Camila, una joven sencilla, ve cómo su vida cambia de forma inesperada.
Por cobardía, la colocan en la cama del poderoso y arrogante Sebastián Medeiros.
Lleno de un odio mortal hacia ella, se deja convencer de casarse con ella, y convierte la vida de su esposa en un verdadero infierno.
Cuatro años de matrimonio, sin ningún cambio, y a pesar de todo su esfuerzo por ser una buena esposa, Camila pide el divorcio y desaparece.
Sebastián, que no le daba la menor importancia al matrimonio, se encuentra perdido, sin saber cómo volver a vivir sin que Camila atendiera todas sus necesidades.
Cinco años después, ella regresa, pero a diferencia de lo que él creía, Camila no vino en busca de perdón. Él se da cuenta de lo mucho que ha cambiado y decide demostrar lo arrepentido que está de no haber valorado a la mujer que ni siquiera se dio cuenta de amar.
Camila, por su parte, está decidida a dejar atrás ese triste capítulo de su vida y seguir adelante.
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Capítulo 2
Sebastian
Ayer tuvimos una cena en casa de mi madre, y una vez más Camila hizo de las suyas. Simplemente se fue a la hora de la cena, diciendo que se sentía mal, me molesté tanto, que salí enseguida y me fui a encontrar con mis amigos.
Fuimos a un lugar que solo nosotros conocemos, no quiero arriesgarme a encontrar a Soraia por ahí, esa es otra que no me suelta, me involucré en las bromas de los muchachos, bebiendo y conversando, la noche voló.
- ¡Cuéntanos Sebastian, qué hizo Camila ahora, llegaste aquí con cara de que podrías matar a uno! - dice Leone, riendo.
- ¡Lo de siempre, fuimos a cenar a casa de mis padres, ella simplemente salió diciendo que se sentía mal!
- ¿A dónde se fue? - pregunta Gustavo, riendo mucho.
- ¡Qué sé yo, debe haberse ido a casa! - ¡Respondí, ya muy irritado!
- Sebastian, ¿ni siquiera llamaste? ¿Y si le pusieron algo en la comida o bebida? - pregunta Pedro Henrique.
¿De qué estás hablando? ¿Quién haría eso? ¡Es de la casa de mis padres de la que estás hablando! - respondí queriendo estrangular a este falso amigo.
- Te haces el tonto a veces, Sebastian, ¡a tu madre y a tu hermana odian a Camila! Ni siquiera sé por qué la llevas a casa de ellas.
- ¡A mi madre simplemente no le gusta el método que Camila usó, metiéndose en mi cama después de haberme drogado! ¡Y mi padre y mi abuelo la aman, quién sabe por qué!
- ¿Será porque es una persona maravillosa? ¡Ella era una niña, diecisiete años! ¡Tú mismo dijiste que estaba desesperada, llorando, implorando que no le hicieras nada, que estaba desorientada!
- ¿Crees que iba a creer esa historia? ¡Debo ser muy tonto!
- ¿Quién más estaba en esa cena de hoy? - pregunta Leone.
- ¡Además de la familia, solo Soraia!
- ¿Lo ves? - tu madre siempre lleva a esa mujer para humillar a Camila, deberías dejarla en casa, nunca la llevas a ningún lado, solo a casa de tus padres, y te quedas ahí parado, mientras ellas masacran a la pobre!
- Camila no es ninguna pobrecita, ¡ella tramó y consiguió casarse con el mayor empresario de esta ciudad! - respondí, estoy muy irritado, salgo para relajarme, ¿y me quedo escuchando el sermón de este sin sentido?
- ¿Quieres saber, Sebastian, me caes muy bien, soy un amigo de verdad, pero no acepto la forma en que tratas a esa chica, era una niña! Tienes la capacidad de descubrir lo que sucedió aquella noche, pero nunca fuiste tras la verdad, te quedaste todos estos años haciéndola sufrir, pagando por algo que tal vez no haya hecho! Y otra cosa, hiciste un contrato de tres años, si no desarrollaban sentimientos se divorciarían y cada uno seguiría su vida, ¿por qué sigues casado con ella?
- ¡Eso no te incumbe, ve a cuidar esa tu vida vacía y sin gracia!
- ¡Paren los dos! - Gustavo que estaba callado hasta ahora habla, no van a pelear.
Después de esto cerramos ese asunto.
Recuerdos de aquella noche a cuatro atrás inundan mi cabeza.
