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LA HEREDERA FUGITIVA

LA HEREDERA FUGITIVA

Status: Terminada
Genre:Embarazada fugitiva / Pareja destinada / Amor a primera vista / Amor Campestre / Completas
Popularitas:26.1k
Nilai: 5
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

**Él le arrebató su lugar.**
La vida le enseñó que en el mundo de los hombres, una mujer nunca hereda el poder… solo las heridas.

Manuela Hernández huyó de su hogar con el corazón roto y una promesa ardiendo en el pecho: jamás volvería a ser débil.
Cinco años después, convertida en una mujer poderosa y temida, regresa al rancho que una vez fue suyo tras la misteriosa muerte de su padre.

Pero volver significa enfrentarse a traiciones enterradas, secretos familiares y fantasmas que nunca dejaron de perseguirla.

Y también a él.

Damián Cortés.
El hombre peligroso que puede destruir todo lo que ella ama… o convertirse en su peor adicción.

Entre deudas, mentiras y una atracción imposible de ignorar, Manuela descubrirá que algunas guerras no se pelean solo por dinero o poder… sino por el corazón.

Porque en Hacienda San Rafael nadie es inocente.
Y alguien está dispuesto a matar para quedarse con el legado.

NovelToon tiene autorización de CINTHIA VANESSA BARROS para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 21: El robo que no fue

Valentina esperó a que las luces del rancho se apagaran una por una.

Había contado las ventanas desde el segundo piso durante tres noches consecutivas aprendiendo el patrón: primero la cocina, luego el pasillo, último el estudio de Manuela, siempre después de la medianoche. Esa noche el patrón se repitió igual y Valentina tomó el teléfono y mandó un mensaje de dos palabras: Ya es hora.

El hombre que contrató no era del pueblo, que era el primer requisito, y tenía suficientes trabajos anteriores como para que ella no tuviera que explicarle cómo entrar a una casa sin hacer ruido, que era el segundo. Le había dado el plano del primer piso, la ubicación del estudio y una descripción de lo que buscaba: carpetas, sobres, cualquier papel que no fuera un registro de ganado o una factura de insumos.

Los documentos del caso que Manuela estaba construyendo contra Ernesto.

Sin esos papeles la investigación retrocedía semanas, el farmacéutico perdía contexto y el abogado penalista se quedaba sin el hilo que conectaba todo. Era el movimiento más limpio que Valentina había diseñado en meses y lo había diseñado sola, sin contarle a Ernesto, porque Ernesto últimamente tomaba decisiones con las manos antes que con la cabeza y ella no necesitaba más problemas de los que ya tenía.

Se sirvió una copa y esperó.

Manuela no estaba dormida.

Llevaba una hora en la cama mirando el techo con el teléfono en el pecho esperando que el investigador confirmara la reunión con el farmacéutico para el día siguiente, y el teléfono no vibraba y el rancho estaba en silencio y ese silencio empezaba a resultarle incómodo de una manera que no podía justificar racionalmente.

Luego escuchó el ruido.

No fue fuerte. Fue el sonido específico de un cajón que alguien abre despacio para que no haga ruido y que precisamente por eso hace el ruido equivocado. Venía del estudio, que estaba al final del pasillo con la puerta cerrada pero no con llave porque Manuela nunca cerraba el estudio con llave dentro de su propia casa.

Error que no iba a volver a cometer.

Se levantó sin encender la luz, agarró lo primero que encontró —la lámpara de mesa, pesada, de base de metal— y abrió la puerta del cuarto despacio.

El pasillo en oscuridad. La línea de luz bajo la puerta del estudio.

Alguien estaba adentro con una linterna.

Manuela tenía la lámpara levantada y la mano en la manija del estudio cuando escuchó pasos en la escalera detrás de ella, rápidos y pesados, y giró con el corazón disparado lista para golpear lo que fuera que—

—Soy yo —dijo Damián en voz baja.

Manuela bajó la lámpara.

—¿Qué—?

Él ya estaba pasando por su lado hacia la puerta del estudio y la abrió de golpe sin detenerse a explicar nada.

Lo que pasó dentro del estudio duró menos de un minuto y fue suficientemente violento como para que Manuela, parada en el umbral con la lámpara en la mano, procesara los detalles en fragmentos: un hombre que no conocía, corpulento, que intentó salir por la ventana cuando Damián entró; Damián que lo alcanzó antes de que llegara al marco; una pelea corta y sin elegancia contra el escritorio y la pared, el tipo de pelea que no tiene nada de cinematográfico y sí mucho de ruido y muebles golpeados; el hombre que finalmente zafó y saltó por la ventana al patio de abajo.

Damián fue hacia la ventana, miró afuera, calculó y decidió que no valía la pena saltar.

