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¿Divorcio? Eso Jamás - Puedo Escuchar Sus Pensamientos.

¿Divorcio? Eso Jamás - Puedo Escuchar Sus Pensamientos.

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Mujer poderosa / Posesivo / Completas
Popularitas:1.6M
Nilai: 5
nombre de autor: Adriánex Avila

Natalia está al borde del divorcio, pero un accidente lo cambia todo.

Branko su esposo, sufre un accidente y puede leer los pensamientos de su aún esposa y descubre muchas cosas, Natalia es fría por fuera, pero caótica por dentro, se entera que ella ha estado enamorada de él durante mucho tiempo y ahora es él quien no quiere divorciarse. ¿DIVORCIO? ESO JAMÁS

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap. 5 La retirada estratégica (y la bomba final)

La puerta se abrió por tercera vez.

Esta vez no entró un médico ni un patriarca. Entró una mujer alta, delgada, con el cabello recogido en un moño tirante y una expresión que prometía sangre.

Olga Sitik. La hermana mayor de Branko. La hija favorita de Ana (porque Branko era el heredero, pero Olga era la compañera). Licenciada en derecho penal, especializada en hacerle la vida imposible a los demás.

—Hermano —dijo Olga, caminando hacia la cama con pasos firmes—. Ya llamé a la policía.

Silencio.

Branko parpadeó.

—¿A la policía? ¿Para qué?

—Para que investiguen —dijo Olga, lanzando una mirada cargada de significado hacia Natalia—. Esto pudo haber sido un atentado. Alguien a quien le conviene que estés muerto.

Natalia, que había estado a punto de sentarse en la única silla libre, se detuvo a medio camino.

—Disculpa —dijo, con voz de hielo—. ¿Me estás mirando a mí?

Olga sonrió. Una sonrisa de abogada que sabe que tiene las de ganar.

—Yo no he dicho nombres. Usted se ha puesto el sombrero sola.

—No me he puesto nada —respondió Natalia—. Pero si la alusión es para mí, hable claro. No me gusta el teatro barato.

—Está bien —dijo Olga, cruzando los brazos—. Hablaré claro. Tú querías el divorcio, ¿no? Mi hermano no firmó. Días después tiene un accidente. Muy sospechoso.

Natalia la miró. Un segundo. Dos. Y luego soltó una carcajada. Una carcajada genuina, de esas que nacen del absurdo puro.

—¿Yo? —dijo, secándose una lágrima falsa— ¿Yo iba a matar a tu hermano? ¿Para qué? ¿Para quedarme con su parte de la empresa? Si ya tengo la mía, y es más grande. ¿Para heredar algo? No necesito su dinero. ¿Para quedarme con su colección de corbatas feas? No, gracias.

Olga apretó la mandíbula.

—El móvil económico no es el único. También está el móvil pasional.

—Ah, ¿sí? —Natalia inclinó la cabeza, como si Olga fuera un insecto curioso—. ¿Y cuál sería? ¿El amor? Porque si yo quisiera a tu hermano muerto, ya lo habría hecho en la luna de miel. Créeme, tuve oportunidades. Muchas. No lo hice porque no me interesa ir a la cárcel. El naranja no es mi color.

"Muerto" – pensó Natalia en su mente, mientras Branko la escuchaba con los ojos como platos – "me conviene que esté muerto... pero ni siquiera lo he cogido. Ni un revolcón me ha dado el idiota este. Baj... muerto... aunque..."

Olga seguía hablando, pero Branko ya no la escuchaba. Solo escuchaba a Natalia.

"Primero lo secuestro, lo violo, disfruto su cuerpo hasta cansarme... y después lo boto por ahí para que lo rescaten. Eso es productivo. ¿Muerto? ¿Para qué? Mucho lío legal, papeleo, abogados, declaraciones, el velorio, el entierro... no, no. Que se quede vivo. Vivo es más divertido. Y más guapo. Sobre todo cuando se enoja. Ay, Dios, por qué tengo que estar enamorada de un hombre que ni siquiera me mira."

Branko se quedó en blanco.

Absolutamente en blanco.

—¿Hermano? —dijo Olga, tocándole el hombro—. ¿Me escuchaste? Voy a pedir una orden de restricción contra Natalia. Por tu seguridad.

—No —respondió Branko, con voz ronca—. No vas a hacer nada.

—Pero…

—Dije que no, Olga.

Natalia los miraba a ambos, ajena a que su mente había sido un libro abierto. "Qué bonitos se ven peleando por mí —pensó—. Es como una telenovela, pero con mejor ropa."

Ana, viendo que su hijo no cooperaba, cambió de táctica. Puso una mano en el hombro de Natalia (Natalia, que odiaba que la tocaran, no se movió por pura educación) y dijo con voz de falsa conciliación:

—Natalia, querida, yo sé que esto es difícil para todos. Pero tal vez podríamos hablar en otro momento. En familia. Sin los médicos de por medio.

