En toda historia existe un héroe, una heroína, un villano y luego estaban ellas.
Dos mujeres que competían incluso por quién era capaz de arruinar con mayor elegancia el día de la otra, toda la nobleza estaba convencida de que, tarde o temprano, una terminaría asesinando a la otra.
El destino también lo creyó, lo que jamás imaginó...era que, la noche de sus bodas, ambas morirían y despertarían dos almas completamente diferentes.
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REGALO 2
"Hay lágrimas que nacen del dolor y otras que aparecen cuando alguien consigue devolvernos un pedazo de aquello que creíamos perdido para siempre"
Darius: ¿Es suficiente?
—Según las medidas que describió Su Majestad...Sí
Darius: No me refiero a las medidas, ¿Será suficiente para ella?
—No puedo asegurarlo, no sé cómo baila la emperatriz, pero si necesita más espacio podemos derribar esa pared
Darius: ¿Es posible?
—Claro, no sostiene el techo, solo divide el salón de una antigua sala de música
Darius: Háganlo (mientras los trabajos empezaban la demolición, me fije en la barra, los herreros la habían pulido hasta hacerla lisa, intente moverla, pero no cedió ni un centímetro)
—Puede soportar el peso de seis hombres adultos
Darius: Mi esposa es una sola
—Lo sabemos, Majestad, pero preferimos exagerar nunca habíamos construido algo semejante
Darius: Hicieron bien
—Falta decidir un último detalle, los espejos ¿Los colocaremos únicamente en una pared?,¿O en las cuatro?
Darius: en las cuatro, pero siento que aún falta algo, ya lo recuerdo, necesito músicos
—¿Perdón?
Darius: No, mejor aún necesito un lugar para la música
—¿Un escenario?
Darius: no, ella dijo que la música debía llenar el salón, no verse, solo escucharse (¿Sonreirá como aquella noche cuando lo vea?, ya quiero enseñarle su regalo, habían pasado dos semanas desde aquella conversación durante la cena y, entre una obligación y otra hasta hoy)
—Majestad, el salón está terminado
Darius: ¿Usted cree que le gustará?
—Majestad no conozco los gustos de la emperatriz, pero si alguien construyera un lugar pensando en mí con tanto cuidado, yo jamás lo olvidaría
Darius: se lo agradezco, me retiro debo darme prisa (llegue al comedor, todas las noches ceno con ella)
Aurelia: ¿Sucede algo?, ¿no es de su agrado la comida?
Darius: ¿Por qué lo pregunta?
Aurelia: Porque lleva cinco minutos moviendo el mismo trozo de carne
Darius: Nada importante
Aurelia: No le creo
Darius: Después de cenar quisiera mostrarle algo
Aurelia: ¿Algo?, ¿Puede darme una pista?
Darius: No, es una sorpresa
Aurelia: ¿Es un regalo?
Darius: yo espero que si
Aurelia: Entonces yo también tengo uno para usted
Darius: ¿Para mí?
Aurelia: Ajá, pero todavía no está listo
Darius: Entonces será un intercambio justo
Aurelia: (Cuando la cena terminó mi emperador se puso de pie, espero que yo hiciera lo mismo y para mi sorpresa el me extendió la mano, le extendí mi mano y sentí cuando sus dedos se tensaron, empezamos a caminar y atravesamos varios corredores) ¿Vamos muy lejos?
Darius: Un poco
Aurelia: ¿Tengo permiso para seguir preguntando?
Darius: Lo tiene
Aurelia: ¿Y me responderá?
Darius: No
Aurelia: Qué tramposo (seguimos caminando hasta que llegamos a una enorme puerta de madera, esta tallada con ramas y estrellas, el soltó levemente mi mano y dio un paso hacia la puerta)
Darius: Creo que esto le pertenece más a usted que a mí (La puerta terminó de abrirse, di un paso hacia adelante y esperé que ella entrara, estaba atento a sus reacciones, ella permaneció inmóvil durante unos segundos, no ocurrió absolutamente nada, observaba el interior, el enorme salón estaba lleno de mucha luz y los grandes ventanales permanecían abiertos, dejando entrar el aire fresco de la noche, en el centro estaba la barra de acero que ella describió, esperaba cualquier reacción de ella, pero ella ni siquiera se movía, su respiración se había vuelto tan lenta que, por un instante creí que había cometido un gran error, ¿no le gusto?, tal vez había entendido mal sus explicaciones, o esa barra no se parecía en nada a lo que ella me decía, o los espejos no iban de esa manera pensé en algo para disculparme pero antes de que pudiera hacerlo, ella comenzó a caminar, como quien teme que un sueño desaparezca si se acerca demasiado, se detuvo frente a la barra extendió lentamente una mano, las yemas de sus dedos rozaron el metal con una delicadeza casi reverente, después la acarició despacio, como si estuviera saludando a un viejo amigo, jamás había visto a alguien tocar un objeto de esa manera, entonces vi como sus lágrimas comenzaron a caer, di unos pasos hacia ella, me detuve a una distancia prudente, no sabía qué hacer, nadie me había enseñado que hacer cuando una persona lloraba de felicidad) Aurelia…
Aurelia: Es... igual, ¿Cómo supo?
Darius: Lo describió aquella noche
Aurelia: pero solo fue una conversación
Darius: Lo sé
Aurelia: Las ventanas...
Darius: Dijo que le gustaba sentir el aire mientras bailaba
Aurelia: ¿También recordó eso?
Darius: Sí
Aurelia: ¿Y los espejos?
Darius: Dijo que eran importantes
Aurelia: ¿El piso de madera?
Darius: Mencionó que era más seguro, ¿Olvidé algo?
Aurelia: No, no olvidó nada
Darius: ¿No va a probarlo?
Aurelia: ¿Quiere verlo, Su Majestad?
Darius: Sí, ancio verlo
Aurelia: solo hay un pequeño problema
Darius: ¿Cuál?
Aurelia: No tengo música
Darius: ya viene un músico del palacio (Menos de diez minutos después un joven músico llegó casi corriendo, llevaba un violín entre las manos, cuando mi esposa dio la orden de tocar, las primeras notas comenzaron a llenar el salón, una melodía suave, tranquila, Aurelia cerro los ojos y respiro profundamente, todo ocurrió en un instante, ella dio dos pasos y sujeto la barra y levanto ambos pies del suelo, su cuerpo subió con una facilidad imposible, una mano después la otra, sus piernas se elevaron, su espalda quedo completamente suspendida en el aire, jamás había visto algo semejante