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Los Gemelos Ocultos De Mi Esposo Mafioso

Los Gemelos Ocultos De Mi Esposo Mafioso

Status: Terminada
Genre:Mafia / Mujer poderosa / Reencuentro / Completas
Popularitas:828.5k
Nilai: 4.8
nombre de autor: Lobelia

Victoria no huyó por falta de amor, sino por instinto de supervivencia. Al descubrir que el hombre que amaba, Dante Moretti, era el heredero de un imperio manchado de sangre, decidió que sus hijos no nacerían en una jaula de oro rodeada de enemigos. Cinco años después, bajo una identidad falsa y en la humildad de un pueblo costero, Victoria cría a León y Cristo. Los gemelos son el vivo retrato de Dante: poseen su mirada gélida y un temperamento indomable que ella lucha por suavizar.
​Dante, consumido por la amargura y la creencia de que Victoria lo abandonó por traición, ha pasado media década buscándola. Cuando una filtración de seguridad en su organización revela el paradero de su "única debilidad", Dante llega dispuesto a cobrar venganza. Sin embargo, el impacto de ver a dos pequeños guerreros con sus propios ojos cambia las reglas del juego. Ahora, Victoria debe volver al mundo que odia para proteger a sus hijos, mientras Dante descubre que el mayor peligro para su familia no está

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Capitulo 20

​La gala había terminado, dejando tras de sí un rastro de copas de cristal vacías y el eco de risas falsas. En el despacho de Dante, la luz era escasa, proveniente solo de la chimenea que agonizaba y de la pantalla de una computadora portátil que Marco había dejado abierta sobre el escritorio de caoba.

​Dante se había aflojado la corbata de seda, pero su postura seguía siendo la de un hombre en guerra. Sus ojos grises estaban fijos en una serie de fotografías granuladas, tomadas desde la distancia en las calles de San Vicente. Eran el resultado de la investigación exhaustiva sobre los "años perdidos" de Victoria.

​En las imágenes no había lujos, solo la cruda belleza de la cotidianidad. Pero en el centro de varias fotos, aparecía un hombre. Un hombre joven, de manos rudas y sonrisa franca, vestido con ropa de trabajo. Se llamaba Julián. En una de las tomas, Julián ayudaba a Victoria a cargar unos sacos de harina; en otra, reía junto a León y Cristo mientras arreglaban una bicicleta vieja.

​El sonido de la puerta abriéndose sacó a Dante de su trance oscuro. Victoria entró, todavía envuelta en el vestido azul noche, buscando los pendientes que creía haber olvidado allí. Se detuvo al ver la expresión de su marido. No era la frialdad del Capo, era algo mucho más primitivo y peligroso.

​—¿Quién es él? —preguntó Dante. Su voz era un susurro que vibraba con una amenaza contenida.

​Victoria se acercó al escritorio y bajó la vista hacia la pantalla. Al ver el rostro de Julián, sintió que el aire se le escapaba de los pulmones. Una punzada de culpa y miedo le recorrió la espina dorsal.

​—Es un amigo, Dante —respondió ella, tratando de mantener la voz firme—. Alguien que nos ayudó cuando no teníamos nada. Alguien que no pedía nada a cambio.

​—¿Un amigo? —Dante se levantó con una lentitud felina, rodeando el escritorio hasta quedar frente a ella. El olor a whisky y tabaco que emanaba de él era embriagador y opresivo—. He visto cómo te mira en estas fotos, Victoria. He visto cómo toca el hombro de mi hijo León como si tuviera el derecho de hacerlo. ¿Él sabía quién eras? ¿Sabía que cada noche dormía bajo el mismo cielo que la mujer de Dante Moretti?

​—Él no sabía nada —siseó ella, retrocediendo un paso hasta que sus talones chocaron con la puerta—. Para él, yo era solo una viuda que intentaba sacar adelante a sus hijos. Julián es un hombre bueno, algo que tú no podrías entender ni en mil vidas.

​Dante golpeó la madera del escritorio con el puño, haciendo que la computadora saltara. La mención del nombre "Julián" en labios de Victoria fue como una puñalada en su orgullo.

​—¡No vuelvas a pronunciar su nombre! —rugió él—. Pasé cinco años buscándote en cada rincón oscuro del mundo, imaginando que estabas sufriendo, que me necesitabas... ¡Y tú estabas allí, dejando que un muerto de hambre se sentara a mi mesa! ¡Dejando que mis hijos lo llamaran "tío"!

​—¡Él les dio el cariño que tú les negaste al convertirte en un monstruo! —le gritó ella, las lágrimas de rabia desbordándose finalmente—. Él no portaba armas, Dante. Él portaba pan. Él no me miraba como una propiedad, me miraba como a una persona.

​Dante la tomó por los brazos, atrayéndola hacia él con una fuerza que desprendía una desesperación absoluta. Sus ojos estaban inyectados en sangre, perdidos en una espiral de celos posesivos que nublaban cualquier rastro de lógica.

​—Me perteneces, Victoria —susurró él contra sus labios, su respiración agitada mezclándose con la de ella—. Cada pensamiento tuyo, cada recuerdo de esos cinco años... quiero borrarlos. Quiero quemar ese pueblo hasta que no quede ni el recuerdo de que estuviste allí.

​—Ya lo hiciste —dijo ella con una tristeza infinita—. Nos arrancaste de allí. Ya ganaste, Dante.

¿Qué más quieres? ¿Quieres su sangre también?

​Dante guardó silencio. Su mirada se volvió gélida, una señal de que la decisión ya estaba tomada. Soltó los brazos de Victoria y regresó al escritorio, tomando el teléfono privado.

