogado
si la hermana tiene 23 años no tiene 8.
Capaz que alguien lo puede leer antes de que lo publiques para ver estas contradicciones.
Gracias pir escribir
PD Si alguien muere en una epidemia el cadáver se trata como contaminado, no se expone a personas a ese cadáver.
Alicia Rodríguez
la historia esta muy interesante pero lo que no entiendo son las edades de cada uno de los hijos ya que tienen veinte años de casados y no mas aleria tiene más de veinte y la niña de la otra mujer nació dos años después del matrimonio entonces cuántos años tienen los hijos del matrimonio si son mayores que Alegra
Sylvia Iusin Borensztejn
rdzdz9dd7d7
Nancy Castro Castillo
demasiados vacíos, cambio en los personajes, en las edades, en los parentescos, en las profesiones
María de jesus Zepeda: así es bonita historia pero demasiadas notas cambiadas que al momento de leer cambian los datos , pero bonita historia..
total 1 replies
Nancy Castro Castillo
a qué horas Hugo llegó a los 63, y ahora los hijos del general resultaron nietos, pues con ese montón de años que le puso, 85
Nancy Castro Castillo
No Dios que locura, ahora Rodrigo resultó ser sobrino de la mamá, antes era hijo de Nieves.
Nancy Castro Castillo
ahora dizque Ignacio y Gabriel son hijos de Paloma, Ignacio era la mano derecha de Damián y Gabriel hermano de Alegra, que locura con la escritora, será que la cápsula le borro a ella los recuerdos 🤭🤭🤭
Nancy Castro Castillo
cuáles tres hijos de Paloma, acaso no era solo Damián?
Alicia Rodríguez
quien será j que tendrá que ver con la familia de Alegra?
Nancy Castro Castillo
ahora dizque la herida de Damián es en la mano porque golpeó una mesa, y antes era en la espalda porque alguien lo hirió
Adriana Elvi Hadeler
Es inconsistente primero dormían en habitaciones separadas después ya habían compartido la cama 🥴😵‍💫
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