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Marcada Por El Error

Marcada Por El Error

Status: Terminada
Genre:Malentendidos / Secretos de la alta sociedad / Madre soltera / Enfermizo / Completas
Popularitas:561.7k
Nilai: 4.8
nombre de autor: MisterG028

Natalia Harrison vivía feliz en su mundo perfecto, siendo la hija menor y consentida de una poderosa familia de Manchester. Rodeada de lujos y protegida por reglas estrictas, nunca había tenido que enfrentarse a las consecuencias reales de sus decisiones.

Pero todo cambia cuando, tras una pelea con su novio, comete un error impulsivo con Alejandro Foster, el joven y enigmático socio de su padre. Lo que parecía un simple desliz se convierte en un secreto imposible de ocultar.

Cuando descubre que está embarazada, su mundo se derrumba: su familia le da la espalda, y Alejandro, atado por su propia realidad, no puede estar a su lado. Natalia tendrá que enfrentarse sola a una verdad que lo cambia todo, dejando atrás la vida perfecta que alguna vez creyó tener.

NovelToon tiene autorización de MisterG028 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 18: Nuevos rostros y silencios

Natalia estaba acurrucada en el sofá del salón, vestida con un pijama cómodo de algodón rosa claro, viendo una serie italiana en Netflix aunque apenas entendía las palabras. Trataba de distraerse del torbellino de emociones que sentía desde su llegada a Milán. El apartamento estaba en silencio, solo interrumpido por los diálogos de la televisión.

De pronto, escuchó el sonido de la puerta principal abriéndose. Se sobresaltó y se levantó rápidamente, pensando que era Antonio.

—¿Antonio? ¿Olvidaste algo? —preguntó mientras caminaba hacia la entrada.

Pero no era Antonio.

Alejandro Foster estaba allí, de pie en el umbral, con una maleta a su lado y el cabello ligeramente revuelto por el viaje. Llevaba una camisa negra y jeans oscuros. Su presencia llenaba el espacio de inmediato.

—Soy yo —dijo él con voz grave, cerrando la puerta detrás de sí—. Lamento llegar más temprano de lo esperado. El vuelo adelantó.

Natalia se cruzó de brazos, sintiéndose repentinamente consciente de su pijama y su cabello suelto.

—Ah… hola. No te esperaba hoy.

Alejandro la miró de arriba abajo por un segundo y luego desvió la mirada.

—¿Te gusta el lugar? —preguntó, dejando las llaves sobre la mesa de la entrada—. Antonio me dijo que te trajo ayer.

—Sí, es… muy bonito. Luminoso y cómodo. Gracias por conseguirlo —respondió Natalia con educación, aunque su voz sonaba distante.

Alejandro asintió y caminó un poco por el salón, observando todo.

—¿Tienes todo lo que necesitas? Comida, productos de baño, ropa… ¿Necesitas que te compre algo más?

—No, estoy bien. Antonio se encargó de lo básico.

Hubo un silencio incómodo. Alejandro se pasó una mano por el cabello.

—¿Cómo te sientes? ¿Las náuseas continúan?

—Un poco por las mañanas, pero nada que no pueda manejar —contestó ella, encogiéndose de hombros—. Estoy intentando adaptarme.

Alejandro la miró fijamente unos segundos, como si quisiera decir algo más profundo, pero finalmente solo asintió.

—Bien. Si necesitas cualquier cosa, solo avísame. Vivo en el departamento de arriba, en el ático. Es más grande y tengo oficina allí. Mañana te daré el código del ascensor privado.

—Entendido —murmuró Natalia.

Alejandro permaneció unos segundos más, como si esperara que ella dijera algo más. Al ver que no lo hacía, tomó su maleta.

—Descansa. Mañana tienes tu primer día de universidad, ¿verdad?

—Sí.

—Buenas noches, Natalia.

—Buenas noches, Alejandro.

Él salió del apartamento y cerró la puerta suavemente. Natalia se quedó de pie en medio del salón, sintiéndose más sola que nunca. Soltó un largo suspiro y se dejó caer de nuevo en el sofá.

—Solo por el bebé… —susurró para sí misma—. Todo es solo por el bebé.

Al día siguiente, Natalia se levantó temprano, se puso un vestido sencillo pero elegante y tomó el metro hacia la Universidad Politécnica de Milán. Estaba nerviosa, pero también emocionada por retomar sus estudios.

