Ella reencarna en un nuevo mundo y está decidida a cambiar el futuro de un duque.. que además, le encanta.
*Todas las novelas son independientes*
**Esta novela pertenece a un mundo mágico**
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Visita 3
La visita de negocios continuo.
El duque leía con atención.
No parecía hacerlo por cortesía.
Examinaba los números, comparaba los datos y se detenía en los puntos que consideraba importantes.
Después tomó otra hoja.
Y otra.
Su expresión cambió gradualmente.
La sorpresa inicial dio paso a una concentración más profunda.
Catarina se mantuvo tranquila.
[Respira. No te muevas. No hagas nada extraño. No le preguntes si su barba es tan suave como parece].
Apretó las manos sobre el regazo.
[¡NEGOCIOS!].
Enzo levantó la vista.
—¿Ha preparado usted misma estos documentos?
—Sí, Su Excelencia. Con la ayuda de algunos registros familiares y las opiniones de mis parientes, por supuesto. No sería sensato tomar decisiones sobre asuntos que todavía estoy aprendiendo a comprender.
La respuesta pareció agradarle.
—Es una observación razonable.
Volvió a leer.
—La mayoría de las personas que se acercan a mi familia por primera vez desean adquirir armas o conseguir condiciones comerciales más favorables. Usted, en cambio, ha identificado una necesidad concreta y propone estudiarla antes de solicitar un acuerdo definitivo.
Catarina sonrió.
—No quisiera hacerle perder el tiempo con una propuesta que no tenga posibilidades de funcionar.
Enzo dejó los documentos sobre el escritorio.
La miró directamente.
—Entonces, lady Catarina, creo que podemos tener una conversación interesante.
Y Catarina comprendió que acababa de superar el primer obstáculo.
No había tartamudeado.
No se había desmayado.
No había intentado tocarle la cara para comprobar si su barba era real.
Y, lo más importante, el duque estaba interesado en su propuesta.
[¡LO CONSEGUÍ!].
Por dentro, Catarina estaba bailando una danza de celebración.
Por fuera, solo inclinó la cabeza con elegancia.
—Me alegra escuchar eso, Su Excelencia.
La reunión duró más de lo que Catarina había previsto.
Enzo hizo preguntas sobre los costos, las rutas comerciales y la cantidad de mercancías que los Parisi transportaban habitualmente.
Ella respondió con los datos que había conseguido reunir y reconoció con honestidad los aspectos que todavía necesitaba consultar con sus familiares.
Cuando no sabía algo, no inventaba una respuesta.
Tomaba nota.
Preguntaba.
Proponía revisar la información antes de tomar una decisión.
Y, para su sorpresa, aquello parecía impresionar al duque más que cualquier intento de aparentar conocimientos que no poseía.
—Es preferible reconocer lo que uno desconoce.. Los errores más costosos suelen comenzar cuando alguien pretende saberlo todo.
Catarina asintió.
—Estoy completamente de acuerdo.
[¡Especialmente si ese alguien soy yo!].
El duque señaló uno de los documentos.
—Si organizamos una evaluación preliminar, podríamos determinar qué equipamiento sería adecuado para las escoltas de sus mercancías. No todas las rutas presentan los mismos riesgos, y sería innecesario aumentar los costos sin una razón concreta.
—Precisamente lo que tenía en mente.
—También sería conveniente que uno de mis administradores revisara sus necesidades junto con un representante de su familia.
—Me parece una excelente idea.
Catarina estaba sorprendida.
La conversación fluía.
Enzo no era arrogante ni despectivo. Era directo, serio y muy cuidadoso con los detalles, pero también parecía dispuesto a escuchar una propuesta bien fundamentada.
Y, aunque mantenía una expresión reservada, no trataba a Catarina como si su presencia fuera una molestia.
Era una persona con la que podía hablar de asuntos comerciales.
Eso era exactamente lo que ella necesitaba.
De hecho, en algún momento de la reunión, Catarina comprendió que podía cerrar un acuerdo preliminar aquel mismo día.
Tenía suficientes datos para plantear las primeras condiciones.
El duque parecía dispuesto a continuar.
Su administrador podría revisar los detalles y ambas familias podrían comenzar a trabajar juntas.
Todo estaba saliendo bien.
Demasiado bien.
Y entonces Catarina cometió el error de pensar en el futuro.
[Espera].
Dejó de hablar por un instante.
[¡Si cierro el trato hoy, quizá no tenga una razón inmediata para volver!].
Su sonrisa se debilitó.
[¡NO!].
No podía hacerlo.
Necesitaba regresar.
Necesitaba conocer mejor al duque, comprender su rutina y construir una relación de confianza que le permitiera advertirle cuando encontrara algo sospechoso.