​—Marco —dijo al aparato—, quiero que el equipo de limpieza regrese a San Vicente. El taller de carpintería del centro... quiero que deje de existir esta noche. Y el dueño... asegúrate de que entienda que hay deudas que no se pagan con dinero, sino con el olvido.

​—¡No! —Victoria se abalanzó sobre él, tratando de quitarle el teléfono—. ¡Él no te hizo nada! ¡No le hagas daño, te lo ruego!

​Dante la apartó con un movimiento firme y terminó la llamada. Miró a Victoria, quien ahora estaba de rodillas, suplicando por la vida de otro hombre. Esa imagen alimentó el fuego de sus celos.

​—Cada lágrima que derramas por él es una sentencia más larga, Victoria —dijo él, arrodillándose para quedar a su altura. Le tomó la barbilla, obligándola a mirarlo—. Mañana, cuando despiertes en esta cama, quiero que entiendas que no hay mundo fuera de estas paredes. No hay "amigos", no hay "Julián". Solo estamos tú, los niños y yo.

​Fuera del despacho, en la penumbra del pasillo, León y Cristo escuchaban los gritos. León tenía la mano puesta en la empuñadura de la puerta, con los nudillos blancos. Cristo estaba sentado en el suelo, con su tableta encendida, interceptando la señal de radio de Marco.

​—Dante mandó gente al pueblo —susurró Cristo—. Van por Julián.

​León apretó los dientes. Recordaba a Julián enseñándole a pescar, recordaba la paz de aquel taller que olía a aserrín. Julián no era su padre, pero era la paz. Y ahora, el hombre de la foto estaba destruyendo esa paz por puro egoísmo.

​—No vamos a dejar que pase —dijo León, mirando a su hermano—. Cristo, ¿puedes bloquear las comunicaciones de Marco?

​—Puedo interferir la señal del GPS de las camionetas durante veinte minutos —respondió Cristo, sus dedos volando sobre la pantalla—. Eso les daría tiempo para esconderse si pudiéramos avisarles. Pero no tenemos línea externa.

​—Rosa tiene un teléfono viejo en la cocina —recordó León—. Vamos.

​Los niños se deslizaron por las sombras de la mansión, movidos por una lealtad que Dante nunca entendería. No estaban protegiendo a un rival de su padre; estaban protegiendo la última conexión con la versión de su madre que era feliz.

​ Dante entrando en la habitación de Victoria, cerrando la puerta con llave, convencido de que ha eliminado la amenaza de su pasado. Mientras tanto, en la oscuridad, sus propios hijos operan como una célula de resistencia, usando la tecnología del imperio para salvar al hombre que su padre quiere borrar. La posesividad de Dante acababa de crear el mayor cisma de la familia: sus hijos ya no solo lo vigilaban, ahora estaban saboteando su voluntad.

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Tita Reynoso
EXCELENTE!!!!!
Tita Reynoso
FELICITACIONES AUTORA, GRACIAS POR PUBLICAR TAN BONITA NOVELA, HUBO PARTES, QUE SUFRÍ CON LOS PROTAGONISTAS, PERO MUY TIERNA Y CON UN FINAL, QUE ES EL COMIENZO DE UN NUEVO CAMINO, EL INICIO DE LA PAZ, PARA EL GRUPO, SIN PERDER EL CONTROL PARA BIEN DE LAS SIGUIENTES GENERACIONES, MIL GRACIAS, LA SALUDO SOY TITA REYNOSO DE LA REPÚBLICA ARGENTINA 🇦🇷 🇦🇷 🇦🇷 👏 👏 👏 👏 👏 ⭐🌹🌹🌹🌹🌹💖💖💖💖💖⭐⭐⭐⭐⭐
Tita Reynoso
León y Cristo están pendientes de su madre, son hermosos 👏👏👏👏👏
Tita Reynoso
VAMOS NIÑOS VALIENTES, DEFENDER A SU MADRE, ES UNA GRAN AVENTURA!!!!!! A PELEAR ESTRATÉGICAMENTE Y APOYAR A SU MADRE👏👏👏👏👏💪💪
Tita Reynoso
INTERESANTE, ESPERO QUE NO SEA DEMASIADO VIOLENTO, EL GUIÓN, ME GUSTA DE MOMENTO.🤔👏👏👏👏👏
Ana María Lastra
ya está bueno victoria, deja que Dante les enseñe algo del mundo que por herencia le corresponde, ellos no están ahí por casualidad,son hijos de mafiosos de un Don, así que colabora /Grimace//Smug//Smug//Smug//Slight/
Ana María Lastra
lo que se hereda, no se hurta, son de la dinastía legítima ☺️☺️☺️
Elvia Rosa Correa Hernandez
y no se supo de los traidores, que pasó con ellos.
Marcos.
Rosa
Elvia Rosa Correa Hernandez
muchos vacíos.
le falta mucho a esta historia.
la escritora debe revisar y complementar está historia
1234
hermosa novela te felicito cristora no despegues ni un segundo los ojos de leer la novela me gustó me encantó felicidades
Liliana Patricia Rendón Ríos
super me encanta así digan lo q digan y te contradigas me encanta esta novela x eso es novela para las q creen tener la razón de como escribes te felicito me encanta
Elvia Rosa Correa Hernandez
por que hablan de Dante?
no es Moretti?
Fernanda Fernández71
malísima la novela
Monica Torti
yo pensé que tendrían por lo menos una hija 🤔 perdona escritora pero no te leí más
Monica Torti
están en San Vicente y el cura y Marcos que pasa
Monica Torti
Tienen que ir al pueblo para aclarar lo de cura y Marcos????????
Monica Torti
y lo dejaron a Enzo no lo mataron 🤬🤬🤬
Monica Torti
cada capítulo más enredada
Monica Torti
esto cada vez se pone peor todo es al revés
Monica Torti
como si Dante se fue y ahora están con el estoy en shock
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