En la primera clase de Diseño Arquitectónico, se sentó en una de las filas del medio. A su lado se acomodó un chico alto, de cabello castaño ondulado y sonrisa contagiosa.

—Hola, nueva —dijo él en un inglés perfecto con acento italiano—. Soy Dante Pochettini. ¿Tú eres la chica que llegó de Inglaterra?

Natalia sonrió tímidamente.

—Sí, soy Natalia Harrison. ¿Tan obvio se nota?

Dante rio suavemente.

—Un poco. Tu acento es bonito. ¿Qué te trae por Milán? ¿Intercambio?

Natalia dudó un segundo. No tuvo el valor de contar la verdad.

—Algo así… necesitaba un cambio de aires. Mi familia… las cosas estaban complicadas en casa. Decidí terminar la carrera aquí.

Dante asintió con comprensión, sin presionar.

—Entiendo. A veces hace falta alejarse. Si necesitas que te ayude con las materias, los profesores o simplemente conocer la ciudad, aquí estoy. Mi padre es ingeniero civil, así que crecí rodeado de planos y obras. Podemos ser buenos compañeros.

—Gracias, Dante. De verdad lo aprecio —respondió Natalia, sintiéndose un poco más ligera por primera vez en días.

Durante el resto del día, Dante la acompañó a las diferentes clases, le presentó a algunos compañeros y le mostró los mejores lugares para comer cerca del campus. Era extrovertido, divertido y muy atento, todo lo contrario a la seriedad constante de Alejandro.

Cuando Natalia regresó al apartamento por la tarde, encontró un mensaje de Alejandro:

Alejandro: ¿Cómo te fue en tu primer día? Mañana en la tarde podemos ir al doctor para hacer un chequeo inicial del embarazo y ver el estado del bebé. ¿Te parece bien?

Natalia se quedó mirando la pantalla. Respondió después de unos segundos:

Natalia: Sí, está bien. Gracias.

Se sentó en el balcón con una taza de té, observando las luces de Milán que comenzaban a encenderse. Pensó en Dante y en lo fácil que había sido hablar con él. Luego pensó en Alejandro, en su frialdad y en que todo giraba alrededor del bebé.

Suspiró profundamente y se acarició el vientre.

—Las cosas se están poniendo interesantes, pequeño… —murmuró.

No sabía que, en el departamento de arriba, Alejandro también miraba la ciudad desde su terraza, pensando en ella y en el complicado futuro que tenían por delante.

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Estela Garduño Vázquez
XD, ya es fastidioso esto, ya chole con lo mismo en todos los capítulos 🙄🙄🙄🙄🙄
Cliente anónimo
Preciosa historia de amor y nuevos comienzos
Cliente anónimo
Qué historia más hermosa
Eufemia Perez
soy de las que piensan 🤣 que hay que ddcir las verdades asi se evitan malis entendidos un desgaste en prolongar las cosas sl final es entendible evitar sufrimientos
Eufemia Perez
Pienso que alejandro tenga una oportunidad de curarse de ese cancer para sea feliz al lado de natalia y la niña que sepa perdonar asu mama y natalia tambien
malena
escritora sigo llorando no lo mates pirfis😭😭😭😭😭
malena
escritora déjalo vivir 😭😭😭
Maria Margarita Islas
excelente
Ariam
excelente novela ❤️🌹
Manuela González
muy buena novela
Manuela González
bueno
Manuela González
quiero seguir leyendo y cortan la novela, no se vale
Juana liliana Rosas
excelente
Luz Marisol Gomez Salinas
Está novela está llena de errores en varios paisajes la niña está sola o no aparece en escena y luego si
Darquiz Bonilla
cómo si le había pasado llave y según la niña gatea no camina
Darquiz Bonilla
pero ya no estaba dando sus primeros pasos y ya va más del año...está escritora como q no tiene hijos o sobrinos jejeje me disculpa pero antes de escribir hay q recabar información antes de escribirla
Lili
Ya hace esto deberían haberle contado sobre la situación de Alejandro
luna07
Así q ya habla bien pero sigue gateando? Creo q es al revés, 1ro caminan antes del año y hablan palabras cortas y tienen su propio lenguaje
Creo 1 hay detalles en tu narración que no van pero en fin es tu historia autora
Darquiz Bonilla
esos párrafos son de otro capítulo ..si el acababa de dejar a Natalia en el trabajo
Darquiz Bonilla
esos párrafos son de otro capítulo ..si el acababa de dejar a Natalia en el trabajo
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