Ella huye de un pasado mágico y de un alma gemela que se convirtió en monstruo. Él es un humano de hierro, capitán de inteligencia, que solo vive para su trabajo. Ella caza abusadores por las noches; él los persigue por el día. Un caso los une, la necesidad de justicia los mantiene juntos, y un amor inesperado los acecha en medio de la investigación más peligrosa de sus vidas. En esta cacería, nadie es lo que parece y el amor es el único misterio que no saben cómo resolver.
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Capitulo 9: Fragmento de la destrucción
Una semana completa ha transcurrido desde la fatídica redada en el orfanato "Luz del Mañana". Siete días de rostros demacrados, tazas de café amargo y ojeras profundas en la central de inteligencia. A pesar de que el equipo del capitán Alarik no ha bajado la guardia ni un solo segundo, manteniendo una infiltración constante en las calles y exprimiendo cada recurso disponible, la investigación principal ha encallado en un bajío frustrante. Se encuentran en un punto muerto; un limbo burocrático y criminal donde cada paso hacia adelante parece empujarlos dos pasos hacia atrás. Los sospechosos de bajo nivel capturados en el orfanato se niegan niehan a hablar, aterrorizados por un poder superior que la policía aún no logra comprender.
Pero ese estancamiento es la realidad diurna. Bajo la luz del sol, Veridiana mantiene su fachada de metrópolis ordenada. El verdadero peligro, sin embargo, aguarda a que el ojo de la justicia parpadeara.
Es en la madrugada, específicamente a partir de las 3:00 a. m., cuando la sargento Zoe deja atrás su placa y se convierte en un espectro que recorre las venas abiertas de la zona oeste de la ciudad. A esa hora, el sector muestra su rostro más predecible y decadente: borrachos tambaleándose entre callejones, luces de neón parpadeantes y mujeres ofreciendo servicios sexuales en esquinas gastadas por la miseria. Para cualquiera, es una noche estándar en el submundo criminal.
Todo cambió cuando Zoe se adentró en uno de los cuadrantes más pobres y olvidados de la zona oeste.
De pronto, el ambiente sufrió una metamorfosis violenta. El aura del lugar se enfrió de golpe, no como una brisa de invierno, sino como el frío ártico de una tumba abierta. Los vellos de sus brazos se erizaron de inmediato y el aire se volvió espeso, tétrico, casi imposible de respirar. Para los humanos ordinarios, aquello habría pasado como un repentino ataque de paranoia o un simple escalofrío; pero Zoe, portadora de la sangre de los magos, sintió la presión magnética con una fuerza devastadora. Algo infinitamente más oscuro, una maldad antigua que excede la depravación humana ordinaria, esta rondando activamente está parte de la ciudad.
Zoe no retrocedió. Dejándose guiar por las horribles vibraciones que aprisionan el aire, avanzó con cautela. A medida que corta la niebla de la madrugada, las sensaciones se hacen más intensas, asquerosas y densas, como si caminara a través de un pantano de brea. Finalmente, sus pasos la detuvieron frente a un edificio de estructura industrial, aparentemente abandonado y devorado por el óxido.
Sin embargo, los detalles discordantes que el capitán Alarik siempre le ordena buscar saltaron a la vista de inmediato.
Estacionados en las sombras del callejón lateral, se encuentran varios coches de altísimo lujo, con blindaje antibalas de grado militar y vidrios polarizados. Custodiando la entrada principal, un grupo de seguridad privada, fuertemente armado con rifles de asalto tácticos y rostros inexpresivos, vigila el perímetro. Aquella opulencia y despliegue de fuerza no encajan en absoluto con la miseria del sector. La conclusión de la sargento fue instantánea: el edificio abandonado no es más que una elaborada fachada para ocultar algo profundamente siniestro.
Para evadir a los guardias, Zoe recurrió a su herencia prohibida en el mundo humano. Cerró los ojos por un breve segundo, concentrando la energía en su núcleo, y activó una de las habilidades más celosamente guardadas de la familia real de los magos: la invisibilidad absoluta. Su cuerpo físico, su ropa y su rastro térmico se disolvieron en la nada, permitiéndole deslizarse entre los guardias justo cuando uno de ellos abrió la pesada puerta de hierro para dar paso a un recién llegado.
