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ERES MIA, AUNQUE TU NO LO SEPAS.

ERES MIA, AUNQUE TU NO LO SEPAS.

Status: Terminada
Genre:Venganza de la Esposa / Ella Mayor Que Él / CEO / Completas
Popularitas:605.1k
Nilai: 5
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

La noche del cumpleaños número dieciocho de su hija, el mundo de Alma Montoya se derrumba frente a trescientas personas.

Su esposo entra al salón tomado del brazo de otra mujer.
Y no llega solo.

A su lado viene una joven de dieciocho años… idéntica a él.

La misma edad que Lucía.

La misma edad de la mentira que acaba de destruir veinte años de matrimonio.

En cuestión de horas, Alma pierde mucho más que un esposo. Descubre que el hombre al que amó le robó la clínica de su familia, su fortuna y cada cosa que construyeron juntos mientras llevaba una doble vida a sus espaldas. Pero lo peor llega cuando Lucía, su hija enferma del corazón, colapsa en medio del escándalo.

Traicionada, humillada y sin un lugar al que ir, Alma cree haber tocado fondo… hasta que un desconocido aparece bajo la lluvia.

Máximo Salas es joven, poderoso y peligrosamente observador. Un hombre que conoce demasiado sobre ella, sobre Darío y sobre la trampa que destruyó su vida. Lo que Alma no sabe es

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Capítulo 12

Ángela ya tenía el desayuno servido cuando Alma salió de la habitación.

Tostadas, café, jugo de naranja. Lo básico, pero caliente y en su sitio, que era la forma que tenía Ángela de decir que todo iba a estar bien sin tener que decirlo con palabras.

— Buenos días — dijo Alma.

— Buenos días. Come antes de que se enfríe porque tengo que salir en veinte minutos. — Ángela le puso el café enfrente. — ¿Cómo dormiste?

— Algo.

— Algo es mejor que nada.

Alma abrió la boca para responder, pero se detuvo cuando escuchó pasos en el pasillo.

Lucía apareció en la puerta del comedor.

Alma sintió un golpe directo al pecho.

Su hija tenía los ojos hinchados y la piel sin color, esa palidez específica que no era del sueño sino de haber llorado muchas horas. Llevaba el cabello suelto y uno de los suéteres de Ángela que le quedaba grande y se veía pequeña dentro de él, mucho más pequeña de lo que Alma hubiera querido ver.

— Buenos días — murmuró Lucía sentándose.

— Buenos días, mi amor. — Alma esperó un segundo. — ¿Tomaste el medicamento?

Lucía asintió.

— Solo me queda una dosis. He estado usando la de emergencia.

— Yo paso por la farmacia hoy al salir del trabajo. — Ángela lo dijo antes de que Alma abriera la boca. — Te traigo todo lo que necesitas. — Luego miró a Alma con una cara que cerraba el tema. — Y tú no digas nada.

Alma cerró la boca.

Desayunaron en silencio los primeros minutos. Luego Alma dejó el café y miró a su hija.

— Lucía, necesito contarte algo.

Le explicó lo de los documentos. Lo de las cuentas. Lo de la cuenta a su nombre que Darío había abierto sin que ninguna de las dos lo supiera. Lo hizo sin rodeos porque Lucía no era una niña y tratarla como una sería un insulto a todo lo que había tenido que madurar desde pequeña.

Lucía escuchó sin interrumpir. Con los codos en la mesa y los ojos fijos en el café. Cuando Alma terminó se quedó callada un momento.

— Entonces la pelea va a ser dura — dijo.

— Sí. Tienes que estar preparada.

Lucía asintió despacio. Luego extendió la mano sobre la mesa y le tomó la de su madre.

— No te preocupes por mí, mamá. Seré fuerte. Tienes todo el derecho de recuperar lo que es tuyo.

— Tu padre merece la horca — dijo Ángela desde el otro lado de la mesa con total naturalidad.

Alma la miró.

— Tiene razón, mamá. — Lucía no soltó su mano. — Te engañó por años y nos quitó todo para dárselo a otra mujer. La horca es poco para lo que se merece. — Hizo una pausa. — Aunque me duele un poco. Sigue siendo mi padre.

— Lo sé, mi amor.

Las dos se levantaron al mismo tiempo y se abrazaron ahí, entre las tostadas y el café, sin importar nada más.

El timbre sonó.

Ángela fue a abrir con la servilleta todavía en la mano. Volvió cargando una caja grande con cara de quien no sabe qué esperar, pero está lista para cualquier cosa.

— Es un domicilio. Para Alma.

Alma frunció el ceño. Se levantó. La caja no tenía remitente visible y Ángela ya la estaba abriendo sin pedirle permiso porque así era Ángela.

Adentro, ordenados y etiquetados, todos los medicamentos de Lucía. Los de rutina, los de emergencia, los suplementos que el cardiólogo había recomendado. Todo completo. Todo nuevo.

