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La Esposa Fea del Alfa Maldito

La Esposa Fea del Alfa Maldito

Status: Terminada
Genre:Hombre lobo / Completas
Popularitas:261.1k
Nilai: 4.9
nombre de autor: elmira brazil

Milena Cruz siempre fue la mujer que los Ríos escondían: la prima pobre, la de la cara marcada, la esposa fea que nadie elegiría. Pero cuando Valeria Ríos se niega a casarse con Dante Navarro, el heredero maldito de la Manada Luna de Hierro, Milena es enviada en su lugar para salvar a su abuela.
Todos creen que Dante está condenado. Sus novias anteriores murieron antes del amanecer, su lobo fue sellado con plata y acónito lunar, y el Consejo solo necesita otra víctima para cerrar el ataúd del Alfa.
Pero Milena no muere.
Su aroma despierta al lobo dormido de Dante. Su sangre de sanadora calma el veneno que nadie pudo tocar. Y el Alfa que debía destruirla empieza a protegerla frente a toda la manada, aunque hacerlo lo acerque a la muerte.
Milena llegó como una sustituta despreciada. Una esposa fea comprada con amenazas. Pero bajo sus cicatrices se esconde una heredera Cruz-Varela, una loba sanadora capaz de romper juramentos de sangre y desnudar las mentiras que enterraron a otras novias antes que ella.
Entre falsas Lunas, pactos de sangre, desafíos de Alfa y un vínculo de mate que arde cada vez que intentan separarlos, Milena tendrá que decidir si huye del Alfa maldito o si acepta el lugar que siempre le perteneció.
Porque la mujer que todos llamaron fea no nació para ser sacrificada.
Nació para convertirse en Luna.

NovelToon tiene autorización de elmira brazil para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 8

Capítulo 8: Ley de manada

Dante no volvió a llamarla mi luna.

Milena tampoco preguntó.

Durante dos días, Casa Lirio la mantuvo en el ala este con guardias en la puerta, comida caliente en la mesa y el juramento ardiéndole bajo la piel cada vez que Dante se levantaba antes de tiempo.

No lo veía.

Lo sentía.

A veces era un tirón en la muñeca. A veces una presión en el pecho. A veces un golpe seco de dolor que la obligaba a agarrarse del borde de la cama.

El tercer amanecer, Jacobo abrió la puerta.

—El Consejo quiere verla.

Milena dejó el vaso sobre la mesa.

—El Consejo quiere muchas cosas.

—Hoy quiere explicarle por qué sigue viva.

—Qué tierno.

Jacobo no sonrió.

—También quiere decidir cuánto tiempo más.

Milena se puso de pie.

La condujo al salón circular. Esta vez no había bandeja de obsidiana. No había cuchillo. Solo Isadora en el asiento central y Dante de pie a su izquierda, vestido de negro, pálido, con una venda oscura cubriéndole las muñecas.

Lorena Vega estaba allí.

Milena olió su perfume antes de verla.

Flores blancas. Ceniza.

Dante levantó la mirada cuando Milena entró. El juramento se calentó bajo la piel de ella.

Lorena lo notó.

Claro que lo notó.

—Se ve descansada, señorita Cruz —dijo.

—Usted se ve decepcionada.

Un murmullo corto cruzó el salón.

Isadora golpeó el suelo con el bastón.

—Basta. No estamos aquí para entretenernos.

Milena se detuvo en el centro de la luna de hierro marcada en el piso.

—Entonces dígame por qué estoy aquí.

Isadora la observó sin prisa.

—Porque llegó a este territorio con nombre falso, tocó la sangre del Alpha y sobrevivió a un juramento que debió partirle los nervios.

—Eso ya lo sabía.

—No sabe lo que significa.

Dante no se movió.

Lorena sí. Dio un paso lento alrededor de Milena, midiendo sus cicatrices con los ojos.

—En una manada, una boda humana no convierte a nadie en Luna —dijo Lorena—. No basta un vestido. No basta una firma. Ni siquiera basta dormir en la casa del Alpha.

Milena no le regaló una reacción.

—Entonces Valeria tampoco tenía nada garantizado.

La sonrisa de Lorena se tensó.

Isadora respondió:

—Correcto. Una esposa puede existir ante la ley humana. Una Luna existe ante la manada.

—¿Y cómo se decide eso?

—Aceptación pública, juramento, capacidad de proteger a los débiles y, si la Diosa lo permite, vínculo de mate.

La palabra cayó pesada.

Mate.

Milena sintió el pecho apretarse.

Dante no la miró.

Eso le dijo más que cualquier explicación.

—¿Qué es un mate? —preguntó, aunque Abuela Clara le había contado fragmentos.

Isadora no suavizó nada.

—El compañero destinado por la Luna. No se elige con conveniencia. Se reconoce por el olor, por el cuerpo, por el lobo. Si el vínculo es real, separarlos duele. Tocarse lo fortalece. Rechazarlo puede destruir a los dos si uno no acepta.

Milena tragó.

Lorena ladeó la cabeza.

—Pero no todas las reacciones son destino. A veces una sangre rara despierta un Alpha enfermo. A veces una falsa novia confunde fiebre con poder.

El juramento ardió.

Dante habló:

—Lorena.

Una palabra.

Ella cerró la boca.

Milena miró a Dante.

—¿Y marcar?

El salón se tensó.

Isadora sostuvo su mirada.

—Marcaje es una mordida en el cuello, donde el hombro se une con la garganta. Mezcla olor, sangre y lobo. Después de eso, la manada reconoce a la pareja como reclamada.

—¿Obligatorio?

—Voluntario —dijo Dante.

Milena giró hacia él.

