Creció entre miedo y humillaciones, aferrándose a la ilusión de que algún día él sería su salvación.
Pero la verdad fue mucho más cruel: el corazón del hombre que amaba siempre le perteneció a otra.
Un embarazo inesperado los obligó a casarse, convirtiendo su matrimonio en una jaula hecha de silencios, desprecios y heridas. Cada día a su lado era una batalla perdida… hasta que un día decidió desaparecer.
Huyó con su hijo y dejó atrás una mentira perfecta: su propia muerte.
Lejos de él reconstruyó su vida desde las cenizas. Aprendió que merecía respeto, paz… y quizá incluso amor. Pero cuando alguien aparece dispuesto a darle todo lo que nunca tuvo, su corazón vuelve a temblar ante la posibilidad de confiar otra vez.
Entonces el pasado regresa.
El hombre que la destruyó ha descubierto la verdad… y está dispuesto a recuperarla a cualquier precio.
Pero esta vez ella no es la misma.
Porque ya no es la mujer que él rompió.
Y ahora será ella quien decida quién merece quedarse en su vida.
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Palabras que aceleran el corazón.
El sale cerrando la puerta antes de que yo pueda decirle algo.
No quito mis manos y retrocediendo regreso al baño.
Cierro y síento como mi corazón late acelerado.
Le pongo seguro a la puerta y me desnudo, me meto a bañar y me pongo un vestido antes de salir.
Reviso a Mati y salgo de la habitación.
—Señorita, el señor Dante dejo esto, dijo que era de usted que lo había olvidado en su auto.
Me dice la empleada dándome mi bolso.
—¿Como que se te quedó en su auto?
Escucho a mi padre mientras sube las escaleras.
—El señor Dante me trajo, Karina está castigada.
—Cecy, estoy pensando en pelear con tu madre tu herencia. Sería algo entre ella y yo, le diré que supe que falleciste.
—No, por qué si entran en demandas, buscaran a fondo y no quiero que den conmigo ni con Mati.
—No se me hace justo que ella siga disfrutando de todo.
—Lo acepto si con eso Mati y yo somos felices.
—No mientras ellos no paguen, y de nada sirve si tienes que esconderte mientras ellos disfrutan de su vida.
—Quiero más tiempo padre.
Le digo y el me mira sorprendido ya que no le había dicho así.
—No pasarás toda la vida escondiendote, ¿sabes que legalmente sigues atada a ese imbécil?
—Lo se pero no quiero pensar en eso por lo pronto.
—Bien.
Me dice yendo a su habitación pero se detiene.
— Se que ya eres una adulta y no una niña a quien se le debe decir que hacer pero mantén distancia con Dante, no quiero que tengas problemas con esa mujer de la otra noche.
Sigue hacia su cuarto y bajo a la cocina por una botella de agua.
Tiene razón mi padre, suficiente tuve con Olivia como para tener problemas con alguien más, ¿por qué estoy pensando en eso? Me regaño.
—Señorita, en un momento está la cena si usted quiere algo en especial puede decirme.
—Muchas gracias, está bien lo que cocino.
Le digo y subo otra vez a la habitación donde Mati está despierto.
—Hay que cenar.
—No tengo hambre.
—Eso es por tanta pizza que comiste.
Le digo pero mi hijo vomita y me siento a su lado mientras le doy golpecito en su espalda.
Cuando termina de vomitar le hablo a Celia que me ayude.
No tarda en entrar y rápido llevo a Mati al baño, le quitó su ropa y lo meto a bañar.
—Me duele mi panza.
—lo se cariño.
Le digo mientras lo baño, termino y lo envuelvo en una toalla.
Salgo con el en brazos y que rapidez, ya quela habitación está limpia y huele a frutas frescas.
Lo dejo mientras busco su ropa.
Lo cambio y tocan la puerta.
Lo termino de vestir y le digo que pase.
Entra mi padre con cara de preocupación.
—Hay que llevarlo al hospital, para que lo revisen.
Asiento tomando mi bolso y me calzo mis sandalias.
Mi padre carga a Mati y salimos a abordar su carro.
Mati vuelve a mis brazos mientras mi padre conduce, antes de entrar al hospital Matías vuelve a los brazos de mi padre.
Entro con Mati y mi padre me dice que el me espera afuera.
Noto que tiene temperatura y el doctor lo revisa, me explica que algo le hizo mal e insisto que fue tanta pizza.
Me da la receta y mañana lo tengo que traer nuevamente.
Salgo con el en brazos y para mí sorpresa están Karina y su madre en la sala de espera.
Mi padre agarra la receta que me dieron y va por el medicamento.
—Hola mi niño, ¿como estás?
Le pregunta Karina acariciando su frente.
—Quiero ir a saltar otra vez.
Le dice el y me hace sonreir.
—Iremos pero para eso quiero que tomes tu medicamento.
El asiente y Karina me lo pide, se lo doy y se lo muestra a su madre.
—Madre, el es el pequeño Dante, Dante ella es mi madre.
—Hola.
La saluda mi hijo recostando su cabeza en el hombro de Karina.
—Hola, mucho gusto, que niño tan hermoso, te pareces mucho a mi hijo Dante.
Mi hijo sonríe y mi padre no tarda en llegar con el medicamento.
La madre de Karina le pide cargar a Mati, y el acepta abrazandola.
Regresamos al carro, y noto el carro de Dante estacionado, el las trajo pero me abstengo de preguntar.
—Mañana nosotras iremos a tu casa, por Mati no salgas.
—Claro las espero.
Le digo y Kari asiente.
Mira a su madre y yo al mío, ambos están sonriendo.
No sé que me ocurre pero me pongo nerviosa al ver a Dante salir de su carro. El recuerdo de que me viera en ropa interior me hace ver hacia otro lado de la pena que siento.
—Ya vamos.
Le dice Karina molesta.
—Anda muy amargado, más de lo común, aún que apenas le dijimos que veníamos a verte dijo que el nos traía.
Distraígo mi mente ya que la última vez por pensar en pendejadas termine muy mal.
Se despiden nuestros padres.
Mati regresa a mis brazos y con mi padre abordamos su carro.
Ya estando en casa le doy el medicamento a Mati, me quedo despierta cuidándolo.
La temperatura cedió, mi padre me acompaña pero le digo que vaya a descansar.
Cuando sale me acuerdo del celular y tengo un mensaje.
Lo abro y mi sorpresa es que es de Dante.
—¿Como sigue el pequeño?
Tiene una hora que lo envío.
—Ya mejor.
Le escribo y no se por que mis manos sudan de los nervios.
Mi corazón late acelerado cuando su escribiendo........se activa.
—Que bueno.
Dice en el mensaje y agarro aire viendo al techo antes de escribirle el siguiente mensaje:
—Sobre lo que pasó hace rato....ojalá pudieras olvidarlo.
—¿Olvidar que?
Pregunta y niego escribiendo.
—Que entraste sin tocar y me viste en ropa interior.
—Ha es eso, no creo poder.
Dice y trago grueso por el mensaje.
—Solo trata.
—¿Y si no quiero?
Dice y me salgo de la convención, bloqueo el celular y respiro hondo.
Pero el celular vuelve a vibrar y lo desbloqueo viendo el mensaje.
—Me gusto lo que ví.
Mi corazón parece que se me saldrá del pecho.
bueno autora las historias no son para todas dices pero yo a un que me enoje y diga que las actividades de los personajes no me gusta siempre es un deleitó leer historias gracias por esta que sin dudar estuvo de 100