No podía presentarse una sola vez, cerrar el negocio y desaparecer.
Eso no ayudaría a Enzo.
Tampoco le permitiría averiguar qué estaba haciendo Mary.
Pero tampoco podía prolongar artificialmente la negociación.
Si se comportaba de manera poco profesional, el duque podría perder el interés en trabajar con ella.
Tenía que encontrar una solución razonable.
Una solución que beneficiara a ambas partes.
Catarina miró los documentos.
Después levantó la cabeza.
—Su Excelencia, creo que sería conveniente revisar algunos aspectos con mi familia antes de establecer las condiciones definitivas.
Enzo asintió.
—Estoy de acuerdo. Sería prematuro cerrar un acuerdo sin comprobar los costos y las necesidades de ambas partes.
[¡Perfecto! ¡PERFECTO!]
No había tenido que inventar ninguna excusa.
La revisión era necesaria.
Y eso significaba que podía regresar legítimamente.
Catarina sonrió con una satisfacción que tuvo que esforzarse por disimular.
—Si le parece bien, podría regresar dentro de unos días con la información complementaria.
El duque consideró la propuesta.
—Me parece razonable. Mi administrador también podrá preparar una evaluación preliminar.
—Entonces, ¿podríamos reunirnos nuevamente?
—Por supuesto, lady Catarina.
Ella inclinó la cabeza.
—Muchas gracias, Su Excelencia.
[¡UNA SEGUNDA REUNIÓN!].
[Quiero hacer el baile de victoria]
Por dentro, estaba celebrando como si acabara de ganar la lotería.
Por fuera, mantuvo la dignidad.
Porque una Parisi podía ser muchas cosas.
Podía ser una mujer reencarnada.
Podía ser una justiciera aficionada.
Podía estar peligrosamente interesada en la mandíbula de un duque.
Pero jamás sería una mujer incapaz de controlar sus expresiones durante una negociación.
Al menos, no mientras hubiera testigos.
Cuando la reunión terminó, Enzo se levantó y la acompañó hasta la puerta de su oficina.
—Ha sido una conversación interesante, lady Catarina. Confío en que podamos encontrar una forma de colaborar.
Catarina sonrió.
—Yo también, Su Excelencia.
El duque inclinó ligeramente la cabeza.
—La esperaré dentro de unos días.
Ella hizo una reverencia.
Y entonces ocurrió algo terrible.
Enzo sonrió.
No fue una gran sonrisa.
No fue una sonrisa romántica.
Ni siquiera una sonrisa especialmente cálida.
Fue apenas una pequeña curvatura en sus labios, una expresión fugaz que suavizó su rostro serio.
Pero Catarina lo vio.
Y su cerebro decidió que aquella era la información más importante que había recibido durante toda la reunión.
[¡SONRIÓ!].
Salió de la oficina.
[¡EL DUQUE SONRIÓ!].
Siguió al mayordomo por el corredor.
[¡TIENE UNA SONRISA!].
Descendió los escalones de la entrada.
[¡UNA SONRISA PERFECTA!].
Llegó hasta el carruaje.
El cochero la ayudó a subir.
Y, cuando finalmente estuvo sola, Catarina se dejó caer contra el asiento y se cubrió la cara con ambas manos.
—¡Dios mío!
Se quedó inmóvil.
Después soltó una carcajada.
—¡MUHAHAHAHA!
El cochero, que se encontraba fuera, miró hacia la ventana.
—¿Todo está bien, señorita?
Catarina se aclaró la garganta.
—¡Perfectamente!
[¡No está perfectamente! ¡Nada está perfectamente! ¡Ese hombre es demasiado atractivo para la seguridad pública!].
Se llevó una mano al pecho.
[¡Necesito que alguien lo investigue! ¡Necesito un informe médico! ¡Necesito que un experto determine si es legal tener esa cara!].
Respiró profundamente.
Y poco a poco recuperó la compostura.
No debía olvidar su misión.
Enzo seguía siendo un hombre en peligro.
Mary seguía siendo una amenaza.
Y una buena reunión comercial no significaba que hubiera ganado su confianza por completo.
Había conseguido algo importante, sí.
Pero todavía estaba al principio.
Catarina miró por la ventana mientras el carruaje comenzaba a avanzar.
[Tranquilo, duque Rossi. Todavía no lo sabes, pero tienes una aliada].
Sonrió.
[Y pienso asegurarme de que sigas vivo].
Por otro lado Autora cuando nos vamos a enterar del chisme completo de Eric 😭😭😭 ya vamos 3 historias q se dan pedacitos pero yo lo quiero completo. Solo por curiosidad literaria 😉 😘