—¿Siempre?

—Siempre.

Isadora golpeó la piedra con la punta del bastón.

—Escuche bien esta parte, Cruz. Una Luna marcada no es adorno de cama ni premio de guerra. Tiene derecho a asiento, a voz en castigos de manada y a protección sobre cachorros, Omegas y sanadores.

Lorena apretó la boca.

Milena lo vio.

—Eso molesta a varias personas.

—Molesta a quienes prefieren una Luna obediente —dijo Isadora.

—¿Y usted qué prefiere?

La anciana no sonrió.

—Una Luna que no venda a la manada por miedo.

Dante bajó la mirada a Milena.

Ella sostuvo el gesto.

—Yo ni siquiera acepté ser novia.

—Por eso seguimos hablando de ley —dijo Isadora—. No de ceremonia.

Lorena soltó una risa suave.

—Qué noble suena cuando lo dice un Alpha.

Dante la miró.

—Una marca forzada es delito de manada.

—Y aun así pasa —dijo Milena.

Isadora no negó.

Eso le gustó poco. Pero le gustó más que una mentira.

—Si nadie puede obligarme a ser marcada —dijo Milena—, ¿por qué no puedo irme?

Isadora señaló su muñeca.

—Porque está bajo juramento de sangre por fraude de entrada.

—¿Y si camino hasta la frontera?

—La marca se abre. Primero fiebre. Luego sangrado por nariz y ojos. Si cruza sin permiso del Alpha que recibió el juramento, el acónito de la barrera le entra por la sangre.

Milena sintió que la muñeca le latía.

—Eso no es justicia. Es una correa.

—Correcto —dijo Isadora—. La manada llama justicia a muchas correas.

Dante miró a la anciana.

—Isadora.

—Que aprenda las reglas completas, Alpha. Si quiere sobrevivir aquí, que sepa qué la puede matar.

—Fraude que Patricia Ríos organizó.

—Se probará.

—Mientras tanto, yo pago.

—Mientras tanto, el Alpha la cubre.

Milena miró a Dante.

—¿Y eso qué significa?

Dante contestó sin adornos:

—Que si huye, respondo yo. Si ataca, respondo yo. Si el Consejo exige castigo, tendrán que pasar por mí.

Lorena apretó los labios.

Milena sintió un calor peligroso en el pecho.

No gratitud.

No todavía.

—No pedí un dueño —dijo.

—No le ofrecí uno.

—Me tiene encerrada.

—La frontera mataría a cualquier persona bajo juramento que intente cruzarla sin permiso.

—Entonces enséñeme la ley que puede matarme.

Dante la miró por primera vez sin fiebre.

Isadora alzó una ceja.

—¿Quiere aprender?

—Quiero saber dónde están los dientes.

Un silencio corto.

Luego Isadora asintió.

—Jacobo le dará el código básico de manada. Si sobrevive a esta casa, no será por ignorancia.

Lorena dio un paso hacia Dante.

—Alpha, darle acceso a nuestras reglas a una Cruz...

El gruñido de Dante subió antes que su voz.

Fue bajo y le erizó la piel a todos.

—Milena Cruz está bajo mi juramento.

Lorena bajó la mirada.

Milena no.

Quería entender esa fuerza. Quería entender por qué parte de ella quería acercarse cuando él gruñía por ella.

La puerta del salón se abrió.

Un guardia entró con el rostro rígido.

—Alpha.

Dante no apartó la mirada de Milena.

—Habla.

—Valeria Ríos está en la frontera con Patricia. Exige entrada.

Lorena sonrió.

Milena sintió hielo en la espalda.

El guardia tragó.

—Dice que viene a ocupar su lugar. Y trae olor de cachorro.

Dante se quedó quieto.

La mirada de todo el Consejo cayó sobre Milena.

1
Marleys Sofia Cervantes
Rodrigo no se cansa de joder
Belkis Calanche
Felicidades Autora, una historia muy buena, solo una sugerencia no incluya palabras en inglés sin su respectivo significado o traduccion, eso confunde y ralentiza la historia y la hace pesada.
Belkis Calanche
Yo pienso de que debieron matarlo, ya que vivo es una amenaza latente y sin control /Smile//Smile//Smile/
Laura Elena Hernández Luna
Valeria es humana como ella e impone? y ella si opina ? y todos la respetan?
~√{©£¢%}✓¶🌟💖
Bien Milena, empieza a darte tu lugar ya no estás en su territorio donde te manejan a su antojo....
~√{©£¢%}✓¶🌟💖
interesante
Ingrid Perez
Hermosa historia muchas gracias bendiciones 😘🤗
Sofia Carruso
Muchos rangos
Sofia Carruso
A pelear 👏👏👏👏
Maria
Dios mío cuánta intriga y cuando va a empezar a salirle las cosas bien cansa tanta maldad 😔
Cecilia Rodriguez
muy bonita historia, gracias escritora 🌷🌷🌷
Amós Amós
Excelente muy buena historia gracias x compartir tus novelas linda Escritora muchas felicidades y deseo de corazón que sigas teniendo éxito x delante Dios te bendiga 🙏☺️🌻
Marleys Sofia Cervantes
🤭🤭🤭🤭🤭
luna07
Esta enredada la historia, hay cosas q no tienen sentido
Alp
Excelente
Alp
Bueno
Refugio Vizcarra
si no te gusta no lo leas, busca otro que si te guste.🤣
Refugio Vizcarra
si no te gusta no lo leas, busca otro que si te guste.
ysabel cecilia contreras
Siento que la historia va lenta no hay acción me molesta que Damián esté jodido
ysabel cecilia contreras
Milena necesita a Dante y se hace la difícil
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