Ella tiene una vida difícil. Hasta que reencarna en un nuevo mundo, ahora solo busca ayudar a otros, para agradecer por esa oportunidad de vivir.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Oscuridad 2
La oscuridad parecía no tener principio ni final.
Ella no sabía cuánto tiempo había permanecido allí.
No sentía su cuerpo.
No sentía frío.
No sentía dolor.
Tampoco podía escuchar nada.
Solo existía aquella oscuridad interminable.
[¿Estoy muerta?]
La pregunta apareció en su mente.
Pero no hubo respuesta.
[¿Así se siente morir?]
Intentó recordar lo último que había ocurrido.
La tormenta.
Los niños.
El pequeño entre sus brazos.
El bombero recibiéndolo.
Después... nada.
[Al menos ese niño está bien.]
Aquello fue lo último que consiguió pensar antes de que algo cambiara.
Una pequeña luz apareció frente a ella.
Al principio era apenas un punto.
Después se hizo más grande.
Y entonces aparecieron imágenes.
Una habitación enorme.
Cortinas blancas moviéndose suavemente con el viento.
Muebles elegantes.
Un enorme espejo.
Y frente a él... una joven.
Ella abrió los ojos sorprendida.
[¿Quién es?]
La joven tenía un cabello rojo precioso.
No era simplemente rojizo.
Era de un rojo intenso y brillante, con mechones que parecían encenderse cuando la luz del sol los tocaba.
Su piel era clara.
Sus ojos tenían una tonalidad delicada.
Y su rostro era tan hermoso que parecía sacado de una pintura.
La joven llevaba un vestido elegante.
Se observaba en el espejo mientras una doncella arreglaba su cabello.
—¿Está lista, señorita?
La joven asintió.
—Sí.
La voz era suave.
Educada.
Tranquila.
Pero había algo extraño en ella.
No parecía emocionada.
Ni feliz.
Simplemente... aceptaba.
Entonces otra imagen apareció.
La misma joven caminando por un enorme jardín.
Un hombre y una mujer caminaban junto a ella.
Eran elegantes y tenían una presencia imponente.
—Debes comportarte correctamente esta noche
dijo la mujer.
—Lo sé, madre.
—Habrá varias familias importantes.
—Lo sé.
—Y seguramente recibirás invitaciones para bailar.
La joven sonrió ligeramente.
—Haré lo que corresponde.
La imagen cambió.
Ahora la joven estaba en un enorme salón.
Había música.
Personas conversando.
Damas con vestidos preciosos.
Caballeros elegantemente vestidos.
La joven sonreía.
Conversaba.
Saludaba.
Bailaba.
Pero por dentro... no parecía estar allí.
[Qué extraño...]
Ella observaba todas aquellas escenas sin comprender.
Entonces comenzaron a aparecer más recuerdos.
La joven sentada junto a una ventana leyendo un libro.
Otra imagen.
La joven caminando por una biblioteca.
Otra.
La joven tomando el té con otras damas.
Otra.
La joven asistiendo a una reunión social.
Otra.
Y otra.
Y otra.
Su vida parecía estar compuesta por reuniones, vestidos, libros, visitas y conversaciones.
Entonces escuchó una voz.
—Lucille.
La joven levantó la mirada.
—¿Sí, madre?
Y en ese instante la protagonista comprendió su nombre.
Lucille Harrington.
La segunda hija de los condes Harrington.
Una joven perteneciente a una de las familias nobles más importantes.
[Así que ella es Lucille...]
Las imágenes continuaron.
Lucille era querida por su familia.
Tenía padres que se preocupaban por ella.
Un hermano mayor.
Personas que la respetaban.
No había grandes tragedias.
No había pobreza.
No había violencia.
No había nada particularmente terrible en su vida.
Y, sin embargo... había un vacío.
Lucille no tenía sueños.
No tenía grandes ambiciones.
No deseaba convertirse en alguien importante.
No quería cambiar el mundo.
No soñaba con aventuras.
Simplemente quería hacer lo que se esperaba de ella.
Casarse cuando llegara el momento.
Tener hijos.
Ser una buena esposa.
Ser una buena madre.
Cumplir con sus responsabilidades.
Y envejecer tranquilamente.
Eso era todo.
[¿Eso era realmente lo que quería?]
Ella observó una nueva escena.
Lucille estaba sentada en una biblioteca.
Tenía un libro abierto entre las manos.
Su rostro estaba tranquilo.
Por primera vez parecía verdaderamente feliz.
Pero incluso aquella felicidad era silenciosa.
No soñaba con escribir.
No soñaba con viajar.
No soñaba con conocer otros lugares.
Simplemente disfrutaba leer.
[Le gusta mucho leer...]
Ella comenzó a sentir una extraña conexión con ella.
Quizás porque ambas habían conocido la soledad.
Aunque de maneras completamente diferentes.
Ella había sido una mujer que sufrió porque los demás constantemente le recordaban que no encajaba.
Lucille, en cambio, parecía haber vivido toda su vida intentando encajar perfectamente.
Una había sufrido por ser diferente.
La otra había aprendido a no serlo.
Las imágenes continuaron.
Lucille frente al espejo.
Lucille caminando por los jardines.
Lucille leyendo.
Lucille asistiendo a reuniones.
Lucille sonriendo.
Lucille obedeciendo.
Lucille aceptando.
Hasta que apareció una última imagen.
Lucille estaba sola en su habitación.
Miraba por la ventana.
Afuera podía verse el enorme jardín de la familia Harrington.
Ella permaneció allí durante varios minutos.
Entonces susurró..
—Supongo que así debe ser.
Ella sintió un extraño nudo en el pecho.
[¿Así debe ser?]
Lucille bajó la mirada.
No parecía triste.
Pero tampoco parecía feliz.
Era simplemente... resignación.
Entonces las imágenes comenzaron a desaparecer.
Ella intentó alcanzarlas.
[¡Espera!]
Pero ya era demasiado tarde.
La imagen de Lucille se desvaneció.
La oscuridad volvió a rodearla.
Y entonces una pregunta apareció en su mente.
[¿Por qué estoy viendo su vida?]
No obtuvo respuesta.
Hasta que, de pronto... sintió algo.
Un latido.
Abrió los ojos dentro de aquella oscuridad.
Otro latido.
Su corazón comenzó a acelerarse.
[¿Qué...?]
Entonces sintió algo que no había sentido desde el accidente.
Su cuerpo.
El aire entrando en sus pulmones.
El peso de sus brazos.
El latido de un corazón.
Y, antes de poder comprender lo que ocurría... escuchó una voz.
—¡Lady Lucille!
La oscuridad comenzó a romperse.
—¡Mi lady! ¡Abra los ojos!
Ella intentó respirar.
Y entonces pensó, completamente confundida..
[¿Por qué me está llamando Lucille?]
CON SU TÍPICO CABELLO BLANCO
🤭🤭
Aburres y dan ganas de darte una sacudida para que dwspiertes😂