Estaba en una cena de negocios en un gran hotel con varios empresarios, allá a las tantas horas, comencé a sentirme un poco sofocado, medio mareado, intenté salir dis
Recuerdo que salí discretamente, sin querer llamar mucho la atención, ya en el corredor del hotel, alguien se acerca, siento que es un hombre, él me conoce, pues me apoya.
- Cálmate, Sebastian, todo estará bien, vamos, voy a llevarte a descansar un poco, pronto estarás bien. - ¡No consigo recordar quién es esa voz!
Él me llevó a una habitación.
- ¡Acuéstate un poco, te hará bien!
Me quedo solo, esforzándome para respirar, tengo miedo de tener una crisis de pánico, voy al baño, me lavo la cara, entreno la respiración, pienso en un baño, desisto por no sentirme seguro. Vuelvo a la habitación.
No consigo creer en lo que veo, hay una mujer completamente desnuda en la habitación, debe haberse equivocado de habitación.
Ella camina hasta donde estoy sin reacción.
- ¡Estoy muy caliente! Parece que estoy ardiendo, ¿el señor puede ayudarme?
Me acerco a ella para sacarla de la habitación, pero ella me agarró y me besó, la chica está desesperada, frotando una pierna en la otra, realmente ella está muy caliente, yo la levanté y fui hasta la cama, no me acuerdo bien de aquella noche solo imágenes confusas.
Al día siguiente, desperté con un dolor de cabeza tremendo, oigo un sollozo y miro en la dirección del ruido.
Si no me hubiera acostado, me habría caído, ¡hay una chica que no parece tener más de quince años a mi lado!
¿Qué he hecho?
Me giré, furioso hacia ella.
- ¿Quién eres tú? ¿Qué estás haciendo conmigo en esta cama? ¿Me drogaste?
Ella está muy asustada, solo niega todo con la cabeza, mientras se viste apresurada.
- ¡Yo no hice nada, señor, por favor créame! ¡No me acuerdo de nada! ¡No me mate, por favor!
La miro, la chica está hecha un desastre, hasta me preocupo, veo que no pagué ligero, miro y veo sangre en las sábanas, ¡Dios mío! ¿Qué he hecho?
La joven está llena de marcas moradas por todo el cuerpo, ella viste la ropa de cualquier manera y sale corriendo, desaparece dejándome sin entender nada.
- ¡Sebastian, tierra llamando! - oigo a Leone llamándome.
- Estás flexionando la mandíbula, como haces cuando estás enfadado. - dice Pedro Henrique.
Nos quedamos toda la noche conversando, ellos bebiendo, yo dejé de beber, tomé agua tónica, ,fé mi estómago no es confiable, siento muchos dolores cuando la esofagitis ataca. Una de las cosas que Camila hace por mí es cuidar de mi alimentación, todos los días, ella prepara y lleva en la empresa una alimentación saludable y conforta mi estómago, nunca entendí por qué ella hace eso, siendo que nunca ni siquiera agradecí por su esfuerzo.
Cuando llego a casa ya son casi nueve horas de la mañana, Camila tiene la cara de quien está muy ofendida, me da los papeles del divorcio, me hace gracia.
Cuando yo resuelvo mostrarle por qué ella nunca se irá, soy sorprendido por una mujer muy envolvente y receptiva, camila me deja aturdido. Hicimos el amor por horas, después me levanto y voy a ducharme.
Vuelvo a la habitación, ella no está, debe haberse ido a duchar en otro lugar, nunca nos duchamos juntos, dentro de poco ella debe llegar con aquella cara de satisfacción.
Cuando ella no vino, imaginé que estaba haciendo alguna cosa en la cocina, siempre preocupada con mis comidas.
Camila no volvió, aun con sueño, resolví ir a comer en la cocina, ella no está, ¿dónde se metió esa mujer? Voy a ver si ella está en la sala.
En la sala ella no está.
- ¡Camila! - yo llamé, con la falta de respuesta, yo estoy volviendo cuando un sobre me llama la atención.
Dentro del sobre está el acuerdo del divorcio, encima está la alianza de ella. ¿Ella está jugando conmigo? ¡Ah Camila, eres muy tontita!
Vuelvo a la habitación y me quedo esperando a ella. cuando vuelva, quiero tener el placer de reírme de su cara.
¿Camila cree que va a conseguir qué con este jueguito? ¡Me acosté y me quedé esperando a que ella llegara!