Se giró.

Tenía la camisa rasgada en el hombro derecho y el labio partido y sostenía en la mano una carpeta que el intruso había dejado caer durante la pelea.

La carpeta con el informe del investigador y las notas del abogado.

Se la extendió a Manuela.

Ella la tomó. La abrió. Treinta y dos páginas intactas más las notas manuscritas del margen que ella había agregado la semana anterior. Todo ahí.

—¿Cómo sabías? —dijo.

—El investigador me avisó que alguien había estado preguntando por el rancho en el pueblo esta tarde. Vine a decírtelo y vi el carro estacionado sin luces en el camino de entrada. —Damián se limpió el labio con el dorso de la mano—. Dos más dos.

Manuela lo miró. La camisa rasgada, el labio, el nudillo derecho que estaba empezando a hincharse. Hizo un cálculo rápido e inconveniente sobre cuántas personas en su vida habrían saltado por una ventana oscura a pelear con un desconocido para proteger sus documentos y el número que obtuvo fue incómodamente pequeño.

—Siéntate —dijo.

—Estoy bien.

—Damián. Siéntate.

Él la miró un segundo y se sentó en el borde del escritorio porque era la superficie más cercana y probablemente porque el golpe que había recibido en el costado durante la pelea le estaba cobrando más de lo que iba a admitir.

Manuela fue al baño, volvió con el botiquín y se puso de pie frente a él. Le limpió el labio con alcohol y él no hizo ningún sonido aunque el músculo de la mandíbula se apretó, y luego le revisó el nudillo hinchado con más cuidado del que pretendía tener y sus manos no dejaban de temblar de una forma que esperaba que él no estuviera notando aunque probablemente sí estaba notando.

—¿Lo conocías? —dijo ella mientras vendaba el nudillo.

—No. Pero era profesional. Entró limpio y fue directo a los documentos, no buscó dinero ni nada más.

—Valentina.

—Probablemente. O Ernesto.

—Ernesto no tiene esa paciencia. Esto fue planeado. —Manuela terminó con el vendaje y no se apartó de inmediato porque sus manos seguían sobre las de él y eso era un problema que iba a resolver en exactamente dos segundos—. Ernesto habría mandado a alguien a romper cosas. Esto fue quirúrgico.

—Valentina entonces.

—Valentina entonces.

Manuela se apartó. Damián no la soltó de inmediato, lo que hizo que el apartarse tomara un segundo más de lo planeado, y en ese segundo sus ojos estuvieron a una distancia que ya conocían del manantial y que no se había vuelto más fácil de manejar con la repetición.

—No era necesario que hicieras eso —dijo Manuela.

Damián la miró fijo.

—Claro que lo era. Aunque no lo creas todavía, lo era.

Manuela abrió la boca para decirle que sí lo creía, que ese era exactamente el problema, pero el teléfono sobre el escritorio vibró y los dos lo miraron al mismo tiempo.

Mensaje del investigador: El hombre que contrató Valentina para el robo tiene antecedentes en tres estados. Lo que no sabía es que también trabajó para Ernesto hace dos años. Los dos lo conocen. Esto no fue independiente.

Manuela releyó el mensaje.

Ernesto y Valentina habían contratado al mismo hombre. Lo que significaba que el robo de esta noche no era solo Valentina actuando sola como ella había asumido, sino los dos coordinados, lo que significaba que la versión de Valentina operando al margen de Ernesto que Manuela había construido en su cabeza era falsa o incompleta, y los planes construidos sobre información falsa eran los que se derrumbaban en el peor momento posible.

Levantó la vista hacia Damián y le pasó el teléfono sin decir nada.

Él leyó. Su cara no cambió mucho pero la mandíbula sí.

—Están más coordinados de lo que creías —dijo.

—Sí.

—¿Qué cambia eso?

Manuela tomó la carpeta con los documentos intactos y la puso en el cajón con llave que debería haber usado desde el principio.

—Cambia que creí que tenía dos adversarios operando en paralelo —dijo— y tengo uno con dos cabezas. Y las estrategias para eso son distintas.

Cerró el cajón.

—Mañana temprano necesito al fiscal —dijo—. Y necesito que el abogado presente la denuncia de Doña Carmen antes de mediodía.

—Lo llamo ahora.

—Son las dos de la mañana.

—Lo llamo ahora —repitió Damián, y sacó su teléfono.

Manuela lo dejó llamar y se quedó mirando el cajón cerrado pensando que esta noche Valentina había estado a diez minutos de destruir seis semanas de trabajo, y que lo único que lo había impedido era un hombre que había llegado sin avisar porque el investigador lo había llamado a él antes que a ella.

Eso también era información.

Damián colgó.

—Mañana a las ocho —dijo—. El fiscal puede recibirnos.

