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Marcada Por El Error

Marcada Por El Error

Status: Terminada
Genre:Malentendidos / Secretos de la alta sociedad / Madre soltera / Enfermizo / Completas
Popularitas:989.9k
Nilai: 4.8
nombre de autor: MisterG028

Natalia Harrison vivía feliz en su mundo perfecto, siendo la hija menor y consentida de una poderosa familia de Manchester. Rodeada de lujos y protegida por reglas estrictas, nunca había tenido que enfrentarse a las consecuencias reales de sus decisiones.

Pero todo cambia cuando, tras una pelea con su novio, comete un error impulsivo con Alejandro Foster, el joven y enigmático socio de su padre. Lo que parecía un simple desliz se convierte en un secreto imposible de ocultar.

Cuando descubre que está embarazada, su mundo se derrumba: su familia le da la espalda, y Alejandro, atado por su propia realidad, no puede estar a su lado. Natalia tendrá que enfrentarse sola a una verdad que lo cambia todo, dejando atrás la vida perfecta que alguna vez creyó tener.

NovelToon tiene autorización de MisterG028 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 8: La noche que lo cambió todo. Parte 2

Natalia terminó el vaso de agua con dificultad. Apenas lo dejó sobre la mesa, sintió una fuerte náusea subir por su garganta.

—Creo que voy a… —balbuceó, poniéndose de pie tambaleante.

Alejandro reaccionó rápido y la sostuvo por la cintura.

—Ven, al baño.

La acompañó casi cargándola hasta el baño de la cabaña. Natalia se inclinó sobre el inodoro y vomitó todo el alcohol que había consumido esa noche. Alejandro se quedó a su lado, sosteniéndole el cabello rubio con una mano y frotándole la espalda con la otra.

Cuando terminó, Natalia se incorporó lentamente, pálida y temblorosa. Se lavó la cara y la boca con agua fría, mirándose en el espejo con los ojos vidriosos.

—Qué vergüenza… —murmuró con voz ronca.

Alejandro estaba justo detrás de ella. El baño era pequeño y la cercanía se sentía peligrosa. Natalia se giró lentamente y lo miró. Sus ojos azules, aún nublados por el alcohol, brillaban con una mezcla de dolor, deseo y valentía que no había mostrado antes.

—Alejandro… —susurró, acercándose un paso más—. Me encantas. Desde el primer día que te vi… me encantas. Eres tan guapo, tan serio… y cuando me hablaste en el pasillo esa noche… nadie me había hablado así nunca.

Alejandro tragó saliva. Su mandíbula se tensó.

—Natalia, estás borracha. No sabes lo que dices.

Ella negó con la cabeza y dio otro paso. Ahora estaban demasiado cerca. Podía sentir el calor de su cuerpo.

—Sí sé lo que digo… —susurró—. Quiero olvidarme de todo. De Steven, de Lindsay, de lo idiota que fui… Solo quiero sentir algo bueno esta noche.

Se puso de puntillas y lo besó.

El beso fue torpe al principio, inocente y desesperado. Alejandro se quedó rígido un segundo, sorprendido. Sus manos se cerraron en puños a los costados, luchando contra sí mismo.

—Natalia… detente —murmuró contra sus labios, aunque su voz ya sonaba ronca.

Pero ella no se detuvo. Lo besó con más fuerza, rodeando su cuello con los brazos. Alejandro intentó apartarse una vez más.

—Para… No puedo aprovecharme de ti así. Estás ebria y vulnerable.

Natalia lo miró directamente a los ojos, con las mejillas sonrojadas y la respiración agitada.

—Entonces hazme tuya… —suplicó en voz baja—. Tú mismo me dijiste que hacer el amor no se planea, que fluye con naturalidad cuando hay deseo. Yo te deseo ahora, Alejandro. No quiero esperar más. No quiero seguir siendo la niña buena que todos defraudan.

Alejandro cerró los ojos con fuerza, respirando entrecortadamente. La lucha interna era visible en su rostro.

—Dios… no me hagas esto —gruñó.

Pero la contención se rompió.

Con un gemido gutural, Alejandro la tomó por la cintura y la besó con rudeza, devorando su boca. Sus manos grandes subieron por su espalda y bajaron el cierre del vestido negro de un solo movimiento. La prenda cayó al suelo con un susurro suave.

Natalia jadeó contra sus labios cuando sintió el aire frío sobre su piel. Solo quedó en ropa interior blanca y sencilla, inocente, como ella.

—Eres tan hermosa… —murmuró Alejandro con voz grave, besando su cuello mientras sus manos exploraban su cintura y su espalda—. Demasiado hermosa.

La levantó en brazos sin esfuerzo y la llevó hasta la cama de la cabaña. La depositó suavemente sobre las sábanas. Natalia lo miraba con los ojos muy abiertos, nerviosa pero decidida.

Alejandro se quitó la camisa lentamente frente a ella, revelando un torso definido y bronceado. Luego se deshizo del pantalón y el bóxer. Cuando Natalia vio su miembro erecto, grueso y listo, se mordió el labio inferior, asustada.

—Es… es muy grande —susurró con inocencia, sonrojándose intensamente.

Alejandro se acercó y se colocó sobre ella con cuidado, apoyando su peso en los antebrazos.

—No tengas miedo —le dijo con voz suave, aunque cargada de deseo—. Iremos despacio. Si duele, me detengo.

La besó otra vez, más lento esta vez, mientras sus manos le quitaban el sujetador y las bragas con delicadeza. Natalia estaba completamente desnuda debajo de él, temblando ligeramente.