Al cruzar el umbral, el impacto fue físico. El estómago de Zoe se revolvió de inmediato de forma violenta. Tuvo que presionar una mano invisible contra su boca para contener las arcadas ante la dantesca escena que se desplegot ante sus ojos.
El interior del edificio ha sido transformado en un anfiteatro clandestino de la depravación. En el centro, sobre una tarima iluminada por luces teatrales, un presentador vestido con un traje de diseñador pero con una expresión que transmite un asco visceral, habla con un micrófono, deleitándose en su propia inmundicia.
__Damas y caballeros, estuvimos unos días fuera debido a pequeñas e imprevistas interrupciones en nuestros proveedores anteriores... ¡Pero ya estamos de vuelta! Y, por supuesto, venimos con los mejores productos, tal como a ustedes les gusta__.
La indignación y la furia encendieron la sangre de Zoe. Las "pequeñas interrupciones" son una burla directa a la redada que ella y Alarik habían liderado en el orfanato. No han destruido la red; solo la han obligado a mudar de piel.
Sobre el escenario, docenas de niños y adolescentes, desnutridos y con los ojos inyectados en terror pánico, permanecen de pie, encadenados de pies y manos con esposas y grilletes de hierro. Son exhibidos burdamente como mercancía de catálogo. Abajo, en las mesas dispuestas como un club nocturno de alta sociedad, el público aplaude. Seres que Zoe no puede considerar humanos, sino desechos biológicos que jamás debieron existir, saborean la escena mientras mujeres desnudas les sirven bebidas costosas. Discuten los precios, planeando comprar a los que llaman "juguetes" para sus perversiones más oscuras. Para esa élite corrupta, el dolor ajeno es la máxima emoción.
Zoe aferró los puños con tanta fuerza que sus uñas se clavaron en sus palmas. Quiere desatar su magia, invocar una tormenta de espadas de energía y masacrar a cada monstruo en la sala. Sin embargo, su entrenamiento policial y su instinto místico la obligaron a congelarse.
El ambiente no solo es hostil; la energía allí dentro es más densa, tóxica y oscura que cualquier cosa a la que se hubiera enfrentado antes. Al dirigir su mirada hacia la zona VIP del recinto, descubrió el origen de esa presión asfixiante.
Sentado en un imponente sillón de cuero, un hombre robusto y de facciones duras disfruta del espectáculo mientras una joven desnuda es obligada a realizarle una felación. Zoe lo reconoció al instante. Su rostro aparece siempre en los canales de noticias, en los retratos oficiales de la jefatura y en los carteles de propaganda del gobierno.
Es el Gobernador de la ciudad Veridiana.
Una oleada de repulsión pura recorrió la espina dorsal de la sargento. El hombre que jura proteger la ciudad, el líder supremo del estado, es el pilar de una red clandestina de esclavitud y tráfico sexual infantil. El impulso de materializar un filo mágico y cercenar sus órganos reproductores para asegurar que nunca más dañe a un ser vivo casi la domina.
Pero no lo hizo. No todavía.
Al enfocar su visión mágica en el mandatario, Zoe notó algo aterrador: el Gobernador posee una densidad de oscuridad que supera los límites de la maldad humana ordinaria. Una neblina negra, cargada de una malicia divina y caótica, palpita alrededor de su corazón. En un instante, todas las piezas del rompecabezas encajaron con una claridad espantosa, trayendo a su mente las palabras de su hermano:
"Su esencia se fragmentó en cinco pedazos... Y los humanos son los candidatos ideales... buscan huéspedes llenos de envidia, rencor y un hambre insaciable de poder...".
El Gobernador de Veridiana porta uno de los Fragmentos de la Destrucción.
Zoe se tensó por completo. Sabe que es una guerrera letal, pero no es estúpida. Enfrentar a un fragmento divino de destrucción masiva, rodeada de rehenes inocentes y un ejército de guardias armados, es una misión suicida si la ejecuta en solitario. El enemigo esta vez no es pequeño; subestimarlo significaría la muerte de los niños. Recordando la promesa que le había hecho a Zarthus bajo la luna del estacionamiento central, decidió que es momento de llamarlo. Él sabrá exactamente qué hacer.