Y en el fondo de la caja, una nota escrita a mano.

Ángela la tomó, la leyó, y sonrió de esa manera suya que no anunciaba nada bueno.

— Acepte esto. Luego arreglamos cuentas. Recuerde que ahora soy su protector. Att. Máximo Salas. — Leyó en voz alta y le pasó la nota a Alma. — Cada día me gusta más ese hombre. No se le escapa un detalle.

— ¿De quién hablan? — Lucía ya estaba revisando los medicamentos uno por uno con esa precisión suya de paciente crónica que conoce su propio tratamiento mejor que nadie.

Ángela la miró con una sonrisa.

— Ahijada, ¿te molestaría si tu madre se enamora de nuevo?

— Ángela. — La voz de Alma fue un aviso claro.

— No te enojes, mamá. — Lucía levantó los ojos de la caja. — Si papá te engañó veinte años yo sería feliz si encuentras un hombre bueno que sí te quiera. Lo mereces. Has sufrido mucho.

— Esa es mi ahijada. — Ángela señaló a Lucía con satisfacción. — Más sensata que su madre.

— No digan tonterías. Vamos, que voy a llegar tarde a mi reunión y tú a tu empresa.

— Espera, espera. — Lucía se puso de pie. — Quiero saber quién es el hombre del que hablan.

Alma la abrazó. Le besó la mejilla.

— No es nadie. Tu madrina es una loca y lo sabes. El que mandó los medicamentos es alguien a quien ayudé hace años y ahora devuelve el favor. Nada más. — Tomó el bolso de la silla. — Cuídate. Toma el medicamento con el desayuno.

— Mamá.

— Adiós, Lucía.

Salió antes de que su hija pudiera insistir.

En el pasillo, mientras esperaba el ascensor, miró la nota que seguía en su mano.

Recuerde que ahora soy su protector.

La dobló. La guardó en el bolso.

No estaba lista para hablar de hombres con su hija de dieciocho años. Y menos para explicarle que el hombre en cuestión tenía veinticinco, veinte menos que ella, y que por alguna razón que no lograba entender ni quería entender, cada vez que sonaba su nombre el pulso se le aceleraba de una manera completamente irrazonable.

El ascensor llegó.

Entró.

Irrazonable. Eso era la palabra exacta.

1
Maritza Pérez
Excelente
Teresa Rodriguez
Dario es un mala persona como quitarle el dinero así esposa y dejarla e la callé cuando ella necesita para el tto de su hija no le importó nada
ojalá quede en la calle y abandonado de su amante e hija
Sonia Zerpa: Éso es lo qué les va a pasar a ésos desgraciados, qué le quieren quitar todo a Alma y x ende a Lucia. Lo qué no saben es que Alma tiene ahora a alguien, qué la está ayudando y protegiendo de estos H de P. Qué ruin y poco hombre éste Dario. Ya te veremos caer junto a la zorra de Lucrecia y la hija, qué debe ser igual a ellos, sin lugar a dudas.
total 1 replies
Teresa Rodriguez
Dario es un mala persona como quitarle el dinero así esposa y dejarla e la callé cuando ella necesita para el tto de su hija no le importó nada
ojalá quede en la calle y abandonado de su amante e hija
Maria Orleyda Bizcaino Leon
ay no! al fin novela y para que los guardaespaldas
Catalella
siiiiiiiiiiiii
Antonia Pulido
será que está embarazada?
Antonia Pulido
desgraciado no quiere ni a su hija
Antonia Pulido
maximo tiene que acabar con ese desgraciado
Antonia Pulido
ese es otro engendro desgraciado
Cliente anónimo
Máximo es caído de la mata Niñato 😱
Antonia Pulido
me perdí o la culebra se torció? no entiendo
Beliza Fornez
Por lo menos cuando en 20 años este vieja, tiene un padre todavía joven 🤭
Beliza Fornez
Ok Máximo lo que necesita es una madre y la consiguió en Alma a pesar de tener a Elena
Cliente anónimo
Que enredo es esto
María Alejandra Hernández Román
Autora. Los cuerpos que van a la morge no son viables para donación. Se escucha jalado de los pelos
María Alejandra Hernández Román
que cagada . Para que ponen en la historia unos guardaespaldas que no van tener una función real ???? no es la primera vez
María Alejandra Hernández Román
No lo conoce por eso se dejó joder 🤣🤣🤣🤣
Cliente anónimo
Y esos hombres estupido son gietdsespaldas 🤣
Lotatrive Lopez
Me gustó mucho la novela.
Lotatrive Lopez
Gracias por compartir su novela.
Me quedaron dudas, que le dijo Alma en el oído a Vanessa en la morgue.
Qué decía la carta que Lucrecia le dejó a Alma????
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