Yuri Romanov está acostumbrado a defender su libertad a toda costa Sin embargo, una trampa legal lo acorrala y lo obliga a tomar la única salida posible mudarse al penthouse de Dmitry Sokolov, el magnate más frío, metódico e implacable del mundo corporativo dmitry no tolera el desorden y pretende controlar cada segundo de la vida de Yuri bajo un contrato con reglas estrictas lo que no sabe es que Yuri no piensa ceder sin luchar entre provocaciones, miradas cargadas de tensión y un choque de egos imparable, la convivencia forzada amenaza con cruzar una línea de la que ninguno podrá regresar
Nota para el lector: Esta obra contiene una relación de rivales a amantes (enemies to lovers) con dinámicas de poder estrictas, choque de personalidades y desacuerdos constantes antes de llegar al desarrollo afectivo si disfrutas de las historias con alta tensión, sarcasmo y secretos por descubrir, ¡bienvenido a Bajo las Reglas!
18+, ⚠️No denunciar. espero les guste 💝
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Acuerdos en la penumbra
A las ocho en punto, el olor a cena servida recorría el pasillo del penthouse
Yuri bajó a la cocina vistiendo una sudadera holgada
Para su sorpresa, la mesa del comedor no estaba preparada en su lugar, había dos platos de pasta humeante colocados directamente sobre la isla de la cocina
Dmitry estaba sentado en uno de los taburetes altos, revisando documentos en su tableta mientras comía en silencio
Yuri se detuvo en el umbral, desconfiado
—¿Comida en la isla? Pensé que rompería la regla número dos sobre el protocolo de la casa —dijo Yuri, arrastrando un taburete para sentarse enfrente
Dmitry no levantó la vista de la pantalla, pero tomó su tenedor
—Hoy haré una excepción la tormenta no da tregua y no tiene sentido usar la mesa grande para dos personas
Yuri observó el plato frente a él y luego a Dmitry
El magnate lucía más relajado, sin la chaqueta del traje y con los primeros botones de la camisa desabotonados
—¿Una excepción? —sonrió Yuri con ironía, tomando su cubierto
—Cuidado, Sokolov, estás volviéndote humano
—No te acostumbres, Romanov —respondió Dmitry con voz seca, apagando la tableta y dejándola a un lado
—Solo trato de evitar otra discusión inútil antes de que termine el día
Comieron en un silencio sorpresivamente tranquilo durante unos minutos
La tormenta seguía golpeando los ventanales del salón, pero dentro el ambiente se sentía tibio y aislado del mundo exterior
Yuri terminó su ración y apoyó los codos sobre el mármol, mirando a Dmitry fijamente
—¿Qué pasó con tu familia?—preguntó Yuri de golpe
—Arriba dijiste que sabías lo que era perderlo todo por mala administración
Dmitry se congeló con la copa de agua a medio camino
sus ojos oscuros se clavaron en Yuri con una advertencia implícita, pero el menor no apartó la mirada
—Ese no es un tema de conversación permitido —sentenció Dmitry, dejando la copa en la barra
—Siempre te escondes detrás de tus reglas
—replicó Yuri, inclinándose un poco más hacia él
—Yo te he mostrado todos mis problemas, mi taller, las deudas de mi padre
Tú sabes todo de mí y yo no sé nada de ti
Dmitry se levantó del taburete, rodeando la isla a pasos lentos hasta quedar justo al lado de Yuri
La sombra de su cuerpo alto volvió a cubrir al menor
—Lo que necesites saber sobre mí está en mi historial crediticio y en el contrato que firmaste
—dijo Dmitry con tono bajo y rasposa gravedad
—Mi pasado no forma parte del acuerdo
Yuri se giró en el taburete para quedar de frente a él, quedando sus rodillas rozando la pierna de Dmitry
—No me importan tus créditos, Dmitry quiero saber por qué eres así
Dmitry apoyó una mano en el respaldo del taburete de Yuri y la otra en el borde de la barra, dejándolo acorralado a escasos centímetros de su rostro
El calor que emanaba su cuerpo hizo que a Yuri se le acelerara el pulso al instante
—Soy así porque el mundo financiero no perdona a los débiles —susurró Dmitry, acercándose hasta que sus alientos se mezclaron
—Mi padre lo perdió todo por ser blando y confiadito yo no voy a cometer el mismo error
no voy a dejar que tú arruines lo que estoy reconstruyendo
Yuri sintió un escalofrío recorrerle la espalda
La cercanía de los labios de Dmitry y la intensidad de su mirada quebraron cualquier intención de burla o sarcasmo
—No soy tu padre, Dmitry —murmuró Yuri, sosteniéndole la mirada con la respiración entrecortada
—No, no lo eres —contestó Dmitry, bajando la vista un segundo hacia los labios de Yuri antes de volver a sus ojos
—Eres mucho más peligroso
Dmitry apretó el agarre en el respaldo del taburete, manteniendo la distancia mínima durante tres segundos insoportables donde ninguno de los dos se atrevió a pestañear
Finalmente, Dmitry se incorporó, recuperando la distancia con la fría precisión de siempre
—Limpia tu plato cuando termines
Me retiro a mi habitación
Se giró y caminó hacia el pasillo, dejando a Yuri en la cocina con el corazón latiéndole desbocado y la certeza de que el abismo entre ambos era cada vez más estrecho
Dmitry caminó a paso firme por el pasillo, pero al llegar a la puerta de su dormitorio se detuvo en seco
Apoyó la mano en el picaporte de metal sin bajarlo
La respiración le salía agitada y el recuerdo de la cercanía de Yuri —de la calidez de su piel y la obstinación en sus ojos claros— le quemaba la cabeza
Había abierto una grieta en su propia armadura al hablar de su pasado, un error imperdonable que el menor no dudaría en usar en su contra
En la cocina, Yuri se quedó paralizado sobre el taburete
Llevó dos dedos a sus labios, que aún se sentían tibios por la proximidad del aliento de Dmitry
La frialdad del magnate ya no lograba engañarlo debajo de esa capa de hielo y control absoluto había un hombre acorralado por sus propios fantasmas
Yuri recogió los platos, los dejó en el fregadero y caminó hacia el salón a oscuras
Se detuvo frente al enorme ventanal que daba a la ciudad sepultada por la nieve
Moscú parecía muerta bajo el temporal, pero dentro de ese penthouse la electricidad era sofocante
Escuchó el sonido sordo de una puerta cerrándose al fondo del pasillo
Supo que la tregua de la cena se había terminado, pero también que la distancia formal del contrato se había roto para siempre
Ya no se trataba solo de sobrevivir a seis meses de cohabitación forzada era un juego de dominación donde ninguno de los dos estaba dispuesto a dar un paso atrás, aunque terminarán destruyéndose mutuamente en el proceso
Continuará...
BYEE💞