Cerrando los ojos, Zoe derribó las barreras de su mente y activó el lazo telepático de sangre, enviando un grito de auxilio psíquico que viajó a la velocidad del pensamiento a través de las dimensiones.
A miles de kilómetros de distancia, en los aposentos reales del reino de los magos, la madrugada transcurría en absoluta paz. Zarthus se encontraba profundamente dormido, enredado entre las sábanas de seda junto a su esposa y reina, Nayana.
De repente, el Rey de los magos se sobresaltó, sentándose de golpe en la cama con el corazón desbocado. La conexión mental en su cabeza había estallado con una vibración de alarma pura. Era el llamado de auxilio de su hermana.
El pánico se instaló en el pecho de Zarthus. Zoe jamás lo había llamado a través de ese enlace. No lo hizo cuando estuvo secuestrada en el pasado (ya que el maldito que la había retenido bloqueó sus habilidades mágicas con runas de supresión), y mucho menos después de ser liberada, habiéndose convertido en una mujer sumamente fuerte y letal. Que lo llamara ahora significa que esta frente al mismísimo abismo.
Zarthus se levantó de la cama en un movimiento fluido, despertando e informando de inmediato a Nayana. Con la mente analítica que caracteriza a la soberana, ambos cruzaron datos en cuestión de segundos, llegando a la única y escalofriante conclusión posible: Zoe ha localizado uno de los fragmentos de la Destrucción.
Con la velocidad del rayo, la magia de los Reyes respondió a su voluntad. En un parpadeo, sus ropajes de dormir se transformaron en sus armaduras de combate rúnicas. Utilizando un hechizo de translocación dimensional avanzada, Zarthus rasgó el tejido del espacio, abriendo un portal dorado que los transportó instantáneamente al origen de la señal.
El portal se cerró silenciosamente a espaldas de los monarcas cuando pisaron el suelo del edificio abandonado. La sorpresa desagradable que los recibió congeló sus expresiones. A diferencia de Zoe, Zarthus y Nayana no llegaron invisibles; sin embargo, la fortuna estuvo de su lado: el público y los guardias estaban tan sumergidos en su propio mundo de depravación y en la subasta de la tarima que nadie notó la sutil distorsión del aire en la esquina más oscura del recinto.
Zarthus localizó de inmediato la firma de energía de Zoe. Al confirmar mediante una mirada rápida que su hermana esta físicamente intacta, exhaló un suspiro de alivio, pero la furia divina no tardó en reemplazar su preocupación al contemplar el panorama completo. El Rey observó al Gobernador y el Fragmento de la Destrucción que late en su interior.
Reunidos en la penumbra, los tres magos de más alto rango establecieron el plan de ataque a través de murmullos imperceptibles. No pueden desatar un combate directo de inmediato; la energía residual de la Destrucción colapsaría la estructura, matando a las víctimas. Tienen que ser inteligentes.
__Zoe, Nayana__. Instruyó Zarthus con voz gélida, sus ojos brillando con un fulgor místico.
__Ustedes dos se encargarán de la fase de contención. Necesito que usen magia vinculante para encerar y neutralizar a cada uno de los culpables presentes en esta celebración. Nadie sale, nadie se mueve. Su prioridad absoluta es liberar y proteger a los niños y jóvenes__.
Nayana, la Reina de los magos y deidad de la Creación, asintió con determinación mientras sus manos comienza a trazar hilos de luz invisible en el aire.
__Al mismo tiempo__. Continuó Zarthus.
__Nayana proyectará un espejismo masivo hacia el exterior del edificio. Una alucinación de alta fidelidad para que ningún humano de la ciudad, ni la policía ni los civiles en las calles, se percate del caos o de la energía mágica que se va a desatar aquí dentro__.
Zoe asintió, sintiendo cómo el peso de la sargento de policía se desvanece para dar paso a su verdadera identidad: la letal princesa de los magos.
Con el perímetro asegurado mentalmente y las posiciones fijadas, Zarthus dio un paso al frente, fijando sus ojos en el Gobernador. La batalla esta por comenzar. Frente a la corrupción humana y divina, se alzaba el poder absoluto: el Rey de los magos, la Reina de la Creación y la Princesa de la justicia. La noche de Veridiana esta a punto de presenciar un juicio divino.
se vuelven justicieros en un mundo decadente.
que buena esta está historia y lo que falta