Alejandro besó sus pechos con reverencia, lamiendo y succionando suavemente sus pezones hasta que ella soltó un gemido bajito e inocente.

—Ah… Alejandro…

Bajó besando su vientre plano hasta llegar entre sus piernas. Natalia se sobresaltó cuando sintió su boca allí, pero pronto sus gemidos se volvieron más continuos y suaves.

—Mmm… eso se siente… extraño… pero bien —susurró ella, arqueando la espalda con timidez.

Cuando Alejandro sintió que estaba lo suficientemente húmeda y preparada, se posicionó entre sus piernas. Rozó su entrada con su miembro erecto varias veces, mirándola a los ojos.

—¿Estás segura? —preguntó una última vez, con la voz tensa por el esfuerzo de controlarse.

Natalia asintió, rodeando su cuello con los brazos.

—Hazme tuya… por favor.

Alejandro empujó lentamente. Natalia soltó un gemido agudo de dolor cuando sintió cómo la penetraba por primera vez. Era virgen, y su cuerpo se tensó alrededor de él.

—Duele… —jadeó, clavando las uñas en sus hombros—. Duele un poco…

—Respira, mi niña —susurró Alejandro besando su frente, quedándose quieto dentro de ella—. Ya pasó lo peor. Relájate.

Poco a poco, el dolor fue transformándose en placer. Natalia empezó a mover las caderas tímidamente, buscando más. Sus gemidos se volvieron más dulces y entrecortados.

—Ah… Alejandro… se siente… tan lleno… pero bien… sigue…

Él comenzó a moverse con más ritmo, entrando y saliendo de ella con cuidado al principio, luego con más intensidad. Cada embestida arrancaba un gemido inocente de los labios de Natalia.

—Oh… sí… así… mmm…

Alejandro gruñía contra su cuello, besándola y mordiéndola suavemente mientras aumentaba el ritmo.

—Eres tan estrecha… tan perfecta… —murmuraba con voz ronca.

El placer creció hasta hacerse insoportable. Natalia arqueó la espalda, gimiendo más fuerte mientras llegaba al orgasmo por primera vez en su vida, temblando debajo de él.

—Alejandro… ¡ahh!

Él no pudo contenerse más. Con unas cuantas embestidas profundas, se derramó dentro de ella con un gemido gutural, llenándola completamente.

Ambos quedaron jadeando, sudorosos y entrelazados.

Alejandro salió de ella con cuidado y la atrajo contra su pecho. Natalia, exhausta y aún bajo los efectos del alcohol, sonrió débilmente.

—Gracias… —susurró antes de cerrar los ojos.

Alejandro tomó una de sus camisas blancas, grande y suave, y se la puso con delicadeza. Natalia se acurrucó dentro de la prenda, que le llegaba casi a las rodillas, y se quedó profundamente dormida sobre su pecho, respirando tranquila por primera vez en muchas horas.

Alejandro se quedó despierto un buen rato, mirando el techo de la cabaña mientras acariciaba su cabello rubio.

—¿Qué he hecho…? —murmuró para sí mismo, sabiendo que ya nada volvería a ser igual.

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alejandra
tarado el de la experiencia eres tú, la decisión fue de los dos, la responsabilidad de cuidarse era de los dos, no hombre Natalia tropiezas con puro mamerto
alejandra
crónica de una muerte anunciada
alejandra
bueno Naty, ahí tienes tú respuesta
Xiomara Avila Paternina
q le digan la verdad a Natalia
Xiomara Avila Paternina
me gustaría que Alejandro quedara con Natalia y Dante con la amiga 🥰🥰
Mona Villalobos
muy bonita historia, sin tantas complicacion
Xiomara Avila Paternina
el le puede donar ellos son hermanos son compatibles
Kawtar Chilah
estos capítulos son un poco liosos la verdad, vas dando vueltas como una peonza que si le ve que si llora que si después no le perdona, no sé, en estos últimos no tienes las ideas claras y vas mezclando para llenar hueco
zoe anailime
nop eres egoista ,eres cruel
zoe anailime
él es desmasiado para ella
zoe anailime
anda Natalia perdona a tu padre al fin al cabo son" errores del pasado"
zoe anailime
es el mas sensato de estos bolas de inutiles
zoe anailime
no lo es ,es una desubicada qye solo le importa ella ,ni siguiera piensa como se sentiria alejandro ,cuando la corrieron ella no estaba sola alejandro la apoyo pero a alejandro quien lo ayudo cuando quedó con su padre enfermo
Susana Lara: El rencor es muy malo envenena y el alma el cuerpo esta bien lo que intenta ella para que el pueda sanar su corazón y ser libre y feliz
total 1 replies
zoe anailime
me choca eso,no se pone a pensar ,si le hicieran eso a ella se enojaria ,esa ves que le habló su hermana de su padre se puso a la ofensiva
zoe anailime
no tomes decisiones que no te corresponde
zoe anailime
me parece ridiculo lo que dice...ese señor no tiene tacto
zoe anailime
yo igual
Zulma Sebastiana Vidal
muy lindo
Lilia Dos Santos
Me encantó leer esta novela. Muy buen escrita. Muy humana y creativa. Felicitaciones al autor y gracias por brindarnos tan buen trabajo.
Socorro Arce
ya mis orgullo esta muy cansona , lo q hace es hacer más daño comí si no fuera suficiente con las mentiras q lo rodearon a él ...
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