—¿Cómo tienes acceso a un fiscal a las dos de la mañana?

—Le salvé el rancho hace cuatro años cuando nadie más le prestaba. —Pausa—. Los favores en este pueblo duran más que el dinero.

Manuela asintió y Damián se levantó del escritorio con el cuidado de alguien que tiene algo golpeado en el costado y no va a decirlo, y cruzó el estudio hacia la puerta, y Manuela pensó que debería decirle algo más pero no encontraba qué porque gracias ya lo había dicho y todo lo demás que se le ocurría era demasiado o demasiado poco para las dos de la mañana.

—Damián —dijo cuando él estaba en el umbral.

Él se giró.

—Cierra el estudio con llave —dijo ella—. Desde esta noche.

Damián la miró.

—Eso ya lo sabías antes de esta noche.

—Sí —dijo Manuela—. Pero a veces una necesita que las cosas pasen para tomarse en serio lo que ya sabía.

Él asintió y bajó las escaleras y Manuela cerró la puerta del estudio con llave por primera vez desde que había llegado al rancho y se quedó parada en el pasillo oscuro con los documentos a salvo y las manos todavía sin terminar de calmarse.

1
Yoly Sambrano
bonita pero para mi gusto un poquito larga mucho redundancia o mucho detalle no se
Corina Galantti
una obra maravillosa! me encantó. BENDICIONES ESCRITORA
Lilia Dos Santos
Un trabajo excelente. Muy bien escrito y sumamente interesante que mantiene al lector expectante en cada capítulo.
Lilia Dos Santos
Esta novela esta cada vez mas interesante. Me tiene atrapada. Cada capítulo es un nuevo descubrimiento. Manuela debe confiar mas en Damian y no actuar sola. Esta tratando con criminales peligrosos y ella esta en peligro y sus hijos tambien cuando los descubran.
Lilia Dos Santos
Esta novela esta cada vez mas interesante. Me tiene atrapada. Cada capítulo es un nuevo descubrimiento. Manuela debe confiar mas en Damian y no actuar sola. Esta tratando con criminales peligrosos y ella esta en peligro y sus hijos tambien cuando los descubran.
Isa 🇻🇪
Buen trabajo, el personaje de Manuela fenomenal mujer empoderada que enfrenta las situaciones con inteligencia sin dramas ni llantos, el tema interesante por qué expone lo que algunos seres humanos son capaces de llegar a ser por la ambición, envidia y codicia, incluyendo la traición y el crimen para lograr sus objetivos.
Noiraly Tovar
Que es eso como que lo capturaron y esa noche que lo dejaron libre....me perdí 😡😡😡😡😡😡😡😡😡😡😡😡😡
Betty Saavedra Alvarado
Ernesto mato a Vale la considero una traiciónera ambos eran culpables
Betty Saavedra Alvarado
Manu quiere justicia la hará si o si para su padre que confío en Ernesto y lo traicionó
Betty Saavedra Alvarado
Manu se fue decepcionada de su padre que no la valoro el confío en Ernesto que lo decepcionó
Betty Saavedra Alvarado
Ernesto entrégate no hagas burradas te vas a ir preso
Betty Saavedra Alvarado
Ernesto eres un cobarde te metiste con Lucia ella es una niña inocente de todo Manu no dejará que nada le pase
Betty Saavedra Alvarado
Ernesto se quiere apoderar de lo que no es suyo Manu lo escucha para ganar tiempo
Betty Saavedra Alvarado
Diego ayudará a rescatar a Lucia el conoce una entrada secreta
Betty Saavedra Alvarado
Lucia ya está en los brazos de sus padres Ernesto está preso ahora hacer justicia para don Héctor
Betty Saavedra Alvarado
Ernesto recibiste tu merecido por traidor y asesino cadena Perpetua ahora morirás en la carcel
Betty Saavedra Alvarado
Manu y Damián se casaron en el manantial donde se conocieron Lucia y Lucas son dos niños que imponen su presencia en la ceremonia ellos son únicos
Betty Saavedra Alvarado
Cin van una gran historia que llegó a su fin a veces los padres nos equivocamos dejamos o confiamos en personas que nos defraudan como Héctor que confío en Ernesto que resultó un ladrón y asesino Manu hizo justicia ahora tiene una familia de seis hijos un esposo que la ama como todos los matrimonios sus hijos los ponen en aprietos Un abrazo desde mi Piura Perú
Betty Saavedra Alvarado: Cinvan que siga la historia de Lucia y Lucas
total 1 replies
Noiraly Tovar
No me dejes así por favor.............😒😒😒😒😒😒😒😒😒😒
Yolanda Plazola Arroyo
ya esta muerto y el todavía no lo sabe 🤭👿👿
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