—No soy su familia —respondió Natalia, apartándose el hombro con un movimiento sutil—. Y nunca lo fui. Ustedes compraron mi apellido, no mi cariño.

—Eres cruel —dijo Olga.

—Soy honesta —respondió Natalia—. Duele más, lo sé. Pero al menos no pretendo.

Y entonces, justo antes de salir, Natalia se giró hacia Branko. Lo miró a los ojos. Y dijo:

—Sigue con Valeria, pásatelo muy bien, tírate todo lo que quieras. Pero no olvides que el divorcio sigue en pie. Te espero en mi oficina el lunes. Trae un bolígrafo.

"Ah, y por cierto —pensó Natalia mientras caminaba hacia la puerta—, el apartamento que le diste a la niña buena está a mi nombre también. La mitad. Así que dile que vaya sacando sus cositas, porque en dos días le cae el desalojo. Besitos en la cola."

Branko se quedó sentado en la cama, con la venda en la cabeza, la mirada perdida y una única certeza en el pecho:

—No me voy a divorciar —susurró para sí mismo—. Jamás.

—¿Qué dijiste, hijo? —preguntó Ana.

—Nada, mamá.

—¿Te duele la cabeza? ¿Llamo al médico?

—No. Déjame solo.

Ana, Vladimir y Olga intercambiaron miradas. Luego, con la torpeza de quien no sabe cómo retirarse sin perder dignidad, salieron de la habitación.

La puerta se cerró.

Branko se quedó solo.

Cerró los ojos. Y sonrió.

Porque acababa de descubrir que su esposa indiferente no era indiferente en absoluto. Era una loca. Una chismosa. Una pervertida. Una estratega implacable. Y estaba terriblemente, locamente, estúpidamente enamorada de él.

—Esto va a ser divertido —murmuró.

Afuera, en el pasillo, Natalia caminaba hacia la salida. Su tacones hacían tac-tac-tac en el suelo de mármol. Y su mente, ajena a que su marido podía escucharla, seguía con el monólogo:

"Branko Sitik, eres un imbécil. Pero eres MI imbécil. Y no pienso compartirte con nadie. Aunque te odie cuando te mueres. Y te ame cuando respiras. Qué lío. Necesito un chocolate."

*_*

Branko estaba firmando el alta médica cuando Natalia entró en la habitación del hospital con un bolso de mano negro, grande, de esos que parecen pequeños baúles.

—¿Qué es eso? —preguntó él, arqueando una ceja.

—Ropa —respondió ella, dejando el bolso sobre la cama con un golpe seco—. Para que te cambies.

1
Francisca Alcantara
Con familia como esa no necesita enemigos
Francisca Alcantara
🤣/Doubt/🤣🤣🤣
Francisca Alcantara
Ella quiere el divorcio porque tú la trata como un cero a la izquierda
Francisca Alcantara
Esa chica es una dramática
Francisca Alcantara
Esa chica es una dramática
Francisca Alcantara
🤣🤣🤣🤣 Que ridícula
Anni Arias
excelente historia autora me gustó desde el principio hasta el final aunque me quedé esperando las escenas candentes aún así me gustó mucho fue muy entretenida
Susi Santos
Excelente
Liliana Giebelhausen
Me encantó la historia, fue muy emotiva, y tuvo un muy lindo final.
Anni Arias
bueno siento un poquito de lástima por Ana la verdad es que no entiendo cómo aguanto tanto con ese tipo desde la noche de bodas yo me hubiera divorciado
Anni Arias
tanto que se jacta de la reputación y no se ve en un espejo él que tiene una amante embarazada lo que es es un hipócrita bueno en realidad toda esa familia son un montón de hipócritas
Anni Arias
autora y qué pasó con la escena más 18
Anni Arias
esa mamá de branco ya me tiene harta siempre haciéndose la víctima y no sabe que su esposo tiene amantes
Anni Arias
eso más que una familia parece un nido de víboras
Anni Arias
me encanta Natalia es una mujer que no se deja de nadie me gusta bastante su personalidad empoderada
Anni Arias
bien hecho Natalia qué bueno que pusiste en su lugar a esa arrastrada de Valeria
Anni Arias
pobre Natalia con razón tiene ese carácter frío con esa familia en la que creció cualquiera se vuelve sin sentimientos
Anni Arias
qué bueno que por lo menos admites que eres un estúpido tuviste que golpearte la cabeza para entenderlo pero algo es algo
Ana Maria Salas
necesito uno, me urge uno
Anni Arias
me encantan las protagonistas como Natalia que no se dejan pisotear de nadie
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